Tuesday, September 30, 2025

Fuego


 Evangelio

Lucas 9, 51-56

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: "Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?"

Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.



Meditacion:

Los discípulos del relato del evangelio de hoy preguntan si pedir fuego para consumir a los enemigos. La verdad es que la propuesta es muy tentadora en momentos políticos difíciles… e incluso en situaciones cotidianas de peleas familiares o de vecinos. Sería tan fácil emprenderla a golpes contra quienes nos molestan. Más difícil es mantener la calma y seguir nuestro camino sin que esos ataques nos paralicen. Al fin y al cabo, la venganza no soluciona el conflicto; puede, a lo más, alcanzar una paz resentida y a punto de estallar en cualquier momento.

Dicen que san Jerónimo, cuya fiesta celebramos hoy, era un hombre de carácter fuerte e incluso huraño. Un hombre de fuego, con pasión por la Palabra de Cristo. No se sabe, sin embargo, que fuera violento físicamente. Lo que sí dejó fue el gran tesoro de acceso a la Escritura y aseguró que el desconocerla es desconocer a Cristo. Y el Cristo que se nos presenta hoy, no recibido, no aceptado, no reconocido, no pide fuego que consuma al enemigo, sino fuego que haga arder el corazón en caridad y difunda paz. Porque la decisión es “ir a Jerusalén”. Mantener el camino firme hacia la ciudad de Dios, pase lo que pase y sean cuales sean las circunstancias alrededor, se mantiene la paz, no se recurre al fuego vengativo, se sigue el camino por el que llama Dios.

Tener firmeza y suavidad al mismo tiempo puede requerir un equilibrio difícil. Irrita y frustra la maldad, la tontería, la corrupción o la injusticia de alrededor, y seguramente Jerónimo bramaría contra ella. Pero el fuego tiene que ir dirigido a seguir la obra de Dios. Jesús regaña a sus discípulos simplemente por la pregunta. Y nos pone a todos un “deténte” para no caer en la tentación de revanchas, golpes o parálisis. Seguir adelante en el bien, con la determinación de Cristo de ir a Jerusalén, a la casa de Dios.

Monday, September 29, 2025

Creer


 Evangelio

Juan 1, 47-51

En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".

Saturday, September 27, 2025

Entregado


 Evangelio

Lucas 9, 43-45

En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: "Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres".

Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.



Meditacion:

Jesús ha insistido en repetidas ocasiones en que su mesianismo no es de fuerza y de triunfo, sino de entrega y de cruz. Pero los discípulos no se convencen, no entienden o no quieren entender y están, además, atenazados por el miedo. Cuando Lucas dice que “no entendían este lenguaje”, indica que estaban en otra onda, que vivían según otra lógica, tal vez esa que abre hoy el texto del Eclesiastés.

Debemos reconocer que a nosotros nos sucede algo similar. No acabamos de meternos en la cabeza ese misterio de la cruz, sobre todo cuando se hace presente de modo concreto en nuestra vida. No entendemos este leguaje, esta lógica, no le cogemos el sentido, nos atenaza el miedo, preferimos no preguntar, no hablar del asunto.

Es decir, estamos necesitados de conversión. ¿A qué? A esa lógica de Jesús, que no es, por cierto, una lógica del sufrimiento por el sufrimiento, no es una especie de masoquismo espiritual, enemigo de las alegrías de la vida. La de Jesús es una lógica del amor, que no ama el dolor, pero está dispuesto a sufrir por los que ama. Así lo ha hecho él mismo, y a eso nos llama a nosotros. No está prohibido disfrutar de la vida, como aconseja el Qohelet (y el mismo Jesús enseña, comiendo y bebiendo, y gozando de la compañía de sus amigos). Pero sin olvidar que esos gozos son efímeros, y se hacen vanos, si nos olvidamos de que estamos llamados a gozos superiores, a la plena comunión en el Amor de Dios, que es algo que ya ha empezado a actuar en este mundo, porque Jesús, vive entre nosotros, y con su palabra y su ejemplo nos enseña (nos mete en la cabeza) la exigente lógica del amor.


Friday, September 26, 2025

Ell Santo de Dios

Evangelio

Lucas 9, 18-22

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado”.

Él les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Respondió Pedro: “El Mesías de Dios”. Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.

Después les dijo: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.



Meditacion:

Puede sorprender que Jesús, en vez de mandar proclamar esta verdad, prohíba a los apóstoles decírselo a nadie. Pero es que creer que Jesús es el Cristo no es suficiente, no significa todavía la madurez de la fe. Porque este mesianismo se interpretaba, incluso por los discípulos, de manera equivocada, como un mesianismo de poder, imposición y sometimiento, mientras que Jesús encarna un mesianismo de sufrimiento y entrega de la propia vida, que a los ojos humanos supone una derrota, aunque finalmente (al tercer día, es decir, no enseguida, aunque sí dentro de este tiempo en que vivimos) sea el triunfo del amor y de la vida nueva. Y para proclamar esta verdad es necesario que los que han creído en Jesús como Mesías asimilen y hagan suya esta forma difícil de mesianismo, de humildad y servicio, y no de fuerza y victoria.

La meditación que la primera lectura nos ofrece en estos días sobre el templo confirma lo dicho. El segundo templo de Jerusalén aparece como una nada, en comparación con el esplendor del templo de Salomón. Pero no es el relumbrón externo el que le da valor, sino el contenido, la presencia en él del mismo Dios en la humildad de la carne. Es esa humanidad de Cristo la que viene a constituirse en el verdadero y definitivo templo de Dios, el lugar en el que los seres humanos pueden acceder realmente al Dios que, en Cristo, en su muerte y resurrección, nos da la paz.

