Tuesday, June 30, 2020

Tormentas

Mt 8, 23-27
En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: “Señor, ¡sálvanos, que perecemos!”
Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?” Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: “¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?”.

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GospelMT 8:23-27

As Jesus got into a boat, his disciples followed him.
Suddenly a violent storm came up on the sea,
so that the boat was being swamped by waves;
but he was asleep.
They came and woke him, saying,
“Lord, save us!  We are perishing!”
He said to them, “Why are you terrified, O you of little faith?”
Then he got up, rebuked the winds and the sea,
and there was great calm.
The men were amazed and said, “What sort of man is this,
whom even the winds and the sea obey?”

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Meditacion:
Vamos a echar un poco la mirada atrás, a la vida de nuestra familia y a nuestra vida personal. ¿Quién no se ha sentido alguna vez como los discípulos en la barca zarandeada por el temporal? Un temporal en el mar no es cosa de risa. Da miedo al más valiente. 
Hay personas que se sienten así ante las inclemencias de la vida: incapaces de mantenerse estables ante los golpes que parece que se suceden uno detrás de otro sin solución de continuidad. Enfermedades, problemas económicos, injusticias, problemas familiares, infidelidades... Todo parece que se junta para hacer la vida más difícil. 
 Y entonces, recurrimos a Dios. Seguro que alguna vez se nos ha venido a la mente la oración, simple, sencilla, urgente, de los discípulos, despertando a Jesús al grito de “¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!”
 El Evangelio cuenta la reacción de Jesús. Les increpa diciendo: “¡Cobardes! ¡Qué poca fe!” Alguno pensará que les riñe, que no quiere que acudan a él en esos momentos de dificultad, en que se sienten amenazados por fuerzas insuperables. Yo prefiero pensar que es la reacción  normal de alguien a quien le despiertan de golpe durante un buen sueño. Lo más importante no son las palabras de Jesús sino lo que hace. Jesús se pone en pie, increpa a los vientos y al lago. Y, como resultado, vino una gran calma. 
 No hay que tener miedo a quejarse a Jesús. No hay que tener miedo a repetir la oración de los discípulos cuando la vida se nos pone de frente como un toro amenazándonos con sus cuernos. No hay que tener miedo a molestar a Jesús con nuestros gritos y peticiones de socorro. Lo que no hay que hacer nunca es tirarnos al agua, desesperarnos. Hay que mantenerse firmes ante la tribulación porque Jesús está ahí, cerca de nosotros. No sabemos cómo va a responder a nuestras oraciones. Pero, como somos gente de fe, de lo que estamos seguros es de que responderá.
"Señor salvanos en este tiempo de tribulacion" Amen

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Let's take a look back, at the life of our family and at our personal life. Who has not ever felt like the disciples in the boat shaken by the storm? A storm at sea is not a laughing matter. It scares the bravest.
There are people who feel this way in the face of inclement life: unable to keep stable in the face of the blows that seem to follow one after the other without a solution to continuity. Illnesses, economic problems, injustices, family problems, infidelities ... Everything seems to come together to make life more difficult.
 And so we turn to God. Surely, once, the simple, simple, urgent prayer of the disciples has come to mind, awakening Jesus to the cry of "Lord, save us, we are sinking!"
 The Gospel tells of Jesus' reaction. He rebukes them saying: “Cowards! What little faith! ” Someone will think that he is scolding them, that he does not want them to come to him in those moments of difficulty, when they feel threatened by insurmountable forces. I prefer to think that it is the normal reaction of someone who is suddenly awakened during a good sleep. The most important thing is not the words of Jesus but what he does. Jesus stands up, rebukes the winds and the lake. And, as a result, great calm came.
 There is no need to be afraid to complain to Jesus. We must not be afraid to repeat the prayer of the disciples when life stands before us like a bull threatening us with its horns. We should not be afraid to disturb Jesus with our cries and requests for help. What you should never do is jump into the water, despair. We must stand firm before the tribulation because Jesus is there, close to us. We do not know how he will answer our prayers. But, as we are people of faith, what we are sure of is that he will respond.
"Lord save us in this time of tribulation" Amen

