Saturday, June 26, 2021

Curaciones

 

Evangelio

Mt 8, 5-17

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho”. El le contestó: “Voy a curarlo”.

Pero el oficial le replicó: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.

Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación”.

Jesús le dijo al oficial romano: “Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído”. Y en aquel momento se curó el criado.

Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles.

Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: Él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.


----------------------------------------------------------------------------------------------


Meditacion:

Estas palabras nos resultan muy conocidas, no solo porque se encuentran en el Evangelio de hoy, sino porque cada semana, en Misa, pronunciamos unas muy parecidas en el Rito de la Comunión. Ellas nos invitan a recordar la fe del centurión romano y a recibir a Jesús con la misma fe expectante que él tenía, esa fe que dejó a Jesús “admirado” (Mateo 8, 10). Este hombre, que no era judío, creía que Jesús tenía el poder de curar y dar vida con una sola palabra, y por eso acudió a él para pedir que la salud de su criado fuera restaurada. Repasemos las palabras que dijo a Jesús y veamos cómo podemos convertirlas en nuestra propia oración.

“Señor, no soy digno de que entres en mi casa. Sé que no siempre tengo el hogar perfecto para acogerte en mi corazón. A veces lucho por ser paciente y amable, ya sea con los niños o mis compañeros de trabajo. Puedo dejarme atrapar por la tensión y las tareas que se requieren de mí cada día y me olvido de ti. Pero estoy muy agradecido de que mis pecados y mis errores no te alejan de mí. Aunque soy imperfecto, tú siempre quieres acercarte a mí, en mi corazón y en mi alma. ¡Qué alivio es saber que te complaces en habitar en una casa desordenada como la mía!

“Con que digas una sola palabra… Al igual que el centurión, creo que tu palabra produce vida. Tú eres el Verbo hecho carne, y creo que cuando te recibo en la Eucaristía, especialmente con una fe expectante, tú derramas tu gracia sobre mí. Yo la experimento cuando tengo la fe para soltar un resentimiento o cuando decido pasar unos minutos adicionales contigo en oración. ¡Gracias por todas las formas en que tú estás solucionando las múltiples cosas que suceden en mi vida, Señor!

“… mi criado [alma] quedará sano. Amado Señor, yo creo que tú me puedes sanar de todas mis heridas y limpiar de mi pecado. Yo creo en tu misericordia y perdón. ¡Qué regalo más grande es saber que tú no solo deseas acercarte a mí, sino que vienes con tu misericordia y gracia sanadora! Ven a mi vida hoy, Señor, y cúrame de todo lo que me impide acogerte en mi corazón, te lo ruego.”

“Señor Jesús, estoy tan agradecido de que siempre estás dispuesto a entrar en mi corazón; y con una sola palabra, sanarlo y darme una nueva esperanza. ¡Gracias!”

Friday, June 25, 2021

Curacion

 

Evangelio

Mt 8, 1-4

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí quiero, queda curado”.

Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación”.


------------------------------------------------------------------------------------------------


Meditacion:

Este amigo estaba tan desesperado por curarse, que hizo algo completamente sorprendente.

Desde el momento en que presentó los primeros síntomas de lepra, el hombre fue expulsado de su familia y forzado a vivir fuera de la ciudad con otros leprosos. Ellos tenían que tocar una campanita y gritar “¡impuro!” cada vez que se acercaban a personas sanas. En el tiempo de Jesús se pensaba que los leprosos habían cometido un pecado tan grave que merecían esta horrible enfermedad. Por eso las personas enfermas eran despreciadas y excluidas de la sociedad, y ellos se sentían indignos.

Acercarse a Jesús en aquel día crucial requería de gran valentía. En vista de que Jesús era judío, entrar en contacto con un leproso no solo lo ponía en riesgo de contraer lepra, sino que también lo hacía ritualmente “impuro” según la ley de Moisés. Así que no hubiera sido sorpresa para nadie si Jesús hubiera ignorado a ese hombre sufriente. Pero el leproso estaba decidido a llamar a Jesús de cualquier manera.