 

Thursday, September 25, 2025

Profeta


 Evangelio
Lucas 9, 7-9
En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Pero Herodes decía: "A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?" Y tenía curiosidad de ver a Jesús.



Meditacion:
El breve cuadro que pinta Lucas en torno a la identidad de Jesús, que hasta interesa a Herodes, es una buena muestra de hasta qué punto casi todos estaban en la inopia. Atisban en Jesús algo extraordinario, y por eso lo identifican con grandes personajes del pasado, como Elías y otros profetas, o del presente, como Juan. A todos estos les faltaba el paso de la fe, que descubría que lo extraordinario de Jesús no está en prolongar la tradición profética, sino en cumplir todo lo que los profetas de ayer y de hoy han dicho, lo que Dios ha revelado por medio de ellos. Herodes, que parece que había sentido respeto por Juan, aunque otros respetos (humanos, demasiado humanos) le habían llevado a convertirse en su verdugo, también se interesa por ese Jesús, del que oía grandes cosas. Y quería verlo. Y lo vio, ya prisionero y acusado. Aunque su único interés en Jesús era curiosidad malsana. De ahí el silencio total con que Jesús le responde.
Más que oír chismes sobre Jesús y querer verlo por curiosidad, hay que escuchar lo que dice y contemplarlo con fe. Sólo así la escucha y el contacto adquieren valor salvífico. Sin ello, vivimos nuestra vida y orillamos a Dios, que, creemos, siempre puede esperar, y de este modo hacemos nuestra vida estéril. Si queremos dar frutos tenemos que ponernos manos a la obra de construir el templo de Dios. Ya sabemos que ese templo es la humanidad de Jesús. Escuchar su palabra y verlo con los ojos de la fe es el modo concreto de empezar a construir el verdadero templo de Dios, de hacer presente a Cristo en nuestro mundo, en nuestro momento histórico, allí donde nos ha tocado vivir.

Wednesday, September 24, 2025

Los envio


 Evangelio

Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.

Y les dijo: “No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de ahí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación”.

Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.



Meditacion:

El Evangelio de hoy narra el momento en el que Jesús envía a los Doce en misión. (…) Son una especie de «prácticas» de lo que serán llamados a hacer después de la Resurrección del Señor con el poder del Espíritu Santo. (…) El discípulo misionero tiene antes que nada su centro de referencia, que es la persona de Jesús. (…) así que el ir y el obrar de los Doce aparece como el irradiarse desde un centro, el reponerse de la presencia y de la obra de Jesús en su acción misionera. Esto manifiesta cómo los apóstoles no tienen nada propio que anunciar, ni propias capacidades que demostrar, sino que hablan y actúan como «enviados», como mensajeros de Jesús

Tuesday, September 23, 2025

Mi familia

Evangelio

Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: "Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte". Pero él respondió: "Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".


Meditacion:

Nos resulta algo extraño, escandaloso incluso, que la verdadera madre de Jesús, María, se encuentre “fuera” del círculo, en la periferia. En realidad, no sabemos con precisión cómo mantuvo Jesús su relación con su madre durante su vida pública. Es de suponer que María siguió viviendo en Nazaret, con sus familiares más cercanos y por eso se encuentra con ellos. Lo que no suponemos, y sí sabemos, porque el mismo Lucas nos informa, es que María acogió en fe la palabra de Dios sin reservas: “hágase en mí según tu palabra”; que esa palabra se encarnó en su seno, y que por ella esa Palabra hecha carne puede ser escuchada por todos. María es para todos el ejemplo perfecto de lo que significa escuchar, acoger y poner en práctica la palabra de Dios. Escuchando y poniendo en práctica la palabra de Dios nos hacemos parecidos a Jesús, hermanos suyos; pero, al encarnar esa palabra, nos hacemos también parecidos a María, su madre.

 

Monday, September 22, 2025

Luz

 

Evangelio

Lucas 8, 16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público.

Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener".



Meditacion:

Jesús es el Cristo, el Ungido del Señor, el Salvador único y definitivo de toda la humanidad que nos rescata del pecado y de la muerte y nos abre el camino a Dios. Pero a la sombra del único Cristo, hay otros “ungidos”, que por su función institucional o por su carisma personal, también cooperan a la obra de la salvación. A veces se trata de “pequeñas salvaciones”, dentro de los límites de este mundo, pero que también son importantes y abren horizontes de esperanza, de la que estamos tan necesitados. En Israel los sacerdotes, los reyes y los profetas eran ungidos, pequeños cristos, por su función mediadora. Pero también aparecían otros ungidos, incluso ajenos al Pueblo elegido, que, como instrumentos de Dios, realizaban acciones salvadoras, acordes con la voluntad de Dios. Así, por ejemplo, Ciro, sensible y abierto a la religión de Israel, y que propicia con su apertura un nuevo éxodo, tras la dura experiencia del destierro.

