Saturday, January 31, 2026

Obedece

Evangelio
Marcos 4, 35-41
Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.
De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”


Meditacion:
Sobre la necesidad de sentir la gracia y confiar en Dios insiste el Evangelio. En esta ocasión, el relato de Marcos nos recuerda cómo Jesús calma la tormenta, revelando su autoridad divina sobre la naturaleza y nuestra vida. La escena comienza con la orden de cruzar al otro lado. Algunos, con esa invitación, podrían plantearse cambiar radicalmente de vida, intentar verlo todo con unan nueva perspectiva, Al mismo tiempo, es una invitación a confiar en Él.
En ese camino, no todo es fácil. Como en nuestra vida. La tormenta representa las adversidades y temores que enfrentamos. Los discípulos, aterrados, cuestionan la preocupación de Jesús por ellos. Sin embargo, su despertar no solo calma las aguas, sino también sus corazones. Jesús pregunta: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Todavía no tenéis fe?», desafiándonos a confiar en su presencia en momentos de crisis. Este pasaje nos invita a reconocer su poder y a mantener nuestra fe inquebrantable ante las tempestades de la vida. Como hizo san Juan Bosco, el santo de hoy, que, a pesar de los problemas, supo dedicar su vida a la educación de los jóvenes.
 

Friday, January 30, 2026

Reino de Dios

Evangelio

Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.

Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.



Meditacion:

Todo necesita su tiempo y su lugar. Lo recuerda Jesús en el Evangelio. Lo saben bien los agricultores, que trabajan cada día, confiando en que el trabajo dará su fruto. Con su pedagogía habitual, Cristo nos presenta el Reino de Dios a través de dos parábolas sencillas, tomadas de la vida cotidiana. Estas parábolas revelan una verdad profunda y consoladora: el Reino crece por la acción de Dios, no por el control humano.

Jesús compara el Reino con una semilla sembrada en la tierra. El sembrador duerme y se levanta, y la semilla germina y crece “sin que él sepa cómo”. Esta imagen cuestiona nuestra obsesión por la eficacia inmediata y el dominio de los procesos. El Reino no depende de nuestra ansiedad ni de nuestra impaciencia, sino de la fidelidad confiada a la obra de Dios.

La segunda parábola, la del grano de mostaza, refuerza esta enseñanza. Lo más pequeño, casi insignificante, se transforma en un arbusto capaz de acoger vida. Así actúa Dios: elige lo pequeño, lo oculto, lo humilde, para manifestar su poder. El Reino no irrumpe con espectacularidad, sino que comienza de manera discreta, casi imperceptible, y sin embargo su alcance es sorprendente.

Estas parábolas invitan a la comunidad cristiana y a cada uno de nosotros a sembrar con esperanza, aunque no vea resultados inmediatos. Nos llaman a confiar en que cada gesto de amor, cada palabra de justicia, cada acto de misericordia, aunque parezca mínimo, tiene una fecundidad que supera nuestros cálculos. El discípulo no es dueño del crecimiento, sino servidor del proceso. Y nadie es demasiado humilde o pequeño para no poder colaborar con algo.

En un mundo marcado por la prisa y la lógica del rendimiento, Jesús nos propone la lógica del Reino: paciencia, confianza y esperanza. Dios sigue trabajando en silencio, haciendo crecer su Reino en la historia y en el corazón de cada persona. Nuestra tarea es sembrar con fe y vivir abiertos a la sorpresa de Dios.


 

Thursday, January 29, 2026

Candil


 Evangelio

Marcos 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.




Meditacion:

El que tenga oídos para oír, que oiga”, dice Cristo en el Evangelio. Es un buen consejo para todos nosotros. Hoy se nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que conlleva haber recibido la luz de Dios. Lo que sí supo hacer David. Jesús utiliza imágenes sencillas y cotidianas: una lámpara no se enciende para ocultarla, sino para colocarla en lo alto y que ilumine. Con esta enseñanza, el Señor nos recuerda que la fe no es un tesoro privado ni un conocimiento reservado a unos pocos; es un don destinado a ser compartido y puesto al servicio de los demás. Misioneros en sus casas, podríamos decir.

En pocas palabras, la luz representa la Palabra de Dios y el mensaje del Reino. Quien la acoge en su corazón está llamado a dejar que transforme su vida y, a través de ella, ilumine el camino de otros. No basta con escuchar; es necesario vivir lo escuchado. Por eso Jesús insiste: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Escuchar, en clave bíblica, significa acoger con atención y responder con coherencia. Vivir como Dios quiere, intentando cumplir siempre Su voluntad.

El pasaje también nos confronta con una advertencia exigente: “La medida que uséis la usarán con vosotros”. Un buen aviso. Sabemos que, en el último día, tendremos que dar cuentas de nuestros actos. Sabemos que Dios no es mezquino, pero respeta la libertad humana.  La apertura, el compromiso y la generosidad con que recibimos su Palabra determinan la fecundidad de nuestra vida cristiana. Quien se cierra, termina perdiendo incluso lo poco que cree tener; quien se abre con humildad, recibe en abundancia. De cada uno depende elegir cómo quiere vivir. Lo rezamos cada día en el Padrenuestro. El perdón de nuestros pecados está muy vinculado a cómo perdonamos nosotros a los que nos han ofendido.

Este Evangelio nos desafía a revisar nuestra actitud frente a la fe. Podemos hacernos algunas preguntas, para revisar cómo va nuestro camino de fe. ¿Ese regalo que hemos recibido, la fe, la escondemos por miedo o comodidad, o la dejamos brillar con obras concretas de amor, justicia y servicio? ¿Somos estrictos con los demás y laxos con nosotros mismos? Porque ser discípulos de Jesús implica vivir como lámparas encendidas, capaces de reflejar la luz del Reino en medio del mundo. Aunque cueste.

