Thursday, February 29, 2024

El rico y Lazaro


 Evangelio

Lc 16, 19-31

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

Entonces gritó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas'. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá'.

El rico insistió: 'Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos'. Abraham le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen'. Pero el rico replicó: 'No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán'. Abraham repuso: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto' ".



Meditacion:

Jesús nos recuerda que los pobres han de ser los primeros. No hay forma de construir la fraternidad del Reino sino acogiendo a todos. La prueba de la autenticidad de la fraternidad es cuando se hace que los pobres sean los primeros. Cuando los demás nos ponemos a su servicio. Es la única forma de garantizar que no se excluye a nadie: cuando se da prioridad a los excluidos y marginados.

Este mundo ha avanzado mucho desde los tiempos de Jesús. Pero la riqueza, los bienes de este mundo siguen estando muy mal repartidos. Casi tan mal como en los tiempos de Jesús. Hoy la fraternidad del Reino sigue siendo un sueño lejano. Es tan lejano que parece imposible. Y que a veces tenemos la impresión de que es inútil trabajar por ese ideal. Y hasta justificamos nuestra falta de voluntad. Muchos de los lectores de este comentario no son/somos demasiado conscientes de que nos ha tocado en la parte buena de este mundo, de que nuestra mesa está demasiado llena de manjares mientras que la de tantos y tantas, aquí y lejos de aquí, está prácticamente vacía. Queda mucho por hacer y el Reino, la fraternidad de los hijos e hijas de Dios, debería seguir siendo el objetivo prioritario de los que creemos en Jesús. Para que no nos pase como al rico de la parábola.


Wednesday, February 28, 2024

A servir y no a ser servidos


 Evangelio

Mt 20, 17-28

En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: "Ya vamos camino de Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará".

Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella respondió: "Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino". Pero Jesús replicó: "No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?" Ellos contestaron: "Sí podemos". Y él les dijo: "Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado".

Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos".



Meditacion:

Entre Jesús y los discípulos había mucha distancia. Las palabras de Jesús llegaban a los discípulos materialmente pero tengo dudas de que ellos las comprendieran en todo su significado. Lo mismo se puede decir entre Jesús y nosotros. Oímos el Evangelio. Incluso podemos decir que lo escuchamos con el corazón abierto, pero no sé si lo terminamos de entender.

La prueba de esto que digo está en el relato del encuentro de la madre de los Zebedeos con Jesús. Tanto si fue la madre como los hijos los que tuvieron la gloriosa idea de solicitar los primeros puestos en el Reino, está claro que no habían entendido nada. Pero vamos a pensar que no hay mal que por bien no venga. La intervención de la madre de los Zebedeos le dio la oportunidad a Jesús a retomar uno de sus temas favoritos y dejarlo más claro si es que era posible: en el Reino no hay poder sino servicio.

Para explicarlo Jesús no repara en decir palabras fuertes: “Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen”. Jesús no hace distingos. Así son los reinos de la tierra. Pero su reino no es de este mundo. Es diferente. En su reino el servicio a los demás es el valor más importante. El que más sirve es el primero de todos. El que quiera ser el primero se tiene que hacer esclavo de los demás. No voy a repetir lo que ya dije en el comentario de ayer: el término “esclavo” no tiene la misma fuerza hoy que dicho en los tiempos de Jesús, cuando la esclavitud era legal y todo el mundo sabía lo que era un esclavo.

En la familia de Jesús, en el Reino y por lo tanto, en la Iglesia, que debería ser la semilla del Reino en el mundo, nos tenemos que hacer esclavos unos de otros, servidores sin límite de tiempo ni esfuerzos, en favor de todos. Y si es en favor de todos, ha de ser necesaria y prioritariamente en favor de los más pobres, los más alejados, los más excluidos.

El ejemplo lo tenemos en el mismo Jesús, que no vino para que le sirvieran sino para dar su vida en rescate por muchos. El rescate era dinero que se ofrecía para conseguir la libertad de los rehenes o prisioneros de guerra. Jesús da la vida para rescatarnos, para devolvernos la libertad, para abrirnos las puertas del Reino, para llevarnos a una nueva manera de vivir: en fraternidad y en servicio mutuo.

Tuesday, February 27, 2024

Sean los ultimos


 Evangelio

Mt 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:

"En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".


Meditacion:

Cada vez que leo este Evangelio me sorprende la claridad y la radicalidad con que habla Jesús. No es apenas una forma de hablar. Sus palabras son un puro reflejo de su forma de vivir y actuar. Claridad porque no se entretiene en complicados argumentos ni en citas de autores famosos ni da vueltas sin llegar a decir nada. Sus frases son sencillas, directas. Como decía un antiguo manual de estilo de un periódico famoso: sujeto, verbo y complemento.

No se anda con miramientos. Cuando habla de los letrados y los fariseos dice sin miramientos lo que quiere decir: “haced y cumplid lo que os dicen pero no hagáis lo que ellos hacen porque no hacen lo que dicen”. Más claro, imposible. Y dicho lo importante, un breve comentario explicativo. Y, a continuación otra frase bien directa: “todo lo que hacen es para que los vea la gente”. Una frase perfectamente comprensible en que pone a la luz la hipocresía de fariseos y letrados.

