Saturday, October 30, 2021

Humildad

 

Evangelio

Lc 14, 1. 7-11

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:

“Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’.

Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido’’.



Meditacion:

El evangelio de hoy parece centrarse en la humildad como culmina el relato. Pero Jesús no define ni describe esta virtud. Sirviéndose de parábolas dibuja con honda sencillez su perfil. Partamos del hecho de que, a cada uno, se nos valora y clasifica por lo que hacemos, por lo que parecemos, por lo que decimos y por la manera en que lo decimos. Jesús se fija en lo primero –la conducta externa- para ofrecer tres enseñanzas concatenadas sobre la humildad.

  • La humildad de aceptar el propio lugar. La humildad va referida a la opinión que tenemos sobre nosotros mismos y sobre los demás. Es una facultad que nos permite reconocer cuál es nuestro verdadero lugar y situarnos en él. Es una forma de autoconocimiento (conocernos) que desemboca en la autoaceptación (amarnos). Observamos, no obstante, que hay algo en lo que cada persona supera a todas las demás. Por tanto, todos merecemos el primer puesto y, a la vez, nadie lo merece. Ese principio evita tanto la autoglorificación como el autodesprecio.
  • La humildad de ocupar el último puesto. En algún lugar de nuestro ADN llevamos inscrita la tendencia indómita a ser los únicos o, cuando no, los primeros. El primer puesto es un imán que seduce y arrastra a costa de lo que sea.  Lo vemos todos los días en el mundo de la política, del deporte, de la economía, de la vida académica... y de la misma familia, o de la comunidad cristiana. La existencia de envidias y complejos lo muestran fehacientemente. Pues bien, Jesús nos enseña a afrontar esa tendencia y a ocupar “nuestro” lugar con dos máximas: Una es activa: ceder el primer lugar a otro, dejar que sea otro quien ocupe el primer lugar. La segunda es pasiva: dejar que otros nos indiquen nuestro verdadero lugar. Para ello hay que conjugar el verbo “bajar”.  Como dijo bellamente el poeta: «Baja y subirás volando / al cielo de tu consuelo, / porque para subir al cielo / se sube siempre bajando».
  • La humildad de ocupar el primer puesto. Los primeros puestos son muy apetecibles; pero también peligrosos. No debemos idealizar las cosas. Esos lugares llevan aparejadas muchas preocupaciones y embrollos. Por esa razón muchos se mantienen alejados de los primeros puestos. Tal actitud puede ser catalogada como prudente, pero no necesariamente como cristiana por el egoísmo que suele esconder. El amor a Dios y al prójimo deben llevarnos a sacrificar humildemente la propia paz cuando se nos requiere para un servicio abnegado y difícil. De hecho muchos quieren mandar, pero son muy pocos los que con un corazón magnánimo se muestran disponibles para lavar humildemente los pies de los hermanos, como hizo Jesús. Hoy como siempre, los primeros puestos exigen una sobredosis de humildad.

Friday, October 29, 2021

Sabiduria

 

Evangelio

Lc 14, 1-6

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: “¿Está permitido curar en sábado o no?”

Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?” Y ellos no supieron qué contestarle.



Meditacion:

Es discernimiento es como una lupa que permite ver con más detalle. El evangelio de hoy nos permite discernir tres rasgos farisaicos que a menudo se esconden tras una máscara de honestidad. Los encontramos en los comensales presentes en aquella casa de uno de los principales fariseos que invitó a Jesús a comer. Sus actitudes aparentemente eran correctas, pero escondían veneno. Con dos preguntas, Jesús las desmontó. No les dio ocasión de réplica, al evidenciarlas. Contemplemos esas actitudes ocultas bajo una misma conducta.

  • Jesús distingue entre cautela y prejuicio. Es de sabios y prudentes no confiar inmediatamente en un desconocido, sobre todo si se tratan cosas de capital importancia. Se requiere una verificación previa antes de dar crédito a un mensaje novedoso. Conducirse por este criterio no debe ser reprobado, en principio, como algo perverso.

Pero no es éste el caso de aquellos fariseos: Sus pérfidas intenciones desacreditaron las reservas. Partían de una actitud presuntuosa de saberse dueños de la verdad y buscaban atrapar a Jesús en cualquier desliz para descalificarlo y hundirlo. Su maldad estaba en haber emitido un juicio demoledor antes de haber conocido el mensaje. Jesús supo diferenciar tal prejuicio malvado de la prudente cautela.

