Friday, March 31, 2023

Piedras


 

vangelio

Jn 10, 31-42
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”

Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos.

Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en él allí.


Meditacion:

Las palabras y las obras de Jesús son manifestación de la gloria del Padre. A través de su palabra Jesús quiere comunicar al mundo la sabiduría de Dios, su voluntad amorosa. Con su palabra Jesús nos manifiesta a un Dios que dialoga con la humanidad, un Dios comunicativo; no encerrado en su esfera celeste, sino siempre abierto a la escucha. Por medio de las obras, sus gestos, sus signos milagrosos, Jesús revela la vida en abundancia que el Padre quiere para su pueblo. Dios es misericordioso con los pobres, los enfermos, los pecadores y lo expresa claramente con actos de salvación. Jesús como Hijo amado del Padre, es la mayor expresión de cercanía compasiva de Dios con la humanidad.

En el texto evangélico de hoy, aparecen de nuevo los enemigos de Jesús queriendo asesinarlo. Su ceguera espiritual les impide ver la acción de Dios en las obras del nazareno. No alcanzan a comprender cómo el Dios de la Alianza pueda estar presente y manifestarse en Jesús. Mucho menos son capaces de comprender eso de que “el Padre y yo somos uno” (v. 30) y le acusan de que siendo hombre se hace Dios (cf. v. 33). Según el esquema teológico del evangelista, no es que Jesús se haga Dios, sino que el Verbo es Dios, y éste se ha hecho carne, ser humano. Dios sale de su transcendencia, y baja a la realidad de nuestro mundo en su Hijo para salvarnos.

Jesús se despoja de todo poder mundano y egoísta y se entrega por completo a llevar la alegría a los excluidos de la sociedad y convoca a la gran familia de los hijos de Dios. Por ello, hoy se nos llama a vivir la auténtica alegría que brota de la Buena Noticia de la cercanía de Dios. Como seguidores de Jesús, debemos pensar con más conciencia en las necesidades de tantas personas que no tienen siquiera condiciones dignas de vida. La fe y el amor a Cristo nos exigen a actuar como Él, sembrando esperanza en aquellos lugares donde el mal tiene sus dominios. Jesús es el mediador que reconcilia a los hermanos con el Padre y que abre el camino para vivamos plenamente en nuestro mundo como una familia universal.

Thursday, March 30, 2023

No morira

Evangelio

Jn 8, 51-59
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo les aseguro: el que es fiel a mis palabras no morirá para siempre”.

Los judíos le dijeron: “Ahora ya no nos cabe duda de que estás endemoniado. Porque Abraham murió y los profetas también murieron, y tú dices: ‘El que es fiel a mis palabras no morirá para siempre’. ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”

Contestó Jesús: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, aquel de quien ustedes dicen: ‘Es nuestro Dios’, aunque no lo conocen. Yo, en cambio, sí lo conozco; y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se regocijaba con el pensamiento de verme; me vio y se alegró por ello”.

Los judíos le replicaron: “No tienes ni cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” Les respondió Jesús: “Yo les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”.

Entonces recogieron piedras para arrojárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.



Meditacion:

En el Evangelio de hoy la controversia entre Jesús y sus enemigos se profundiza. Ahora le acusan de estar poseído por un demonio. El testimonio que Jesús da de sí mismo les desconcierta y sus palabras les desafía, pues para Él no hay coherencia entre ser hijos de Abraham y querer asesinar al Mesías al que los antepasados esperaron con tanto anhelo.

Las palabras y las obras de Jesús manifiestan la gloria del Padre que le ha enviado como testigo de la verdad. Jesús habla de lo que conoce, Él es el Logos del Padre, su Palabra elocuente y liberadora, y como tal es principio y fin del universo (Ap 1,8). Nuestra esperanza de salvación se ve realizada en el humilde nazareno. Él es quien nos hace entrar en una nueva relación con Dios, haciéndonos personas nuevas por el amor. Nuestra relación con el Padre se realiza sin condición alguna, sin la necesidad de lugares, linaje, sacrificios o normas, pues Jesús nos lleva por su Palabra al que es origen de la vida.