Tuesday, January 27, 2026

Familia


 Evangelio

Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: "Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan".

Él les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".



Meditacion:

Este pasaje refleja un momento clave en la vida pública de Jesús. Se van aclarando cómo son las cosas en el Reino de Dios. Ha habido siempre tensión entre las relaciones biológicas y la familia espiritual que se forma en torno a la Jesús, Es cuestión de prioridades. Aunque su madre y sus hermanos vienen a buscarlo, Jesús no los rechaza, pero sí redefine su identidad familiar.

La madre y los hermanos de Jesús llegan, pero se quedan afuera, lo que indica que no pueden acceder a Él debido a la multitud que lo rodea. Su intención parece ser protegerlo, posiblemente por creer que está «fuera de sí», lo cual revela una comprensión limitada de su misión. Hace falta un camino de preparación para entender el plan de Dios. El Evangelio de Marcos, precisamente, es como un camino catecumenal hacia el pleno conocimiento del Mesías.

Al responder a la multitud que le anuncia que su familia lo busca, Jesús pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?» Luego mira a los que están sentados a su alrededor y dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.» Este cambio de enfoque no niega el amor filial, sino que amplía el concepto de familia. La verdadera familia de Jesús no está basada en la sangre, sino en la fidelidad a Dios. Aquellos que escuchan, siguen y viven su palabra se convierten en su familia más cercana. Sin duda, María, su Madre, siempre estuvo cerca de Él.

Se nos invita, pues, a reflexionar sobre las prioridades en nuestra vida cristiana. A veces, incluso las relaciones más cercanas pueden poner en riesgo nuestra fidelidad a Dios. Jesús no rechaza a su madre, pero señala que la voluntad de Dios debe ser la guía suprema. Hoy, esta enseñanza sigue siendo una llamada a vivir en comunión con quienes siguen a Cristo, más allá de lazos sanguíneos.


Monday, January 26, 2026

Espiritu Santo


 Evangelio

Marcos 3, 22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.



Meditacion:

En el Evangelio de Marcos, Jesús es acusado por los escribas de expulsar demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios. Jesús responde con lógica: un reino dividido no puede sostenerse. Si Satanás expulsara a Satanás, su reino caería. Además, advierte sobre el pecado contra el Espíritu Santo, que es imperdonable. Este pasaje nos invita a profundizar en la fe y a reconocer la autoridad de Jesús. Nos llama a no juzgar superficialmente, sino a abrir el corazón para entender el poder y la acción del Espíritu en la vida cotidiana.

Este Evangelio recoge una de las afirmaciones de Jesús que más ha dado lugar a especulaciones: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada”. Estas palabras no expresan un límite en la misericordia de Dios, sino un límite que el propio ser humano pone a esa misericordia.

Cuando Jesús habla de la blasfemia contra el Espíritu Santo, no lo hace para asustarnos, sino para llamarnos a la conversión del corazón. A veces esta frase suena muy dura: “ese pecado no será perdonado”, y podemos pensar que Dios deja de amar o de perdonar. Pero no es así. Dios siempre quiere perdonar. El problema no está en Dios, sino en la persona que se cierra completamente a su amor. El Espíritu Santo es quien nos ayuda a reconocer el pecado, a pedir perdón y a cambiar de vida. Entonces, blasfemar contra el Espíritu Santo significa rechazar conscientemente esa ayuda, decirle a Dios: “No te necesito, no quiero cambiar, no quiero tu perdón”.

Jesús pronuncia esta advertencia cuando los fariseos, viendo una obra evidente de liberación y sanación, atribuyen al demonio lo que es obra del Espíritu Santo. No se trata de ignorancia ni de duda sincera, sino de un rechazo consciente y malicioso de la verdad. Los fariseos veían las obras buenas de Jesús —curaciones, liberaciones, gestos de amor— y aun así decían que venían del mal. Es decir, llamaban malo a lo que era bueno, cerrando su corazón a la verdad. Eso es muy grave, porque cuando uno se convence de que no necesita a Dios, ya no pide perdón, y si no pide perdón, no puede recibirlo.

En este contexto, entonces, ¿qué es la blasfemia contra el Espíritu Santo? No es una palabra dicha en un momento de ira ni una debilidad humana. Es una actitud interior permanente, podríamos decir recalcitrante: llamar “mal” a lo que claramente viene de Dios. Rechazar deliberadamente la acción del Espíritu que convence de pecado, invita a la conversión y ofrece el perdón. Cerrar el corazón a la gracia, negándose a reconocer la necesidad de misericordia. San Juan Pablo II la describía como el pecado de quien se niega a ser perdonado, porque rechaza el medio mismo del perdón.

¿Por qué “no tiene perdón”? No porque Dios no quiera perdonar, sino porque el Espíritu Santo es quien nos lleva al arrepentimiento. Si se rechaza al Espíritu, se rechaza la puerta por la que entra el perdón. Dios respeta la libertad humana incluso cuando esta se cierra a su amor.