Monday, June 29, 2020

San Pedro y San Pablo

Lectura del santo Evangelio según san Mateo         16, 13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

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GospelMT 16:13-19

When Jesus went into the region of Caesarea Philippi
he asked his disciples,
“Who do people say that the Son of Man is?”
They replied, “Some say John the Baptist, others Elijah,
still others Jeremiah or one of the prophets.”
He said to them, “But who do you say that I am?”
Simon Peter said in reply,
“You are the Christ, the Son of the living God.”
Jesus said to him in reply, “Blessed are you, Simon son of Jonah.
For flesh and blood has not revealed this to you, but my heavenly Father.
And so I say to you, you are Peter,
and upon this rock I will build my Church,
and the gates of the netherworld shall not prevail against it.
I will give you the keys to the Kingdom of heaven.
Whatever you bind on earth shall be bound in heaven;
and whatever you loose on earth shall be loosed in heaven.”

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Meditacion:

Al pie de las escaleras que suben hacia la basílica de San Pedro, en Roma, se levantan dos imponentes estatuas, una es de San Pedro y la otra de San Pablo. Estas estatuas, que están colocadas en extremos opuestos de las escaleras, actúan como centinelas que cuidan el templo y como emblemas de la extensión de la Iglesia en todo el mundo.
En su estatua, San Pedro está representado con una gran llave, que nos recuerda que Jesús le entregó las llaves del Reino de los cielos (Mateo 16, 19). Tiene una expresión de cuidado y preocupación en su mirada que se dirige hacia las personas reunidas en la plaza: un pastor cuyo corazón rebosa de amor por su pueblo.
La de San Pablo lo representa con una mirada intensa y un rollo abierto en una mano y una espada en la otra, “la palabra de Dios… la espada que les da el Espíritu Santo” (Efesios 6, 17). Él es el apóstol apasionado de los gentiles, cuyas cartas en el Nuevo Testamento proclaman la gloria del Señor resucitado y el poder de la vida en el Espíritu Santo.
Estos son los dos santos que celebramos hoy: dos pilares de la Iglesia que entregaron la vida por el Evangelio; dos apóstoles cuyos escritos, prédicas y testimonios hicieron posible que la Iglesia se extendiera desde Jerusalén hasta el resto del mundo.
Al final de su vida, Pablo dijo que el Señor estuvo a su lado aun cuando todos los demás lo habían abandonado (2 Timoteo 4, 16-17). Cuando Pedro se encontraba en prisión, sin saber si sería ejecutado a la mañana siguiente, un ángel del Señor se presentó y lo liberó (Hechos 12, 7). Así fue como estos hombres pudieron servir a la Iglesia con tanta fidelidad. Confiaron en que Dios estaba con ellos siempre, y esa confianza los hizo mantenerse firmes, hasta el final de sus días y en el martirio.
En nuestro corazón, al igual que en la Plaza de San Pedro, ambos apóstoles se alzan como dos de los más grandes héroes de la fe. Cada uno en su propio estilo nos muestra cómo es el discipulado bondadoso y lleno de fe. ¡Qué bendición es que ellos sean parte de nuestra historia!
“Santos Pedro y Pablo, rueguen por nosotros.” Amen