También decía que me sorprende la radicalidad de Jesús. Es una radicalidad que se aplica a la fraternidad. El Reino está marcado por la fraternidad absoluta. Entre sus seguidores no hay “padres” ni “maestros”. Ni siquiera hay que usar esos nombres (¿por qué será que en esto no obedecemos a Jesús?). El que quiera ser el primero debe ser el servidor de todos. Y lo de “servidor” en aquel contexto en que existía la esclavitud tenía un sentido muy fuerte. Jesús les estaba diciendo que entre ellos, los discípulos, unos tenían que hacerse esclavos de otros. Mayor radicalidad imposible.

En realidad, es la misma radicalidad que se encuentra en la primera lectura. Con otro lenguaje pero dice lo mismo: lo que impide tener una buena relación con Dios no es ir o no ir al templo. Lo que permite acercarse a Dios es “buscar la justicia, defender al oprimido, ser abogados del huérfano y defensores de la viuda.” ¿Qué es todo eso sino promover la fraternidad más auténtica comenzando por la inclusión y defensa de los más débiles e indefensos? Cuando comenzamos a actuar así es cuando nuestro corazón blanqueará como la nieve por más negro que lo hayan pintado nuestras malas acciones.

Conclusión: estamos llamados a vivir una fraternidad radical, sin límites. Ahí es donde se juega nuestra relación con Dios, nuestra salvación.


Monday, February 26, 2024

No juzgueis...


 Evangelio

Lc 6, 36-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos".



Meditacion:

En el Evangelio Jesús sube un poco-mucho el listón. No se trata solo de darnos cuenta de que nuestro Dios es compasivo y misericordiosos. Hay que ir un poco más allá. Jesús nos invita a ser compasivos y misericordiosos como Dios. Se trata de no juzgar, de no condenar, de perdonar, de dar sin medida. Como Dios no juzga ni condena. Como Dios perdona y da sin medida.

Jesús termina con un pequeño aviso para navegantes: ¡Ojo! Que la medida que uséis, la usarán con vosotros.

Pero no nos debe guiar el temor sino la altura de miras: Jesús nos llama a ser como Dios, compasivos y misericordiosos. Y eso en la vida de cada día, con mis familiares, con mis amigos, con mis compañeros, con la gente de otras razas, pueblos, ideologías, formas de pensar, lenguas, orientación sexual. Porque el amor de Dios es universal. Como su compasión y su misericordia.

Saturday, February 24, 2024

Amen a sus enemigos


 Evangelio

Mt 5, 43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto".



Meditacion:

Que el amor de Dios es universal no creo que nadie lo vaya a discutir. Llega a todos sin medida y sin límite. Rompe barreras, cualquier barrera que nos podamos imaginar. Para Dios no hay lengua ni cultura ni religión ni status social ni condición sexual. Su amor llega a todos. Tampoco hay una barrera que impida que su amor llegue a algunos en virtud de su bondad o maldad moral. Es así, su amor llega también a los pecadores. Es amor gratuito, creador, incondicional (que significa sin condiciones, que da la impresión de que hay que aclararlo en estos tiempos), ilimitado.

Otra cosa es nuestro amor. Dios sabe de nuestros límites, de nuestra miopía, que nos impide ver lo que está más allá de unos pocos metros de distancia de nuestro yo (tanto físico como mental –lo que está lejos de mi modo de pensar, de creer, de imaginar…–). Por eso Jesús sabe que nos tiene que ir conduciendo por esas sendas del amor reformando algunas de esas afirmaciones que lo han limitado.

Hoy toca una de esas. “Habéis oído que se dijo ‘Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo’. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”. De golpe, con unas sencillas palabras, nos abre a una nueva dimensión, la del amor universal de Dios. El amor no es para el pequeño círculo de los que piensan como nosotros, de los que creen como nosotros, de los amigos, de los que nos ayudan y se muestran simpáticos con nosotros, de los que tienen nuestra nacionalidad o de los que se comportan bien (de acuerdo con nuestros criterios de lo que es portarse bien). El amor es también para los enemigos. Es la frase con la que se salta una barrera fundamental, y con ella todas las barreras o fronteras imaginables. El amor es para todos, es universal. O, sencillamente, no es amor.

Nos cuesta asimilar esto. No hay más que leer los periódicos o ver la televisión. No hay más que pensar en la vida de nuestras familias. Y, también, en nuestros propios sentimientos. Nos cuesta saltar esta barrera. Nos cuesta abrir el corazón y la mano frente al otro. Pero es que estamos llamados a amar como Dios ama. Sin límites. Sin medida. Incondicionalmente. Hasta que seamos perfectos como nuestro Padre celestial. Es tiempo de intentarlo aunque cueste mucho.

Friday, February 23, 2024

Hacer las paces


Evangelio

Mt 5, 20-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.

Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo".



Meditacion:

Comienza el Evangelio de este día con Jesús diciendo que “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”. Es importante pensar un poco lo que significa el término “justicia”. Habitualmente, en nuestro mundo, por justicia entendemos “dar a cada uno lo suyo”. Están las leyes y los tribunales. Entre todos hacen justicia, dando a cada uno lo que es suyo. Si uno tiene que pagar el alquiler y no lo ha pagado, el juez determinará que lo tiene que pagar, que tiene unos plazas y unos intereses y que si no lo paga tendrá una pena de multa o de cárcel. Así que el dueño del piso queda con lo que es suyo. Y el otro paga lo que debe.

Pero está claro leyendo el Evangelio, que esa no es la justicia de que habla Jesús. Para Jesús lo que prima no es la propiedad sino la fraternidad. Jesús no está pensando en dar a cada uno lo que es suyo, lo que le pertenece de cosas materiales (dinero, casa, tierras…) sino en devolver a cada uno el derecho a la fraternidad, a sentirse hermanos y a comportarse como tales. Es una justicia que tiene su fundamento principal en la reconciliación. Rompe la justicia el que rompe la fraternidad y se vuelve a una situación justa cuando se reconstruye la fraternidad gracias a la reconciliación.