  • Jesús tampoco confunde la observancia con el legalismo. Es legítimo y obligado el hacer respetar y cumplir la Ley. La Ley es buena con tal que proteja valores auténticos, libere de subjetivismos arbitrarios y ayude a las personas en su humana debilidad. Por ello, el mismo Jesús aclaró fehacientemente que no había venido a derogar la ley ni a abolirla, sino a darle un cumplimiento completo.

Pero la Ley puede ser utilizada como arma de ataque para eliminar al adversario. El bien se puede utilizar así para el mal. Ocurre cuando el odio se agazapa detrás de la defensa ardiente de las causas más nobles. Sin amor al prójimo y sin limpieza de corazón se contaminan los más bellos ideales. Como hicieron los comensales del relato de hoy.

  • Jesús diferencia el silencio de la mudez. Es de sabios permanecer en silencio cuando no se sabe resolver una cuestión o responder a un problema. Decía sarcásticamente Mark Twain: “Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda”. El silencio es noble si muestra modestia discipular, abierta a la verdad.

Pero la mudez de aquellos fariseos era de otro tipo. Ante la evidencia de los hechos –hacer el bien coincide con lo que la Ley promovía- optan por callar, justo para no darle la razón a Jesús. Ya le habían calificado de infame y no estaban dispuestos a renunciar a su prejuicio. ¡Cuántas veces ocurre! Se calla lo bueno de los otros -adversarios o no- si no sirve a los propios intereses. Esta mudez es otra forma de falsificar la verdad. Por ello, Jesús no la pudo pasar por alto ni excusar. 

Thursday, October 28, 2021

Fuerza de salvacion

 

Evangelio

Lc 6, 12-19

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.



Meditacion:

En la fiesta de estos dos apóstoles (muy desconocidos a pesar de la extendida fama que san Judas Tadeo tiene en América como patrono de las causas perdidas) resaltamos tres detalles del evangelio que hoy nos brinda la liturgia: Jesús sube a la montaña a orar (oración), elige a los doce apóstoles de entre sus discípulos (elección) y prosigue después su trabajo misionero (misión).

  • Jesús fue un hombre de oración. Era a la ver el hombre-para-los-demás y el hombre-para-Dios. Antes de sus acciones más importantes se retiraba a orar largamente. Es una buena costumbre, recomendada por muchos santos y cultivada por muchos cristianos, la de rezar antes de comenzar un trabajo, aunque sea con una breve jaculatoria o con una señal de la cruz. Con ello, se expresa la confianza en la protección de Dios al iniciar una obra. En efecto, Él bendice y sostiene toda buena obra humana... Pero, ¿cómo saber con seguridad si una obra es realmente buena o no? Es buena si concuerda con su plan de salvación. Pero no es algo que sepamos de antemano. Por eso los santos, al orar largamente antes de iniciar algo importante, buscaban ser iluminados en su decisión.
  • La elección de los apóstoles es uno de los momentos centrales de la historia. Casi nadie se enteró, pero aquel puñado de hombres normales fue la chispa que más tarde se convirtió en fuego que hizo arder al mundo. Elegir y llamar fue una importante praxis de Jesús. Pero ese servicio es hoy olvidado por muchos. Lo confunden con el proselitismo (propio de fariseos y no de seguidores de Jesús) y, además, resulta frustrante los frecuentes rechazos y resistencias que encuentra. Por esas y otras razones, muchos justifican su inhibición y no llaman a otros a encontrarse con Jesús. Muchos no serán sus discípulos si nadie se atreve humildemente y con mucha valentía a llamarles.
  • Observemos, finalmente que el ministerio apostólico de Jesús no fue, propiamente hablando, un “trabajo en equipo”: Ni planificaban juntos las acciones, ni acordaban a quiénes preferir ni a dónde ir; ni siquiera se distribuían cargos u oficios, ni votaban las decisiones, ni evaluaban... El ministerio apostólico de Jesús con los suyos era otra cosa. Se trataba de un grupo plural que acompañaba a un Maestro que enseñaba y curaba. Jesús, sólo Él, era el protagonista y agente único. Él mantenía unido al grupo, pero sin “socializar” y “democratizar”. Tal vez haya quien no lo llegue a entender. Pero cuando se olvida que Jesús es el centro, el sólo conseso pastoral o los acuerdos pactados pierden toda su garra. Sin Jesús –Palabra, Eucaristía, Comunidad, Pobres- no hay misión que valga. 

Wednesday, October 27, 2021

Los ultimos seran los primeros

 

Evangelio

Lk 13, 22-30

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”

Jesús le respondió: “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Pero él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’. Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios.

Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”.



Meditacion:

¿Cuántas veces hemos escuchado frases del tipo: "Este no es de los nuestros" aplicada a inmigrantes que aparecen en nuestra ciudad, a cristianos que no son de nuestra parroquia o movimiento, a hombres y mujeres que escriben en periódicos que no son de nuestra devoción?

El "otro", en cuanto extraño, siempre nos produce desconcierto y a veces temor. Instintivamente tendemos a estar con "los nuestros", con los de nuestra cuerda. Pero eso, que es tan normal, ¿qué gracia tiene? Lo igual busca a lo igual. Pero el conocimiento y el amor sólo avanzan cuando se abren a lo desigual, a lo otro. Así ha hecho Dios queriéndonos a nosotros. Si no reflejamos esto mismos, vendrán "otros" que se sentará a la mesa en el Reino de Dios y nosotros seremos "echados fuera".

¿Serán pocos los que se salven? Jesús no responde a esta pregunta de un periodista aficionado que encontró de camino hacia Jerusalén. Quien se cierra en lo suyo, en lo seguro, se pierde a sí mismo, renuncia a aceptar la gracia que viene de fuera. Esta cerrazón es una condena.

Jesús, miembro de un pueblo que tendía a considerarse el elegido y a cerrarse en su propio orgullo, siempre invita a abrir las puertas. Los que se abren a lo nuevo, a veces, sin caer en la cuenta, pueden recibir a ángeles en su propia casa.

Tuesday, October 26, 2021

El Reino de Dios

 

Evangelio

Lc 13, 18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a la semilla de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció y se convirtió en un arbusto grande y los pájaros anidaron en sus ramas”.

Y dijo de nuevo: “¿Con qué podré comparar al Reino de Dios? Con la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina y que hace fermentar toda la masa”.



Meditacion:

Jesús explica hoy cómo “funciona” el Reino sirviéndose de dos breves parábolas. Su predicación es kerigma, anuncio de una llegada. No remite al futuro, sino que abre los ojos de sus oyentes para que reconozcan que lo que anuncia, se está haciendo presente. Y se vale aquí de dos comparaciones tomadas de la vida ordinaria: el grano de mostaza y la levadura. Su pedagogía se basa en la sencillez (las entiende cualquiera), la brevedad (no requieren explicaciones), la belleza (gustan por ser agudas) y la evocación (dan que pensar y que hacer). ¿A qué alude Jesús con ellas? Advirtamos, entre otras posibles, estas dos lecciones más inmediatas que se desprenden de ellas:

  •  El reino de Dios es una realidad que crece. El Reino de los cielos, aun cuando aparezca con aspecto insignificante por ser la más pequeña de las semillas, e incluso despreciable, por dentro contiene una arrolladora vitalidad. Para desplegarla, tiene sin embargo que caer en tierra y allí sufrir un proceso de putrefacción y muerte. Sólo genera vida si muere. Lo que hoy es un minúsculo grano llegará a ser un dia un árbol frondoso. Este árbol no es fuerte porque muchas aves aniden en sus ramas. Es fuerte si tiene raíces profundas y un tronco robusto capaz de canalizar el flujo de vida que le llega y, a la vez, resistir las circunstancias adversas.
  • El reino de Dios transforma desde dentro. Esta otra imagen de la levadura utilizada por Jesús no es menos sugerente. La levadura, a semejanza de la semilla, es un elemento vivo que se activa cuando se mezcla con la masa. La levadura es la fuerza interior capaz de transformar el mundo y de invertir sus valores. Contemplamos la misteriosa virtualidad que posee la levadura. Su fuerza oculta y silenciosa es, a la vez, activa y contagiosa. Aunque no todo el pan se convierta en levadura, todo él tomará el sabor del fermento.

Ambas parábolas, a pesar de su brevedad, son sumamente provechosas. Nos invitan a dejarnos impulsar por un doble dinamismo: Uno interior, crecer desde la entrega (no desde la vanidad de la apariencia) y otro, exterior y dirigido hacia fuera: transformar el ambiente (irradiar e influir). No son opciones alternativas, desechable la una por la otra. Deben ser simultáneas y responden a dos urgencias de hoy: la formación (no entendida solo como capacitación sino como crecimiento) y la misión (que no se reduce a una transmisión de ideas, sino al contagio de vida).  Recordar estas cosas nos hace bien, porque “repetir es persuadir con más detalle”. 

Monday, October 25, 2021

Curar en sabado

 Dice Jesús: “Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?”

