Evangelio
Short daily meditations about God, Religion and life... enjoy it! Meditaciones cortas y directas sobre Dios, religion y vida.. disfrutelas!
Monday, March 31, 2025
Creer sin ver
Evangelio
Saturday, March 29, 2025
Las dos visiones
Evangelio
Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se
tenían por justos y despreciaban a los demás:
“Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido’’.
Meditacion:
Hoy las lecturas nos regalan dos promesas: curación y justificación. Pero también hay demandas y desafíos. Se trata de quitarse la capa de piedad que solo oculte orgullo y auto-exaltación y llegar a lo hondo, al corazón. La piedad superficial es como una nube mañanera que luego pasa. No sirve para nada. La honda piedad del corazón consigue de Dios la curación de las heridas. Las vendará, las sanará. En este camino de Cuaresma este anuncio de curación y de vendaje de las heridas ya anuncia el Viernes Santo: sus heridas nos han curado. Pero nunca nos curamos a nosotros mismos. Solo nos toca ir a lo profundo y reconocer la verdad.
No pido sacrificio, sino amor, dice el Señor. El amor pide, desde lo más profundo, misericordia y curación. El sacrificio de apariencia y superficial, pide reconocimiento externo, y satisfacción personal. Trata de comprar el favor de Dios. Y el favor de Dios no se puede comprar si no hay algo más profundo y más verdadero. Eso no va a ninguna parte. Pero lo profundo, la verdad del corazón, como la del publicano que se sienta atrás en el Templo, es lo que recibe la atención de Dios y la justificación. La Escritura lo dice una y otra vez: un corazón contrito y humillado tú no lo desprecias, dice el Salmo 51. Porque lo que se pueda hacer por uno mismo, sin la mano poderosa de Dios, no consigue nada. Es el reconocimiento de la gracia y la misericordia de Dios lo que supone y pide el sacrificio del corazón. No es que Dios no quiera sacrificios; es que quiere el que brota del corazón, que es la verdad y el amor a Dios, no a uno mismo.
El recaudador de impuestos había pecado, ciertamente. El fariseo había cumplido todas las leyes, pero su corazón estaba en sí mismo y no en Dios. La diferencia era, nada más y nada menos, que la verdad del corazón. El bien no puede residir en uno mismo, sino en la gracia y el favor de Dios. El publicano lo reconoce: soy pecador. El fariseo afirma ser bueno. Pero bueno solo es Dios. El fariseo no puede regresar a casa curado, con la promesa de Oseas cumplida, porque su piedad es como neblina mañanera. El publicano regresa a casa justificado con la luz de la verdad, la petición de gracia desde lo más profundo del corazón; su herida será vendada.
Friday, March 28, 2025
Primer mandamiento
Evangelio
Marcos 12, 28-34
En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Jesús le respondió: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos”.
El escriba replicó: “Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios”.
Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Meditacion;
Si creemos de verdad que Dios es amor, vivir en Él, amarle con todo el corazón, toda el alma, y toda la mente, y al prójimo como a uno mismo, será estar cerca de Dios, y de su reinado. Lo importante sería pensar qué significa en la práctica amar con toda el alma y con toda la mente. Porque las palabras son bonitas, incluso podrían sonar románticas, pero la realidad puede ser mucho más difícil. Alguien dijo que, si bien amor es un sustantivo, Dios es más bien un verbo. Porque no sería amor el que no tiene objeto a quien amar, y eso es acción.
¿Cuáles son las acciones del amor? Poner al otro por delante de uno mismo y las propias apetencias o comodidades. Eso implica, muchas veces, sacrificio. Implica entrega de tiempo y capacidades, e incluso dinero. Acción del amor es buscar el bien de la otra persona, sin confundir bien con permisividad, capricho o injusticia. El bien de la persona es vivir en verdad y justicia, es decir, acercarse también al Reino. Acción del amor es una hospitalidad real que acoge, sostiene, consuela, da alimento. Acción del amor es proclamar la verdad, y no permitir, en lo que sea posible, que otros vivan en la mentira y la oscuridad.