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At the foot of the stairs that go up to the Basilica of Saint Peter, in Rome, two imposing statues rise, one is of Saint Peter and the other of Saint Paul. These statues, which are placed at opposite ends of the stairs, act as sentinels who take care of the temple and as emblems of the extension of the Church throughout the world.
In his statue, Saint Peter is represented with a large key, which reminds us that Jesus gave him the keys to the Kingdom of heaven (Matthew 16, 19). He has an expression of care and concern in his gaze that is directed towards the people gathered in the plaza: a pastor whose heart overflows with love for his people.
Saint Paul's represents him with an intense gaze and an open scroll in one hand and a sword in the other, "the word of God ... the sword given by the Holy Spirit" (Ephesians 6:17). He is the passionate apostle of the Gentiles, whose letters in the New Testament proclaim the glory of the risen Lord and the power of life in the Holy Spirit.
These are the two saints that we celebrate today: two pillars of the Church that gave their lives for the Gospel; two apostles whose writings, preaching, and testimonies made it possible for the Church to spread from Jerusalem to the rest of the world.
At the end of his life, Paul said that the Lord was at his side even though everyone else had abandoned him (2 Timothy 4, 16-17). When Peter was in prison, not knowing if he would be executed the next morning, an angel of the Lord appeared and released him (Acts 12, 7). This is how these men were able to serve the Church so faithfully. They trusted that God was with them always, and that confidence made them stand firm, until the end of their days and in martyrdom.
In our hearts, as in St. Peter's Square, both apostles stand as two of the greatest heroes of the faith. Each in his own style shows us what kind and faith-filled discipleship is like. What a blessing it is that they are part of our history!
"Saints Peter and Paul, pray for us." Amen

Saturday, June 27, 2020

El centurion

Mt 8, 5-17
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho”. El le contestó: “Voy a curarlo”.
Pero el oficial le replicó: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación”.
Jesús le dijo al oficial romano: “Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído”. Y en aquel momento se curó el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles.
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: Él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.

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GospelMT 8:5-17

When Jesus entered Capernaum,
a centurion approached him and appealed to him, saying,
“Lord, my servant is lying at home paralyzed, suffering dreadfully.”
He said to him, “I will come and cure him.”
The centurion said in reply,
“Lord, I am not worthy to have you enter under my roof;
only say the word and my servant will be healed.
For I too am a man subject to authority,
with soldiers subject to me.
And I say to one, ‘Go,’ and he goes;
and to another, ‘Come here,’ and he comes;
and to my slave, ‘Do this,’ and he does it.”
When Jesus heard this, he was amazed and said to those following him,
“Amen, I say to you, in no one in Israel have I found such faith.
I say to you, many will come from the east and the west,
and will recline with Abraham, Isaac, and Jacob
at the banquet in the Kingdom of heaven,
but the children of the Kingdom
will be driven out into the outer darkness,
where there will be wailing and grinding of teeth.”
And Jesus said to the centurion,
“You may go; as you have believed, let it be done for you.”
And at that very hour his servant was healed.
Jesus entered the house of Peter,
and saw his mother-in-law lying in bed with a fever.
He touched her hand, the fever left her,
and she rose and waited on him.
When it was evening, they brought him many
who were possessed by demons,
and he drove out the spirits by a word and cured all the sick,
to fulfill what had been said by Isaiah the prophet:
He took away our infirmities and bore our diseases.

