Tuesday, August 31, 2021

Asombrados

 

Evangelio

Lc 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús fue a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Todos estaban asombrados de sus enseñanzas, porque hablaba con autoridad.

Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar muy fuerte: “¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé que tú eres el Santo de Dios”.

Pero Jesús le ordenó: “Cállate y sal de ese hombre”. Entonces el demonio tiró al hombre por tierra, en medio de la gente, y salió de él sin hacerle daño. Todos se espantaron y se decían unos a otros: “¿Qué tendrá su palabra? Porque da órdenes con autoridad y fuerza a los espíritus inmundos y éstos se salen”. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.



Meditacion:

Cambiamos de escenario. Dejamos Nazaret donde Jesús es despreciado por los suyos, y lo encontramos hoy en Cafarnaún, junto al lago. Aquí todo es distinto: solo el asombro llena esta escena. Escuchamos: “Quedaban asombrados”, “Hablaba con autoridad”, “¿Qué tiene su palabra?”, “Comentaban estupefactos”, “Da órdenes a los espíritus inmundos”, “Noticias de él iban llegando a todos los lugares”.  En el centro, la curación de un hombre aquejado por un espíritu inmundo, presente en la sinagoga.

Aquí aparece la respuesta a las preguntas,  ¿no es el hijo del carpintero? ¿De dónde le viene tal autoridad?  Le viene de su coherencia de vida. Une bien todos los puntos que dan unidad a su persona. Predica la doctrina y libera a la gente del mal, anuncia y hace lo que anuncia, siente lo que dice y dice lo que siente, sana el mal físico y aleja el mal del espíritu, cura los males que le presentan y da la salvación al que se siente pecador.  Es decir, en Jesús, todo suena a verdadero  y auténtico -¡como que él es la Verdad!-  su vida resulta convincente, su persona rezuma  credibilidad.

¿Y nosotros? Como a discípulos de Jesucristo, nos toca salir a los caminos a curar, a sanar, a liberar de inmundos espíritus. Eso sí, siempre, “en nombre de Jesús”, como Pedro y Juan con el paralítico del Templo. Con fervor, celebramos los sacramentos; con pasión anunciamos el Evangelio; con audacia, luchamos contra los males de tanta gente que sufre.

 Y, ¿cuáles son los males que encontramos en este mundo que habitamos? ¿De qué personas, como Jesús, sentimos lástima? Y nos topamos con enfermos de larga duración, incurables; personas hundidas en soledad; familias abrumadas, porque sienten que pende sobre ellos la espada del desahucio; parados sin trabajo y sin esperanza; cristianos llenos de temores morales, víctimas de un pésima formación religiosa;grandes extensiones geográficas sobre las que se cierne la epidemia del hambre. Y tantos, tantos excluidos, que no cuentan en la sociedad, maltratados.

Los hombres y mujeres de la Iglesia hemos de esforzarnos –sin voluntarismos, porque contamos con Jesús- esforzarnos para que nuestras palabras, gestos y obras susciten en los demás una “aceptación cordial” del Evangelio, y den gloria al Padre. Esta es la autoridad moral que debe presidir en nosotros, los seguidores de Jesús; no, la autoridad mundana envuelta en poder, dominio o pompa. Importa menos que las flaquezas y fragilidades nos atosiguen; pero es necesario que el mundo nos vea, a los que nos decimos cristianos, como personas auténticas, no hipócritas, que sentimos lo que decimos, que queremos obrar según decimos, que aspiramos a ser santos y, por lo menos,  nos ponemos en camino de Evangelio. En fin, que en nosotros, a pesar de todo, resuene Dios.

Monday, August 30, 2021

Con los ojos puestos en El

 

Evangelio

Lc 4, 16-30

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”

Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm’ ”.

Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí. 
 