Los contemporáneos de Jesús no saben interpretar sus palabras y milagros como el signo de que ha llegado el reino de Dios. Juzgan desde sus propios criterios y tienen los ojos cerrados a los signos de los tiempos.

Cristo quiere que escrutemos el tiempo, y el tiempo para Él consiste en que con su venida hemos llegado a la plenitud: «la plenitud de los tiempos”. Es una plenitud real, no imaginaria, que no hay que confundir con el fin del mundo, sino con la manifestación más clara y plena del amor de Dios por los hombres. El primer acto de amor de Dios al hombre ha sido la creación.

¿Puede el hombre pedir algo más? Lo inteligente en el hombre es ser consciente del tiempo en que vive y saber decir cada día: «gracias, Padre Dios, por tu amor tan presente y cercano».

Hoy es un buen día para contemplar sin más el amor de Dios que se nos manifiesta en los más pequeños, en los que necesitan comprensión, una caricia. Como sabiamente decía una amiga mía: Nos podemos equivocar en muchas cosas en nuestra vida, pero en lo que nunca nos equivocamos es si hacemos el bien a quien necesita ayuda. Ella decía con mucha convicción: “el que ayuda a un pobre no se equivoca”.

Siguiendo el texto del evangelio de hoy nos dice Jesús: “Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino”.

Esta comparación ilustra la urgente necesidad de reconciliarse con Dios antes de que llegue el juicio y al mismo tiempo la importancia de esta reconciliación entre las personas. El perdón que doy al hermano es el perdón que Dios me da a mí. Sólo el perdón nos lleva a la paz.

En la primera lectura san Pablo nos confía con gran sinceridad sus experiencias en la lucha por seguir a Jesús cada día y nos dice: “El bien que quiero hacer no lo hago; el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago”. Él sabe por propia experiencia que sólo la misericordia nos abre a la esperanza: “¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte? Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, y le doy gracias”


Meditacion:

En el evangelio de hoy, como en otros pasajes del evangelio, Jesús se presenta en combate contra el mal. Éste toma posesión del ser humano de diversas maneras; en este caso como una enfermedad que lastima a una mujer en su cuerpo y en su alma.

  • El mal es una como una maligna enfermedad. Jesús se encuentra con una mujer que llevaba encorvada dieciocho años, posiblemente a causa de una escoliosis, enfermedad de la columna vertebral. Además de doloroso, su padecimiento era demasiado prolongado. Tal dolencia le impedía mantenerse erecta, postura propia del ser humano creado, dueño del mundo, a diferencia de los animales. Lo primero que hace Jesús es señalar que, en el origen de esa enfermedad, está el pecado. Por su causa, aquella mujer vivía doblegada. Las fuerzas del mal son “espíritu de esclavitud” (Rom 8,15) que aplastan. El Señor la sana y le impone las manos. Y aquella mujer bendice y alaba a su salvador. La curación le hace saltar de la esclavitud a la alabanza.
  • El mal es como una mentalidad torcida. Pero el mal impregna también otros territorios más hondos del ser humano como era la mentalidad legalista y absurda del jefe de la sinagoga. Este personaje echa en cara a la gente –no a Jesús- una violación de la Ley, por transgredir el sábado. Por el contrario, no otorga valor alguno al irrebatible milagro que acaba de suceder ante sus propias narices. A esa retorcida mentalidad Jesús la llama “hipocresía”, que es una mirada mezquina además de ciega. Usa una doble moral. Confunde, distorsiona y enfrenta. No admira ni alaba, sólo desprecia y acusa. Alega razones tan desafortunadas que reciben la reprobación unánime del auditorio. Con sólo dos preguntas consigue Jesús refutar los fatuos argumentos de este líder de la sinagoga.
  • Jesús se enfrenta al mal. Y porque no lo soporta, lo combate. Jesús no era un anarquista dispuesto a dinamitar la Ley. Era un hombre libre. No prescindía de la Ley sino que la orientaba hacia su fin verdadero: el bien de la persona. Por eso, hay algo en esta curación que la hace distinta a otros milagros. Normalmente, el que quiere ser curado se acerca hasta Jesús y le pide la sanación. En este caso no. Es Jesús quien abiertamente toma la iniciativa de curarla, de luchar contra el mal que se manifiesta bajo la enfermedad de la mujer y bajo la hipocresía del jefe de la sinagoga. Los sencillos se admiran y se alegran... mientras que los ciegos de corazón quedan abochornados porque son incapaces de abrirse a la verdad. De ahí que las gentes querían a Jesús, pero también le temían: Le querían porque le sabían bueno; le temían porque les desbordaba, porque no repartía monedas como un ricachón, sino que a cambio pedía, nada menos, que un cambio de vida.