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Meditacion:
Hoy leemos a Enrique Lamas Madariaga:
" Al entrar en la ciudad se acercó a Jesús un militar romano, por tanto pagano, uno de esos de los que «los buenos» israelitas tenían que apartarse, uno de los que no tenían por qué habérsele acercado, y menos aún con la intención de pedirle favores. Pero este centurión, aún siendo representante del poder opresor romano, debía llevarse bien con los judíos, pues les había construido una gran sinagoga con dinero de su propio bolsillo (esto nos lo cuentan otros evangelistas).
Jesús le presta atención, a pesar de toda la gente que en ese momento le rodeaba. A Jesús la presencia de la gente no le impide darse cuenta cuándo alguien lo necesita realmente. Allí están colocados los dos, frente a frente: Jesús y el militar. Tuvo que vencer el probable rechazo por mezclarse con un grupo de judíos, por dejar ver su necesidad, su preocupación, su dolor por la enfermedad de uno de sus sirvientes: «Tengo un criado paralítico».  
Y Jesús terminará alabándolo delante de todos:«Os aseguro que en ningún judío, en ninguno de vosotros, que sois el pueblo elegido, he encontrado tanta fe».
No debió caerles nada bien semejante alabanza: Es mejor, tiene más fe que vosotros.... Pero si no practica los santos ritos judíos, no sigue la Ley de Moisés, no pertenece al Pueblo de Dios, ni adora al único Dios: él se debe y pertenece al emperador de Roma...
El criado paralítico no está presente en la escena. Ha quedado en casa postrado en cama. Pero podemos afirmar que ha sido él quien ha «empujado» a su amo a acercarse a Jesús, y superar el qué dirán, la vergüenza y el posible rechazo. Se ve que están muy unidos. Realmente aquí no hay «amo» y «esclavo», sino dos personas unidas entrañablemente por el cariño mutuo. El cariño es especialista en suprimir diferencias, superar distancias y clases sociales, igualar a las personas, y tender puentes. 
Esto lo sabe apreciar Jesús. Y decide ayudarlo. No se sabe quién estaba ayudando a quién: si el centurión al pedir la curación de aquel enfermo... o el enfermo haciendo que el centurión se encuentre con Jesús de Nazareth, de modo que ponga en evidencia su fe, su esperanza, su confianza en aquel profeta de Galilea. A quien considera con mucha autoridad, como para curar a distancia.
Podríamos plantearnos si esta fe es válida, porque ha nacido de la necesidad de resolver un problema, de ayudar a alguien que sufre. Pero ¿quién puede acusar de interés o de inmadurez a quien se ocupa y preocupa por la vida de otro? Probablemente no conocía gran cosa sobre Jesús, ni su mensaje. Seguramente no encaja en lo que nosotros llamaríamos «un creyente». Pero confía, sabe que aquel Maestro tiene una fuerza especial, que podría hacer algo por él... y se acerca humildemente: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa». No tengo ningún derecho a pedirte que vengas, no quiero siquiera molestarte, no tengo ningún mérito para que te dignes desplazarte a mi casa.  «Basta con tu palabra».
Este capitán sabe mucho y confía mucho. Sabe que la Palabra de Jesús tiene autoridad, incluso sobre la enfermedad, la suya es una palabra con fuerza salvadora y sanadora, que está cargada de vida. Eso le basta. Es una palabra capaz de «transformar», de«cambiarnos», de hacernos mejores.
Con esta fe debiéramos acercarnos siempre a la Palabra: tanto en la Liturgia, como en la oración personal. Me hace recordar aquellas otras palabras de María: «Que se haga en mí tu Palabra». Nos falta mucha fe para llegarle a las botas a este «creyente pagano». «Que suceda según tu fe». Esta es la cosa: nuestra fe en el Señor es lo que cambia y lo que nos cambia. Y es lo que nos falta. El Señor hoy nos lo pone como ejemplo". Amen