Jesús, el Cristo y luz del mundo, derrama el aceite de su unción y su luz sobre aquellos que están abiertos a la voluntad de Dios. Es importante tener la capacidad de ver esa unción y esa luz allí donde se encuentre, incluso, como en el caso de Ciro, fuera de los límites del Pueblo de Dios, la Iglesia. Pero los que hemos recibido la luz de la fe y la unción del bautismo estamos llamados de manera especial a ser luz, a dar testimonio de la salvación en Cristo. Es una gracia, pero también una responsabilidad: Jesús nos llama hoy con especial insistencia a asumir esa responsabilidad: no podemos ocultar la luz de la fe como si fuera un asunto privado; hemos recibido mucho, mucho tenemos que dar, no sea que nos acaben quitando lo que creemos tener.


Friday, September 19, 2025

Mujeres

Evangelio

Lucas 8, 1-3

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.



Meditacion:

Se ha dicho de Lucas que es el evangelista de las mujeres porque describe con sensibilidad cuánto se preocupó Jesús de ellas y cómo se incorporaron al grupo de sus discípulos, pero esas mujeres, muchas, aparecen también en los demás evangelios y están presentes desde el principio de la vida de la Iglesia hasta nuestros días.

En nuestra época esta presencia de las mujeres en la Iglesia es tema de debate dentro de las reivindicaciones feministas, con posturas muy diferentes y casi irreconciliables, pero no es este el espacio para el tema.

Lo cierto, a mi parecer, es que en los evangelios las mujeres tienen un papel más que relevante: empezando por Nuestra Señora. Ellas son testigos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. También en su condición de mujer, ellas no compiten con los varones, colaboran y complementan. Tal es el enfoque de Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz), Ida Görres, Gertrud von Le Fort y Alice von Hildebrand, entre otras. Según Stein, la mujer posee una vocación intrínseca a la maternidad y el cuidado, pero estas cualidades no deben entenderse de manera reductiva. Más bien se refieren a una capacidad de empatía, de acoger y acompañar al otro, que puede expresarse en múltiples ámbitos de la vida social.

Todos estamos llamados a llevar a cabo con la palabra y con la vida el mandato de Jesucristo: id y predicad a todas las gentes, anunciad la buena noticia, que llegue a todos la salvación… Y seguir a Jesús en comunión con la Iglesia es la misma llamada para todos. Allí donde estemos, con nuestras características y cualidades y también con nuestros defectos y limitaciones.

Hay que rogar incesantemente ser fieles, amar a Dios sobre todas las cosas y que Él nos llene de valentía y audacia para anunciar el Evangelio.

 

Thursday, September 18, 2025

Fe

Evangelio

Lucas 7, 36-50

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: "Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora".

Entonces Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". El fariseo contestó: "Dímelo, Maestro". El le dijo: "Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?" Simón le respondió: "Supongo que aquel a quien le perdonó más".

Entonces Jesús le dijo: "Has juzgado bien". Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama". Luego le dijo a la mujer: "Tus pecados te han quedado perdonados".

Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: "¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?" Jesús le dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado; vete en paz".



Meditacion:

Hemos escuchado muchas veces lo que Lucas nos cuenta de la pecadora que lava con sus lágrimas y unge con un carísimo perfume los pies de Jesús. Seguramente tenemos en la mente la escena con todos sus detalles y es posible que nos preguntemos cómo se produjo algo tan insólito como que una mujer, cuyas andanzas eran bien conocidas, accediera a la casa del fariseo Simón y se acercara a Jesús… Y el anfitrión quedara mudo y quieto. Según Lucas, pensó que Jesús no podía ser un profeta. Y Jesús lee sus pensamientos y le propone la parábola del prestamista con dos deudores cuyas deudas son muy desiguales: cincuenta y quinientos denarios. Perdonados los dos, pregunta Jesús a Simón cuál de ellos le mostrará más amor y la respuesta es obvia: aquel a quien se le perdonó la deuda más alta.

Sigue hablando Jesús y compara con detalle la diferencia en el trato que ha recibido de Simón y el recibido de la pecadora. Desconsiderado y frío en un caso y amoroso hasta la exageración en el otro. ¿Lo entendería el fariseo? ¿Lo entendemos nosotros?

¿Qué significa que la pecadora había amado mucho? A lo mejor ese desbordamiento de amor es nostalgia del Bien, deseo de volver a un verdadero amor. Podemos llamarlo dolor de los pecados, arrepentimiento, ansia de ser sanados… Sin duda, la mujer supo que Jesucristo -hombre y Dios- conocía lo que guardaba en su corazón. Tal vez había escuchado alguna predicación de Jesús. Relatos como el del Hijo pródigo o el del Buen Samaritano, precisamente los que aparecen en el Evangelio de Lucas.

El poeta Dante le dio a San Lucas este apelativo: “el que describe la amabilidad de Cristo”. Muchos estudios se refieren al Evangelio de Lucas como al Evangelio de la misericordia, un relato que presenta a un Jesús muy cercano a los pecadores, enfermos, pobres y necesitados. Su obra refleja a Jesús como el Hijo de Dios que vino a salvar lo que estaba perdido. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida.

Sería bueno que cuando acudamos a confesar nuestros pecados lo hagamos habiendo amado mucho la misericordia del Señor que no deja de querernos.

 

Wednesday, September 17, 2025

Generacion


 Evangelio

Lucas 7, 31-35

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros:

'Tocamos la flauta y no han bailado,

cantamos canciones tristes y no han llorado'.

Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: 'Ese está endemoniado'. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores'. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen".