Meditacion:

“Con los ojos fijos en él”, en Jesús, como los judíos en la sinagoga de Nazaret. Así estamos nosotros hoy. Es sábado, y Jesús, judío devoto, acude a leer y comentar la palabra en comunidad. Así comienza, en su propio pueblo, su misión evangelizadora. Aquí, el hijo del carpintero tiene la osadía de aplicarse a sí mismo el pasaje de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí,porque me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de Gracia del Señor”.  Es el programa marco que aparece al inicio de su ministerio,émulo de la ley fundamental que son Bienaventuranzas

Jesús se autodescribe como el enviado, el  Ungido por el Espíritu del Señor. Es su definición, su ser cabal. Por eso, luego, hará  obras como Mesías, Hijo de Dios, Hijo del Hombre,  Maestro. Los destinatarios de su programa son los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos.  Sobre ellos quiere actuar anunciando la Buena Noticia, anunciando libertad, dando libertad, dando luz a los ojos, anunciando la Gracia de Dios para los hombres. Ahora cabe preguntarse, ¿cómo es posible que, pregonando cosas tan buenas, Jesús sea rechazado por sus paisanos?

Somos y nos llamamos cristianos, seguidores de Cristo. Cristo es la palabra griega de Ungido. Somos ungidos, empapados por el Espíritu en el Bautismo. Y robamos la exclamación a San León Magno: “Reconoce, oh cristiano, tu dignidad”.

Y el cristiano sale a la palestra del mundo con el mismo programa de Jesús. ¿Cómo? Anunciando y siendo la Buena Noticia para todos. Ya hemos apuntado que, desde el texto de Isaías, estamos en la misma línea programática de las Bienaventuranzas, de las razones grandes por las que somos llamados dichosos.  Si el mundo, si la gente no nos ve como señales vivas de Buena Noticia, ¿qué pintamos? ¿Cómo podremos presentarnos como predicadores del Evangelio de Jesús? Nuestras palabras y gestos han de brillar desde esos motivos de esperanza que nos marca Jesús: libertad, gracia, luz, noticia grata para todos. Lo contrario serán anatemas, fama de gruñones, instalarse en sesudos documentos que no llegan o en liturgias formales y barrocas. Algunos, también de los nuestros, hablarán de buenismo o de estilo ligt. ¿Sí? Pues volvamos, detenidamente y con corazón abierto, al evangelio de hoy.

Y en el centro, los pobres, los sufrientes. Es Jesús quien lo clarifica en el evangelio; no, el Vaticano II  que acuñó la expresión “Iglesia de los pobres”, ni Pablo VI que clamaba por una Iglesia “servidora de la humanidad”, ni Francisco que repite “quiero una Iglesia que sea hospital de campaña para tantos heridos”. Nos preocupamos de los pobres, no porque sean más buenos sino porque son más necesitados. Esta será la prueba del algodón. El programa de Jesús habla de sanar; no, de estructuras, de ritos, de estrategias en las que gastamos tantas energías. Por aquí va el Espíritu de Jesús, esto es ser espirituales. Hacer otras cosas sería un espiritualismo. Y los “ismos” no suelen ser muy buenos.

Friday, August 27, 2021

Las novias necias

 

Evangelio

Mt 25, 1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’ Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando’. Las previsoras les contestaron: ‘No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo’.

Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’. Pero él les respondió: ‘Yo les aseguro que no las conozco’.

Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora’’.



Meditacion:

Las parábolas de Jesús a menudo eran simples, fáciles para que un niño las comprendiera, pero con un significado tan profundo que los santos y los místicos se deleitaban en ellas. Al igual que una cebolla, cada parábola tiene muchas capas, y al pelar una capa se podía revelar otro significado o lección.

El relato de hoy sobre las diez vírgenes no es una excepción. Jesús contó esta historia para ayudar a las personas a pensar en lo que se necesita para entrar en “el Reino de los cielos” (Mateo 25, 1). La llegada de ese reino puede ser inesperada, advierte Jesús, y debido a que las cinco vírgenes descuidadas no estaban preparadas, se les impidió entrar.