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Today we read Enrique Lamas Madariaga:
"Upon entering the city, a Roman soldier, therefore a pagan, approached Jesus, one of those from whom" the good "Israelites had to withdraw, one of those who had no reason to approach him, and even less with the intention But this centurion, even though he was a representative of the Roman oppressing power, had to get along with the Jews, since he had built a great synagogue for them with money from his own pocket (this is what other evangelists tell us).
Jesus pays attention to him, despite all the people around him at that time. Jesus' presence of people does not prevent him from realizing when someone really needs him. There they are both placed, face to face: Jesus and the military man. He had to overcome the probable rejection for mixing with a group of Jews, for showing his need, his concern, his pain for the illness of one of his servants: "I have a paralytic servant."
And Jesus will end by praising him in front of everyone: «I assure you that in no Jew, in any of you, who are the chosen people, have I found so much faith».
Nothing like that praise should have come down to them: He is better, he has more faith than you .... But if he does not practice the holy Jewish rites, he does not follow the Law of Moses, he does not belong to the People of God, nor does he worship the only God: he owes and belongs to the emperor of Rome ...
The paralytic servant is not present on the scene. He has been bedridden at home. But we can affirm that it is he who has "pushed" his master to come closer to Jesus, and to overcome what they will say, shame and possible rejection. It is seen that they are very close. Actually, there are no "master" and "slave" here, but two people united intimately by mutual affection. Affection is a specialist in suppressing differences, overcoming distances and social classes, equalizing people, and building bridges.
This Jesus knows how to appreciate. And she decides to help him. It is not known who was helping whom: whether the centurion asking for the cure of that sick man ... or the sick man making the centurion meet Jesus of Nazareth, so that it shows his faith, his hope, his trust in that prophet from Galilee. Whom he considers with great authority, as to heal at a distance.
We could ask ourselves if this faith is valid, because it was born from the need to solve a problem, to help someone who suffers. But who can accuse of interest or immaturity who cares and cares about the life of another? You probably didn't know much about Jesus, or his message. It surely does not fit into what we would call "a believer." But trust, you know that that Master has a special strength, that he could do something for him ... and he humbly approaches: "Lord, I am not worthy to enter my house." I have no right to ask you to come, I don't even want to bother you, I have no merit for you deigning to move to my house. "Your word is enough."
This captain knows a lot and is very confident. He knows that the Word of Jesus has authority, even over illness, his is a word with saving and healing force, which is full of life. That is enough for him. It is a word capable of "transforming", of "changing ourselves", of making us better.
With this faith we should always approach the Word: both in the Liturgy and in personal prayer. It reminds me of those other words of Mary: «May your Word be made in me». We lack a lot of faith to get to the boots of this "pagan believer." "May it happen according to your faith." Here's the thing: Our faith in the Lord is what changes and what changes us. And it is what we lack. The Lord today sets us as an example. "Amen