¡Imagina la alegría que sintió este hombre al ser sanado físicamente y haber sido liberado de las restricciones sociales de la lepra! Después de obtener la aprobación del sacerdote, el hombre curado podía regresar a su hogar, obtener un trabajo y vivir con su familia. Toda su vida había cambiado por haber tenido la valentía de pedirle ayuda a Jesús.

Aunque nosotros no tenemos lepra, a veces nos sentimos indignos. Podemos sentirnos “impuros” o no merecedores de las pequeñas bendiciones, o ciertamente de los grandes milagros, que Dios quiere darnos. Podemos dudar en clamar a Jesús para pedir ayuda, pedir perdón o incluso tratar de profundizar más en nuestra fe y acercarnos más a Cristo. Podríamos estar evitando asistir a la Adoración Eucarística porque no creemos que Dios nos hable ahí. O quizá nos confesamos pero dudamos de que Dios realmente ha perdonado nuestros pecados.

Así como el leproso valientemente clamó a Jesús y le pidió que lo sanara, tú también puedes hacer lo mismo. Acércate a Jesús, él desea que te acerques más para hablarte. Pídele que te sane. El Señor quiere poner sus manos sobre ti y darte la gracia y la sanidad de la cual eres verdaderamente digno. ¡Queda limpio!

“Señor Jesús, ayúdame a creer que soy digno de tu amor te lo ruego.”

Thursday, June 24, 2021

San Juan

 

Evangelio

Lc 1, 57-66. 80

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.


--------------------------------------------------------------------------------------------


Meditacion:

En el Evangelio de San Lucas es evidente que Dios llamó a Juan desde su nacimiento y le dio un nombre y una misión especiales (Lucas 1, 5-20. 57-66; Isaías 49, 1). Las fuertes palabras de Juan exhortando a las personas a arrepentirse deben haberse sentido como “una espada filosa” o una “flecha puntiaguda” para todos los que lo oían (49, 2). Él era el “siervo” que preparó el camino para que Israel se volviera a Dios y se convirtió en “luz de las naciones” (49, 5. 6).

Pero estas palabras no son únicamente para Juan y Jesús; son para ti también. Dios te creó y te llamó desde tu nacimiento. El Señor te conoce por tu nombre, lo que significa que te conoce profundamente, y te ha dado una misión que solamente tú puedes cumplir: Ser un heraldo al igual que Juan, para anunciar la llegada de su Reino. Dios desea que lo ayudes a preparar a las personas para la venida del Salvador a su vida, y tú puedes hacer eso contándole a otros lo que él ha hecho por ti en Cristo.

Las palabras que Juan pronunció fueron inspiradas por el Espíritu Santo. Igualmente el Espíritu puede inspirarte con palabras que pueden penetrar el corazón de tus familiares, amigos y compañeros de trabajo. A ese católico nominal que trabaja en tu oficina, tal vez puedes hablarle de lo mucho que Dios quiere consolarlo en la Misa. A tu hija atea, tal vez quieres hablarle de un momento particularmente difícil en tu vida cuando viste la gracia de Dios actuando en ti. Tú nunca sabes cómo serán recibidas tus palabras, pero Juan tampoco lo sabía. Él solo se dedicó a hacer lo que el Señor le pidió, ¡y Dios se encargó del resto!

“San Juan Bautista, reza por mí para que yo también sea un heraldo y anuncie la venida de Jesús a quienes me rodean.”

Wednesday, June 23, 2021

Falsos profetas

 

Evangelio

Mt 7, 15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 

Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán”. 