Podemos pasar horas examinando el simbolismo de esta parábola, pero su idea central transmite un mensaje simple: Estén siempre preparados.

Hasta cierto punto, podría no parecer tan importante olvidarse de tu aceite: Llegar diez minutos tarde al trabajo todos los días, o tener tiempo para ver televisión pero no para rezar. Los hábitos pueden estar profundamente arraigados, pero cada vez que nos rendimos a ellos, nos volvemos un poco más egoístas y nuestra capacidad de amar a Dios y a los demás disminuye.

Ahora, podríamos culpar a nuestro jefe en lugar de a nosotros mismos cuando nos metemos en problemas por llegar tarde al trabajo. O podríamos racionalizar nuestra falta de tiempo para rezar. Pero podemos imaginar a las cinco vírgenes descuidadas evitando admitir su propia insensatez y culpar a las cinco previsoras que no pudieron compartir su aceite con ellas. Esta clase de ceguera espiritual y de falta de voluntad para cambiar puede impedir que nos acerquemos más a Jesús.

¿Qué necesitas para mantener tu frasco lleno de aceite? Tal vez puedes programar tu alarma un poco más tempano para asegurarte de que tienes suficiente tiempo para rezar cada mañana. O quizá podrías no ver televisión una noche a la semana y ofrecerte como voluntario en la iglesia. La forma de hacerlo puede variar de persona a persona y de día a día. Pero lo que es importante es encontrar una forma de centrar tu vida en Dios para que él siga llenándote de su “aceite” de amor y gracia. ¡Porque nunca sabes cuándo puede llegar Jesús!

“Señor Jesús, te ruego que me ayudes a vivir una vida digna de ti.”

Thursday, August 26, 2021

Permanezcan alerta

 

Evangelio

Mt 24, 42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación’’.



Meditacion:

Jesús nos advierte que permanezcamos despiertos, el final puede llegar en cualquier momento, y él desea que todos estemos preparados para recibirlo cuando regrese. Esta no es una simple advertencia. Es un enfoque claro de la vida que nosotros deberíamos adoptar.

Entonces, ¡permanece alerta! Recuerda quién eres tú: Un hijo de Dios, cercano a su corazón. Tú eres amado, precioso y único, y él se deleita en ti. Tú no eres simplemente un súbdito de un Dios distante. Tú eres su propio hijo, ¡y él cuida de ti! El Señor se regocija cuando tú te regocijas, y desea consolarte cuando has sido lastimado. Todos los días dedica algo de tiempo para estar a solas con Aquel que siempre está a tu lado. “Padre, despierta en mí la verdad de que yo soy tu hijo y permíteme vivir hoy en tu amor.”

¡Permanece alerta! Dios tiene planes para tu vida, planes para tu bien, planes para darte un futuro lleno de esperanza (Jeremías 29, 11). El Señor quiere involucrarte profundamente en sus planes, aun cuando parezca el mismo viejo trabajo, la misma rutina de la escuela o el mismo horario de tareas de la casa. ¡Pregúntale! A él le gusta compartir sus intenciones contigo. “Padre, ¿cuáles son los planes que tienes hoy para mí? ¿Cómo quieres acercarme hoy a tu lado? ¿Cómo deseas que edifique hoy tu reino?”

¡Permanece alerta! Lo que más le gustaría a Satanás es encontrarte dormido. Ten cuidado de sus mentiras, especialmente cuando trata de decirte que tú no vales nada, que no eres amado o que estás solo. Mantente alerta, pues el diablo quiere atarte con las cuerdas de la ira, la amargura y el resentimiento. ¡No caigas en su trampa! Perdona, pide perdón; el conflicto, la ansiedad y el temor son su territorio. Si te encuentras ahí, corre hacia tu Padre. “Padre celestial, te ruego que abras mis ojos y mis oídos para percibir y escapar de las obras del enemigo.”