Friday, October 22, 2021

Rconocer

 

Evangelio

Lc 12, 54-59

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?

Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo’’.



Meditacion:

Dice Jesús: “Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?”

Los contemporáneos de Jesús no saben interpretar sus palabras y milagros como el signo de que ha llegado el reino de Dios. Juzgan desde sus propios criterios y tienen los ojos cerrados a los signos de los tiempos.

Cristo quiere que escrutemos el tiempo, y el tiempo para Él consiste en que con su venida hemos llegado a la plenitud: «la plenitud de los tiempos”. Es una plenitud real, no imaginaria, que no hay que confundir con el fin del mundo, sino con la manifestación más clara y plena del amor de Dios por los hombres. El primer acto de amor de Dios al hombre ha sido la creación.

¿Puede el hombre pedir algo más? Lo inteligente en el hombre es ser consciente del tiempo en que vive y saber decir cada día: «gracias, Padre Dios, por tu amor tan presente y cercano».

Hoy es un buen día para contemplar sin más el amor de Dios que se nos manifiesta en los más pequeños, en los que necesitan comprensión, una caricia. Como sabiamente decía una amiga mía: Nos podemos equivocar en muchas cosas en nuestra vida, pero en lo que nunca nos equivocamos es si hacemos el bien a quien necesita ayuda. Ella decía con mucha convicción: “el que ayuda a un pobre no se equivoca”.

Siguiendo el texto del evangelio de hoy nos dice Jesús: “Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino”.

Esta comparación ilustra la urgente necesidad de reconciliarse con Dios antes de que llegue el juicio y al mismo tiempo la importancia de esta reconciliación entre las personas. El perdón que doy al hermano es el perdón que Dios me da a mí. Sólo el perdón nos lleva a la paz.

En la primera lectura san Pablo nos confía con gran sinceridad sus experiencias en la lucha por seguir a Jesús cada día y nos dice: “El bien que quiero hacer no lo hago; el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago”. Él sabe por propia experiencia que sólo la misericordia nos abre a la esperanza: “¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte? Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, y le doy gracias”

Thursday, October 21, 2021

Fuego a la tierra

 

Evangelio

Lc 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’’.


Meditacion:

Recuerdo haber escuchado decir en cierta ocasión a Jon Sobrino –un gran teólogo, sin duda- que el hecho de no definirse era ya una forma de definirse. No tomar una opción, decía él, es ya una opción. Jesús es, a todas luces, una de esas grandes banderas discutidas capaz de polarizar en torno a sí opciones de vida contrapuestas. Ante Él el hombre se sitúa a favor o en contra. A él tampoco parecen gustarle las medias tintas. Su mensaje y su fuerza siguen interpelándonos, de forma que nadie queda indiferente. Su vida, su muerte y su resurrección se han convertido en un verdadero aguijón que sigue sacudiendo a la humanidad desde hace más de dos mil años.

Acercarse a Jesús es acercarse a una fuerza abrasadora. El evangelio apócrifo de Tomás pone en labios de Jesús una conocida frase: “Quien está cerca de mí está cerca del fuego; quien está lejos de mí está lejos del Reino”.

Acercarse a Jesús es acercarse al Reino, a una experiencia inigualable, capaz de encender el corazón humano para siempre. Vivir esta incombustible experiencia nos hace capaces de abrasar y encender otros corazones y nos convierte en misioneros evangelizadores. Así se transmite la fe y se contagia la pasión por el Reino. Y esta pasión se traduce indefectiblemente en pasión por los demás, por los últimos, por aquellos por los que Dios se apasiona y se compadece. No hay otro camino para la nueva evangelización de la que tanto hablamos en los países de vieja cristiandad. Sin Jesús y su reino no hay evangelización posible. No hay otro camino. El mundo de hoy quiere vivir nuevamente esa experiencia abrasadora capaz de encender de nuevo el corazón de la humanidad y llevarla hacia cotas más altas de justicia. Acerquémonos al fuego, sin miedo. Tomar partido por Jesús es agarrarse a la mejor bandera. 

Tuesday, October 19, 2021

Vigilantes

 

Evangelio

Lc 12, 35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”.