========================================================


Meditacion:

Cuando Abram tenía setenta y cinco años, Dios hizo una alianza con él y le prometió que él sería padre de muchas naciones (Génesis 12, 1-4). En la lectura de hoy, los años han pasado y Abram todavía está esperando que estas promesas se cumplan. Al orar y exponer sus preocupaciones respecto al atraso, Dios le asegura que sus promesas no cambian. ¡Tendría tantos descendientes que, como sucede con las estrellas del cielo, sería incapaz de contarlos (Génesis 15, 5)!

Definitivamente, Abram tenía razones para dudar. Él ya estaba entrado en años cuando Dios lo llamó por primera vez, y ahora él y Sarai se estaban haciendo viejos. ¿Cómo podrían tener un hijo, y cómo podrían poseer una tierra que ya estaba ocupada? Y sin embargo, porque creyó que Dios guardaría su alianza, Abram fue perseverante en la esperanza.

Es posible que a veces te sientas de la misma forma en que se sintió Abram. Tal vez estás esperando que un ser querido se sane, que una relación dañada se restaure o que un hijo rebelde se vuelva a Dios. Conforme el tiempo pasa y esperas las señales de que tus oraciones serán contestadas, puede ser difícil mantener viva la esperanza. A veces puedes preguntarte si Dios se olvidó de ti o incluso puedes cuestionarte si es verdaderamente fiel a su palabra.

Pero Dios ha hecho una alianza contigo, y tú puedes contar con él. Su fidelidad y la promesa que te ha hecho de darte una recompensa eterna son inquebrantables. Es posible que el Señor no actúe en el tiempo en que tú prefieres o exactamente de la forma en que tú esperas, pero no tengas dudas de que él te responderá.

Recuerda que esperar en el Señor no significa ser pasivo. Se necesita una paciencia activa al recordar la fidelidad de Dios y decir una y otra vez: “Sí, yo confío en los planes que Dios tiene para mí”. Requiere contrarrestar el temor y la duda con fe y esperanza. También significa no intentar presionar a que las cosas sucedan a tu manera, en tu propio tiempo.

Así que mientras estás esperando en el Señor, recuerda a Abram. Sigue su ejemplo y pon tu fe en el Dios que es fiel y mantiene sus promesas, siempre.

“Padre celestial, ayúdame a perseverar en la fe y la esperanza de que tú me darás la recompensa que estás preparando para mí, te lo ruego.”

Tuesday, June 22, 2021

La puerta estrecha

 

Evangelio

Mt 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!”


========================================================


Meditacion:

La mayoría de nosotros lo ha experimentado: Llegas de la casa luego de ir al supermercado, con los brazos cargados de bolsas de compras, y tienes que pasar por una entrada que es tan angosta que dos de las bolsas no pasan. Chocas, tiras y das vueltas hasta que tienes que poner cosas en el suelo para poder pasar. Tal vez eso se parece un poco a intentar pasar por la puerta angosta de la que Jesús habla en el Evangelio. Sí, realmente se refiere a eso: El camino a la vida es estrecho. Es tan angosto que tienes que soltar algunas bolsas pesadas e incómodas para poder pasar.

No hay suficiente espacio para que pases con un equipaje lleno de pecado, complacencia y autojustificación. El camino a la vida eterna requiere tu atención y esfuerzo para deshacerte de todo eso. A pesar de que puede ser difícil soltar algunas cosas, no tienes que quedarte atrapado. Dios te ha dado un lugar para dejar ese equipaje: el Sacramento de la Reconciliación. Ahí puedes deshacerte de las cargas de toda una vida o de un solo momento difícil.

Tampoco es un asunto de esforzarse por uno mismo. El Padre ha derramado su Espíritu para enseñarte todas las cosas (Juan 14, 26). Una de las formas en que hace esto es hablándole a tu conciencia. El Espíritu te ayudará a ver el pecado y cómo es un obstáculo para ti. También te guiará por el camino de la verdad. Escúchalo cuando susurra en tus pensamientos o cuando gentilmente impulsa tu alma. Espera esto, no solo en tus tiempos de oración o en momentos extraordinarios, sino todos los días, mientras te esfuerzas por pasar por la puerta angosta.