¡Mantente alerta! Dios ha derramado su amor en tu corazón, un amor que puede fluir hacia otros. Cuando llegan las dificultades, no entres en pánico. Pídele a tu Padre que te ayude a ver lo que él ve, y a amar como él ama.

“Padre celestial, llena mi corazón con tu amor, te lo ruego.”

Wednesday, August 25, 2021

Falsos

 

Evangelio

Mt 23, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: ‘Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas’! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!”


Meditacion:

En el Evangelio de hoy, Jesús demuestra que también conocía el corazón de sus oponentes: Los fariseos y los escribas que no podían aceptar sus enseñanzas. El Señor sabía que su apariencia externa, su observancia estricta de la ley, no era un verdadero reflejo de lo que había dentro. En efecto, el corazón de ellos estaba endurecido, cerrado a él y a lo que estaba haciendo en medio de ellos.

Como nos dice el salmista, Dios conoce nuestro corazón realmente bien. ¡Todo lo que hay en él! El Señor conoce nuestros sueños, esperanzas, temores y deseos. También conoce los dones y talentos que tenemos así como nuestras peculiaridades. Dios sabe lo que nos deleita, lo que nos entristece y lo que nos preocupa. El Señor nos conoce en el corazón de nuestro ser.

Con Dios, no tenemos que aparentar. No tenemos que preocuparnos por nuestra imagen. Cuando rezamos, podemos tener confianza, porque nos estamos acercando a Dios que no solo nos creó sino que conoce íntimamente nuestro propio pensamiento y sentimiento.

A veces, la forma en que Dios nos conoce puede hacernos sentir vulnerables y temerosos. Por un sinnúmero de razones, podríamos haber crecido acostumbrados a mantenernos vigilantes, recelosos de permitir que alguien se acerque demasiado a nosotros, incluso el Señor.

Pero Dios es nuestro más grande protector. El Señor jamás nos traicionaría, y no se escandalizará por nuestros errores. ¡Abre tu corazón a Dios! ¡No te guardes nada! Dios ya conoce todo sobre ti, lo malo y lo bueno, y así te sigue amando. Cuéntale lo que está en tu mente. Comparte con él tus luchas con los malos hábitos o pecados, y pídele su perdón y su gracia.

Recuerda: Jesús no viene a condenarnos sino a salvarnos, para derramar sobre nosotros su misericordia y su amor. Dios, nuestro Creador, nos acepta tal como somos, aun cuando anhela vernos transformados. El Señor se deleita en ti, te conoce tal y como te ha concebido para toda la eternidad. Y con esa imagen en mente, siempre te tratará con el mayor amor y respeto.

“Padre, te abro mi corazón a ti sin duda ni temor.”

Tuesday, August 24, 2021

Bartolome

 

Evangelio

Jn 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.



Meditacion:

Hoy conmemoramos a San Bartolomé, también conocido como Natanael, el personaje principal del Evangelio de este día. Este relato nos dice mucho sobre la conversión. Es más, puede mostrarnos que todos los días se nos presenta la oportunidad de tener un nuevo encuentro con Jesús.

Primero, Natanael fue presentado a Jesús por su amigo Felipe, quien sabía que Natanael esperaba al Mesías y estaba muy entusiasmado por poder presentarle a Jesús. A nosotros nos sucede algo parecido a menudo. Nos encontramos con Jesús a través de otra persona, alguien que ha sido transformado por él, que está entusiasmado con su fe, cuyo fervor podría incluso invitarnos a ampliar nuestra perspectiva de las cosas.

Segundo, las expectativas de Natanael se vieron superadas cuando conoció a Jesús. Él había estado meditando en la Escritura —una interpretación tradicional de sentarse “debajo de la higuera” (Juan 1, 48)— y estaba convencido de que el Mesías no vendría de Nazaret. Pero después de que habló con Jesús, estuvo dispuesto a considerar que en realidad sí podía salir algo bueno de ese pueblo. Para nosotros, encontrarnos con Jesús puede arrojar luz en una forma de pensar o actuar que debe cambiar. Tal vez nos sentimos muy ocupados para escuchar a las personas que no están de acuerdo con nosotros. Jesús nos pide que estemos abiertos a reconsiderar nuestras ideas.