San Pablo describe en I Corintios las características del amor verdadero: paciencia, aguante, servicio, esperanza, fe, tolerancia, apertura…
No son palabras bonitas; son acciones a veces difíciles. Pero, si hay que poner al otro por delante, ¿qué pasa con el amar como a uno mismo? Paradójicamente, poner al otro por delante, practicar todas esas acciones y cultivar todas esas actitudes del amor, es amarse a sí mismo, porque es caminar en la luz y en la verdad. Significa vivir en Dios y no enredado en uno mismo y en las pobres y mediocres comodidades y egoísmos. Es estar cerca del Reino. Mejor incluso que cerca: en el Reino.
Thursday, March 27, 2025
Mudos
Evangelio
Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: “Éste expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.
Meditacion:
En el Evangelio de hoy, Jesús expulsa a un demonio mudo… Pero los que se hacen a sí mismos voluntariamente sordos lo critican. ¿Es que preferirían que el hombre siguiera sordo y mudo para que no pudiera oír lo que tiene que decir Jesús, o proclamar su mensaje? Posiblemente así sea, ya que a ellos tampoco les interesa oír el mensaje. Están deliberadamente sordos y cerrados.
¿Nos podría pasar a nosotros otro tanto? ¿Qué sería de nosotros, envueltos en nuestras propias convicciones e imaginaciones, si nos negáramos a escuchar un mensaje que quizá nos desafíe a una vida de conversión, a un corazón abierto a la Palabra de Dios? El mensaje podría venir por medio de un consejo de alguien que nos quiere bien, de una buena lectura, de una prédica acertada, o de un momento de intenso dolor y dificultad o de gran alegría. Queremos sembrar y queremos tener fruto. Queremos que nuestra vida tenga un sentido. Pero ya tenemos la advertencia que nos hace Cristo. Quien está con Cristo escucha, por difícil que sea lo que oye y por muy exigente que haga la vida. Pero el sordo está contra él. Y el que está contra él desparrama. ¡Qué pena de vida perdida en inutilidades! No endurezcáis el corazón. Quitad la cera de los oídos. Permitid que penetre la llamada de Dios a vivir de otra manera. Dejad que Dios abra vuestros labios a proclamar sin miedo su mensaje.
Wednesday, March 26, 2025
Abolir la Ley
Evangelio
Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos”.
Meditacion:
Jesús asegura que no vino a abolir todo eso de la Antigua Alianza, sino más bien a cumplirlo. Pero a veces parece que se ha tirado al niño con el agua del baño… Lo antiguo, lo viejo, el “Dios del Antiguo Testamento” parece que tiene que dar paso a otra cosa. Y entonces, ya no va a hacer falta transmitir todos esos mandamientos que a algunos se les pueden hacer impositivos u opresivos. No hace falta la memoria, y casi una forma de inteligencia derogada o, en casi el peor de los casos, “superada”. Pero, ¿es acaso más inteligente matar a un bebé no nacido, mentir en negocios o en doble vida, desear lo del prójimo, envidiar hasta extremos violentos, hablar soezmente, abandonar a los padres, entretenerse con la pornografía, robar y defraudar? Si se escuchan las noticias de cada día podría parecer que los poderes de este mundo se ceban y se agrandan en estas prácticas… y que van ganando. Y que, quizá a menor escala, pero no menos gravemente, cada persona que se deja llevar por esas corrientes también va ganando. Y sin embargo, la sabiduría e inteligencia que promete el Antiguo Testamento es la misma que afirma Cristo: “Los que cumplen estos mandamientos serán los más grandes en el Reino”.