Meditacion:

Lucas pone en boca del Señor una especie de asombro algo teatral ante la gente que, o no sabe lo que quiere o que rechaza por principio cualquier autoridad que venga a proponer algo incómodo o nuevo. Y así, reprochan primero a Juan el Bautista su austeridad y reprochan a Jesús todo lo contrario. Ni la conducta de Juan, ni la de Jesús son aceptables para ellos. Los ayunos de Juan crean la sospecha de una acción demoníaca, el aprecio de Jesús por la buena mesa lo hace asemejarse a publicanos y pecadores. Las curaciones, el mensaje de liberación, su bondad en el trato… nada les convence. De entrada, parecen decir: hagas lo que hagas no te aceptamos.

Es evidente que al hablar de esa generación que se opone a Juan primero y luego a Jesús hay una referencia a los doctores de la ley, escribas y fariseos, aferrados a sus criterios y seguridades, que rechazan, por principio, toda novedad que, de alguna manera, venga a sacarles de sus casillas.

En otros momentos Jesús alabó la fe de los sencillos y pequeños a quienes Dios se ha revelado. Ahora dice de ellos que son hijos de la Sabiduría y le han dado la razón. Es decir se han puesto de su parte.

Que seamos humildes y sencillos es la condición para llegar a recibir la luz. Pidamos a nuestro Señor Jesucristo un limpio corazón capaz de abrirse a la salvación que viene de El. Que nos haga hijos de la sabiduría.


Tuesday, September 16, 2025

Viuda


 Evangelio
Lucas 7, 11-17
En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.
Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: "No llores". Acercándose al ataúd, lo tocó, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús dijo: "Joven, yo te lo mando: Levántate". Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo".
La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.


Meditacion:
Si ayer meditábamos en el dolor de María, hoy el Evangelio nos presenta las lágrimas de una madre viuda que llora a su hijo muerto. Tal vez la viuda de Naím pueda pueda ser imagen de Santa María o de la Iglesia llorando por sus hijos “muertos”. Tal vez tu y yo y muchos estemos necesitados de una Voz soberana que nos diga con fuerza: ¡A ti te lo digo, levántate! Una Voz que nos levante de la tumba. Porque, casi sin darnos cuenta, igual estemos mas muertos que vivos. Dormidos tan profundamente que parecemos muertos porque en algún momento perdimos la gracia a fuerza de cesiones en detalles que estimamos poco importantes, caímos en cierto fariseísmo, nos acostumbramos a unas prácticas rutinarias, confundimos la libertad de los hijos de Dios con la pretensión de autosuficiencia, nos contaminamos con supuestos derechos humanos que no son tales…
Es posible que, con apariencia de vida, muchos que nos tenemos por creyentes e incluso hasta por cristianos ejemplares estemos muy necesitados de que Jesucristo nos levante de esa especie de muerte espiritual experimentada como un plácido estar. Un plácido estar… con una fe muerta o medio muerta, una esperanza no operante y activa y una caridad cómoda que siempre empieza por uno mismo y sigue en uno mismo.
La historia de la viuda de Naín nos enseña que, incluso en los momentos más difíciles y de mayor pérdida que son aquellos en los que ni siquiera nos paramos a pensar, Jesús está presente para restaurarnos. Como en Naín puede tocarnos sin temor por nuestra impureza. Él es el Señor de la vida y tiene el poder para transformar situaciones de desesperación no sentida como tal, en momentos de renovación y esperanza. Las súplicas de la Santísima Virgen y los ruegos de la Iglesia pueden alcanzarnos la misericordia de esa Voz poderosa que nos ordene con vigor a cada uno: a ti te lo digo, levántate.

Monday, September 15, 2025

Perpetuo socorro


 Evangelio

Juan 19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.



Meditacion:

Hoy hacemos memoria de los Dolores de la Santísima Virgen. En la Misa puede leerse la Secuencia Stabat Mater. La Madre estaba al pié de la cruz, llevando a cumplimiento la profecía de Simeón: “una espada de dolor atravesará tu corazón”. La devoción tradicional nos habla de más de una espada (siete dolores), pero en la vida de María, como en la de cualquier madre, el dolor por un hijo puede aparecer mucho más que siete veces. Como en toda vida humana hubo momentos y momentos, alegrías y penas. Y el momento más duro y estremecedor fue, claro, el de la Cruz.

Cuando rezo los misterios dolorosos del rosario, en el primero, la oración de Jesús en el huerto, ya me parece que ese comienzo de la Pasión para María constituyó un tormento insufrible. El temor de los días anteriores se condensa en una noche en la que no cabe esperar más que angustia sin escapatoria: no es posible poner a salvo, proteger, defender al hijo. Estoy segura de que muchas mujeres y también varones han vivido ese dolor y esa impotencia de saber que no pueden hacer nada por el hijo amenazado, herido, enfermo, dañado… María, en vela toda la noche, con la primera luz del día hizo lo único posible: estar. Y, al pie de la Cruz, recibió una certeza y una misión: Jesús promete la resurrección a Dimas. ¡En el calvario se realiza la redención y la victoria sobre la muerte y el mal! Jesús le encomienda una misión. ¡Y nos la da como Madre!

Para comprender su sufrimiento no es necesaria una imaginación portentosa: basta haber vivido, porque todos, en alguna medida, hemos pasado o quizá pasemos ahora por sufrimientos sin salida aparente. Pero hay que estar. En lo más próximo y en lo lejano de un mundo que en algunos sitios es un océano de dolor. Hay que estar como María y, si en verdad no podemos hacer nada, implorarle a Ella para que alimente nuestra fe y nuestra esperanza y para que socorra a tantos que sufren.