En la vida ordinaria fácilmente nos disfrazamos de personas justas y cumplidoras de la ley, cuando en realidad nuestro ego lleva siempre un espejo narcisista en el cual sólo desea ver su efímera e ilusoria belleza. Nos convertimos en jueces de los demás sin percatarnos del paso de Dios en nuestra historia. No damos cabida a la novedad del Evangelio cuando nos afirmamos en posiciones de seguridad, cuando cerramos nuestro corazón a los otros.

De allí que ser discípulos de Jesús nos exige romper con ese “yo ególatra” y corresponder con amor al amor gratuito de Dios, el Padre de la misericordia. Hoy estamos llamados a cuestionarnos: ¿Qué pensamientos o actitudes debemos cambiar en nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo? ¿Qué es lo que predomina en nuestras decisiones: el mensaje de Jesús, nuestros preconceptos o nuestro egoísmo solapado? ¿Por qué seguimos a Jesús?

Manteniéndonos fieles a la Palabra del Maestro, encontraremos el sentido a la vida y experimentaremos la auténtica felicidad. Dios es fiel a su Alianza y nos ofrece a Jesús como motivo del verdadero gozo. Jesús puede renovar en nuestra existencia si le acogemos con una fe humilde y generosa.

 

Wednesday, March 29, 2023

La Verdad os hara libres

Evangelio

Jn 8, 31-42
En aquel tiempo, Jesús dijo a los que habían creído en él: “Si se mantienen fieles a mi palabra, serán verdaderamente discípulos míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Ellos replicaron: “Somos hijos de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: ‘Serán libres’?”

Jesús les contestó: “Yo les aseguro que todo el que peca es un esclavo del pecado y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo sí se queda para siempre. Si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres. Ya sé que son hijos de Abraham; sin embargo, tratan de matarme, porque no aceptan mis palabras. Yo hablo de lo que he visto en casa de mi Padre: ustedes hacen lo que han oído en casa de su padre”.

Ellos le respondieron: “Nuestro padre es Abraham”. Jesús les dijo: “Si fueran hijos de Abraham, harían las obras de Abraham. Pero tratan de matarme a mí, porque les he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Ustedes hacen las obras de su padre”. Le respondieron: “Nosotros no somos hijos de prostitución. No tenemos más padre que a Dios”.

Jesús les dijo entonces: “Si Dios fuera su Padre me amarían a mí, porque yo salí de Dios y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino enviado por él”.



Meditacion:

Cuando Jesús llama al discipulado suele pedir renuncias muy fuertes en relación con la afectividad, el dinero y el poder. Quien se siente llamado por Él entra en la encrucijada de elegir vivir bajo el dominio de su propio ego o asumir los valores del Reino de Dios basados en la verdad, la justicia, y el amor fraterno. La propuesta de Jesús no es una negación de las libertades humanas, sino un llamado a retornar al amor primigenio del Padre. Ese amor es la verdad que libera.

La fe de aquellos judíos que dialogan con Jesús aún está aferrada a los privilegios del linaje, del nexo sanguíneo con Abraham. Sin embargo, la propuesta del Maestro supera esta concepción de la alianza que, desligada del amor, se convierte esclavitud. Jesús quiere discípulos, no admiradores. Para seguirlo no basta una aceptación intelectual de su verdad, sino una entrega total a la voluntad del Padre. Quien se entrega de esta manera, recibe el Espíritu de Cristo y vive sólo del amor.

Qué bueno es que busquemos como Jesús el cumplir con todo lo que es justo, es decir, cumplir siempre con la voluntad amorosa del Padre. Que no nos dejemos llevar únicamente por nuestros impulsos y tendencias egoístas. Que pensemos en los sufrimientos y en las necesidades de nuestro prójimo. Que abramos caminos nuevos para la libertad y la salvación a tantas personas que no hallan respuestas.

Seguir al Señor es asunto de radicales, ya que su mensaje sigue siendo “contracultural” en cada época. Hoy más que nunca comprobamos como el ser familias cristianas en la maraña social se convierte en una auténtica cruz, pues se nos tacha de locos cuando defendemos la vida y luchamos contra el sistema que propone “soluciones fáciles” a la injusticia estructural que se opone al Reinado del Padre. Cambiemos nuestro corazón y unámonos a Jesús en su marcha por la vida. Contagiemos de su alegría a los que hoy ya no tienen esperanza de vivir. Pidamos al Maestro que no nos busquemos engañosamente a nosotros mismos cuando afirmamos que le seguimos a Él. Que su gloria sea nuestra única alegría.