Meditacio:

Esa es la actitud de corazón y mente a la que se refería Jesús cuando exhortó a sus discípulos a ser como sirvientes que esperan ansiosamente el regreso de su señor. Podría haberlos estado llamando a ellos, y a nosotros, a estar preparados para su regreso al final de los tiempos. Pero la verdad es que, Jesús siempre está llamando a la puerta. El Señor desea que tengamos una relación diaria y creciente con él. Está buscando corazones que son como ese portón abierto y listo para recibirlo.

¿Cómo es un corazón “abierto”? Comencemos por lo opuesto. Cuando nuestro corazón está “cerrado”, no aceptamos que el Señor entre en él. Podría ser que tengamos temor de lo que él podría decirnos o pedirnos, así que no lo escuchamos; ni siquiera le pedimos nada. Podemos encerrarnos en nosotros mismos porque sentimos vergüenza o culpa y no creemos que podamos ser perdonados. Podemos sentir mucho remordmiento sobre el pasado o sentirnos demasiado heridos por alguien que es cercano a nosotros como para abrir nuestro corazón porque no queremos ser lastimados de nuevo. O podemos ocuparnos con muchas actividades que creemos que son buenas pero no vemos que el ajetreo nos impide acercarnos a Dios.

Por el contrario, cuando nuestro corazón está “abierto”, permitimos que el Señor entre. Estamos prestos a escuchar su voz en lugar de preocuparnos con demasiadas actividades. Como dice el salmista: “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído” (Salmo 40 (39), 7). No olvidamos que hemos sido perdonados, y por lo tanto confiamos en Aquel que nos quitó la vergüenza. Nuestro corazón está abierto cuando anticipamos el futuro con esperanza.

Jesús vendrá hoy a ti, te hablará y llamará a la puerta. ¿Cómo puedes dejarla abierta y lista para recibirlo cuando llegue?

“Señor, anhelo recibirte en mi corazón.”

Monday, October 18, 2021

San Lucas

 

Evangelio

Lc 10, 1-9

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero ni morral ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ ”.



Meditacion:

Después de celebrar a Teresa de Jesús y a Ignacio de Antioquia, hoy celebramos a San Lucas. De su persona sabemos muy pocas cosas, pero nos ha quedado una obra maravillosa en dos partes: el tercer evangelio (dedicado al tiempo de Jesús) y los Hechos de los Apóstoles (dedicados al tiempo del Espíritu, que es el tiempo de la iglesia). Leyendo esta obra se pueden adivinar algunas cosas de este cristiano culto y perseverante. Hay dos que me llaman la atención: el "principio misericordia" y el "principio camino".

Es imposible que Lucas tuviera mal carácter. El Jesús que él nos transmite es el rostro visible de un Dios misericordioso. Sólo Lucas nos transmite, por ejemplo, las parábolas del buen samaritano y del hijo pródigo. Sólo Lucas nos transmite algunos rasgos de María, la madre de Jesús, que caen también dentro del "principio misericordia". Su manera de entender y transmitir el evangelio de Jesús conecta bien con los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a menudo heridos en el camino que "baja de Jerusalén a Jericó", o pródigos que han emigrado de la casa paterna, o discípulos desalentados que huyen de Jerusalén y buscan refugio en su Emaús de siempre.

El "principio camino" se advierte en su evangelio (que está concebido como un camino que va de Galilea a Jerusalén) y en el libro de los Hechos (que está también concebido como un camino que parte de Jerusalén y expande el evangelio por Judea, Samaría y hasta los confines de la tierra). Pero, más allá de este primer significado "geográfico", el camino es una concepción de la vida cristiana, una manera de entender el seguimiento de Jesús como proceso de configuración con él. También esto conecta con nuestra sensibilidad moderna. Hoy, que somos tan conscientes de nuestros límites, nos alegra saber que no podemos con "todo" el evangelio en "todo" momento, pero que podemos ir dando pasos cada día, que podemos colocarnos junto al grupo de hombres y de mujeres que iban poniendo sus pies sobre las huellas dejadas por el Maestro.

Saturday, October 16, 2021

Predicar con el ejemplo

 

Evangelio

Lc 12, 8-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.

A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir’’.



Meditacion:

Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. ¡Cuánto me gustaría creerme por completo estas palabras de Jesús, y no preocuparme de lo que tengo que decir!

Los mártires de los primeros siglos sí entendían estas palabras. Ellos vivían en una sana tensión, esperando la venida de Jesús, y por eso se esforzaban en ser coherentes. Y precisamente por eso, porque eran coherentes, porque su vida y sus palabras estaban entrelazadas, sabían lo que tenían que decir. No vivían en compartimentos estancos. Incluso ante los verdugos. Y más de uno tuvo oportunidad, casi seguro, de dar testimonio, sin abogado defensor y sin derecho al Habeas Corpus.