Quien teme haber cometido este pecado, ya demuestra que no lo ha cometido. El temor, el remordimiento y el deseo de reconciliación son signos claros de que el Espíritu sigue actuando en el corazón. La blasfemia contra el Espíritu no es una caída momentánea, sino una decisión final y obstinada contra la verdad y el amor. Este pasaje nos invita a examinar nuestro corazón con humildad, a no endurecernos ante la corrección de Dios, a reconocer la acción del Espíritu en la Iglesia, en los sacramentos y en la conversión personal. Mientras haya apertura, aunque sea mínima, la misericordia de Dios sigue siendo infinita. Lo sintió Pablo y los sintieron sus colaboradores, Timoteo y Tito.

Ésta es la buena noticia: que quien se arrepiente, quien pide perdón, quien busca a Dios, no ha cometido este pecado. El corazón humilde, aunque sea débil, siempre tiene la puerta abierta al perdón de Dios. Pidamos hoy la gracia de no endurecer el corazón, de dejarnos guiar por el Espíritu Santo y de confiar siempre en la misericordia infinita de Dios.


Saturday, January 24, 2026

Loco

Evangelio

Marcos 3, 20-21

En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.



Meditacion:

“Se ha vuelto loco”. Locura y escándalo tiene también la cruz (1 Cor 1,23) La misión de Jesús no entraba en los cánones de aquella sociedad y de aquella Religión rígida, sin vida y muy reglamentada.

Las autoridades religiosas no aceptaban el cambio que Jesús proponía, sentían envidia. Algunos familiares quedaron también desconcertados al verlo predicar con tanta libertad, enfrentándose a los maestros de la ley. Por eso sus familiares intentaban llevárselo, devolverlo a la normalidad de Nazaret.

Unos y otros no entendían lo que Jesús hacía, pero Él “no se deja atrapar”, pide a todos un esfuerzo por acoger su novedad, el mensaje de las Bienaventuranzas.  No es fácil discernir dónde actúa Dios Por eso, no es extraño que sean a veces los más cercanos, la propia familia, quienes ofrecen mayor resistencia al proyecto de Dios.

Escuchar y caminar con Jesús, pasar de lo confortable al discipulado, de la instalación a la búsqueda, de lo superficial a la hondura. Nos invita a dar el salto. ¿Te atreves?

 

Friday, January 23, 2026

Los 12


 Evangelio

Marcos 3, 13-19

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir "hijos del trueno"; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.



Meditacion:

Somos elegidos por Jesús no por nuestros méritos y esfuerzos, no porque seamos mejores que otros sino “porque Él quiso”. La elección, la iniciativa es suya, no es nuestra, es llamada gratuita. Estamos en las manos del Buen Pastor, al que nadie le puede arrebatar sus ovejas. Él nos regala la fuerza necesaria para responder a su llamada con fidelidad.

Y nos eligió para “estar con él”. La convivencia con Jesús convierte al elegido y enviado en testigo creíble porque habla de lo que “ha visto y oído”, no de memoria, no por otros. Elegidos para andar con Él, para vivir más cerca de Él, para colaborar con Él en el anuncio de la Buena Noticia.

La vocación de aquellos doce y la nuestra es un regalo, no un premio, un don, no un resultado de nuestra lógica humana.

No pongamos límites a su llamada. No caigamos en desánimos. No estemos tan ocupados en “lo nuestro” que no oigamos la voz de Aquel que nos llamó a ser sus amigos. No podemos ser mudos y no comunicar a los demás el mensaje que también hemos elegido nosotros como “perla preciosa” de nuestra vida. “¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!” (2 Cor 9,16)

Thursday, January 22, 2026

Hijo de Dios

Evangelio

Marcos 3, 7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.



Meditacion:

La seducción de Jesús. A Él llegan gentes de Judea, Jerusalén, Idumea, Tiro, Sidón…multitudes que le buscan, le siguen, están sediento de Jesús. Se apiñan para tocarlo, sentirlo, ser curados.

Todos se sienten atraídos por su fuerza irresistible que acoge a los pobres, cura dolencias y enfermedades, libera a los atormentados de espíritus malos. “De Él salía un poder, una fuerza” Esa fuerza es el Espíritu.

La gente acudía a Jesús no porque enseñara una doctrina sublime sino porque “oye hablar de las grandes cosas que hace”. Lo que le preocupaba a Jesús era aliviar, liberar, sanar, consolar. Jesús no renuncia a estar cerca de la multitud y de cada uno.

La gente no se siente atraída por discursos, dogmas, por palabras y más palabras. Quieren ver obras, hechos, testimonios, gestos. Quieren ver si verdaderamente como Jesús, nos preocupamos de los que lo pasan mal, de los que esperan salir de tantas estrecheces y dolencias. ¿Cómo manifestamos en la vida cotidiana que seguimos a Jesús? ¿Atrae nuestro modo de vivir la fe?

 

Wednesday, January 21, 2026

La mano

Evangelio

Marcos 3, 1-6

En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: "Levántate y ponte allí en medio".

Después les preguntó: "¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?" Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: "Extiende tu mano". La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes, con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.



Meditacion:

Levántate y ponte en medio” Pone en medio de la celebración litúrgica a aquel hombre que sufre. ¿Qué es más importantes: celebrar el culto o aliviar el sufrimiento de este hombre? Dios se alegra cunado en medio de la celebración están muy presente los que sufren, los que son olvidados, los que no cuentan.

Jesús quiere que aquella persona de la mano tullida pudiera vivir con toda su dignidad, sentirse curada, feliz. Coloca a las personas que han sido vulneradas en el centro de su corazón y nos desafía a nosotros a hacer lo mismo, a no dejar a nadie tirado en las cunetas de la soledad, la marginación, el aislamiento, el silencio.