 

Tuesday, March 28, 2023

La buena nueva en Cuaresma


 

Evangelio

Jn 8, 21-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir”. Dijeron entonces los judíos: “¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’?” Pero Jesús añadió: “Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”.

Los judíos le preguntaron: “Entonces ¿quién eres tú?” Jesús les respondió: “Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo”. Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.

Jesús prosiguió: “Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada”. Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.



Meditacion:

La pregunta que brota de boca de los enemigos del Maestro debería motivarnos personalmente a preguntarnos, con mayor profundidad y fe, quién es Jesús, qué cambios ha realizado en nuestra vida y en qué deberíamos seguir trabajando para conseguir la conversión. Nosotros seguimos al Siervo de Yahvé, exaltado en la cruz para nuestra salvación. Para los ojos del mundo llevamos una vida fracasada y absurda, pero para los que experimentamos el gran amor de su entrega, nuestro hoy está impregnado de esperanza.

Los enemigos de Jesús no comprenden sus palabras, creen que Él piensa en suicidarse; no saben que el desenlace de su vida, su exaltación, es correspondencia con la misma esencia del Padre que es amor oblativo y generoso. Los que no viven en la órbita del amor, los que no se han dejado iluminar por la buena noticia, aquellos que se sumergen en el egoísmo se cierran a la vida plena.

La Cuaresma debe ir dejando marcada en nosotros una huella significativa. Las prácticas de estas semanas están orientadas, para ello, a liberarnos del pecado y hacer madurar nuestra fe en el servicio al prójimo. En efecto, la contemplación del Crucificado - Resucitado permite generar en nosotros una vida nueva, despojada del egoísmo.

El compromiso cristiano suele ser una cruz como la del Maestro, sobre todo cuando se enfrenta con los poderes de la muerte, en el ámbito de la familia, de los derechos humanos, los derechos de la Tierra. No cabe duda de que seguimos reproduciendo el drama de Jerusalén: mientras Dios sigue ofreciendo oportunidades para la conversión y anuncia su misericordia, hay personas que se cierran a su mensaje y cultivan la discordia y la injusticia. Ante este panorama no cabe más que ser fieles a la voluntad del Padre, que desea la vida en abundancia para sus hijos; y buscar en todo hacer lo que a Él le agrada: “La religión verdadera y perfecta ante Dios, nuestro Padre, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades y no contaminarse con la corrupción de este mundo” (St 1,27).

Friday, March 24, 2023

El enviado

Evangelio

Jn 7, 1-2. 10. 25-30
En aquel tiempo, Jesús recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada de los Campamentos.

Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito. Algunos, que eran de Jerusalén, se decían: "¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene".

Jesús, por su parte, mientras enseñaba en el templo, exclamó: "Conque me conocen a mí y saben de dónde vengo... Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". Trataron entonces de capturarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.



Meditacion:

La fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén era el lugar para estar. No solo era el evento más alegre del año judío, sino que todos los hombres adultos debían asistir. Habría sido impensable que Jesús no llegara. Pero cuando su familia se fue a la fiesta, él decidió retrasar su salida. Jesús sabía que los jefes religiosos en Jerusalén lo estaban buscando para matarlo. También sabía que ese momento —el momento que su Padre había establecido para que él ofreciera su vida por la salvación del mundo— aún no había llegado. Así que al llegar en secreto cuando las festividades ya habían iniciado, minimizó el riesgo de ser arrestado pero siempre cumplió con su obligación de hacerse presente en las celebraciones.

Jesús siempre estaba tratando de mantenerse apegado a la voluntad de su Padre. Como le dijo a la gente en numerosas ocasiones, tenía cuidado de hacer “lo que ve hacer al Padre” (Juan 5, 19; ver también 12, 49 y 17, 4). Y a nosotros nos dijo que tuviéramos el mismo cuidado al seguirlo a él.

¡Este llamado a la obediencia puede ser difícil! Pero el secreto es iniciar de forma simple. Recuerda que Jesús te ama, de manera que siempre puedes confiar en él. No debes temer que él te conduzca a equivocarte. No siempre es fácil, y no todos comprenderán, pero hacer la voluntad de Jesús tiene sus propias recompensas. Y en aquellas situaciones cuando estamos esforzándonos por saber qué es lo que nos está pidiendo, podemos consolarnos recordando que el Señor es misericordioso. Jesús no nos castigará por intentar, ¡aun cuando nos equivoquemos! El Señor sabe que a veces todo lo que podemos hacer es decidir ir por el camino que creemos que es el mejor.