El sábado es el día que, tradicionalmente, se dedica al recuerdo más concreto de María. Mujer de pocas palabras, pero precisas. Y de grandes obras. Nosotros hablamos y hablamos y hablamos, enviamos SMS, redactamos correos, vemos la tele, oímos la radio… Cada día, millas y millas de palabras salen de nuestros labios o llegan a nuestros oídos. ¿De qué hablamos? ¿Qué escuchamos? ¿Se nota que somos cristianos, también en esta faceta de nuestra vida?

Dejando de lado los momentos en que no queda más remedio que hablar del tiempo (ascensores, salas de espera, colas en la compra…), siempre hay ocasiones para dar testimonio. Con las palabras, pero sobre todo con las obras. Al volante (si conduces), en las aulas (si estudias), en el trabajo, ¿cómo eres? Porque no estamos hablando de dar testimonio en el día del Juicio Final (entonces será tarde), sino en el día a día, en nuestra vida ordinaria. Ahí se ve cómo está nuestra fe. E igual que se puede pecar de pensamiento, palabra, obra y omisión, también podemos dar testimonio de muchas maneras.

Abrahán creyó. Santa María creyó. ¿Y tú?

Friday, October 15, 2021

No teman

 

Evangelio

Lc 12, 1-7

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

“Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos’’.



Meditacion:

La hipocresía, incredulidad, los juicios del corazón, el odio, el resentimiento, la lujuria y cualquier clase de deseo indigno, todo será puesto a la luz y se gritará desde las azoteas (Lucas 1, 23). Pensar en un secreto oscuro puede ser suficiente para arruinar tu día. Pero la verdad es que, todos guardamos secretos, esperando que nunca lleguen a revelarse. Como lo hicieron Adán y Eva cuando se cubrieron con hojas de higuera y corrieron a esconderse de Dios entre los árboles (Génesis 3, 7. 8), todos tratamos de esconder algo que nos hace sentir avergonzados y culpables.

Pero Jesús, el Buen Pastor, vino a traer buenas noticias, no malas. Y la buena noticia de hoy es esta: Tú eres valioso a la vista de Dios. “Ustedes valen mucho más que todos los pajarillos” (Lucas 12, 7). Si Dios conoce y valora a cada pajarito, y se venden cinco por no más de un centavo cada uno, ¡cuánto más te conocerá y cuidará de ti! El Señor te ama mucho y te valora tanto, que nunca será necesario que te escondas de él. Dios te conoce profundamente y el amor que tiene por ti es eterno.

Así que nunca le temas a Dios, nunca. Más bien, procura conocerlo, dedica tiempo a estar con él. Cuando asistas a Misa, agradécele por acogerte en su casa y en su presencia. Escucha con atención su palabra en la Escritura. Si no la entiendes, pídele al Espíritu Santo que te ayude. En el silencioso tiempo después de la Comunión, pídele al Padre que te dé una prueba de su amor. Dios se deleita en responder esas peticiones, porque se deleita en ti.

Conforme conoces cada vez más profundamente a Dios y el amor que tiene por ti, ese amor echará fuera el temor (1 Juan 4, 18). Siempre te estarás “cuidando”, pero no con la ansiedad de alguien que vive escondido. Al contrario, serás cuidadoso, al buscar en tu corazón cualquier cosa que amenace tu relación con él. Y cuando encuentres algo, querrás ponerlo a la luz inmediatamente en lugar de mantenerlo oculto. Vas a preferir resolverlo inmediatamente, a la luz de su amor, en lugar de que finalmente se haga público.

Permite que Dios te muestre todo lo que él puede hacer por ti, y con cuánta gentiliza y amor lo hará. ¡Tú vales mucho frente a sus ojos!

“Padre, reemplaza mi vergüenza y temor con el gran amor que tienes por mí, te lo ruego.”

Thursday, October 14, 2021

Tension

 

Evangelio

Lc 11, 47-54

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso’’.

Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.



Meditacion:

La tensión es grande entre Jesús y los dirigentes religiosos. Es hora de persecución, de sufrimiento, de martirio. Primero fueron perseguidos los profetas del Antiguo Testamento, luego vino Jesús, llevado a la muerte, y, por fin, los seguidores de Jesús, tantos mártires en la Iglesia.

Los fariseos y maestros de la ley, ahora, quieren honrar a los mismos profetas que sus padres mataron, pero, en el fondo, se comportan de la misma manera: persiguiendo a los profetas, a los enviados de Dios, al mismo Jesús a quien mataron.