Dios no solo señala la puerta angosta; él te guía hacia ella y luego a través de ella. Porque él es santo, él hizo la puerta angosta, para mantener por fuera aquello que te impide acercarte a él. Pero también ha provisto un camino seguro a través de esa puerta, el don del arrepentimiento.

Dios te ama y desea que entres en su vida eterna. ¡Deja tus bolsas en la entrada!

“Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Guíame, te ruego, por la puerta que conduce a la vida eterna.”

Monday, June 21, 2021

Juzgar

 

Evangelio

Mt 7, 1-5

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.

¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.


=======================================================


Meditacion:

Cuando centramos nuestra atención en criticar a las personas que nos rodean, podemos cegarnos frente a nuestras propias faltas. Y está claro que Jesús considera esta clase de ceguera espiritual un problema muy grave. De hecho, dice que la razón por el cual vino a la tierra fue para “que los ciegos vean” (Juan 9, 39). Piensa en los fariseos a los que Jesús reprende en el Evangelio de San Mateo (23, 24). Los llama “guías ciegos” porque tratan de guiar el comportamiento de sus seguidores pero no parecen estarlos ayudando a amar a Dios y al prójimo.

Jesús realmente quiere que nos enfoquemos en el corazón de la Ley; él desea que veamos su amor por nuestro prójimo. Y si esa “viga” de pecado se está atravesando en el camino, también debemos darnos cuenta de ello, y deshacernos de la viga. Jesús no está interesado en condenarnos por nuestro pecado o cargarnos con culpa. Solamente desea que estemos libres del pecado para que así podamos amarlo más plenamente y ver a nuestro prójimo de la misma forma en que él lo ve

Enfrentémoslo, el pecado oscurece nuestra vista, especialmente la forma en que vemos a otras personas. Puede hacernos sospechar de sus motivaciones, y puede provocar que coloquemos a las personas en categorías negativas. Así que hoy dedica algo de tiempo a pedirle al Espíritu Santo que te ayude a ver la “viga” en tu propio ojo, el pecado que nubla tu percepción de otras personas. Pídele al Señor que te perdone y luego permite que te ayude a ver a las personas con el mismo amor y la misma misericordia con que él las ve.

"Señor, te suplico que me ayudes a ver a los demás con la misma misericordia que tú tienes por ellos."

Saturday, June 19, 2021

Descanso en el amor de mi Padre

 

Evangelio

Mt 6, 24-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.


======================================================


Meditacion:

Jesús dice que lo mejor que podemos pedirle al Padre que nos dé es “el reino de los cielos y su justicia” (Mateo 6, 33). El Señor nos promete que si buscamos esto, entonces nuestro Padre celestial nos proveerá para todas nuestras necesidades, ¡incluso para muchos de nuestros deseos!

Estas palabras de Jesús suenan esperanzadoras, ¿no es cierto? Pero a veces nos resulta difícil actuar de acuerdo a ellas. Podemos encontrarlas consoladoras, pero cuando nos enfrentamos a la dificultad, siempre es posible que busquemos la “comida chatarra” del egoísmo y la autosuficiencia. Piensa en algún momento en que te adelantaste a Dios en lugar de esperar a recibir su sabiduría o confiar en su providencia. ¿Cómo te resultó? Generalmente estos caminos de la autosuficiencia nos alejan más del Señor y nos conducen a la angustia, ¿no es cierto?

¿Te sientes temeroso por tu vida en este momento? ¿Te sientes tentando a actuar sin pedir primero la guía del Señor? ¡No lo hagas! Jesús, tu Salvador, también es tu Proveedor. El Señor puede ser tu ayuda en cada situación si se lo permites. ¡No te conformes con algo menos que la bondad que él ha reservado para ti!