Tercero, Natanael respondió. No se limitó a decir “qué bonita experiencia” y continuó con su camino como era antes. Él confesó que Jesús es “el Hijo de Dios… el rey de Israel” (Juan 1, 49) y comenzó a seguirlo.

Podrías experimentar un momento espectacular y único de conversión como Natanael. Pero es más probable que la respuesta que Jesús quiere de ti es que le entregues aún más tu vida, que aceptes su invitación más completamente.

En este día procura encontrarte con Jesús. Busca a alguien a través de quien Jesús podría estarse acercando hoy a ti. ¿De qué manera podría querer él dar un giro a tus expectativas o llamarte a dar el siguiente paso para seguirlo? Hoy tienes la oportunidad de encontrarte con él, ¡sácale el mayor provecho!

“Señor, te ruego que me guíes para encontrarme contigo. Supera mis expectativas y ayúdame a seguirte más plenamente, te lo pido.”

Monday, August 23, 2021

Iglesia de formas

 

Evangelio

Mt 23, 13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto, y cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!

¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él”.



Meditacion:

En los ultimos dias yo estoy concentrado en una discusion que se esta llevando un cabo en una pagina de facebook donde nos juntamos sacerdotes de diferentes denominaciones sobre un tema similar al que habla este Evangelio.

La Iglesia crecio y se expandio pero en cierto momento decidio que era una buena idea conservar la pureza del mensaje y se hizo dueña de algo llamado "tradicion".

El problema con las tradiciones es que nos encierran en un modelo, en un corse que no permite expandirse, pensar u opinar de una manera diferente a la de siempre "esto siempre se hizo asi" es generalmente una respuesta bastante comun cuando uno habla de tradicion .

Jesus habla aca de tradicion, condena a los religiosos de ese tiempo, diciendoles que ellos piden imposibles al pueblo pero que ellos no son capaces de hacer lo que ellos mismos piden.

También condena ese modelo de Iglesia verticalistas donde los Maestros de la Ley, Escribas y demas (trasladados a lo actual diriamos Obispos and sacerdotes) se quedan en un modelo de actos y rezos exteriores, sin cambiar nada de su interior.

Jesus nos pide un modelo de vida mas horizontal, mas al servicio de los demas; como yo siempre digo, nadie se salva solo, la salvacion es un hecho comunitario y la oracion y las practicas espirituales son un reflejo de nuestra propia necesidad de estar en contacto con Dios.

La Iglesia es un hospital para el alma y todos estamos en el camino, caminemos y procuremos cambiar este modelo de Iglesia exclusiva para justos y falsos santos, aceptemos al diferente, al inmigrante, al adicto, al avaro, a los trabajadores sexuales ... porque nuevamente, trabajar por la salvación es no quedarse en las formas sino reflejar el evangelio cada dia con mi vida.

Entonces las practicas religiosas tendran sentido en nuestra vida.

Saturday, August 21, 2021

Pocas palabras, muchos hechos

 

vangelio

Mt 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.


Meditacion:

Los discípulos de Jesús tendríamos que ser gente de pocas palabras y muchos hechos. Ya es conocida la historia de san Francisco de Asís, cuando mandó a dos de sus frailes a evangelizar a los musulmanes que ocupaban entonces Tierra Santa. Dicen las crónicas que, al momento de partir, les dijo: “Evangelizad siempre, hablad sólo cuando sea necesario.” Debe ser que lo de evangelizar no significa necesariamente hablar mucho, predicar, dar doctrina o estudiar teología.