Por eso lo terrible es, por supuesto, matar al hermano. Pero también es terrible –y una forma de matar– llamarle imbécil o necio o, simplemente, dejarse llevar por la cólera con el hermano. Todo eso ya es una forma de quebrantar la fraternidad, que es el valor central del Reino. Por eso, más importante que hacer la ofrenda en el altar (ahora diríamos que más importante que hacer muchas oraciones, rosarios, trisagios y novenas) es reconciliarse con el hermano. Porque dedicar mucho tiempo a la oración pero dejar de lado la reconciliación y mantener rota la fraternidad, es ser infiel al Reino. Aquello, la oración, es inútil sin esto, la reconciliación.

Recordemos para este día y para los que siguen: la fraternidad es el valor primero para el cristiano, para el discípulo de Jesús. Todo lo demás es secundario. Y quebrantar la fraternidad es la verdadera injusticia.

Thursday, February 22, 2024

Quien dicen que soy?

Evangelio

Mt 16, 13-19

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.



Meditacion:

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» (v. 13). Es una pregunta que podemos hacernos también nosotros: ¿Qué dice la gente de Jesús? En general, cosas hermosas: muchos lo ven como un gran maestro, como una persona especial: buena, justa, coherente, valiente… Pero, ¿esto es suficiente para entender quién es, y, sobre todo, es suficiente para Jesús? Parece que no. Si Él fuera solamente un personaje del pasado – como lo eran para la gente de aquel tiempo las figuras citadas en el mismo Evangelio, Juan Bautista, Moisés, Elías y los grandes profetas – sería solo un hermoso recuerdo de un tiempo pasado. Y esto para Jesús no está bien. Por eso, inmediatamente después, el Señor plantea a los discípulos la pregunta decisiva: «Y vosotros – ¡vosotros! – ¿quién decís que soy yo?» (v. 15). ¿Quién soy yo para vosotros, ahora? Jesús no quiere ser un protagonista de la historia, sino que quiere ser protagonista de tu presente, de mi presente; no un profeta lejano: Jesús quiere ser el Dios cercano. (…) Queridos hermanos y hermanas, en el camino de la vida no estamos solos, porque Cristo está con nosotros, Cristo nos ayuda a caminar, como hizo con Pedro y con los demás discípulos. Precisamente Pedro, en el Evangelio de hoy, lo comprende y por gracia reconoce en Jesús «el Hijo del Dios vivo» (v. 16): “Tú eres el Cristo, Tú eres el Hijo de Dios vivo”, dice Pedro; no es un personaje del pasado, sino el Cristo, es decir, el Mesías, el esperado; no es un héroe difunto, sino el Hijo de Dios vivo, hecho hombre y venido para compartir las alegrías y las fatigas de nuestro camino

 

Wednesday, February 21, 2024

Generacion perversa


 Evangelio

Lc 11, 29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás".



Meditacion:

La verdad es que puestos a pensar Jonás no fue un gran signo para los habitantes de Nínive. Hay que imaginarse la llegada de una persona solitaria a la gran ciudad. Seguro que se lo podían haber tomado a broma. Sus palabras invitando a la conversión se podían tomar a chirigota lo mismo que se podían tomar en serio. Pero los ninivitas decidieron dar crédito a las palabras de Jonás. Decidieron creer en aquel pequeño, impotente, inerme, hombre que iba chillando por las calles su mensaje de parte de Dios.

Y puestos a pensar así, tampoco Salomón fue un gran signo. Posiblemente su sabiduría sería discutida por algunos. Tampoco se difundiría mucho porque en aquella época no había ni medios de comunicación ni redes sociales ni cosa que se le pareciera. Pero la reina de Saba si apreció esa sabiduría. Y Salomón fue un signo para ella.

Puestos a pensar, parece que nuestro Dios gusta de los signos pequeños. Jesús nació en una cuadra maloliente. No fue hijo de los grandes de Jerusalén sino de unos pobres judíos que vivían en Galilea, tierra marginal y de frontera. Se movió por aquellas zonas marginales. Sus seguidores fueron entre pobres pescadores y hombres marginales, pecadores, publicanos y gentes de mal vivir. Y, siendo realista, su muerte pasó desapercibida para la gran mayoría del pueblo de Israel. Ya no vamos a decir de lo que fue su muerte en el mundo de entonces. Una gota de agua en aquel mundo violento donde la condena a muerte era un hecho marginal y secundario.

Dios gusta de los gestos y signos pequeños. No se manifiesta de forma impositiva. No fuerza las voluntades, no obliga a nadie a creer en él. Simplemente se hace presente en nuestro mundo y hace presente el amor de Dios entre aquellos con los que se encuentra. No vamos a tener grandes signos. Estoy pensando que el sol oscureciéndose y brillando con mil colores a intervalos podría ser un buen espectáculo que convirtiese a todos, admirados de ver así el poder de Dios, haría que se convirtiesen todos los incrédulos. Pero nuestro Dios no es así. Simplemente se hace presente en Jesús y hace así presente su amor para con todos y, sobre todo, con los más pobres y marginados. Nosotros somos los testigos de ese amor.

Tuesday, February 20, 2024

Padre nuestro


 Evangelio

Mt 6, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes, pues, oren así:

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga tu Reino,

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”.