Dos “ayes” les dedica hoy Jesús: “¡Ay de vosotros!, que aprobáis lo que hicieron vuestros padres que mataron a los profetas”, “¡Ay de vosotros!, que os habéis quedado con la llave del saber”.

Los dirigentes religiosos identifican la sabiduría de Dios con su humano saber. Se sienten propietarios, no comunicadores, de la verdad de Dios. Por eso, la manipulan, la condicionan, echan a los demás “unos fardos” que ni ellos soportan ni son voluntad de Dios. Estos dirigentes se sienten tan seguros y cerrados sobre sí mismos que persiguen y matan a los profetas, a los enviados por Dios para señalar el camino de Dios, la salvación de todos. No aceptan la novedad que Jesús trae al mundo, metidos como están en sus ritos y formalismos.

Una conclusión elemental es que no siempre los caminos de los hombres se ajustan a los caminos de Dios. Que hay que discernir mucho. Decir en seguida que algo es voluntad de Dios resulta peligroso.  Pensar que nuestro juicio moral sobre los acontecimientos sea el mismo de Dios es discutible.

Muchos cristianos son perseguidos, igual que Jesús y los profetas. La vida y la palabra de los profetas y apóstoles, con frecuencia, chocan con los egoísmos mundanos. Entonces, hemos de reflexionar: “Lo mismo hicieron con Jesús”. Y sus seguidores sacamos las consecuencias; necesitamos fe, fortaleza, audacia, perdón y testimonio. Si así lo hacemos, estaremos dispuestos ante  lo que hoy se repite en el evangelio: el Señor nos pedirá cuentas.

Wednesday, October 13, 2021

Fariseos

 

Evangelio

Lc 11, 42-46

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”

Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”



Meditacion:

“Dios no tiene favoritismos”... ¡Gran frase! ¿Y yo? Uff... ¡Yo sí tengo! Pero no sé por qué intuyó que aún siendo una gran verdad, Jesús lo profundiza tanto que lo revoluciona: Jesús sí tenía preferidos. ¿Qué es si no, un amigo? Un favorito, un preferido...

Por eso vuelvo a leer la Palabra de hoy e intuyo que el problema no está en tener favoritos sino en cómo actuamos con el resto: "pasáis por alto el derecho y el amor de Dios". Podemos sentirnos ofendidos, como el jurista del evangelio de hoy,  como si nos pareciera que los toques de atención de Dios sólo son para otros... ¡Qué curioso!.. No matamos, no robamos, las faltas que cometemos nos parecen menores... Y sin embargo, se nos olvida que lo que Jesús sigue sin soportar es nuestro empeño por endosar a otros cargas insoportables que nosotros ni tocamos: hacemos juicios,  pasamos por alto el amor, nos apegamos a perfiles y reglamentos...

Por supuesto, poco importa si lo hacemos en situaciones cotidianas y aparentemente poco trascendentes o en grandes decisiones... La cuestión es en qué forma me hago presente en el mundo... ¿Jesús me mira y exclama un ¡Ay! doloroso o sonríe y me anima a seguir caminando? Dios no nos ofende al reprendernos… Sólo quiere que seamos aquello que ya somos y tantas veces no nos damos cuenta, enredados en exigencias, normas, cargas y juicios…

Tuesday, October 12, 2021

Fariseos

 

Evangelio

Lc 11, 37-41

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”.



Meditacion:

También nosotros podríamos preguntarnos: ¿Por qué Jesús y sus discípulos descuidan estas tradiciones? Al fin y al cabo no son cosas malas, sino buenos hábitos rituales, simples abluciones antes de comer. ¿Por qué Jesús no le presta atención? Porque para Él es importante llevar de nuevo la fe a su centro. Este llevar de nuevo la fe a su centro lo vemos continuamente en el Evangelio. Y evitar un peligro, que vale tanto para esos escribas como para nosotros: el de observar las formalidades externas dejando en un segundo plano el corazón de la fe. Nosotros también muchas veces nos “maquillamos” el alma. La formalidad exterior y no el corazón de la fe: esto es un riesgo. Es el riesgo de una religiosidad de la apariencia: aparentar ser bueno por fuera, descuidando purificar el corazón. Siempre existe la tentación de “reducir nuestra relación con Dios” a alguna devoción externa, pero Jesús no está satisfecho con este culto. Jesús no quiere exterioridad, quiere una fe que llegue al corazón

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...