Friday, June 26, 2020

Leprosos

Mc 8, 1-4
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí quiero, queda curado”.
Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación”.

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GospelMT 8:1-4

When Jesus came down from the mountain, great crowds followed him.
And then a leper approached, did him homage, and said,
“Lord, if you wish, you can make me clean.”
He stretched out his hand, touched him, and said,
“I will do it.  Be made clean.”
His leprosy was cleansed immediately.
Then Jesus said to him, “See that you tell no one,
but go show yourself to the priest,
and offer the gift that Moses prescribed;
that will be proof for them.”

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Meditacion:
Es sabido que en el tiempo de Jesús ser leproso significaba ser un excluido, alguien que no tenía derecho ni debía estar donde estaba la gente, tenían que mantenerse fuera de las ciudades, y por supuesto fuera de «la ciudad» (Jerusalem con su Santo Templo). Carecían de cualquier contacto humano: ni caricias, ni abrazos, ni gestos de cariño o de cercanía... (seguramente ahora que casi no podemos tocarnos, ni abrazarnos, ni darnos un beso... lo comprendemos mucho mejor). Ninguna ayuda recibían (más allá de alguna limosna) para sobrellevar su desgracia: una inmensa soledad. Tenían que avisar de su presencia, dando voces, o con alguna campanilla, para que todos se apartaran a su paso y pudieran ponerse «a salvo». Habían dejado de ser tratados como «personas». También tenían vetada su relación con Dios, estaban «dejados de su mano», ya que esa enfermedad de la piel se considerada un signo de la corrupción interior, del pecado, un castigo divino. 
 Y así es como él se siente este leproso que se atreve a acercarse a Jesús: sucio, necesitado de ser limpiado. La religión no quería saber nada de ellos, los mantenía al margen. Esto es lo que enseñaba la Sinagoga, la ley de Dios. Ya no se trataba de un «cuidado» o prevención por riesgos de salud . Era una condena en toda regla.
 ¿No ocurre también hoy que se hace sentir culpable a las víctimas de algunas desgracias, o se «justifica» que estén en esa situación: «es que es un borracho, o un vago, es que es un adicto, una prostituta, vaya a saber con quien anduvo". Algunas víctimas de abusos han explicado que les hicieron sentir avergonzadas y culpables por parte de sus maltratadores, etc.
 No es tan infrecuente que, en el plano personal, social e incluso religioso, nos apartemos de ciertos individuos (¡personas e hijos de Dios!) porque nos resultan incómodos, porque no están en «orden» con la ley de Dios (o de la Iglesia), porque es arriesgado tener contacto con ellos, porque están sucios, porque nos pueden meter en problemas, por su condición sexual o por su color/nacionalidad, porque este asunto les compete a otros, porque.... 
Si nos reconocemos creyentes, estaríamos mostrando con los hechos y actitudes en qué Dios creemos realmente: un Dios excluyente, marginador, que condena, que los abandona a su suerte, que no merecen su amor... Y claro, tampoco el nuestro.
 Sin embargo, este leproso no quiere seguir así, y por sí mismo no tiene nada que hacer. Pero intuye que Jesús sí que puede hacer algo por él... Total ¡que se salta todas las normas religiosas y sociales, para acercarse a él y solicitar su ayuda! No sólo eso, sino que compromete a Jesús: pues el que entra en contacto con un leproso (al margen de que pueda contagiarse), queda a su vez también «impuro».
Jesús, sin embargo, no se enfada, ni le riñe, ni se aparta de él. Y lo primero que hace es extender la mano y «tocarle». Empieza por restablecer el contacto humano. Primero físico, y luego de palabra. «Quiero». 
+ Quiero que no percibas a Dios como alguien que te excluye ni te deja solo. 
+ Quiero que sepas que el Reino también es para ti. 
+ Quiero que te veas con derecho a formar parte de la comunidad humana. 
+ Quiero que les conste a los sacerdotes que el proyecto y la voluntad de Dios es sanar, acoger, incorporar, incluir. 
+ Quiero que la Ley de Dios (= Dios) deje de usarse como instrumento de marginación. 
+  Quiero, al tocarte y hablar contigo, que te reconozcas como persona, y quedes sanado por dentro y por fuera. 
+ Quiero tocarte... aunque eso signifique que quedar yo «tocado», excluido, manchado, «impuro» y ya no pueda entrar abiertamente en ningún pueblo...
Acercarse a los que están mal, a los que lo pasan mal, a los que no se valoran a sí mismos, a los que están «corrompidos» por dentro o por fuera, aun a riesgo de que nuestro prestigio, nuestra salud, nuestras ventajas... queden «tocadas»... es tarea de los discípulos de Jesús, de la Iglesia entera. Ir a los que no tienen papeles, a los que están desahuciados, a los parados de larga duración, a los que no tienen preparación para conseguir trabajo, o no tienen salud, o no viven conforme a la moral cristiana, o les faltan los «papeles», o...
Ha escrito el Papa Francisco: 
"El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor… La luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo. ¡Cuántos hombres y mujeres de fe han recibido luz de las personas que sufren! San Francisco de Asís, del leproso; la Beata Madre Teresa de Calcuta, de sus pobres. Han captado el misterio que se esconde en ellos. Acercándose a ellos, no les han quitado todos sus sufrimientos, ni han podido dar razón cumplida de todos los males que los aquejan. La luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas, sino que, como una lámpara, guía nuestros pasos en la noche, yesto basta para caminar. 
Al hombre que sufre, Dios no le da un razonamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que le acompaña, con una historia de bien que se une a toda historia de sufrimiento para abrir en ella un resquicio de luz. En Cristo, Dios mismo ha querido compartir con nosotros este camino y ofrecernos su mirada para darnos luz. Cristo es aquel que, habiendo soportado el dolor, «inició y completa nuestra fe» (Hb 12,2).
Encíclica “Lumen fidei / La Luz de la fe”, § 56-57
 Este Evangelio es una invitación a mancharnos, a conocer de primera mano el dolor y la frustración de tantos. Quizá muchos ya no se nos acerquen, o quizá sí: Pero de una manera o de otra, nos están diciendo: «Si quieres... puedes limpiarme». Tal vez no podamos realmente limpiarle, pero que  al menos cuenten con una presencia que acompaña, con una lámpara que les ayude a caminar. Que no se queden solos. 

Thursday, June 25, 2020

Señor, Señor!!

Mt 7, 21-29
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?’ Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”.
Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.