Meditacion:

El Evangelio de hoy nos recuerda el Padrenuestro, esa oración que aprendimos, casi con seguridad, de pequeños y que tantas veces hemos repetido en nuestra vida, unas como papagayos y otras quizá también deteniéndonos en lo que decimos, intentando saborear cada una de sus palabras.

Porque la realidad es que para ser una oración tan breve, sus palabras dicen muchas cosas. Quizá demasiadas para que, a pesar de los años, hayamos llegado a entenderlas y asimilarlas del todo. Basta con el comienzo para quedarnos ya parados y asombrados. “Padre nuestro”. De entrada nos referimos a Dios como “Padre”. Lo importante de la afirmación es la relación en que nos situamos con él. Padre es una palabra que huele a familia, a hogar, a mesa común, a cariño. También es verdad que para algunos y sus malas experiencias, Padre puede saber a abuso, dominio, opresión, control… pero no es así el “Abbá” de que nos habla Jesús en los Evangelios. Y fue Jesús el que nos enseñó/regaló esta oración tantas veces repetida a lo largo de la historia por tantos creyentes.

Leí una vez que el Santo Cura de Ars, en sus momentos de oración, nunca llegaba a terminar de rezar el Padrenuestro porque con sólo decir la primera palabra, Padre, ya se quedaba tan admirado que era incapaz de seguir. Pues resulta que Dios no es solo Padre, es que es padre nuestro. Más admiración todavía. Más quedarnos sin palabras. Más que brota del corazón el agradecimiento.

Y luego vienen otras palabras que hablan de su reino, de su voluntad, del pan de cada día que tanto necesitamos, del perdón, que posiblemente necesitamos más que el pan. Y la petición última, que cierra la oración: que nos libre del mal que nos atenaza y nos rodea, que a veces parece anidar incluso en nuestros corazones, hecho envidia o ira o cólera o…

En esta Cuaresma, cuando recemos el Padrenuestro, que no lo hagamos a la carrera, que dejemos que las palabras lleguen a nuestro corazón y que éste se llene de cariño, de perdón de misericordia, de paciencia, de comprensión. Que se llene de todo eso que hace un buen padre con sus hijos.


Monday, February 19, 2024

Cuando?


 Evangelio

Mt 25, 31-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.



Meditacion:

El Evangelio de hoy trae para nuestra reflexión una de esas parábolas que nos puede ayudar a centrarnos en lo que verdaderamente es importante para un cristiano, para la persona que quiera seguir a Jesús. Es una parábola en la que Jesús habla del juicio final. No era un tema desconocido en las enseñanzas de fariseos y escribas de la época. Se daba por supuesto que después de la muerte, el alma se iba a enfrentar con un juicio en el que se valoraría su cumplimiento de la ley. La sentencia resultante del juicio dictaminaría si el alma iba destinada para siempre a galeras o si, por haber cumplido al detalle los mandamientos de la ley, pasaría a lo que sería realmente mejor vida. Es lo que Jesús hace cuando en la parábola dictamina que unos terminan situados a su izquierda (galeras eternas) y otros a la derecha (el premio de la vida).

El tema no era nuevo para los oyentes de Jesús. Podríamos decir que también para nosotros. A lo largo de la historia de la iglesia el tema del juicio final ha sido muy recurrente tanto en el arte sagrado como en la predicación. Lo nuevo, lo realmente novedoso, de la parábola de Jesús es lo que se valora en el juicio. Jesús no habla para nada del cumplimiento de la ley ni de la observancia del sábado ni de los sacrificios en el Templo ni de la participación en las fiestas judías. Jesús se centra en otro asunto que tiene muy poco que ver con la ley, con el cumplimiento ritual o con la pureza.

Para Jesús lo importante es como la persona ha tratado a los más pobres, a los hambrientos, a los sedientos, a los forasteros, a los que carecen de ropa, a los enfermos y a los encarcelados (por cierto, no dice a los encarcelados inocentes sino simplemente a los encarcelados). Otra revelación importante: El Hijo del Hombre que preside el tribunal se identifica con todos esos que son los últimos de la sociedad. Lo que se les hace a ellos se le hace a él.

De una religión centrada en los mandamientos y el culto se pasa a otra en la que lo más importante es la relación con el hermano y, sobre todo, con el hermano más necesitado. El cambio es radical (y posiblemente todavía nos cuesta entenderlo y asumirlo).

Saturday, February 17, 2024

Hospital del alma


 Evangelio

Lc 5, 27-32

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?” Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.



Meditacion:

Casi nos podemos imaginar que es un banquete de despedida. Leví ha decidido escuchar la invitación de Jesús a seguirle. Ha decidido dejarlo todo. En adelante, Jesús va a ser el centro de su vida. Pero, un personaje como él no puede cerrar toda una etapa de su vida sin una buena celebración / francachela con los que han sido sus amigos hasta ahora: los demás publicanos y pecadores con los que ha compartido tanto.

Se podría mirar esta fiesta con alegría y con esperanza. Comienza una nueva vida para Leví. Es de suponer que explicaría a sus amigotes las razones del cambio. Además, allí estaba Jesús que también hablaría y ofrecería a todos la posibilidad de un futuro diferente. Ni siquiera era necesario que ellos se acercasen a Dios. Era Dios mismo en Jesús el que se estaba acercando a aquella pandilla para que sintiesen cerca la misericordia y la abundancia de la gracia de Dios (curiosamente y como siempre expresada y celebrada en un banquete). No se trataba de abrir unas horas de oficina en la sinagoga para que los pecadores, publicanos y gente de esa calaña, se acercasen. Era Dios mismo el que se acercaba a ellos. Esa era la gran novedad de Jesús. Y es la gran novedad de Jesús. Leví y sus amigotes vieron brillar la luz de Dios cerca de ellos. Y se sintieron bendecidos.