¿A quién haremos caso? Como hijos de una era de enormes avances tecnológicos y progresos humanos, podríamos pensar que lo nuestro es superar la antigua ley y vivir con más libertad. Como cristianos, hoy parece decírsenos que esa superación más bien nos embrutecería y haría menos sabios, más torpes, e incluso menos humanos. Cristo ha venido para que se cumpla lo que es verdadero, bueno y bello. Y, como Moisés en el Antiguo Testamento, nos lo pone delante. La elección es nuestra. Quizá sea mejor no ser desmemoriados.
Tuesday, March 25, 2025
Anunciacion
Evangelio
Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.
María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.
Meditacion:
Un simple “hágase”, que hace eco al “hágase” de la Creación, es suficiente para dejar entrar a la Salvación en el mundo. Una simple joven se convierte en puerta de Dios para el mundo. Proclamamos a María “bendita en todas las generaciones”, como Arca de la alianza, puerta del cielo…. Pero Ella solamente dijo ese Fiat… ¿Solamente? Decir fiat supuso para ella dolor, angustia, misterio, la Cruz final del Hijo. Pero también la enorme gracia de ser la portadora de la luz, dentro de ella misma y en sus brazos en la Presentación. Decir fiat cambió el mundo y la historia para siempre.
Ciertamente, no somos los elegidos para esa misma hazaña. Pero sí para la hazaña diaria de dejar que Dios se haga presente en nuestro mundo; que pueda haber una palabra de salvación y de esperanza. Eso también para nosotros puede suponer en algunos momentos dificultad, persecución, odio de otros, dolor. Pero, como para María, también supone la gracia de poder portar la luz. Y ahora no estamos solos, porque el fiat de María ya nos alcanzó la gracia del Dios encarnado en el mundo. Nos alcanzó la gracia de poder contar ahora con el Cuerpo de Cristo que se encarnó en María y ahora se nos da en la Eucaristía: Ave verum Corpus natum ex Maria Virgine… Aunque nos parezca dificilísimo a veces enfrentarnos a la mentira, a la fealdad que vemos en nuestro mundo, la maldad de algunas políticas (y de políticos, comerciantes, traficantes de drogas o de personas), tenemos, como María, el Cuerpo de Cristo. La única palabra que se nos pide es el fiat… Y luego se nos da la gracia y la fuerza para vivir la Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Y de hacer el anuncio a todos los confines de la tierra. (Que a veces, curiosamente, están en nuestra propia casa). ¿Habrá dolor? Naturalmente; eso es ineludible. Pero habrá gloria. Está prometido. ¡Y qué gloria más grande que la de haber abierto una pequeña puerta a Dios en el mundo!
Salve, Cuerpo verdadero nacido de la Virgen María,
verdaderamente atormentado, sacrificado en la cruz por la humanidad, de cuyo costado perforado
fluyó agua y sangre.
Sé para nosotros un anticipo en el trance de la muerte.
Monday, March 24, 2025
Profeta en su tierra
Evangelio
Lucas 4, 24-30
En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Meditacion:
A veces, buscamos cosas extraordinarias, y no podemos reconocer lo supremamente extraordinario que tenemos al lado que resulta, por tan familiar, poco “convincente”. Nadie es profeta en su tierra, dice Jesús. Es decir, lo tan familiar y conocido (conocido incluso con sus fallos y con su origen), no puede ser tan bueno. El hijo del carpintero, un hombre normal del pueblo, no puede ser el Salvador.
Muchos de nosotros buscamos fuera lo que tenemos al lado. O se nos da un signo extraordinario (porque yo lo valgo), o no nos sirve. ¡Y somos los fieles! Y porque somos los fieles, pensamos que nos podemos ganar la gracia con nuestro esfuerzo. Jesús, sin embargo, nos habla de los “forasteros” que sí creyeron: la viuda de Sarepta con su pocillo de harina y su poco aceite y Naamán. Bueno, a Naamán le costó un poco más, pero al fin pudo alcanzar la humildad de no querer realizar el milagro él mismo haciendo algo asombroso y difícil.