Jesús nunca se desvió del plan de su Padre ni decidió tomar los asuntos en su propias manos, de manera que ahora nos pide que nos comprometamos con él a actuar de la misma manera. Así como Jesús podía confiar en su Padre con toda su vida, nosotros podemos confiar en él. Aun cuando no podemos ver el camino que tenemos por delante, o aun cuando ese camino sea difícil, el Señor nos ayudará a encontrarlo. Todo lo que nos pide es que intentemos mantener nuestro corazón abierto a la guía de su Espíritu.

“Señor, te pido que me ayudes a ser fiel en seguirte y hacer tu voluntad para mi vida.”

 

Thursday, March 23, 2023

Padre


 

Evangelio

Jn 5, 31-47
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Si yo diera testimonio de mí, mi testimonio no tendría valor; otro es el que da testimonio de mí y yo bien sé que ese testimonio que da de mí, es válido.

Ustedes enviaron mensajeros a Juan el Bautista y él dio testimonio de la verdad. No es que yo quiera apoyarme en el testimonio de un hombre. Si digo esto, es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron alegrarse un instante con su luz. Pero yo tengo un testimonio mejor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar y que son las que yo hago, dan testimonio de mí y me acreditan como enviado del Padre.

El Padre, que me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no habita en ustedes, porque no le creen al que él ha enviado.

Ustedes estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues bien, ellas son las que dan testimonio de mí. ¡Y ustedes no quieren venir a mí para tener vida! Yo no busco la gloria que viene de los hombres; es que los conozco y sé que el amor de Dios no está en ellos. Yo he venido en nombre de mi Padre y ustedes no me han recibido. Si otro viniera en nombre propio, a ése sí lo recibirían. ¿Cómo va a ser posible que crean ustedes, que aspiran a recibir gloria los unos de los otros y no buscan la gloria que sólo viene de Dios?

No piensen que yo los voy a acusar ante el Padre; ya hay alguien que los acusa: Moisés, en quien ustedes tienen su esperanza. Si creyeran en Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí. Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis palabras?''




Meditacion:

Os conozco muy bien y sé que no amáis a Dios” Jn 5, 42. Tiemblo al pensar que Jesús podría decirnos esto mismo el día en que nos encontráramos con él cara a cara. Ojalá no lo diga nunca de ningún creyente a pesar de nuestro pecado e infidelidad. Son palabras duras pero no gratuitas. Son las que pone el evangelista en boca de Jesús y que recogen su defensa frente a las acusaciones fariseas. Y es que en este pasaje hay cuatro testimonios muy claros que nos pueden ayudar a acercarnos más al Hijo.

1ª. El testimonio principal a favor de Jesús lo da el Padre. Esto significa que no aceptar a Jesús es rechazar el testimonio del Padre, rechazar al Padre.

2ª. El segundo testimonio es el de Juan el Bautista, a quien los mismos judíos reconocieron cierta autoridad. Es el mensajero que nos preparó el camino en Adviento.

3ª. El tercer testimonio lo dan las obras que Jesús realiza, pero no sólo sus signos o milagros, sino toda la actividad que Jesús realiza, toda ella es reveladora.

4ª. El cuarto en dar testimonio es el mismo Moisés, que en el pasaje del Éxodo de hoy, intercede ante Dios para que no castigue al pueblo por su idolatría

¿Qué nos sucede? Igual que los coetáneos de Jesús tuvieron testimonios más que de sobra para aceptar y creer en él, nosotros, si cabe, tenemos más ventaja, pues gozamos de una perspectiva histórica y de una tradición de vida cristiana que nos ha proporcionado más testimonios que ellos no tuvieron. Pues bien, a pesar de todo, cuando el corazón del ser humano busca apoyarse en sí mismo, autoafirmarse, autorrealizarse, corre el grave peligro de cerrarse a la fe y no aceptar más realidad que la que ve, y no hay testimonios que valgan. Es lo que le ocurrió al pueblo en el desierto cuando construyó el becerro de oro. ¿Qué más necesitamos para creer en Jesús? ¿No tenemos suficientes testimonios?