Saturday, September 13, 2025

Frutos


 Evangelio

Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen 'Señor, Señor', y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la

derribó y quedó completamente destruida''.



Meditacion:

El texto evangélico de hoy nos puede subir un montón la autoestima. Y nos puede llevar incluso a juzgar malamente, y condenar, a nuestros hermanos. Ese “por sus frutos los conoceréis”, que ha sido la forma de pasar al lenguaje ordinario la idea central de estas palabras de Jesús, ha servido demasiadas veces para condenar a nuestros hermanos. Hemos visto el fruto y nos hemos quedado convencidos de que, si el fruto era malo, entonces las raíces también lo eran. Ya no había nada que hacer. Ya no valía la pena gastar ni tiempo ni esfuerzos. Ese árbol, esa persona, ya no tenía remedio. Pero ni Jesús ni el reino son así. Para Dios Padre ningún hijo es definitivamente malo. Y ¿quién somos nosotros para determinar que las raíces están dañadas para siempre?

Igual es que pensamos que ya estamos en situación de superioridad, dispuestos a juzgar y valorar a los demás porque nosotros hemos levantado nuestra casa –nuestra fe, nuestra vida, nuestras convicciones– sobre roca firme y por mucho que vengan los vientos o las aguas la casa no se va a mover. La verdad es que el agua siempre busca un hueco y hasta en las casas mejor construidas aparecen humedades al cabo de los años. Y eso sin necesidad de que haya grandes crecidas ni fuertes temporales. La verdad es que nuestra casa, nuestra fe, como todas las casas, necesita un trabajo de mantenimiento continuo.

El texto evangélico de hoy nos invita a bajar los humos, a no creernos los supermanes de la fe. Este texto es como un baño de humildad. Estamos en camino, con nuestros hermanos. Estamos construyendo la casa de nuestra vida y, basta para saberlo con echar la vista atrás a nuestra propia historia, lo que se va levantando no es perfecto. Nos va a hacer falta mucha misericordia y paciencia por parte de Dios para ir mejorando poco a poco lo que vamos haciendo. No hay más que decir: apliquemos esa misma misericordia y paciencia a nuestros hermanos. Como Dios lo hace con nosotros.


Friday, September 12, 2025

Ciegos

Evangelio

Lucas 6, 39-42

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.


Meditacion:

“Un ciego no puede guiar a otro ciego”. Una verdad básica y simple de entender. Nos hace pensar inmediatamente en todos los que en este mundo se sitúan por encima de los demás y pretenden guiar sus vidas, decirles lo que es bueno y lo que es malo, castigarles si hacen algo prohibido (¿prohibido por quién?). Esto ha sucedido siempre, sucede ahora y sucederá en el futuro. También porque hay muchas personas que prefieren que les digan lo que tienen que hacer antes que asumir ellas la responsabilidad de tomar sus propias decisiones. Que es precisamente a lo que nos llama Jesús: a que seamos libres y responsables de nuestras vidas, aun a riesgo de equivocarnos.

Ha sucedido, sucede y sucederá en todos los ámbitos de la vida. En la política, en la familia, en el trabajo y, por supuesto, en la Iglesia. La jerarquía eclesiástica ha asumido durante mucho tiempo este papel de guía. Es normal. Pero no es normal que una vez oyese a un cardenal decir que la jerarquía era como los pescadores y los laicos como los peces que aquellos recogen en su red. Tampoco es normal que haya oído a un sacerdote decir de sí mismo que él es un “maestro espiritual”. ¡Qué concepto de sí más elevado tienen algunos! No creo que esté nada en línea con el Evangelio.

Porque la verdad es que todos somos discípulos, oyentes de la Palabra y seguidores de Jesús. Desde el laico hasta el papa: todos discípulos. Todos cargando nuestras miserias, nuestras pobrezas. Pero todos también con el encargo recibido de Jesús de anunciar la buena nueva del reino a todas las personas. Y si alguien se atreve a decir una palabra a otro o a otros, lo tiene que hacer con mucha humildad, aceptando la posibilidad de equivocarse. Y teniendo en cuenta que siempre será el otro el último responsable de su vida, de sus decisiones. Y que lo que hay que hacer es animarle precisamente a eso: a crecer y a tomar sus propias decisiones.

Siempre con mucha humildad porque, seamos realistas, es posible que mi hermano tenga una mota en su ojo pero casi seguro que yo tengo una viga en el mío.


 

Thursday, September 11, 2025

Con la misma vara...


 Evangelio

Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de

extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos’’.



Meditacion:

No hay espacio para la ambigüedad ni para el “quizá” ni para el “a veces”. Las frases son claras y contundentes. Para ejemplo sirve una de ellas: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian”.

¿Cuál es la razón de esa radicalidad de Jesús? No hay más que una: todos somos hijos de Dios. Y, en consecuencia, todos hermanos. Es decir, también los enemigos y los que me odian y los que me maldicen y los que me injurian son hermanos míos. Para con ellos no tengo más actitud que la misma que tiene Dios Padre conmigo: misericordia, compasión, perdón, comprensión, generosidad. Nuestro comportamiento con los demás, y con nosotros mismos también, se tiene que parecer al que Dios Padre tiene conmigo. Perdonar como él perdona, ser compasivo como él lo es, no condenar porque Dios no condena sino que salva, dar con generosidad como el autor de la vida nos ha regalado gratis todo lo que somos y tenemos.