Digo esto porque el Evangelio de este día parece más que una indirecta, una directa para todos los que se dedican mucho al “bla, bla, bla” pero luego se olvidan de llevar a la práctica lo que predican. Jesús critica duramente a escribas y fariseos –rompiendo la idea de los que piensan que Jesús era toda dulzura, suavidad... parece que también tenía su genio y que lo dirigía a aquellos que terminaban usando a Dios y a la religión para su propio servicio y prestigio–. Eran dos grupos que se erigían a sí mismos en el tiempo de Jesús como los portadores de la verdad con respecto al culto a Dios. Se auto-proclamaban intérpretes oficiales de lo que era bueno y era malo, de las normas y leyes. Pero parece ser que en muchos casos era más pose que realidad, más imagen que testimonio auténtico. Mucho hacer penitencia en público y arrodillarse y rezar muchos rosarios delante de todo el mundo pero luego la vida iba por otro lado. Es terrible lo que Jesús dice de ellos: “Lían fardos insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.”

Jesús viene a decirnos que no hay que tener respeto a esos “maestros”, que aquí somos todos hermanos y peregrinos, que caminamos juntos, que compartimos miserias. Pero que también compartimos la fuerza y la gracia que nos hacen seguir trabajando por el Reino. Que lo nuestro no es dominar sino servirnos unos a otros. 

Conviene que todos los que tenemos alguna autoridad en la Iglesia, desde el catequista hasta el Papa, leamos con atención esta lectura y hagamos revisión de nuestra vida. No vaya a ser que seamos de esos que “liamos fardos insoportables y luego no movemos un dedo para ayudar.”

Friday, August 20, 2021

Amar a Dios y a nuestro projimo

 

Evangelio

Mt 22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”

Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.


Meditacion:

Las autoridades religiosas habían estado intentando atrapar a Jesús. Habían estado haciendo preguntas capciosas y buscando algo en sus respuestas que pudieran usar en su contra. En el Evangelio de hoy, algunos fariseos trataron de hacer esto al preguntarle a Jesús cuál era el mandamiento más importante. ¿Estaría Jesús de acuerdo con la valoración de ellos?

Desde luego, Jesús podía ver lo que había en su corazón. El Señor sabía que no habían sido la rivalidad y la sospecha las que los habían llevado a plantear esta pregunta. Entonces él les dijo que la ley y los profetas “se fundan” en el amor. El amor a Dios y el amor al prójimo era la prueba que ellos debían utilizar para medir qué tan bien estaban siguiendo al Señor. También es la prueba que deberían utilizar para evaluar la forma en que estaban cumpliendo la ley de Moisés. Sin amor, su observancia de esa ley no les produciría vida.

Jesús nos dice lo mismo porque sabe que puede haber algo de la actitud de los fariseos en todos nosotros. El amor es la prueba “última” para nosotros también. Es el marco en el cual Dios nos pide que edifiquemos nuestra vida. Es el camino que él quiere que sigamos cuando nos enfrentamos a decisiones importantes. También quiere que las prioridades se fundamenten menos en si estamos cumpliendo con una regla y más en si estamos cultivando nuestro amor por Dios y por el vecino. Las reglas no son suficientes, lo que es necesario es el amor.

Por tanto, comienza cada día recordando que Dios te amó primero. Ese es el manantial que nutre tu capacidad de amar. Asegúrate de apartar un tiempo para estar a solas con él. No importa qué cosas mantengan tus manos y mente ocupadas, comprométete de nuevo a hacer todo por amarlo a él. Recuerda también que Dios ama mucho a tu prójimo: ¡Lo suficiente para haber muerto por él! Así que siempre pregúntale cómo puedes ayudar a que su amor sea más real en la vida de tu prójimo.

“Señor, deseo amarte con todo mi corazón, con toda mi alma y mi mente. ¡Quiero amar a mi prójimo tanto como tú me amas a mí!”

Thursday, August 19, 2021

La fiesta del Rey

 

Evangelio

Mt 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

“El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.