Reconocer la presencia de Dios en lo más sencillo puede ser algo difícil… reconocer la bondad de nuestro más prójimo, la verdad que nos puede decir aunque no la esperamos ni acaso queremos creer, es un gran desafío. Aspiramos a grandes cosas. Entonces, ¿dónde queda la fe? Si para creer hay que ver lo fantástico y maravilloso (que, por supuesto, también puede ocurrir), algunos de nosotros podríamos pasar la vida entera sin fe y siempre tratando de hacer cosas fantásticas y difíciles para ganarnos la gracia y el milagro. La fe es la creencia en las cosas que no se ven… y lo más pequeño, lo de al lado, sí se ve, pero a menudo no se reconoce. Quizá tengamos que hacer un ejercicio de creer en el profeta de nuestra propia tierra. La gracia no se compra. Es la propia gracia la que a veces nos permite hacer cosas extraordinarias. Pero no por nuestro propio poder ni hacer. Hay que dejar que lo extraordinario lo haga Dios y, humildemente, dar las gracias.
Saturday, March 22, 2025
Hijo prodigo
Evangelio
Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: "Éste recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca'. Y él les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: '¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores'.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo'.
Pero el padre les dijo a sus criados: '¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado'. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: 'Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo'. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: '¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo'.
El padre repuso: 'Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado' ".
Meditacion:
Termina la semana con la parábola del hijo pródigo. Frente a los que piensan en la conversión como un trabajo personal y dificultoso en que la persona se tiene que enfrentar consigo mismo, revisar detenidamente su vida, purificar sus intenciones y hacerse propósitos firmes para iniciar una cambio que modifique radicalmente sus actitudes y actos, la parábola cuenta una historia de lo más sorprendente.
Para empezar, el hijo pequeño, el que se va después de pedir y conseguir su parte de la herencia, es uno de los tipos más interesados que se encuentran en la Biblia. En realidad, no piensa más que en vivir bien. El resto da la impresión de que no le importa nada. Si se va con la herencia es para vivir a lo grande. Y si se vuelve a casa de su padre no es precisamente por amor filial sino porque siente hambre y se acuerda de que los jornaleros de su padre tienen para comer todos los días. Su único interés es vivir bien, lo mejor posible. Lo de su padre o la familia no le importa nada. Él va a lo suyo.
Pues bien, lo que subraya la parábola es precisamente que, incluso con todos esos “peros”, incluso siendo el padre consciente del egoísmo de su hijo, le espera con paciencia y desea sentarle a la mesa. El padre no tiene más que una intención y deseo: reunir a los suyos a la mesa. Lo de las motivaciones parece que le importa poco. O piensa, quizá siendo un poco iluso, que con el tiempo y la buena comida el hijo perdido aprenderá dónde está la verdadera vida, el verdadero vivir a lo grande. Pero que reconozca eso no es en absoluto condición para que se siente a la mesa. Lo primero es acogerle, abrazarle, preparar el banquete, sentarle a la mesa. Luego vendrá, si viene, lo otro. Lo fundamental es que sienta el abrazo cariñoso del padre. Si entiende todo lo que significa o no, parece que al padre no le importa.
Ojalá nosotros vayamos entendiendo este amor del Padre que es más grande que todo lo que podamos imaginar, que no pone condiciones, que nos tiene paciencia y nos da todo el tiempo que necesitemos para comprenderlo y asimilarlo y vivirlo y agradecerlo.
Friday, March 21, 2025
El heredero
Evangelio
Mateo 21, 33-43. 45-46
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".
Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?
Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".
Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.
meditacion:
Jesús se dirige con esta parábola a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo judío. El problema era que se sentían de alguna manera los dueños de la religión. Ellos eran los especialista que conocían como había que relacionarse con Dios, las leyes que había que obedecer, las normas y protocolos que había que cumplir para llevarse bien con él y ser un buen judío. Y, por consiguiente, asegurarse la salvación. Eso era un grave problema. Porque todo el mundo tenía que pasar por su aro. Incluso el mismo Dios estaba constreñido a obedecer sus normas. Eran los dueños del cotarro.