Nosotros, a lo largo de la historia de la Iglesia y a lo largo de la historia de nuestras propias vidas, hemos sido muy buenos en buscar excepciones y disculpas para no sentirnos obligados a llevar a la práctica del todo estas afirmaciones de Jesús. Hemos escogido una línea de prudencia muy lejos de la radicalidad de Jesús. Por ejemplo, hemos defendido la guerra y la pena de muerte, que no son precisamente ejemplos de cumplimiento de lo que dice Jesús en este evangelio de hoy.

Termina el texto con lo que puede parecer una amenaza pero que no es más que una descripción de la realidad: “La medida que uséis, la usarán con vosotros”. Así que mejor, siempre, equivocarnos de generosos, de misericordiosos, que caer en lo contrario.

Wednesday, September 10, 2025

Dichosos de ustedes!


 Evangelio

Lucas 6, 20-26

En aquel tiempo, mirando Jesús a sus discípulos, les dijo:

"Dichosos ustedes los pobres,

porque de ustedes es el Reino de Dios.

Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre,

porque serán saciados.

Dichosos ustedes los que lloran ahora,

porque al fin reirán.

Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.

Pero, ¡ay de ustedes, los ricos,

porque ya tienen ahora su consuelo!

¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora,

porque después tendrán hambre!

¡Ay de ustedes, los que ríen ahora,

porque llorarán de pena!

¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe,

porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!''



Meditacion:

Es un texto sencillo y breve. Cuatro bienaventuranzas y cuatro maldiciones (algunos prefieren hablar de “malaventuranzas” para, al mismo tiempo que se juega con las palabras, quitarle un poco de hierro a la segunda parte del texto). Un texto que nos deja claro de qué lado está Dios.

Dios está de parte de los pobres (¿hace falta interpretar el significado de “pobres”? porque es algo evidente: aquellos a los que les está tocando la peor parte en el reparto de nuestra sociedad). Dios está de parte de los hambrientos (y sigue habiendo hambre en nuestro mundo, hambre material, hambre de pan, hambre de no tener nada que comer un día tras otro). Dios está de parte de los que lloran (por la razón que sea, que el texto no especifica). Dios está de parte de los que son odiados por causa de, comprometidos con el Hijo del hombre, querer hacer presente en nuestro mundo el reino de Dios, reino de justicia y fraternidad.

Y Dios maldice a los ricos que no son capaces de compartir, a los que tienen la mesa y el estómago llenos, a los que ríen sin acercarse ni mirar a los que lloran, a los que son aplaudidos por todos porque no hacen caso del clamor de los que sufren y dicen solo lo que a los poderosos les gusta escuchar.


Tuesday, September 9, 2025

Los doce


 Evangelio

Lucas 6, 12-19

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.



Meditacion:

Quizá lo que hizo Jesús en esa larga noche de oración, previa a la elección de los doce, fue afianzar su confianza en ellos. Los eligió sencillamente porque confió en ellos. Y al hacerlo, les abrió a un nuevo futuro. Ciertamente, no fue un proceso fácil. Visto lo que pasó luego, sobre todo cuando llegaron los momentos difíciles, cuando Jesús se fue quedando solo, casi diríamos que la elección no fue nada buena. Eran, como repiten los mismos evangelios, tardos para entender lo que decía Jesús. No solo eso, después de escuchar toda la predicación de Jesús sobre el reino, sobre la fraternidad de los hijos e hijas de Dios, ellos seguían pensando en quién iba a ser el más importante en ese reino que estaba por venir. Y, como colofón, al momento de la cruz, todos salieron corriendo.

Pero Jesús siguió creyendo en ellos, confiando. Es la escena de Jesús resucitado preguntando a Pedro si le ama y confiándole su rebaño. Es la historia que nos habla de que los doce salieron por todo el mundo predicando. La confianza de Jesús en aquellos hombres terminó dando sus frutos. Unos frutos que nadie podía haber imaginado al momento de la elección. La frase de que “el te cree te crea”, se aplica perfectamente a esta situación. Jesús creyó en ellos y esa fe posibilitó que aquellos pobres doce hombres se convirtieran en apóstoles y en cimientos de la Iglesia.

Siempre hablamos de nuestra fe en Dios. Quizá tendríamos que hablar en primer lugar de la fe de Dios en nosotros, posibilitando para nosotros una nueva vida. Y sería bueno que nosotros también fuésemos capaces de confiar en los demás para abrirles también a una vida nueva, más allá de la que ellos mismos imaginan.


Saturday, September 6, 2025

Sabado

Evangelio

Lucas 6, 1-5

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: “¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?”

Jesús les respondió: “¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres”.

Y añadió: “El Hijo del hombre también es dueño del sábado”



Meditacion:

Los discípulos tienen hambre. Es una necesidad bien simple. Muy material. Pero absolutamente necesaria para la vida. Sin comida no hay vida. Así de sencillo. Frente a esa urgencia no hay norma que valga.

Pero los fariseos están en otra onda. Para empezar, probablemente ellos no sentían hambre. Desde esa posición, más cómoda que la de los que tienen hambre, miran y juzgan a los discípulos que se están saltando las normas. Porque en sábado no está permitido trabajar y parece ser que en sus precisiones rigoristas de la ley, frotar las espigas para sacar el grano limpio y comerlo ya era trabajar. De ahí a la condena por incumplir la ley no va nada.