Meditacion:

El evangelio nos sigue llevando por estos caminos de la justicia y la bondad, y en el texto de hoy, el Señor en su comparación o parábola nos dice: “Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.”, es decir el Señor nos manda a diferentes personas y en diferentes formas quienes nos invitan a participar de la bondad del Señor y no importa si son buenos o malos, todos estamos llamados a la casa del Señor, ¿Recuerdo aquella ves que apareció un servidor y me invitó a llenarme de alegría sana?, ¿Soy un sirviente y salgo a invitar a mis hermanos a participar de la alegría?, también es importante destacar que muchas veces en esa invitación que nos han hecho o hemos hecho a habido una conversión, es decir el “traje de la fiesta”, pero si no la hay de corazón, entonces en la fiesta no es posible estar por que nos sentiremos diferentes, es como cuando vamos a una fiesta y de repente sentimos que nos ven como muy raramente, entonces no podemos estar ahí, ¿Comprendo que cuando soy invitado a participar a cualquier cosa donde el Señor esta presente, debo vestirme o convertirme y disfrutar plenamente de la gracia, de alegría, de la fiesta del Señor?


Wednesday, August 18, 2021

Los trabajadores

 

Evangelio

Mt 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. El les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.

Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.

Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos’’.



Meditacion:

En el Evangelio Jesús cuenta una parábola un tanto desconcertante. El patrón paga a todos un denario, lo que en Galilea en aquel tiempo era lo suficiente para un día de una familia. Así se pone de manifiesto una concepción revolucionaria de la justicia de Dios que se opone a nuestra justicia calculadora. Mientras que nosotros creemos que ser justos es dar a cada uno lo suyo, para Jesús ser justo significa ser bueno. El dueño de la viña pagó un salario proporcional a las necesidades de los trabajadores y de sus familias, no al trabajo realizado. No se preocupaba tanto de los resultados del trabajo sino de que todos los trabajadores pudieran llevar lo suficiente a sus casas.

Las últimas palabras del Evangelio son la clave de todo el texto: Dios no se relaciona con sus hijos a partir del criterio del mérito acorde con el rendimiento sino a partir de su propia generosidad. No creo que Dios ande calculando lo que cada uno se merece. La parábola nos ayuda a superar esa imagen “deformada” de Dios, que se parecería más a un patrón que busca hacer las cuentas con sus empleados que a un padre que siempre desea lo mejor para sus hijos. El que pasa su vida calculando cuánto va a ganar y cuánto merece por las obras que hace no ha entendido lo que significa ser hijo de Dios, no ha entendido el Evangelio, no ha entendido lo que es seguir a Jesús.

En una sociedad como la nuestra en que se valora más la competitividad, los privilegios y la productividad, la Palabra de dios nos presenta una forma alternativa de vivir nuestras relaciones: el servicio desinteresado, la justicia que se fundamenta en la bondad y en la generosidad, el trabajo que busca por encima de todo el bien de las personas.

Tuesday, August 17, 2021

Salvacion

 

Evangelio

Mt 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos”.

Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: “Entonces ¿quién podrá salvarse?” Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: “Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible”.

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?” Jesús les dijo: “Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros’’.



Meditacion:

El Evangelio de hoy comienza con una dura constatación de Jesús: “difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”. Sigue a continuación del relato del joven rico que no es capaz de liberarse de sus riquezas. El uso indebido de las riquezas es incompatible con el proyecto del reino. Jesús no está condenando la riqueza en sí misma sino el apego indebido a ella. A la pregunta de Pedro por quién se puede salvar con esas condiciones, Jesús responde con unas hermosas palabras: “Para los hombres es imposible, pero Dios lo puede todo”. Creo que esa frase nos ayuda a no caer en una condena general de los ricos sólo por el hecho de serlo. El relato de Zaqueo nos enseña que también los ricos se pueden salvar. Lo que parecía imposible se hace realidad en el encuentro personal con Jesús: “Hoy llegó la salvación a esta casa”.