Los fariseos eran incapaces de alegrarse por el bien de la persona curada; les molesta que Jesús fuera “dador de vida”. Aquí ya se comienza a maquinar la manera de eliminar al que estaba resultando cada vez más incómodo por los gestos y palabras que acompañaban su estilo de vida.

 

Tuesday, January 20, 2026

El sabado


 Evangelio

Marcos 2, 23-28

Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”

Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.

Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.



Meditacion:

Para Jesús lo importante no es la “Religión”, los ritos, las normas, el culto, sino el bien de la persona. A unos esto les desconcertó y escandalizó y a otros – pobres, desvalidos, pecadores – les despierta la esperanza, lea ayuda a vivir y a levantar la cabeza.

La “religiosidad de las normas” nos da seguridad, pero está lejos del Espíritu de Jesús que quiere que sus amigos no son sean perfectos cumplidores sino humildes seguidores, auténticos. Jesús quiere reconducir todo hacia Dios.

Para Jesús el bien de la persona está por encima de toda tradición, ley, institución y tiene que favorecer el caminar hacia la plenitud del hombre, no a la exclusión.

Jesús manifiesta cómo el Dios a quien el sábado está dedicado es un Dios compasivo y misericordioso. Dios no necesita hacernos sufrir ni imponernos leyes. Quiere hacernos el bien. Si queremos actuar como Jesús, no podemos dedicarnos a perseguir a los demás. “No nos cansemos de hacer el bien”.

Monday, January 19, 2026

Vino nuevo


 Evangelio

Marcos 2, 18-22

En una ocasión en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?”

Jesús les contestó: “¿Cómo van a ayunar los invitados a una boda, mientras el esposo está con ellos? Mientras está con ellos el esposo, no pueden ayunar. Pero llegará el día en que el esposo les será quitado y entonces sí ayunarán.

Nadie le pone un parche de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo encoge y rompe la tela vieja y se hace peor la rotura. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino rompe los odres, se perdería el vino y se echarían a perder los odres. A vino nuevo, odres nuevos”.



Meditacion:

Jesús es el “novio”, el esposo, en él se cumple lo anunciado por los profetas. Él es el “vino nuevo” que alegra el corazón y anima el Espíritu. Pide a sus seguidores vivir con “un corazón nuevo”, “nacer de nuevo”.

No basta corregir algún defecto, tampoco conformarse con hacer pequeños cambios. Jesús no le ve sentido al ayuno cuando sus discípulos deben disfrutar de su presencia y celebrarla. No es el hombre para el ayuno, sino el ayuno para el hombre. “No es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”.

El hombre nuevo se abra paso. No hay lugar para penitencias y ayunos. Llegará el ayuno cuando el “novio” sea crucificado. Ese ayuno sí tendrá sentido.

Preguntémonos si estamos dispuestos a beber ese vino de Jesús que transforma pero que debe ser vertido en “odres nuevos” o preferimos los remiendos y no permitimos dejar su novedad, su alegría.

Saturday, January 17, 2026

Enfermos


 Evangelio

Marcos 2, 13-17

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la muchedumbre lo seguía y él les hablaba. Al pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo de Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo seguían. Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: “¿Por qué su maestro come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?”

Habiendo oído esto, Jesús les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”.



Meditacion:

La acción de Jesús de acercarse y llamar a gentes de la peor calaña indica que nadie es malo por definición, y que no hay mal o pecado del que no sea posible arrepentirse. Y esto significa que Dios no pierde la esperanza ni deja de creer en nosotros.

La elección por parte de Dios tiene algo de misterioso. Da la impresión de que elige a los mejores, como podría parecer en el caso de Saúl. Pero Jesús se acerca a los que eran considerados peores, como en el caso de Leví. En realidad, Dios llama a todos, dirigiéndose al fondo de bondad que hay en cada uno, con la esperanza de una respuesta positiva. Saúl fue elegido porque sobresalía en aspecto, valor y méritos: “Saúl era joven y buen mozo, no podría haberse encontrado un hombre más hermoso en Israel: era más alto que todos los demás por una cabeza” (1 Sam 9, 2), pero no respondió con fidelidad y acabó defraudando esa esperanza. Leví fue llamado, pese a su condición pecadora, y respondió con prontitud y fidelidad.

En este comienzo del tiempo ordinario, Jesús se acerca a cada uno de nosotros y nos llama, sin importar nuestros méritos o nuestros pecados, pero somos nosotros los que tenemos que responder, ayudados por su gracia, arrepintiéndonos de nuestros pecados, cambiando de vida, siguiendo a Jesús y poniéndonos al servicio del Reino de Dios, de la causa del Evangelio. No se trata de una utopía deseable pero irrealizable en la práctica. Los santos nos ayudan a comprender que el ideal evangélico es posible encarnarlo en nuestra vida. Hoy la Iglesia nos propone el ejemplo de san Antonio Abad, uno de los padres del monacato cristiano.

Friday, January 16, 2026

Pecados


 Evangelio

Marcos 2, 1-12

Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.

Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”

Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –le dijo al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.

El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”



Meditacion:

Contra lo que muchos piensan, Dios no quiere someternos, sino liberarnos, no quiere súbditos arrodillados, sino hijos que aprenden a caminar por sí mismos. La llamada de Dios no es a la esclavitad, sino a la verdadera libertad.