Como consecuencia, Jesús era un enemigo, uno que se había salido de los caminos marcados y autorizados, uno que iba por libre. No es de extrañar que Jesús terminase como terminó. Estaba atacando su monopolio, sus seguridades.
Lo primero que les deja en claro Jesús al contarles esta parábola, es que ellos no son los dueños de la religión judía. Es Dios el dueño. Y es dueño amplio y generoso. Es un dueño que es Amor incondicional. Así lo proclama Jesús. El Reino está abierto a todos. Como dijo el mismo Jesús: “No he venido a salvar a los justos sino a los pecadores” (Lc 5,32).
Por mucho que sumos sacerdotes y ancianos intentasen poner barreras y límites a Dios, éste se los ha saltado todos en Jesús. El Reino está abierto a judíos y gentiles, hombres y mujeres, esclavos y libres. El Reino acoge a todos, tiene las puertas abiertas para todos, especialmente para los que más sufren por cualquier razón.
Hoy nosotros somos los portadores/anunciadores del Reino. No conviene que vayamos poniendo límites ni condiciones. Hace falta que nuestra iglesia sea abierta a todos. Por supuesto, también a los pecadores (aunque habría que reconocer que es realmente difícil determinar si nuestro hermano es pecador; eso queda a la conciencia de cada uno, a lo más íntimo; y Dios que es pura comprensión sabrá lo que hay dentro de cada uno). Porque Dios no quiere que ninguno de sus hijos e hijas se quede fuera de su abrazo de Padre ni apartado de la mesa común del Reino.
Thursday, March 20, 2025
El rico y el pobre
Evangelio
Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.
Entonces gritó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas'. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá'.
El rico insistió: 'Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos'. Abraham le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen'. Pero el rico replicó: 'No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán'. Abraham repuso: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto' ".
Meditacion:
Para los que escuchamos hoy esta historia quizá no tenga mucho sentido que nos digan que hay que escuchar a Moisés y a los profetas. Pero quizá haya una consecuencia mucho más importante. Es en el hoy de la vida en el que estamos llamados a compartir lo que tenemos. Del rico no se dice que fuese al infierno porque era malo. Simplemente no veía la realidad del pobre que estaba a la puerta de su casa sin nada mientras que él banqueteaba. Compartir en solidaridad, en fraternidad, en justicia, es un elemento básico del reino de Dios de que habla Jesús. Es saber que lo que tenemos no es “mío” sino nuestro. Es saber que la propiedad privada no es una realidad absoluta sino limitada siempre por la necesidad de mis hermanos. Es ser conscientes de que solo con los otros, en solidaridad, compartiendo, es como podemos llegar a vivir en plenitud esta vida que se nos ha regalado.
Hoy, sin duda, la parábola nos invita a abrir los ojos, aquí y ahora, a las necesidades de los demás y a convertirlas en nuestra necesidades, a hacer de la fraternidad y la solidaridad el centro de nuestra vida cristiana.
Wednesday, March 19, 2025
San Jose
Evangelio
Mateo 1, 16. 18-21. 24
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".
Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
Meditacion:
La verdad es que en los Evangelios no encontramos mucha información de José, el padre de Jesús. Además de decirnos que era el esposo o el prometido de María, la madre de Jesús, no se dice mucho más. Es una figura que queda siempre en segundo plano, medio en sombras, oscurecido por la presencia de María y, sobre todo, de Jesús. No podía ser de otra manera. Los que redactaron los Evangelio tenían que centrarse en lo fundamental y eso implicaba poner el foco en Jesús y poco más.