Wednesday, March 22, 2023

Hijo del Padre


 

Evangelio

Jn 5, 17-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): "Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo". Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios.

Entonces Jesús les habló en estos términos: "Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.

Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.

Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió".



Meditacion:

Dios ha respondido y perdonado a su pueblo; lo invita a salir del exilio y le promete un regreso feliz, pues es un Dios que cumple su promesa ya que su fidelidad es eterna. La Palabra insiste en este tiempo de Cuaresma en que nuestro Dios es fiel en su relación con nosotros, a pesar de nuestra infidelidad con él. Una y otra vez este mensaje llega a nosotros pero no sé si acaba por calar nuestro corazón. “¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.” Is 49, 15. ¿Cuándo aprenderemos a ser fieles? ¿A corresponder a tanto amor? ¿Qué acontecimiento desestabilizador necesitamos en nuestra vida para que esto ocurra? ¿Tocar fondo en nuestro ser limitado y finito? ¿Ver las orejas al lobo del mal cuando nos alejamos de Dios?

La ley fue uno de los grandes temas de discusión en el contexto social de Jesús. ¿Dónde está la revelación de Dios en la ley o en la palabra de Jesús? Entre la ley y creer en Jesús no puede haber contradicción, pues quien cumple la voluntad de Dios, creyendo en Jesús, está cumpliendo la Ley.  El Padre habla en el Hijo. El Hijo no anula la Ley, va más allá de ella para darle plenitud, sentido total.

Para muchos jóvenes hoy este dilema de los primeros seguidores cristianos –si Ley o palabra de Jesús-  se reproduce en su sentido de pertenencia eclesial, creer en la Iglesia  y creer en Jesús. Dicho en otras palabras, si la Iglesia fundada por Jesús, es el “lugar” donde el Hijo se sigue revelando y actuando. Indudablemente en nuestra Iglesia subsiste la Iglesia de Jesucristo, pero quizá es la Iglesia -que somos todos- la que debe  hacer más transparente esta realidad, purgando todo aquello, como en la antigua Ley, que obstaculizaba y perdía el camino de la búsqueda de Dios. El Dios Padre-Madre también actúa a través nuestra. “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo” Jn 5, 17. Somos espejo de Dios para los demás, nuestra vida debe ser un reflejo de su voluntad. Es nuestra misión. En Cuaresma y en todo tiempo.

Tuesday, March 21, 2023

El paralitico en la fuente


 

Evangelio

Jn 5, 1-16
Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: "¿Quieres curarte?" Le respondió el enfermo: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y anda". Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: "No te es lícito cargar tu camilla". Pero él contestó: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y anda' ". Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te dijo: 'Toma tu camilla y anda'?" Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: "Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor". Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.



Meditacion:

Betesda significa “Casa de la Misericordia” Es el nombre de la piscina donde Jesús realiza la curación. Y es que hoy, la Palabra navega entre dos aguas. La primera, el torrente del templo: un agua que al salir sana y da vida a las zonas más áridas y aisladas. El profeta Ezequiel utiliza la imagen del agua como elemento que fertiliza todo lo que moja a su paso. Es el agua que viene del templo, donde Dios habita, y que da vida abundante, es la fuerza de Dios. “Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida” Ez 47, 9.

La segunda, la piscina o estanque de Betesda, lugar donde se reunían todos los enfermos que esperaban el movimiento del agua para sumergirse y quedar sanos. Y es que el nombre de la piscina -“Casa de la Misericordia”- nos da la pista. Al igual que el agua, Jesús es el que sana y cura. La misericordia es la sanación, y a la inversa, la sanación, el milagro es la misericordia, la cura que Jesús realiza. La lleva a cabo en un día de fiesta, donde el enfermo ni siquiera estaba autorizado a transportar su camilla, pues violaba la ley. La espiritualidad que se deriva de este hecho es la de la sanación, no la de la condena. Ser misericordioso, ponerse en el lugar del otro, mitigar sus dolencias, curar sus heridas. También nosotros podemos sanar, incluso a través de nuestras propias heridas. Seamos más compasivos que críticos (“Hoy es sábado y no te está permitido llevar al hombro tu camilla” Jn 5, 10 b), más misericordiosos que censores, más humildes para confesar nuestros pecados y para acoger a los pecadores. Seamos para otros Betesdas, casa (lugar) de misericordia.

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...