“Señor Jesús, tú tienes tantos buenos dones que deseas concederme. Te ruego que me ayudes a esperar y a descansar en los tesoros que tienes para mí.”

Friday, June 18, 2021

Generosidad

 

Evangelio

Mt 6, 19-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.

Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!”


======================================================


Meditacion:

En el texto evangélico de hoy san Mateo nos recuerda las palabras que dijo Jesús a sus discípulos: «No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo,… porque donde está tu tesoro allí está tu corazón ”.

San Pablo recordó estas palabras: “Hay más dicha en dar que en recibir” Este proverbio de Jesús parece que Pablo lo aprendió de otros cristianos. Y es que los seres humanos hemos sido hechos para dar y para darnos. Nuestra vida cambiaría si pudiéramos comprender que - como el árbol - no estamos hechos para comernos nuestros propios frutos, sino para donarlos como alimento a otros.

La generosidad es algo que se mueve en un plano horizontal, si nos va bien, hay que ayudar a otros a que les vaya bien. La generosidad es

compartir mis recursos.

La capacidad de compartir no está ligada a la abundancia de recursos, sino a la generosidad del corazón. La persona generosa, aun cuando atraviese períodos de escasez, encuentra en su interior la fuente del gozo porque - como nos pasa Jesús - “hay más alegría en dar que en recibir”.

La raíz de la tristeza y la soledad que viven muchas personas está en su incapacidad dar, de compartir.

Thursday, June 17, 2021

Padre Nuestro

 

Evangelio

Mt 6, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”.


=====================================================


Meditacion:

Hoy encontramos en el texto bíblico de Mateo  la oración que más solemos rezar junto con el avemaría, el padrenuestro. En su brevedad es una verdadera escuela de oración. De hecho para relacionarnos con Dios no hay una oración mejor, pues es el mismo Jesús nuestro Señor quien nos la ha enseñado.

La gran novedad de esta oración está en la primera palabra con la que comienza: «Padre», pues  es la que da verdadero sentido a todo lo demás. Si bien la expresión «Padre» referida a Dios es frecuente en la tradición bíblica del Antiguo Testamento, nunca se había llegado más allá de un significado simbólico: Dios era padre del pueblo en general  o se comportaba como un padre. En Jesús, el símbolo se hace realidad; Dios es realmente su padre, al que llama con el diminutivo entrañable con que los niños se dirigen a la persona que les dio la vida: «abba», «papá». Pero Dios no sólo es el padre de Jesús, sino también nuestro padre; de cada uno en particular y de todos como familia suya y hermanos de su Hijo primogénito. Aquí encontramos expresado todo el mensaje espiritual de la Biblia. Cuando la rezamos con atención,  lo que expresamos con nuestros labios transforma nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestra forma de pensar y de actuar.

Esta oración contiene siete peticiones, tres en honor de Dios: que su nombre sea santificado, respetado, alabado; que su reino se extienda por todo el mundo y llene el corazón de todas las personas; que su divina voluntad se cumpla en la tierra, como se cumple en el cielo.

Y a continuación siguen  cuatro peticiones a favor nuestro: en primer lugar pedimos a nuestro Padre el alimento para cada día y el perdón de todas  nuestras ofensas. Por último pensando en nuestros errores y pecados  le pedimos a nuestro Padre que aparte de nuestro camino las tentaciones que nos acechan y los males que nos amenazan  en la convivencia familiar, en el trato con nuestros amigos y vecinos. Porque la amistad  renovada con Dios sólo es posible cuando también se ha mejorado la relación con las personas con quienes convivimos o encontramos en nuestro día a día.

El perdón es un punto central en la oración cristiana.

Y por último decimos:  “y líbranos del mal” o del Malo, con mayúsculas, que es el demonio. Él busca siempre nuestra perdición. Cuando abrimos la Biblia, vemos que él fue el tentador para arruinar a la humanidad. Y así termina la oración cristiana que, en su brevedad, resume todo el evangelio.