Pero fariseos y escribas estaban dispuestos a estropear la fiesta. Lo que veían no era el comienzo del Reino sino una especie de aquelarre. Jesús mezclado con aquellos pecadores impuros se hacía impuro a sí mismo. ¿Cómo podía ser así el mensajero del Reino, de la Buena Nueva? Ellos eran los puros, los que sabían de Dios. Si Jesús quería ser alguien en el mundo religioso judío, lo primero era acercarse a ellos y seguir las reglas. ¡Qué triste! Tenían tan cerrados los ojos que, aún teniendo delante la luz, siguieron en la oscuridad.

Friday, February 16, 2024

Ayuno y oracion


 Evangelio

Mt 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.


Meditacion:
«El Señor da la salvación dentro de un pueblo, en la pertenencia a un pueblo». ¿cuál es el ayuno que quiere el Señor? «ayuno que se preocupa de la vida del hermano, que no se avergüenza de la carne del hermano, como dice Isaías mismo». En efecto, «nuestra perfección, nuestra santidad va adelante con nuestro pueblo, en el cual somos elegidos e introducidos». Y «nuestro acto de santidad más grande es precisamente en la carne del hermano y en la carne de Jesucristo». (…) Es ir a partir el pan con el hambriento, asistir a los enfermos, a los ancianos, a quienes no pueden darnos nada a cambio: eso es no avergonzarse de la carne». (…) Cuando doy limosna, ¿dejo caer la moneda sin tocar la mano? Y si por casualidad la toco, ¿lo hago de prisa?», preguntó haciendo el gesto de quien se lava las manos. Y dijo: «Cuando doy limosna, ¿miro a los ojos de mi hermano, de mi hermana? Cuando sé que una persona está enferma, ¿voy a visitarla? ¿La saludo con ternura?». Los hipócritas no saben acariciar, olvidaron cómo se hace. (…) «no avergonzarse de la carne de nuestro hermano: es nuestra carne». Y «seremos juzgados», precisamente sobre nuestro comportamiento hacia «este hermano, esta hermana» y no ciertamente «sobre el ayuno hipócrita».

Wednesday, February 14, 2024

Cenizas

Evangelio

Mt 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará''.



Meditacion:

La conversión es una actitud permanente del cristiano. Es el esfuerzo del hombre por dejar su vida de pecado y unirse más íntimamente a Dios; es aceptar día con día la propuesta de Jesús de vivir conforme al amor, y dejar que nuestra vida sea conducida de manera total por el Espíritu Santo; es responderle al Padre, como María Santísima, con un "sí" diario a su amorosa voluntad, a pesar de que ésta no siempre se adecúa a la nuestra.

Es, como nos los dice hoy el profeta, regresar a Dios, como el hijo pródigo que, después de experimentar la miseria que produce el pecado en el corazón humano, deja que el amor misericordioso del Padre sane sus heridas y lo restablezca como hijo querido. Cuaresma, en definitiva, es un camino a recorrer que se presenta como una nueva oportunidad para avanzar y crecer en la santidad. ¡Aprovéchalo!

 

Tuesday, February 13, 2024

Pan

Evangelio

Mc 8, 14-21

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: "Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes". Entonces ellos comentaban entre sí: "Es que no tenemos panes".

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: "¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?" Ellos le contestaron: "Doce". Y añadió: "¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete". Entonces él dijo: "¿Y todavía no acaban de comprender?"


Meditacion:

A los discípulos les costaba entender hasta las comparaciones más sencillas. En el Evangelio de hoy Jesús habla de la levadura de los fariseos y de Herodes. Todo el mundo sabe que la levadura es necesaria para hacer el pan y muchas otras cosas. Hace que la masa fermente y la mezcla de harina y agua se convierta en pan que alimenta y que da vida. Por eso, cuando Jesús ve que sus discípulos no entienden, les explica que hace unos días, su levadura, la levadura de su palabra y del poder de Dios, ha sido capaz de alimentar, de dar vida a cinco mil. Y otra vez a cuatro mil.

Es que la levadura de Jesús, su presencia, su palabra, su modo de comportarse, crea vida alrededor suyo. Sacia a las personas y las llena de esperanza. Es la levadura del Reino. Es el Reino de Dios que ya está presente entre nosotros. Esa levadura genera en los que la reciben la posibilidad de ver a Dios como Padre, como Abbá, que cuida de nosotros con amor, porque somos sus hijos, sus criaturas, hechura de sus manos.

Pero la levadura de los fariseos y de Herodes no crea vida ni esperanza. No hace que la masa fermente para convertirse en pan. La levadura de los fariseos crea en aquellos que la reciben una imagen de Dios como ley que hay que cumplir. La levadura de los fariseos inserta en los corazones de las personas el temor ante un Dios terrible y exigente que ha proclamado una ley que hay que cumplir. Lo demás no importa. Seguramente que los fariseos lo hacían con buena voluntad. Era su forma concreta de manifestar su fe, su devoción al Dios de sus padres. Pero en realidad, la ley era estéril. No creaba vida ni esperanza. No era capaz de generar fraternidad. Porque el amor no puede ser fruto del temor.