La corriente antimonárquica presente en el Antiguo testamento, del que la primera lectura es un clarísimo ejemplo, es una protesta contra la búsqueda de seguridades a cambio de la pérdida de libertad. No es que Dios tenga celos de un posible rival, sino que ve en este movimiento en favor de la monarquía “como la de los otros pueblos”, un alejamiento de la soberanía de Dios que libera de la esclavitud de Egipto y desafía y llama a una libertad auténtica y, por eso, arriesgada. Si, finalmente, Dios cede a los deseos del pueblo, es porque usa nuestra debilidad para conducirnos pedagógicamente hacia esa libertad que el pueblo parece rechazar. No será Saúl, ni siquiera David, el verdadero rey de Israel, sino Jesús, que trae consigo el Reino de Dios, es decir, un reinado no político, basado en el poder, sino el reinado del amor, que se realiza en el servicio. Por eso, Jesús está siempre en medio del pueblo, y está siempre en actitud de servicio, enseñando, perdonando, curando. Jesús no funda un régimen político, sino una familia, la de los hijos de Dios.

Pero esto, ¿no es caer, como muchos piensan de la actitud religiosa, en un infantilismo que nos impide alcanzar la verdadera autonomía y la madurez? Si dejamos a un lado los prejuicios y las simplezas en la comprensión de la fe cristiana y miramos al modo de actuar de Jesús, comprenderemos que no es así en absoluto. Lo que más no esclaviza está dentro de nosotros mismos y es el pecado. Y Jesús nos libera perdonándonos. Pero es que, además, si estamos postrados por cualquier motivo, no nos exhorta a la resignación y la pasividad, sino que, al contrario, nos llama a ponernos en pie y a caminar por nosotros mismos, es decir, a ser autónomos. Es curioso que hoy Jesús le diga al paralítico que se ponga en pie, que tome su camilla y se marcha a casa. ¿Para qué quería ya la camilla? Por un lado, la camilla es el signo de la verdadera libertad, que es responsabilidad, y no deja de tener un peso. Pero, como Dios nos llama a la libertad para el bien, es también pensable que, así como hombres compasivos y llenos de fe llevaron al enfermo hasta Jesús, este le estaba indicando que, con la camilla en la que había estado postrado, hiciera él otro tanto.


Thursday, January 15, 2026

Quiero, curate


 Evangelio

Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.



Meditacion:

Los israelitas pensaban que la presencia del arca les garantizaría la victoria sobre los filisteos. Como fueron derrotados, debieron pensar que Dios los castigaba. En un caso y otro, le pasamos la responsabilidad a Dios: queremos que resuelva nuestros problemas (que gane nuestras batallas), y le atribuimos nuestras desgracias. Aunque sea verdad que, al final, todo depende de Dios, no debemos olvidar que ha sido voluntad suya darnos la libertad (por la que somos imágenes suyas), y nos ha dado el mundo como el espacio de su despliegue (es lo que los escolásticos expresaban sabiamente con el concepto de “causas segundas”). Es decir, este mundo y esta vida son el lugar y el espacio de nuestra responsabilidad. La voluntad de Dios es una voluntad de bien y de vida, y no podemos atribuirle los males que nos suceden. Eso hiere la imagen verdadera de Dios, la que nos transmite Jesús, que es la de un Padre que se preocupa por sus hijos. Y Jesús, el Hijo de Dios, es parecido a su Padre y pasa por nuestro mundo haciendo el bien. Lo vemos hoy en la acción curativa del leproso, inspirada en la lástima que sintió por él.

Pero al curar nuestras lepras y purificarnos de nuestros pecados, Jesús también nos enseña quién es Dios, y corrige la imagen deformada que tenemos de Él. Y no deja de sentirse ofendido cuando pensamos que Dios nos envía desgracias, en forma de lepras o de derrotas militares. De hecho, los manuscritos más antiguos de este texto no dicen que Jesús “sintió lástima”, sino que “se encolerizó”, porque en la petición del leproso latía la idea de que su lepra era un castigo de Dios por alguna impureza, de la que le pedía que lo limpiase. Jesús, que se enfadó por esa imagen del Dios castigador y, al mismo tiempo, sintió lástima del hombre enfermo de lepra y de esa falsa idea de Dios, lo tocó, para decirle que no era su lepra la que transmitía impureza, sino la mano que lo tocaba la que le contagiaba la gracia y la salvación. Y luego, con severidad, lo envía a hacer la ofrenda al sacerdote, “para que conste”, es decir, como testimonio contra él. Porque esa imagen de Dios es la que enseñan a veces los que se tienen por especialistas en las cosas de Dios.

El evangelio de hoy es una dura advertencia para los responsables religiosos, que pueden (podemos) estar enseñando una imagen de Dios que no es la que nos transmite Jesús. El Dios Padre de Jesucristo no es ni el talismán mágico de nuestros problemas, ni el juez castigador de nuestros pecados, sino el Padre que nos llama a responder con libertad y responsabilidad, por medio de las obras del amor, al amor incondicional que Él nos ha dado en plenitud en su Hijo.


Wednesday, January 14, 2026

Curar


 Evangelio

Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.



Meditacion:

Dios habla en esa Palabra encarnada y, por tanto, humana y cotidiana que es Jesús. Hoy lo vemos con claridad. Es una palabra dirigida de manera personal, que atiende a las necesidades concretas, como en el caso de la suegra de Pedro. No es una palabra taumatúrgica, que se limita a curar el cuerpo, aunque también (como hacen tantos cristianos, que atienden las necesidades materiales de sus hermanos), sino que además cura el espíritu e insufla en él el espíritu de servicio (como vemos de nuevo en la suegra de Pedro). En esta mujer descubrimos la síntesis de los que atienden a las necesidades de los demás, y de lo que son atendidos por ellos. Pero la palabra de Jesús no se limita a las distancias cortas, al pequeño círculo, sino que se abre a las necesidades de todos, sin filtros nacionales, confesionales o ideológicos. Y Jesús nos enseña que su palabra también se dirige al Padre, por medio de la oración, de la que nos da ejemplo en sí mismo. Finalmente, la Palabra, que es el mismo Jesús, está en camino, es una Palabra dinámica, que no espera a que vengan a él, sino que va a la búsqueda y sale al encuentro.