Esto pasaba en tiempos de Jesús pero, seamos realistas, no hace mucho –uno o dos siglos– los párrocos del mundo rural perseguían y acusaban a los labradores que en domingo iban a cuidar sus campos. Daba lo mismo que la cosecha se perdiera y que el hambre amenazase a la familia. Lo importante era cumplir la ley de “santificar las fiestas”.

Menos mal que Jesús tiene claro que las normas están para servir al hombre y no al revés. Menos mal que Jesús sabe que en el reino lo más importante, lo más urgente, lo más espiritual, es atender la necesidad del hermano que tiene hambre. A todos los que se sienten encantados de refugiarse en la mística, en la contemplación pura, en el silencio meditativo, conviene recordarle que no hay nada más espiritual que el pan que necesita mi hermano para satisfacer su hambre.

 

Friday, September 5, 2025

Vino nuevo


 Evangelio

Lucas 5, 33-39

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: "¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?"

Jesús les contestó: "¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán".

Les dijo también una parábola: "Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: 'El añejo es mejor' ".



Meditacion:

La pregunta sobre el propio destino está muy viva en el corazón del hombre. Es una pregunta grande, difícil, y sin embargo, decisiva: "¿Qué será de mí mañana?". Existe el riesgo de que respuestas equivocadas conduzcan a formas de fatalismo, de desesperación, o también de orgullosa y ciega seguridad. (…) En la Carta a los Colosenses encontramos que la verdad de la "predestinación" en Cristo está estrechamente ligada con la verdad de la "creación en Cristo". "Él —escribe el Apóstol— es la imagen de Dios invisible, primogénito de toda creatura; porque en él fueron creadas todas las cosas..." (Col 1, 15-16). Así pues, el mundo creado en Cristo, Hijo eterno, desde el principio lleva en sí, como primer don de la Providencia, la llamada, más aún, la prenda de la predestinación en Cristo, al que se une, como cumplimiento de la salvación escatológica definitiva, y antes que nada del hombre, fin del mundo. (…) Comprendemos así otro aspecto fundamental de la Divina Providencia: su finalidad salvífica. Dios de hecho "quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad" (1 Tim 2, 4). En esta perspectiva, es preciso ensanchar cierta concepción naturalística de la Providencia, limitada al buen gobierno de la naturaleza física o incluso del comportamiento moral natural. En realidad, la Providencia Divina se manifiesta en la consecución de las finalidades que corresponden al plan eterno de la salvación

Thursday, September 4, 2025

Pescadores


 Evangelio

Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.



Meditacion:

Unos cuantos de los discípulos de Jesús eran pescadores en el mar de Galilea. Es un lago grande pero que también tiene auténticas tormentas que, es de suponer, ponían en peligro las barquillas que en aquellos tiempos podían usar los pescadores. Allí habían estado toda la noche bregando y no habían conseguido nada. Pero a la indicación de Jesús, volvieron a echar las redes.

Sin duda, que el evangelista nos está hablando de otras redes y otra pesca. Sin duda, que está hablando del trabajo de los misioneros, de los que después de la resurrección fueron, y van, por los caminos del mundo anunciando con sus palabras y con sus hechos, el reino. No siempre se pesca. Ni siquiera siempre consiguen que les escuchen (así le sucedió a Pablo en Atenas, Hechos 17,16-34). Pero ellos no cejan porque se sienten llamados a esa misión: anunciar el reino de Dios, el amor y la misericordia de Dios para todos los hombres y mujeres, sin excepción, sin excluir a nadie. Y siguen echando la red, anunciando el reino, en el nombre de Jesús.

Pero misioneros no son solo los que van a países lejanos, dejando su tierra. Misioneros somos todos porque todos estamos llamados a dar testimonio del Dios de Jesús. También aquí y ahora, en nuestras oficinas, en nuestras familias, con los vecinos y amigos. A veces será sin palabras, solo con nuestra forma de actuar como personas honestas y siempre atentas a las necesidades de los demás. Como Dios mismo haría en nuestro lugar.

Wednesday, September 3, 2025

Curandose


 Evangelio

Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.

Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: "¡Tú eres el Hijo de Dios!" Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: "También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado". Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.



Meditacion:

Hoy el Evangelio nos presenta a Jesús que, después de haber predicado el sábado en la sinagoga de Cafarnaúm, curó a muchos enfermos, comenzando por la suegra de Simón. Al entrar en su casa, la encontró en la cama con fiebre e, inmediatamente, tomándola de la mano, la curó e hizo que se levantara. Después de la puesta del sol, curó a una multitud de personas afectadas por todo tipo de enfermedades. (…) Jesús no deja lugar a dudas: Dios —cuyo rostro él mismo nos ha revelado— es el Dios de la vida, que nos libra de todo mal. Los signos de este poder suyo de amor son las curaciones que realiza: así demuestra que el reino de Dios está cerca, devolviendo a hombres y mujeres la plena integridad de espíritu y cuerpo. Digo que estas curaciones son signos: no se quedan en sí mismas, sino que guían hacia el mensaje de Cristo, nos guían hacia Dios y nos dan a entender que la verdadera y más profunda enfermedad del hombre es la ausencia de Dios, de la fuente de verdad y de amor. Y sólo la reconciliación con Dios puede darnos la verdadera curación, la verdadera vida, porque una vida sin amor y sin verdad no sería vida. El reino de Dios es precisamente la presencia de la verdad y del amor; y así es curación en la profundidad de nuestro ser

Curandonos


 Evangelio

Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.

Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: "¡Tú eres el Hijo de Dios!" Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: "También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado". Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.



Meditacion:

Hoy el Evangelio nos presenta a Jesús que, después de haber predicado el sábado en la sinagoga de Cafarnaúm, curó a muchos enfermos, comenzando por la suegra de Simón. Al entrar en su casa, la encontró en la cama con fiebre e, inmediatamente, tomándola de la mano, la curó e hizo que se levantara. Después de la puesta del sol, curó a una multitud de personas afectadas por todo tipo de enfermedades. (…) Jesús no deja lugar a dudas: Dios —cuyo rostro él mismo nos ha revelado— es el Dios de la vida, que nos libra de todo mal. Los signos de este poder suyo de amor son las curaciones que realiza: así demuestra que el reino de Dios está cerca, devolviendo a hombres y mujeres la plena integridad de espíritu y cuerpo. Digo que estas curaciones son signos: no se quedan en sí mismas, sino que guían hacia el mensaje de Cristo, nos guían hacia Dios y nos dan a entender que la verdadera y más profunda enfermedad del hombre es la ausencia de Dios, de la fuente de verdad y de amor. Y sólo la reconciliación con Dios puede darnos la verdadera curación, la verdadera vida, porque una vida sin amor y sin verdad no sería vida. El reino de Dios es precisamente la presencia de la verdad y del amor; y así es curación en la profundidad de nuestro ser

Tuesday, September 2, 2025

Endemoniado


 Evangelio

Lucas 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús fue a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Todos estaban asombrados de sus enseñanzas, porque hablaba con autoridad.

Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar muy fuerte: "¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé que tú eres el Santo de Dios".

Pero Jesús le ordenó: "Cállate y sal de ese hombre". Entonces el demonio tiró al hombre por tierra, en medio de la gente, y salió de él sin hacerle daño. Todos se espantaron y se decían unos a otros: "¿Qué tendrá su palabra? Porque da órdenes con autoridad y fuerza a los espíritus inmundos y éstos se salen". Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.



Meditacion:

Entonces, ¿qué es lo que ven diferente en Jesús? Aquí se nos puede venir a la memoria aquello que dice el mismo Jesús en otra parte: “Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20,28). Y así podemos entender mejor cómo ejercía la autoridad Jesús: no como el que domina y oprime, sino como el que sirve, atiende, cuida y libera. Eso fue lo que sorprendió a los oyentes de Jesús. Lo más seguro es que era la primera vez en su vida que veían a alguien que tenía autoridad pero que la utilizaba para servir, para liberar, para crear esperanza, para ayudar a las personas a crecer.

El primer ejemplo está en el hombre poseído por el demonio inmundo. Hasta éste reconoce esa diferente manera de ejercer la autoridad. Y no tiene más remedio que salir corriendo. Como no podía ser de otro modo, la noticia iba de boca en boca por toda la comarca: “Hay un hombre diferente. Habla de Dios pero no para oprimir sino para liberar.”

Con el ejemplo de Jesús ya tenemos suficiente los cristianos para saber cómo tenemos que ejercer nuestra autoridad: no como el que impone sino como el que sirve. Hasta dar la vida, como hizo Jesús

Monday, September 1, 2025

No es este el hijo??


 Evangelio

Lucas 4, 16-30

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: "Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír".

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: "¿No es éste el hijo de José?"

Jesús les dijo: "Seguramente me dirán aquel refrán: 'Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm' ".



Meditacion:

Está claro que Jesús sabe lo que hace y lo que quiere hacer de su vida. Está claro cuando el evangelista pone en sus labios el texto del profeta Isaías y hace que Jesús lo comente con lo que podríamos decir que es la homilía más corta de la historia: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.

Los que no lo tienen nada claro son los que le escuchan. Ciertamente se admiran de lo que dice Jesús. Lo aprueban y se alegran. Pero luego van a lo suyo. Es decir, quieren arrimar el ascua a su sardina, como, de alguna manera, queremos hacer todos. Dicho en otras palabras, quieren un profeta que anuncie la palabra de Dios pero que también, sobre todo, les solucione los problemas prácticos: que cure a los enfermos del pueblo como ha hecho en otras partes, que mejore las cosechas, etc. Y como Jesús no va por esos caminos, terminan por desautorizarle. No puede ser profeta porque no nos cura, porque no soluciona nuestros problemas. Esa es la verdadera razón del rechazo. Pero lo que dicen no es eso sino que Jesús no puede ser profeta porque es el “hijo de José”, porque le conocen de toda la vida, porque ya saben de sus manías y las de su familia, etc.

Pasa que los habitantes de Nazaret, quizá como nosotros mismos tantas veces, no buscamos a un Dios que nos abra camino de esperanza, que nos acompañe en el esfuerzo por crecer como personas libres y responsables. Preferimos un Dios que nos ayude a aprobar los exámenes, que nos cure de nuestros males, que nos solucione los problemas prácticos que nos encontramos en el día a día (¿no es eso lo que tantas veces llevamos a la oración y pedimos a Dios?). Preferimos un Dios al que podamos manipular, que sirva a nuestros intereses a corto plazo, que nos haga los favores que queremos que nos haga. Pero nada más. Luego preferimos que no moleste, que nos deje vivir nuestra vida sin darnos la vara.

El Dios de Jesús no es así. Es libre y nos enseña a ser libres. Nos quiere ayudar a crecer como personas, a hacernos responsables de nuestras vidas, a lidiar como adultos con nuestros problemas

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...