Y el Reino de Dios es fraternidad, amor, justicia, misericordia, perdón. Nada de eso puede ser fruto del temor. Por eso dice Jesús a sus discípulos que se tienen que guardar de la levadura de los fariseos y de Herodes. Porque el Reino no va de temor sino de amor. Porque solo es amor de Dios presente por Jesús en nuestros corazones es capaz de ser alimento de vida y esperanza para nosotros y para los que nos rodean.

 

Saturday, February 10, 2024

Panes & peces


 Evangelio

Mc 8, 1-10

En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos".

Sus discípulos le respondieron: "¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos le contestaron: "Siete".

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.



Meditacion:

En numerosas ocasiones he visto a pobres buscando comida en los contenedores de basura, esperando en la noche el cierre de los grandes centros comerciales para llevarse al estómago lo que ya había caducado y se tiraba por decreto ley. También he visto gente haciendo colas los comedores de beneficencia. Con  la humillación que eso lleva consigo.

La solución que querían dar los discípulos de Jesús ante la multitud que seguía al Maestro era de despedirlos, quitarse el problema de encima, que se fueran a comprar sus comidas. La solución que propone Jesús es la de compartir lo que tenemos. Hubo para todos y sobró. ¿Qué mentalidad reina en nosotros: la de los discípulos o la de Jesús? ¿Cómo es nuestra mirada hacia los necesitados?

Jesús quiso repartir los panes a través de los discípulos, para que ellos descubrieran que la preocupación por las necesidades materiales de la gente también era parte de su misión.. Ellos, igual que Jesús, no podían dejar de compadecerse de la gente. Escuchemos el clamor de los que buscan comida y la voz de Jesús: “dadles vosotros de comer”

Friday, February 9, 2024

Effeta!


 Evangelio

Mc 7, 31-37

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".



Meditacion:

Esta persona sorda y tartamuda no se podía comunicar, no podía escuchar a nadie, no podía acoger la voz de Dios ni la de los hombres, vivía aislada en un mundo cerrado, en sus intereses. Jesús sale al encuentro, se acerca y le cura.

Se comunicó con él a través del tacto, tocando sus oídos y su lengua y así le hizo capaz de comunicarse con los demás y de manifestar el poder creador de Dios que al crear el mundo veía que todo “era bueno”

“Ábrete”. Todos necesitamos escuchar esta llamada. Con frecuencia vivimos sin escuchar a nadie, sin oír la voz de Dios ni las llamadas de los hermanos encerrados en nuestro egoísmo. Jesús puede ensanchar el horizonte de nuestra mente y de nuestro corazón.

“Ábrete” Y quien antes no podía decir palabra ahora se convierte en palabra. El que antes vivía incomunicado, ahora se comunica con normalidad.

“Ábrete” La sinceridad y libertad para hablar, así como la capacidad de escucha y la paciencia para atender, sin duda son las cosas más difíciles que hay en la relación humana.

“Ábrete” a la vida, al dolor de los pobres, de los enfermos, de los que viven desamparados, desprotegidos, aislados, marginados… Abre tu corazón de piedra para quede transformado en un corazón de carne.  

“Ábrete” y deja que Jesús cure tus sorderas y cegueras.

Thursday, February 8, 2024

Paganos


 Evangelio

Mc 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: "Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos". La mujer le replicó: "Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños".

Entonces Jesús le contestó: "Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija". Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.



Meditacion:

En un principio Jesús no atiende los ruegos de una mujer pagana que le pide la curación de su hija. El trato con los paganos era considerado como una contaminación. Esta madre no pide nada para ella, con radical insistencia pide por su hija, persiste en la súplica, a pesar de la inicial negativa de Jesús.

Jesús se deja vencer por su humilde confianza y cura a la hija. Esta mujer desarma a Jesús, se deja convencer. Jesús cambia de planes y hasta se deja enseñar por ella: le da la razón.  El Maestro queda sorprendido, aprende de una mujer pagana y atiende su petición Esta mujer ensancha la mente y el corazón de Jesús haciéndole descubrir que su amor y su poder rompían fronteras.

Los hijos de Dios han de ser atendidos en sus sufrimientos. Nunca dejemos de hacer el bien al necesitado, sea cual sea su religión o raza. Nuestra relación con Dios ya no se establece por la sangre o por la raza, sino por la fe en Jesús y en la novedad del mundo transformado que nos presenta. Superemos nuestras diferencias y construyamos un mundo de hermandad.

Wednesday, February 7, 2024

Contamina


 Evangelio

Mc 7, 14-23

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro".

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: "¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?" Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: "Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre".



Meditacion:

Jesús criticaba las tradiciones inventadas por los fariseos. Por ejemplo, había algunos elementos que estaban prohibidos. Jesús muestra que todo se puede comer, porque el mal no entra en el corazón desde fuera, sino que brota desde adentro.

El problema son las intenciones ocultas que llevan al pecado y dañan las relaciones con el prójimo: envidia, robos, chismes, adulterios, injusticias… No olvidemos que todos los seres humanos tenemos en nuestro interior estas terribles facetas humanas: los pecados o vicios capitales.  

Estos pecados no están desconectados, existe entre ellos una secreta interconexión. Deforman la capacidad relacional de la persona con Dios, con nuestro hacer, con el cuerpo y la sexualidad, con los otros, con uno mismo.