Dios sigue hablando: en su Palabra proclamada, en los sacramentos que nos alimentan y nos sanan, en las inspiraciones personales, en las necesidades de nuestros hermanos que son también una llamada de Dios, en definitiva, de múltiples formas. No es una palabra rara: ni es escasa, ni es extraña. Es una palabra que podemos entender, asimilar y poner en práctica. Basta, tal vez, que aprendamos a orar con el corazón, con las palabras que hoy nos enseña Samuel: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.


Tuesday, January 13, 2026

Que quieres, Jesus?


 Evangelio

Marcos 1, 21-28

En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.



Meditacion:

La historia de la salvación, que es también una historia humana, llega a la plenitud de los tiempos en cierto sentido exhausta. Esto explica lo que se dice en el Evangelio de hoy y en tantos otros pasajes: los especialistas de la ley y los profetas (escribas y fariseos) han perdido la autoridad, porque su enseñanza no atrae, no ayuda a crecer, y se ha convertido en un formalismo vacío y estéril. Pero esto no agota el poder creador de Dios, que se manifiesta ahora y de manera definitiva en Jesucristo. La autoridad con la que enseña Jesús no se basa en un poder que se impone y aplasta, sino en una fuerza de vida que restablece y sana lo que está enfermo o afectado por cualquier clase de mal. Hoy vemos cómo actúa contra una forma espiritual del mismo. Es notable que el hombre poseído por un espíritu inmundo se encuentre en la sinagoga. Y es que, realmente, esos espíritus malignos no conocen ni respetan fronteras, no afectan sólo “a los otros”, “a los de fuera”, a los que no son como nosotros. Cualquiera puede ser poseído por espíritus malignos: de rencor, resentimiento, ausencia de perdón, rechazo de los otros, prejuicios, soberbia, pereza, lujuria… Estos malos espíritus se sienten incómodos ante Jesús, lo increpan y tratan de zafarse de él. Cualquiera de nosotros ha podido experimentarlo, cuando alguna forma de mal espiritual nos acosa (como tentación) o ha anidado en nosotros (como actitud o comportamiento indebido), y tratamos de evitar el encuentro con Cristo a veces directamente (evitando la oración personal, el examen de conciencia), a veces de modo indirecto (rechazando la corrección fraterna o poniendo en solfa la doctrina de la Iglesia para autojustificarnos). Pero Jesús ha venido justamente a acabar con esos espíritus malignos y los exorciza si nos dejamos interpelar por él, si nos sometemos a su autoridad benéfica y liberadora.

Y, si lo hacemos así, si dejamos que su gracia actúe en nosotros y la nueva creación se haga patente en nuestra vida, nos convertimos en sus testigos, porque contribuimos activamente a que su fama se extienda por todas partes.

Monday, January 12, 2026

Crean en el Eangelio


 Evangelio

Marcos 1, 14-20

Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepintanse y crean en el Evangelio”.

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.



Meditacion:

La liturgia nos invita regularmente a dejar a un lado las preocupaciones cotidianas, y pararnos a contemplar los grandes misterios de nuestra fe, como hemos hecho en este tiempo de Navidad y haremos después en la Cuaresma y la Pascua. Pero no se trata de alienarnos de nuestra vida cotidiana, sino de que, iluminados por estos misterios, podamos volver a lo habitual de nuestra existencia con la conciencia clara de que es ahí a donde ha venido a visitarnos Dios, que nos acompaña y nos llama a hacer de las ocupaciones diarias nuestro lugar de seguimiento. La fe no nos saca de nuestro mundo, en el que habitamos junto con todos los seres humanos, creyentes y no creyentes, creyentes de otras religiones, o con otras convicciones morales y vitales, pero con los que compartimos las mismas preocupaciones, los mismos problemas, y las mismas o muy parecidas alegrías y penas. La fe nos dice que es a este mundo compartido al que ha venido Jesús en su encarnación.

Por eso, la Palabra de Dios nos invita al comenzar este tiempo ordinario a dejar que Jesús nos aborde y nos llame al seguimiento. Es Él el que se acerca a nuestra orilla, a nuestras barcas, a nuestras redes. Su venida no nos aparta de nuestra realidad: si somos pescadores, pescadores seguimos siendo. Pero, igual que Jesús no niega la ley y los profetas, sino que los lleva a su plenitud (cf. Mt 5, 17), así hace con nosotros: eleva nuestra condición natural (nuestros dones, capacidades, preferencias…) a una nueva dimensión: “os haré pescadores de hombres”. Lo que somos queda transformado por la presencia de Jesús. Tenemos las mismas preocupaciones, necesidades, dolores y alegrías que todo el mundo, pero todo ello atravesado por el amor de Dios, por la cercanía del Reino, de los que quedamos, además, convertidos en testigos, heraldos y apóstoles, si, respondiendo a la llamada, nos desenredamos, y lo seguimos.


Saturday, January 10, 2026

Apropiarse

Evangelio

Juan 3, 22-30

En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.

Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él”.