Wednesday, June 16, 2021

Obras de caridad

 

Evangelio

Mt 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará’’.


-------------------------------------------------------------------------------------------


Meditacion:

¿Alguna vez te han pedido que hagas una contribución a una buena causa en un momento en que estabas preocupado por pagar la próxima cuenta? Cuando San Pablo decidió hacer una colecta para la comunidad cristiana de Jerusalén, algunos de los creyentes en Corinto probablemente se encontraron en un dilema similar. Se deben haber preguntado por qué debían dar dinero a otras personas que se encontraban a kilómetros de distancia cuando no tenían suficiente para sí mismos.

“Serán ustedes ricos en todo para ser generosos en todo”, les dijo Pablo (2 Corintios 9, 11). En otras palabras, Dios los ha bendecido a ustedes abundantemente para que así ustedes puedan bendecir a otras personas.

Pablo no estaba hablando solamente de bendiciones materiales, también hablaba de las espirituales. Es parecido a lo que le dijo a la iglesia en Éfeso: “Dios nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones espirituales” (Efesios 1, 3). Dios fue tan generoso que envió a su único Hijo para que se hiciera uno como nosotros y muriera por nosotros, para que así conociéramos su amor y misericordia. Es esta comprensión de nuestra “riqueza” en Cristo la que puede ayudarnos a ser generosos.

Desde luego, Dios no nos está pidiendo que demos todo nuestro dinero o nuestro tiempo. Pero tampoco quiere que nos aferremos tanto a las cosas que no estemos dispuestos a dar nada.

Tal vez él te ayudará a ver más claramente todas las formas en que ha provisto para ti, y eso te inspire a dar a los pobres algo de dinero que de otra forma gastarías en entretenimiento. Tal vez tus hijos ya crecieron, y ahora tienes más tiempo libre que puedes donar a tu parroquia. O quizá has sido bendecido con una rica vida de oración, y puedes sentir que Dios te está pidiendo que dediques algo de tu tiempo de oración a interceder por las necesidades de otras personas.

Dios es un proveedor alegre. Con alegría nos dio a su Hijo y continúa perdonando nuestros pecados y derramando sobre nosotros su misericordia y su amor en nuestro corazón. ¡Pidámosle la gracia para dar con tanta alegría como él lo hace!

“Padre celestial, gracias por todo lo que me has dado, te ruego que me muestres cómo compartirlo con otros.”

Tuesday, June 15, 2021

Perfeccion

 

Evangelio

Mt 5, 43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.


-------------------------------------------------------------------------------------------


MEDITACION:

Ser perfecto significa no tener ningún defecto, cumplir los máximos estándares de excelencia y satisfacer todos los requisitos. A esto muchos de nosotros podríamos decir: ¿En serio, Señor? ¡Estoy luchando por mantener mi vida en orden! ¿Ahora tú quieres que sea perfecto? Eso es imposible.

Pareciera que la perfección es tan difícil de alcanzar pues o somos perfectos o no lo somos. Pero como lo han señalado los estudiosos de la Biblia, la palabra griega que se traduce como “perfecto” en Mateo 5, 48 tiene un significado más dinámico. Se refiere a algo en lo que siempre estás creciendo, un proceso de convertirse en una persona completa y plena. Desde esta perspectiva, podemos imaginar a Jesús diciendo: “¡No te detengas! Sigue trabajando, y haciendo tu mejor esfuerzo, para convertirte en la persona que yo quiero que seas. ¡No te conformes con algo inferior a la santidad que proviene de la plenitud!” Puede parecer irónico, pero es verdad: entre más te conviertas en esa persona única que Dios quiere que seas, más te parecerás a Jesús, Aquel que es perfecto.