Al final, Jesús nos deja claro que relativizar nuestros lazos de seguridad materiales o afectivos (casas, propiedades, familia) para seguirlo es una “inversión” que no nos defraudará porque en la lógica evangélica perder significa ganar. No hay duda de la palabra de Dios nos desconcierta, nos desafía y rompe nuestros esquemas rígidos y nos da la oportunidad de contemplar nuestra propia vida de una forma diferente, una vida que, a los ojos de Dios, es posible y realizable.

Monday, August 16, 2021

Ven y sigueme

 

Evangelio

Mt 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. El replicó: “¿Cuáles?”

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?” Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.



Meditacion:

A muchos Jesús les hizo esta invitación: “Ven y sígueme”. Algunos respondieron con excusas, mientras otros lo hicieron dejando sus hogares y trabajos.

Pero esta invitación Jesús no la hizo solamente a personas del Israel del siglo I, él también te está haciendo esta invitación a ti, hoy.

¿Te está pidiendo Jesús que abandones un sueño que has guardado profundamente o una carrera exitosa? Tal vez. Pero es más posible que te esté diciendo que le des a él mayor prioridad que a estas otras cosas para que puedas servirlo y agradarlo antes de ocuparte de tus propios deseos. Quizá él espera que vendas lo que tienes y se lo des a los pobres. Pero más probablemente quiere que te desapegues de tus posesiones para que puedas darlas a otras personas.

Jesús te hace una llamada a desapegarte de distintos elementos de tu vida de forma que puedas estar más abierto al camino que Dios ha trazado para ti.

¿Cómo logramos esta clase de desapego? Una buena manera es entender que todo lo que tenemos, en última instancia, es un regalo de Dios. Al apreciar su generosidad y bondad hacia nosotros, estaremos más convencidos de que él continuará cuidando de nosotros en el futuro, sin importar lo que tengamos por delante.

En este día, pídele al Espíritu Santo que abra tus ojos para ver alguna forma en que Dios ha provisto para ti. Escribe lo que venga a tu mente, luego, si sientes que te estás alejando “entristecido” en algún momento del día, lee de nuevo lo que escribiste. Dale gracias a Dios por eso y dile que si bien valoras lo que él ha hecho, también estás dispuesto a entregarlo a cambio de recibir más de su amor y de su gracia. Dile que quieres seguirlo sin importar el costo.

Jesús prometió que, al igual que un buen padre terrenal, tu Padre celestial nunca te daría una piedra cuando pidas pan (Mateo 7, 9). De la misma forma, él nunca te pedirá que le entregues algo si no tiene en mente otra cosa mejor para ti. Así pues, si tú le das al Señor lo mejor que tengas, puedes tener la certeza de que él siempre te dará lo mejor que tú necesites.

“Señor Jesús, te ruego que me ayudes a confiar en ti y a amarte y así ofrecerte todo de vuelta.”

Saturday, August 14, 2021

Niños

 

Evangelio

Mt 19, 13-15

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos”. Después les impuso las manos y continuó su camino.



Meditacion:

Hoy miramos culturalmente a los niños con ternura. ¡Son tan indefensos, tan débiles! Y pensamos que lo que Jesús nos quiso decir fue que hay que protegerlos y cuidarlos. Nos sentimos tranquilos. Eso ya lo sabemos y lo hacemos.

Pero, en realidad, Lo que Jesús nos dice es más serio. Los niños, en aquella época, eran considerados simplemente como no personas. Carecían de cualquier derecho social hasta que llegaban a la mayoría de edad.

Como otros grupos en aquella sociedad estaban marginados. De ellos es el Reino de Dios, y de gente como ellos, es decir, de tos marginados, de los que son considerados como nada.

Para entrar en el Reino hay que hacerse como aquellos niños. De algún modo hay que marginarse de esta sociedad, salirse de sus carriles. No podemos jugar a dos barajas.

El que sigue a Jesús tiene que dejar este estilo de mundo. Hay que hacerse como los margina- dos, para allá. desde los márgenes y las fronteras, aprender otra forma de ser personas, un nuevo litise de vida más acorde con el Reino.

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...