Contestó Juan: “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él’. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo venga a menos”



Meditacion:

Una última cosa: esta buena nueva, que dice el Evangelio, está dirigida «a los pobres» (v. 18). A menudo nos olvidamos de ellos, sin embargo, son destinatarios mencionados explícitamente, porque son los predilectos de Dios. Acordémonos de ellos y recordemos que, para acoger al Señor, cada uno de nosotros debe hacerse “pobre dentro”. Con esa pobreza que hace decir: “Señor necesito perdón, necesito ayuda, necesito fuerza”. Esta pobreza que todos nosotros tenemos: hacerse pobre dentro. Se trata de vencer toda pretensión de autosuficiencia para saberse necesitado de gracia, y siempre necesitado de Él. Si alguien me dice: Padre, pero ¿cuál es la vía más breve para encontrar a Jesús? Hazte necesitado. Hazte necesitado de gracia, necesitado de perdón, necesitado de alegría. Y Él se acercará a ti.

 

Friday, January 9, 2026

Puedes limpiarme

Evangelio

Lucas 5, 12-16

En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”.

Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.



Meditacion:

Esta buena nueva, que dice el Evangelio, está dirigida «a los pobres» (v. 18). A menudo nos olvidamos de ellos, sin embargo, son destinatarios mencionados explícitamente, porque son los predilectos de Dios. Acordémonos de ellos y recordemos que, para acoger al Señor, cada uno de nosotros debe hacerse “pobre dentro”. Con esa pobreza que hace decir: “Señor necesito perdón, necesito ayuda, necesito fuerza”. Esta pobreza que todos nosotros tenemos: hacerse pobre dentro. Se trata de vencer toda pretensión de autosuficiencia para saberse necesitado de gracia, y siempre necesitado de Él. Si alguien me dice: Padre, pero ¿cuál es la vía más breve para encontrar a Jesús? Hazte necesitado. Hazte necesitado de gracia, necesitado de perdón, necesitado de alegría. Y Él se acercará a ti.

 

Thursday, January 8, 2026

Espiritu

Evangelio

Lucas 4:14-22

En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.

Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.



Meditacion:

Hermanos y hermanas, este pasaje del Evangelio nos dice que Jesús no es un “espíritu”, sino una Persona viva; que Jesús cuando se acerca a nosotros nos llena de alegría, hasta el punto de no creer, y nos deja asombrados, con ese asombro que solo da la presencia de Dios, porque Jesús es una Persona viva. Ser cristianos no es ante todo una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con él, con el Señor Resucitado: lo miramos, lo tocamos, nos alimentamos de él y, transformados por su amor, miramos, tocamos y nutrimos a los demás como hermanos y hermanas. Que la Virgen María nos ayude a vivir esta experiencia de gracia

 

Wednesday, January 7, 2026

Caminando

Evangelio

Marcos 6, 45-52

En aquel tiempo, después de la multiplicación de los panes, Jesús premió a sus discípulos a que subieran a la barca y se dirigieran a Betsaida, mientras él despedía a la gente. Después de despedirlos, se retiró al monte a orar.

Entrada la noche, la barca estaba en medio del lago y Jesús, solo, en tierra. Viendo los trabajos con que avanzaban, pues el viento les era contrario, se dirigió a ellos caminando sobre el agua, poco antes del amanecer, y parecía que iba a pasar de largo.

Al verlo andar sobre el agua, ellos creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban espantados. Pero él les habló enseguida y les dijo: “¡Ánimo! Soy yo; no teman”. Subió a la barca con ellos y se calmó el viento. Todos estaban llenos de espanto y es que no habían entendido el episodio de los panes, pues tenían la mente embotada.



Meditacion:

Ahora, Jesús nos dice que el reino de los cielos está cerca, que Dios está cerca. Aquí está la novedad, el primer mensaje: Dios no está lejos, el que habita los cielos descendió a la tierra, se hizo hombre. Eliminó las barreras, canceló las distancias. No lo merecíamos: Él vino a nosotros, vino a nuestro encuentro. Y esta cercanía de Dios con su pueblo es una costumbre suya, desde el principio, incluso desde el Antiguo Testamento. Le dijo al pueblo: “Piensa: ¿Dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como yo lo estoy contigo?” (cf. Dt 4,7). Y esta cercanía se hizo carne en Jesús. Es un mensaje de alegría: Dios vino a visitarnos en persona, haciéndose hombre. No tomó nuestra condición humana por un sentido de responsabilidad, no, sino por amor. Por amor asumió nuestra humanidad, porque se asume lo que se ama. Y Dios asumió nuestra humanidad porque nos ama y libremente quiere darnos esa salvación que nosotros solos no podemos darnos. Él desea estar con nosotros, darnos la belleza de vivir, la paz del corazón, la alegría de ser perdonados y de sentirnos amados

 

Tuesday, January 6, 2026

Panes y peces


 Evangelio

Marcos 6, 34-44

En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: “Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer”. Él les replicó: “Denles ustedes de comer”. Ellos le dijeron: “¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver”. Cuando lo averiguaron, le dijeron: “Cinco panes y dos pescados”.Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados.Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.'



Meditacion:

La narración de la multiplicación de los panes y de los peces se concluye con la constatación de que todos se han saciado y con la recogida de los pedazos sobrantes (cfr v. 20). Cuando Jesús con su compasión y su amor nos da una gracia, nos perdona los pecados, nos abraza, nos ama, no hace las cosas a medias, sino completamente. Como ha ocurrido aquí: todos se han saciado. Jesús llena nuestro corazón y nuestra vida de su amor, de su perdón, de su compasión.

Monday, January 5, 2026

Conviertanse

Evangelio

Mateo 4, 12-17. 23-25

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos; el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.