Te preguntarás, ¿cómo puedes hacer para crecer en esta perfección? Los programas de autoayuda no producen el cambio apropiado, tampoco lo producirá la acumulación de actos de autonegación y de ejercicios espirituales por sí solos. Más bien surge al trabajar utilizando tus talentos y dones de una forma que glorifique al Señor y ayude a la gente que te rodea. Viene cuando te concentras en uno o dos obstáculos en tu vida y le pides a Jesús la gracia para poder resolverlos: un resentimiento albergado por mucho tiempo, un hábito que no es sano o una manera distorsionada de pensar sobre la vida.

Hoy, pregúntale a Jesús cómo quiere él que tú crezcas en la perfección que ha reservado para ti. Permite que la luz de su amor brille en tu corazón y que te muestre la persona que deberías ser y la que eres en este momento. Luego piensa en una o dos cosas que puedes hacer para cerrar la brecha entre estas dos visiones.

San John Henry Newman una vez dijo: “Vivir es cambiar y, ser perfecto es cambiar a menudo.” ¡Que al procurar escuchar y seguir al Señor Jesús, puedas cambiar, día tras día!

“Señor Jesús, aunque a veces parece increíble, ¡confío en que me estás guiando a la plenitud y la santidad!”

Monday, June 14, 2021

Ser integro

 

Evangelio

Mt 5, 38-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”


------------------------------------------------------------------------------------------------


Meditacion:

Jesús está hablando sobre la tentación a tomar represalias, a devolver mal por mal voluntariamente. Es una mentalidad que, lamentablemente, todavía vemos en acción hoy en día. Un familiar hace un comentario hiriente, y la parte ofendida toma represalias respondiendo con un mensaje de texto o un correo electrónico grosero. En mayor escala, un acto de violencia que una nación comete contra otra puede escalar rápidamente y convertirse en una guerra.

Ciertamente buscar venganza resulta tentador, sin embargo Jesús nos llama a dejar ir ese deseo así como el enojo que generalmente lo provoca. ¿Por qué? Porque él sabe que el mal jamás puede conquistar al mal. También sabe que devolver golpe por golpe no va a sanar nuestras heridas.

Jesús no solo nos dijo que no ofreciéramos resistencia al que es malo; sino que también nos lo demostró a lo largo de su vida. A pesar de que tenía todo el derecho de responder a las falsas acusaciones y condenación, no atacó a las personas que lo perseguían y trataban de matarlo.

Sabemos que pagar con ojo por ojo es propio de la naturaleza humana. Esta es la razón por la cual necesitamos la ayuda de Jesús para resistir la tentación de tomar venganza. Solamente si caminamos cerca del Señor y recordamos su ejemplo seremos capaces de tomar el camino correcto: soportar, poner la otra mejilla y perdonar.

La próxima vez que te sientas tentado a tomar represalias con un comentario brusco, pídele al Señor que te dé la fuerza para guardar silencio. Cuando un compañero de trabajo te hable con un tono grosero, procura perdonar y no guardar resentimientos. Si tienes un conflicto o herida en tu vida desde hace mucho tiempo, reza para discernir si esto es enojo o un deseo de venganza que se anidó en tu corazón. ¿Ya perdonaste a la persona que te hizo daño?

Tomar el camino correcto no es sencillo, y generalmente no sucede automáticamente, pero con la ayuda del Señor Jesús, verdaderamente podemos conquistar el mal con el bien.

“Amado Jesús, te pido que me ayudes a renunciar a cualquier deseo de venganza.”

Saturday, June 12, 2021

Corazon de Madre

 

Evangelio

Lk 2, 41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia”. Él les respondió: “¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.


=====================================================


Meditacion:

¿Sabías que Jesús hizo más de trescientas preguntas en los evangelios? En cambio, solo respondió directamente algunas cuantas. Eso es debido a que sus preguntas a menudo eran la respuesta. Guiaban a las personas a dar una respuesta libre al amor de Dios. En lugar de dar respuestas sencillas y directas, motivaba a la gente a buscar en su corazón, examinar sus actitudes y profundizar sus relación con Dios y los demás.