¿Cómo defendernos de ellos? Mediante la conversión sincera del corazón a la misericordia y al amor. Lo importante para Jesús es tener el corazón limpio y no regirse solamente por criterios externos.  Honestidad ante Dios, autenticidad de conciencia y vigilancia para que nuestra vida no se vaya maleando.

El que sigue a Jesús no busca quedar bien, sino hacer el bien. El evangelio de hoy nos hace fijarnos en lo que sale de dentro, para estar atentos a que el mal no se afiance en nuestro interior, nuble nuestra forma de vivir. Lo que nos hace puros o impuros es lo que sale de dentro de nosotros mismos.

Tuesday, February 6, 2024

Hipocrecia

Evangelio

Mc 7, 1-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?" (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: "¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres".

Después añadió: "De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre'. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta".


Meditacion:

Jesús defiende a sus discípulos cuando son acusados por no cumplir determinados ritos. Desobedece preceptos y rituales religiosos que no sirven para nada y son un “culto vacío”. Llama hipócritas a los acusadores fariseos. Desenmascara con tenacidad una religión que se basa en prácticas aparentemente piadosas, pero que en verdad solo sirven de tapadera para la codicia y el engaño. Fariseos y letrados anteponían las normas ceremoniales a los principios del Evangelio.

Jesús pone el ejemplo concreto de la practica establecida por los hombres de la religión que engañaban a la gente para quedarse con el dinero que se debía dedicar a atender a los padres ancianos y desamparados. El cuidado de los padres necesitados “vale” más que dar dinero al templo.

Las tradiciones y las costumbres religiosas son buenas cuando nos ayudan a vivir el mandato el amor a los necesitados. Pero no hay que dar valor absoluto a las tradiciones humanas, la adhesión primera es a Dios. En ocasiones puede ser bueno no acatar alguna tradición que impida avanzar la construcción del Reino de Dios.

 

Monday, February 5, 2024

Sanador

Evangelio
Mc 6, 53-56
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.
Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.
A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.


Meditacion:
No se presenta Jesús como el maestro que enseña, sino como el sanador que da vida. La misión Jesús es rehacer al ser humano en todo: dignidad, esperanza, salud, sentido de la vida.
Jesús comienza su acción liberadora, se compromete en sanar los cuerpos y la vida entera. La gente lo reconoce, sabe que puede fiarse de él, no dejan de buscarlo, “colocaban a los enfermos en la plaza” La misión de Jesús no se queda solo en las palabras y la enseñanza, sino que se plasma en gestos concretos de renovación, de sanación.
Aprendamos de la cercanía de Jesús con las personas que sufren, basta que se sientan acompañados y comprendidos, eso tiene poder curativo. La cercanía humana nos da vida. ¿Somos nosotros ese manto que buscan tantos necesitados que pasan a nuestro lado para tocar a Cristo o su rostro? Salgamos a los caminos, seamos accesibles, no intocables.
Danos, Señor, la fuerza necesaria para ser, como tú, portadores de vida, de consuelo y sanación. Ayúdanos a tocar la vida con ternura y dejarnos tocar por el dolor del otro.

 

Saturday, February 3, 2024

Compadecio...


 Evangelio

Mc 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.



Meditacion:

Jesús hace ese mismo ejercicio con sus colaboradores. Según la secuencia de Marcos, después de haber realizado ellos un viaje misionero deben recogerse en “un sitio tranquilo y apartado”, no solo para descansar, sino para “hacer acopio”, para no volverse testigos vacíos. Jesús lo hizo muchas veces; según Mc 3,35, tras una jornada agotadora en Cafarnaúm, predicando y curando sufrientes, “muy temprano salió y marchó a un lugar desierto y allí oraba”. En el pasaje de hoy, Jesús hace el intento de retirarse un poco, pero solo tuvo de tranquilidad la travesía del lago, pues eran tantos los que iban y venían…

Se cuenta del cardenal Lercaro, muy conocido en la época del Vaticano II y fallecido en 1976, que, predicando ejercicios espirituales a un grupo numeroso de sacerdotes, les decía que debían hacer al menos dos horas diarias de oración. Uno de los participantes le puso como objeción que estaba al cargo de cuatro parroquias y no disponía de tanto tiempo; como demostración fue exponiendo la actividad (catequesis a diversos grupos y niveles, establecimientos de caridad, etc…). Al hacerse a la idea de tal volumen de trabajo, el cardenal le respondió: “evidentemente Usted no puede hacer dos horas diarias de oración, Usted necesita por lo menos cuatro”. Salomón habría dicho: para afrontar más problemas en el pueblo y ayudarlo en su solución, necesito imperiosamente dedicar mucho tiempo a la “docilidad de corazón”.

Friday, February 2, 2024

Jesus en el Templo


 Evangelio

Lc 2, 22-40

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,

según lo que me habías prometido,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

al que has preparado para bien de todos los pueblos;

luz que alumbra a las naciones

y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada, y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.



Meditacion:

La fiesta de hoy es la Presentación del Señor en el templo, en la casa de su Padre; doce años más tarde dirá a sus padres terrenos que él tiene que estar “en las cosas de su Padre” (Lc 2,49). En otra época esta fiesta era llamada de la purificación de María, en referencia a su presencia en el templo una vez superada toda secuela biológica del parto; respondía a ciertos tabúes de la antigüedad acerca de “pureza e “impureza”. Afortunadamente se ha cambiado la orientación de la fiesta, focalizándola en Jesús (ya no es propiamente fiesta mariana), y en lo más central de Jesús: su ofrecimiento al Padre. En una sola escena se sintetiza lo que va a ser toda su existencia terrena. El cuarto evangelio dice que, desde la eternidad, el Hijo “estaba vuelto hacia el pecho del Padre” (Jn 1,18). Y Jesús se presentará así también durante su existencia terrena: “no estoy solo; el que me envió está conmigo” (Jn 8,29).