Meditacion:

Ahora, Jesús nos dice que el reino de los cielos está cerca, que Dios está cerca. Aquí está la novedad, el primer mensaje: Dios no está lejos, el que habita los cielos descendió a la tierra, se hizo hombre. Eliminó las barreras, canceló las distancias. No lo merecíamos: Él vino a nosotros, vino a nuestro encuentro. Y esta cercanía de Dios con su pueblo es una costumbre suya, desde el principio, incluso desde el Antiguo Testamento. Le dijo al pueblo: “Piensa: ¿Dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como yo lo estoy contigo?” (cf. Dt 4,7). Y esta cercanía se hizo carne en Jesús. Es un mensaje de alegría: Dios vino a visitarnos en persona, haciéndose hombre. No tomó nuestra condición humana por un sentido de responsabilidad, no, sino por amor. Por amor asumió nuestra humanidad, porque se asume lo que se ama. Y Dios asumió nuestra humanidad porque nos ama y libremente quiere darnos esa salvación que nosotros solos no podemos darnos. Él desea estar con nosotros, darnos la belleza de vivir, la paz del corazón, la alegría de ser perdonados y de sentirnos amados.


 

Saturday, January 3, 2026

Bautista

Evangelio

Juan 1,29-34

Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel".

Entonces Juan dio este testimonio: "Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo'. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios".


Meditacion:

El ángel puso el nombre a Jesús en la Anunciación a María, es decir, en el mismo instante de la Encarnación (concebirás y darás a luz a un hijo a quien pondrás por nombre Jesús). Para la cultura semítica, el nombre es equivalente a la identidad entera. Y por eso no se podía pronunciar el nombre de Dios, porque significaría adueñarse de la identidad.  Jesús significa “Dios salva” y, por tanto, pronunciar ese nombre es reconocer, una y otra vez, que hemos sido salvados, liberados, por su sangre. Doblar la rodilla ante ese hecho (o inclinar la cabeza) es, entonces, obligado. Es agradecer, proclamar, declararnos dependientes de esa salvación concedida.

Los primeros cristianos sufrían y morían por el Nombre. Todo lo hacían en el Nombre de Jesús. Porque el nombre implica toda la persona. Por amor de su nombre es por amor de Él mismo, de su persona entera. Los cristianos siempre comenzamos toda acción (decía el catecismo antiguo: al levantarse, al empezar el día, antes de salir de casa, al empezar algún trabajo, al pasar por delante de una iglesia, antes de comer, al acostarse y en toda necesidad, tentación peligro). El decir “en el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo” es decir que todo está en relación con Él, que todo depende de Él, que nada podemos hacer ni realizar por nosotros mismos, que necesitamos esa fuerza en cada instante de la vida. Que el hacerlo así, salva en todo momento; que mantiene la conexión y la realidad de la salvación continuamente. Mantiene así también nuestra consciencia de criaturas dependientes del Salvador.

 

Friday, January 2, 2026

Quien eres?

Evangelio

Juan 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿Quién eres tú?"

Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: "Yo no soy el Mesías". De nuevo le preguntaron: "¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?" Él les respondió: "No lo soy". "¿Eres el profeta?" Respondió: "No". Le dijeron: "Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?" Juan les contestó: "Yo soy la voz que grita en el desierto: 'Enderecen el camino del Señor', como anunció el profeta Isaías".

Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: "Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?" Juan les respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias".

Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.



Meditacion:

Los grandes santos, como lo fueron Basilio y Gregorio aprendieron también muy bien lo de la “correa de la sandalia” de la que habla Juan Bautista. Saben que no se anuncian a sí mismos. Son la voz que grita en el desierto, es decir, en un mundo hostil, confuso y a menudo hereje. Saben también que el que viene “detrás”, viene, en realidad, delante, por encima, a los lados. Es el mismo en quien “nos movemos y somos”. Porque es en Él en quien se permanece. En él en quien estamos “entusiasmados”, es decir, “en theus, endiosados”. Y ese entusiasmo, ese permanecer es el que nos hace caminar, anunciar, actuar.

 

Thursday, January 1, 2026

Virgen Maria


 Evangelio

Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.

Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido



Meditacion:

Hoy celebramos varias cosas además del Año Nuevo: María, Madre de Dios, y la Jornada Mundial de la Paz. Todo va unido. La paz es cuestión, en primer lugar, personal y luego de familia. La paz interior de cada uno de los miembros de una familia (bendecido, cada uno, por el rostro de Dios) lleva a la paz familiar. Y eso mismo se puede extender a vecindarios, pueblos, naciones, el mundo entero. Hablar de paz hoy en un mundo en guerras abiertas, híbridas, silenciadas, o frías parece algo complicado. Se podría decir que la paz que se ofrece es más bien una confiada seguridad en la protección del rostro de Dios sobre nosotros. Es también la seguridad de quien se sabe hijo. Hijo de Dios y, por tanto, hijo también de la Madre de Dios, María.

Quizá la clave de esa extraña paz (materialmente hablando), sea lo que nos dice el evangelio de hoy sobre María que, “guardaba todas esas cosas en su corazón”. No se trata de un silencio perplejo ante el misterio y resignado ante la realidad. Se trata, más bien, del recuerdo (re-cordar es devolver al corazón) de las promesas de Dios y del cumplimiento de tales promesas; se trata de rumiar todos esos actos de presencia de Dios en la propia vida en el pasado y en el presente y la seguridad de la futura presencia y brazo poderoso. Se trata del abandono de los hijos en brazos de sus padres. En brazos de la santísima Madre de Dios.


Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...