Jesús incluso cuestionó a su madre, María, cuando ella y José lo encontraron en el templo después de tres días de búsqueda: “¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” (Lucas 2, 49).

Superficialmente, podría parecer como si Jesús estuviera siendo en cierta medida irrespetuoso con ella y con José. ¿Cuántos de nosotros daríamos una reprimenda a nuestros hijos si nos trataran de esa forma? Pero María respondió distinto. Primero, al igual que los doctores en el templo, se quedó “admirada” por la pregunta de Jesús (Lucas 2, 47. 48). Pero fue más allá de su sorpresa inicial y asumió una actitud más de oración: ella “conservaba en su corazón todas aquellas cosas” (2, 50).

Esta es probablemente una de las ilustraciones más claras del inmaculado corazón de María. Ella confiaba en que Jesús tuvo las mejores intenciones al quedarse en el templo. No guardó rencor contra él por haberlos hecho pasar a ella y a José por esa angustiante búsqueda. Tampoco actuó a la defensiva o asumió que Jesús le estaba faltando el respeto con su pregunta, ni sintió la necesidad de poner a Jesús en su lugar. María se limitó a presentar sus preocupaciones a Dios en oración y a pedirle que le ayudara a entender.

Al igual que María, es posible que no entiendas todo lo que Dios parece decir o hacer en tu vida. Pero si meditas y rezas, el Espíritu Santo te ayudará. Es más, puedes pedirle a María que interceda por ti. Ella es el modelo perfecto de alguien que aceptó las palabras de Jesús con un corazón puro y confiado, y te puede ayudar a ti a hacer lo mismo.

“Santa María, ruega por mí para que mi corazón sea tan puro como el tuyo.”

Friday, June 11, 2021

Sagrado Corazon

 

Evangelio

Jn 19, 31-37

Como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, los judíos pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz.

Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.

El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.


---------------------------------------------------------------------------------------------


Meditacion:

Jesús ha acercado el amor incondicional de Dios, y nos ha hecho accesible, por medio de su corazón de carne, el corazón de Dios. No es un Dios lejano y terrible, ante el que debamos sentirnos temerosos e indignos, sino un Dios Padre que se preocupa por nosotros, y que suscita en nosotros confianza y amor. Esto es lo que podemos experimentar al acercarnos a Jesús con un espíritu sencillo: la revelación de una sabiduría que no es cuestión de erudición, sino la sabiduría del amor. El amor, es verdad, es exigente y a veces nos pesa: “amor meus pondus meum” (mi amor es mi peso), decía San Agustín. Pero es, también, lo que da sentido y orientación a nuestra vida. Por eso añadía: “eo feror, quocumque feror” (por él soy llevado adondequiera que me lleven), porque el ser humano tiende al objeto de su amor, por más que esfuerzos que le exija. Por eso dice Jesús que su yugo es llevadero y su carga es ligera. Y tanto más si consideramos que el peso del amor verdadero lo ha tomado Jesús sobre sí mismo al dar su vida por nosotros.

La sabiduría del amor que Jesús ha revelado es exigente, cierto, pero sobre todo nos da confianza, nos relaja, nos da alivio y respiro. En Cristo, en su corazón manso y humilde, encontramos el perfecto equilibrio entre la autoestima y la humildad: autoestima, porque somos amados sin condiciones, lo que significa que, en el fondo de nuestro ser, somos buenos y valiosos; pero también humildad, porque sabemos que no somos perfectos, que tenemos que reconocer con humildad nuestros límites, nuestros pecados. Pero esto último no es una humillación que nos destruye, sino la certeza de que podemos mejorar, de que hay en nosotros posibilidades no exploradas. Y nuestra gran posibilidad, si aprendemos de Jesús, es el amor: saber que cuando tratamos de amar, Dios mismo está obrando en nosotros y que Él permanece con nosotros.

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...