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GospelMT 7:21-29

Jesus said to his disciples:
“Not everyone who says to me, ‘Lord, Lord,’
will enter the Kingdom of heaven,
but only the one who does the will of my Father in heaven.
Many will say to me on that day,
‘Lord, Lord, did we not prophesy in your name?
Did we not drive out demons in your name?
Did we not do mighty deeds in your name?’
Then I will declare to them solemnly,
‘I never knew you. Depart from me, you evildoers.’
“Everyone who listens to these words of mine and acts on them
will be like a wise man who built his house on rock.
The rain fell, the floods came,
and the winds blew and buffeted the house.
But it did not collapse; it had been set solidly on rock.
And everyone who listens to these words of mine
but does not act on them
will be like a fool who built his house on sand.
The rain fell, the floods came,
and the winds blew and buffeted the house.
And it collapsed and was completely ruined.”
When Jesus finished these words,
the crowds were astonished at his teaching,
for he taught them as one having authority,
and not as their scribes.


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Meditacion:
En estos ultimos dias, Jesús ha venido explicando a lo largo del Sermón del Monte en qué consiste su proyecto del Reino, y en qué consiste ser discípulo suyo (=cristiano). Y el pasaje de hoy vendría a ser el resumen y conclusión de todo lo dicho hasta aquí: discípulo suyo es el que escucha su Palabra y la cumple, el que pone como cimiento de su vida las enseñanzas del Evangelio. 
 Se trata, por tanto, de construir mi persona (mi proyecto de vida), mi comunidad y la sociedad de la que formo parte sobre la Palabra de Jesús. Donde lo importante no es el decir «Señor, Señor» (una oración/culto separados de la vida y del compromiso por transformar la realidad, una oración llena de palabrería...), cuanto que nos preguntemos continuamente y procuremos discernir cuál es la voluntad de Dios para mí en cada momento de mi vida, de modo que vayamos haciendo nuestros los valores del Evangelio (los cimientos de la casa). Los cumplimientos y los mínimos de que he hablado antes quedan así del todo superados, tenemos que ir mucho más allá por convencimiento, por complicidad con el proyecto de Jesús. Jesús ha invitado a «hacer» la voluntad del Padre y no quedarnos en palabras o bellas intenciones. En esa voluntad el eje central siempre serán sobre todos en los otros, y especialmente los que están marginados, los que sufren, etc. Ser como él, vivir como él, para lo mismo que él, y apoyarnos en él. Esto es construir sobre roca.
“Ven, Espíritu Santo y ayúdame a imitar más a Jesús. Quiero ser sus manos y sus pies en este mundo.” Amen

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In these last days, Jesus has explained throughout the Sermon on the Mount what his Kingdom project consists of, and what it means to be his disciple (= Christian). And today's passage would become the summary and conclusion of all that has been said so far: his disciple is the one who listens to his Word and fulfills it, the one who lays the foundation of his life for the teachings of the Gospel.
 It is, therefore, about building my person (my life project), my community and the society of which I am a part of the Word of Jesus. Where the important thing is not saying "Lord, Lord" (a prayer / cult separated from life and commitment to transform reality, a prayer full of verbiage ...), as long as we constantly ask ourselves and try to discern what is the God's will for me at every moment of my life, so that we can make the values ​​of the Gospel our own (the foundation of the house). The fulfillments and the minimums of which I have spoken before are thus completely surpassed, we have to go much further by conviction, by complicity with the project of Jesus. Jesus has invited us to "do" the Father's will and not remain in words or beautiful intentions. In that will, the central axis will always be above all others, and especially those who are marginalized, those who suffer, etc. Be like him, live like him, for the same as him, and lean on him. This is building on rock.
Come, Holy Spirit, and help me to imitate Jesus more. I want to be your hands and your feet in this world. ” Amen

Wednesday, June 24, 2020

Juan, el Bauitista

Lc 1, 57-66. 80
Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.
Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.
Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.
El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.

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GospelLK 1:57-66, 80

When the time arrived for Elizabeth to have her child
she gave birth to a son.
Her neighbors and relatives heard
that the Lord had shown his great mercy toward her,
and they rejoiced with her.
When they came on the eighth day to circumcise the child,
they were going to call him Zechariah after his father,
but his mother said in reply,
“No. He will be called John.”
But they answered her,
“There is no one among your relatives who has this name.”
So they made signs, asking his father what he wished him to be called.
He asked for a tablet and wrote, “John is his name,”
and all were amazed.
Immediately his mouth was opened, his tongue freed,
and he spoke blessing God.
Then fear came upon all their neighbors,
and all these matters were discussed
throughout the hill country of Judea.
All who heard these things took them to heart, saying,
“What, then, will this child be?”
For surely the hand of the Lord was with him.
The child grew and became strong in spirit,                
and he was in the desert until the day
of his manifestation to Israel.