San Pablo se sabía enviado a suscitar entre las gentes “la obediencia de la fe” (Rm 1,5; 15,18). Ser creyente es fiarse de Dios, es decir, ponerse en sus manos, a su disposición. Eso fue Jesús para con el Padre; fue el “super-creyente”: “llevo tu ley en mis entrañas” (Salmo 40,9); y a esa fidelidad y comunión quiso reconducir al pueblo de la alianza, purificándolo de sus desviaciones como purifican el fuego y la lejía.

Naturalmente esa función purificadora no a todos resultó grata; el fuego quema y la lejía escuece. De ahí las palabras de Simeón: este Jesús purificador será bandera discutida, causa de que muchos se levanten, pero también de que otros caigan definitivamente, endurecidos en su desobediencia. Y es entonces cuando surge una especie de sustitución: los paganos optan por “la obediencia de la fe”. Así Jesús, como lo celebra Simeón, es luz para las naciones y ¡cómo no!, gloria de su pueblo.

Todos nosotros somos llamados a dejarnos iluminar por esa luz y a vivir “presentados al Padre”, en una disponibilidad inspirada en la de Jesús.

Thursday, February 1, 2024

De dos en dos


 Evangelio

Mc 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos".

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.




Meditacion:

Sin duda el fragmento evangélico de hoy es una síntesis de numerosas instrucciones de Jesús, en diversos momentos; debió de enviar a los discípulos varias veces. Lo que se nos ofrece es una normativa misionera, y a una normativa solo se llega por acciones repetidas, en las cuales se cometen algunos fallos que la vez siguiente hay que evitar. Ante nosotros tenemos la normativa misionera de la Iglesia de Marcos, en la que seguramente se entremezclan instrucciones originarias de Jesús con otras que, como fruto de la experiencia, fueron surgiendo en las primeras décadas de cristianismo.

La lección general es que los seguidores de Jesús están llamados a llevar adelante lo iniciado por él, ya que él no llegó ni llega a todo. Ya cuando, al inicio de su actividad junto al lago, llamó a Simón y Andrés al seguimiento (Mc 1,16s), les anunció que iban a ser pescadores de hombres; ahora comienza a serlo. Pedagógicamente Marcos muestra que, para realizar la misión, hay que aprender de Jesús misionero. Por eso le ha presentado predicando la esperanza (parábolas del crecimiento, cap. 4), aliviando los males del mundo y abriéndolo a un futuro mejor, liberando a los oprimidos por el mal, llámese Satanás o enfermedad y muerte (milagros del cap. 5).

Los discípulos pudieron quedar un poco pasmados cuando los llamó “para ser pescadores de hombres” (1,17), o para anunciar y ejercer autoridad sobre los demonios” (3,14s); ¡ellos! ¡pobrecillos! Pero ahora ya no tienen excusa, pues han visto y oído cómo lo hace Jesús.

Se ha observado certeramente que Jesús no solo enseñó en parábolas sino que actuó en parábolas; muchas de sus acciones están cargadas de simbolismo. El envío de los Doce significa que Jesús está creando el nuevo Israel, el pueblo de las doce tribus, y que se atiene a la profecía de Is 2,2, donde hay un orden en el establecimiento de la salvación: primero “estará firme el monte de la casa del Señor”, y, seguidamente, “hacia él confluirán pueblos numerosos”. Para nosotros significa que la Iglesia debe vivir una fidelidad y una felicidad que suscite la emulación del mundo. Y Jesús los envía de dos en dos, enseñando con ellos que en la Iglesia hay que trabajar juntos y que ese es el modo de dar credibilidad al mensaje: “por la palabra de dos o tres testigos…” (Deut 19,15).

Es del máximo interés la instrucción sobre el atuendo de los enviados-testigos. Lo único que pueden llevar es bastón, que en el mundo antiguo significaba autoridad; los enviados de Jesús llevan su misma autoridad. Según Lc 9,3; 10,4 y Mt 10,10, en cambio, a los misioneros se les prohíbe llevar bastón, para subrayar su indefensión en caso de ataque y así ser inermes mensajeros de la paz mesiánica. Mc insiste especialmente en su autoridad, de modo que, con su mensaje no se puede jugar, sino que se le debe prestar asentimiento, con la máxima seriedad; quien no lo acoja queda excluido del pueblo de la salvación mesiánica, con el cual no tendrán en común ni siquiera el polvo del calzado.

Las sandalias son un calzado inconsistente, no apto para una huida rápida en caso de persecución, bien distintas de los coturnos de los militares romanos; y el vestir solo la túnica interior significa pobreza extrema, muy en sintonía con la carencia de pan, alforjas y dinero. Malamente podrían ser mensajeros del Dios de la paz y del Dios providente quienes fuesen provisto de todo y preparados para la lucha. Solo los desprovistos e indefensos pueden ser testigos de que Dios establece su Reino, con la paz mesiánica y el amor providente como distintivo.

Marcos redondea la escena mostrando que los Doce obedecieron el mandato de Jesús actuando como él: llamaron a la conversión y aliviaron cuanto sufrimiento encontraron en el pueblo. Es la Iglesia obediente a Jesús, modelo de toda Iglesia futura.

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...