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Meditacion:
Hoy leemos de "La Palabra entre nosotros":
"En la Escritura, los nombres que se le daban a las personas eran muy importantes, porque solían hacer referencia al carácter de una persona o a las intenciones de Dios para esa persona. Por ejemplo, Jesús le cambió el nombre a Simón al de Pedro, porque quería edificar su Iglesia sobre la “roca” de la fe de Pedro.
Lo mismo sucedió con Juan el Bautista. Todos suponían que se llamaría igual que su padre, pero Zacarías e Isabel le pusieron Juan, como había dicho el ángel, un nombre hebreo que significa “favorecido de Dios” o “bendecido por Dios”.
Es cierto que vivir en el desierto, comer saltamontes y vestirse con piel de camello no parecen señales de que Dios hubiera favorecido especialmente su vida; pero viviendo de una forma tan sencilla, Juan encontró la gracia y el favor de Dios. Estuvo dispuesto a despojarse de todas aquellas cosas en las que podía confiar y en vez de afanarse por buscar riquezas o fama, procuró confiar en su Padre celestial.
La vida en el desierto le ayudó a Juan a confiar cada vez más en Dios, y a prepararse para su misión de anunciar al Mesías. Lo convirtió en un depósito de la gracia y el favor de Dios, que es exactamente lo que significaba su nombre.
Es posible que tú no te llames Juan (o Juana), pero eso no significa que Dios no te esté bendiciendo.
Dios te bendice en cada etapa de tu vida y especialmente en los tiempos de “desierto”. Cuando estamos en el desierto, nos sentimos solos, desconcertados y despojados de aquello en lo que normalmente confiamos. Debemos aprender a confiar en Dios. Entendemos que él es el Único que puede darnos sustento. Por más difícil que sea, el desierto puede ser un tiempo de gracia, y Dios usa estos tiempos para moldear nuestro carácter y liberarnos de cualquier cosa que nos aparte de él. También usa este tiempo como preparación para la siguiente etapa de nuestra vida, como lo hizo con Juan.
Ya sea que sientas que ahora estás en un desierto o en un bello jardín exuberante, estás recibiendo el favor de Dios. Nunca te olvides de eso.
“Padre celestial, gracias por concederme tu gracia y tu favor.” Amen

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Today we read from "The Word Among Us":
"In Scripture, the names given to people were very important, because they used to refer to a person's character or to God's intentions for that person. For example, Jesus changed Simon's name to Peter's, because he wanted to build his Church on the "rock" of Peter's faith.
The same thing happened with John the Baptist. Everyone assumed that he would be called the same as his father, but Zacharias and Elizabeth gave him John, as the angel had said, a Hebrew name that means "favored of God" or "blessed by God."
It is true that living in the desert, eating grasshoppers, and dressing in camel's skin do not seem to be signs that God had specially favored his life; but living in such a simple way, John found the grace and favor of God. He was willing to divest himself of all those things in which he could trust, and instead of striving to seek wealth or fame, he sought to trust his heavenly Father.
Life in the desert helped John to trust God more and more, and to prepare for his mission to announce the Messiah. He made it a repository of God's grace and favor, which is exactly what his name meant.
You may not be called Juan (or Juana), but that does not mean that God is not blessing you.
God blesses you at every stage of your life and especially in the "desert" times. When we are in the desert, we feel alone, bewildered and stripped of what we normally trust. We must learn to trust God. We understand that he is the only One who can support us. As difficult as it is, the desert can be a time of grace, and God uses these times to shape our character and free us from anything that separates us from it. He also uses this time in preparation for the next stage of our life, as he did with Juan.
Whether you feel that you are now in a desert or in a beautiful lush garden, you are receiving God's favor. Never forget that.
"Heavenly Father, thank you for granting me your grace and your favor." Amen

Providencia

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