Pero en esa poca información que tenemos hay un dato que nos puede ayudar a mirar a José de otra manera. En el Evangelio de hoy se dice que “era justo”. En realidad, quizá no hace falta decir mucho más para retratar a una persona. Decir que una persona que es justo nos habla de que es bueno. No en el sentido de que haga bien las cosas o que sea bueno en su trabajo sino que es bueno como persona, con todo lo que implica esa bondad. Es bueno en sus relaciones, es bueno en su forma de mirar a los demás. El justo no se deja llevar por la ir ni por la violencia. El justo es pacífico. El justo va más allá de cumplir las obligaciones de la ley para vivir una vida orientada por la misericordia y la comprensión. Si tenemos un problema, sabemos que podemos acudir a una persona que sea justa porque nos va a escuchar, atender y comprender. José era justo. No hace falta decir mucho más de él. Es suficiente.
Hoy podemos hacer memoria de todos los justos que ha habido, hay y habrá en nuestro mundo. Son personas que están más allá de las ideologías y de los prejuicios. Por eso son justos. Son personas también que suelen quedar en segundo plano. Lo suyo no es ser protagonistas. Eso queda para otros. Pero están ahí, viviendo una vida sencilla, pero haciendo fraternidad y justicia con su forma de estar. Sabemos que podemos siempre contar con ellos porque son justos. Hacen lo que hay que hacer sin gritos ni alharacas. No se dan publicidad ni bombo. Simplemente están a nuestro lado, nos acompañan y echan una mano cuando nos hace falta. Hoy damos gracias por todos esos justos con los que nos hemos encontrado a lo largo del camino de la vida.
Tuesday, March 18, 2025
Catedra de Moises
Evangelio
Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
"En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".
Meditacion:
Empecemos por el final del texto del Evangelio de hoy: “El primero entre vosotros sea vuestro servidor”. Lo que sucede entre nosotros es que el primero se suele servir de nosotros, que no es lo mismo. Y luego podemos ir subiendo por el texto para encontrar otras afirmaciones sorprendentes: no os dejéis llamar maestros porque uno solo… no llaméis padre a nadie en la tierra porque uno solo… no os dejéis llamar “rabbí” porque uno solo… Y termina ya con lo más difícil: todos vosotros sois hermanos (a esto le respondería un amigo que sí, que todos somos hermanos pero unos más y otros menos).
Es curioso que con unas afirmaciones como éstas de Jesús, tan claras y tan contundentes, hayamos terminado diciendo que nuestra iglesia es jerárquica por definición. Hemos terminado afirmando exactamente lo contrario de lo que decía Jesús. Y hemos organizado jerarquías y órdenes y protocolos e importancias. Da para pensar todo esto.
Pero como no vamos a cambiarlo todo de golpe, si que nos podemos quedar con algo: si queremos ser fieles a Jesús no tenemos otro camino que ponernos al servicio de todos. No solo de nuestros hermanos de fe, sino de todos, independientemente de credo, ideología, raza, lengua, o lo que sea que nos pueda diferenciar y marcar fronteras entre unos y otros. Porque, como dice Jesús, todos somos hermanos. Y no hay mejor forma de construir el reino de Dios que poniéndonos al servicio de nuestros hermanos y, sobre todo de los más necesitados y pobres.
Monday, March 17, 2025
No juzguen
Friday, March 14, 2025
Justicia
Evangelio
Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.
Meditacion:
En el Evangelio, en aparente contraste, Jesús pone condiciones porque necesitamos conocer, con plena conciencia y con rigor extremo, nuestros delitos: llamar necio al hermano merece la condena de la gehena… Diversas interpretaciones de este término indican que puede referirse a la condena para siempre, el infierno o al purgatorio. En uno y otro caso situaciones temibles…
Tal como leemos en el texto de hoy, insultar a cualquier prójimo es culpa que merecería un castigo muy fuerte. Pero solemos hacerlo. A ves con términos muy groseros utilizados sin paliativos y escasos escrúpulos. Me acojo al dictamen de Don Luis Cencillo, sacerdote y filósofo, que quitaba un poco de hierro al asunto, con la expresión “exageraciones retóricas”. Estas exageraciones abundaban en la predicación de Jesús recogida en los Evangelios y también en otros textos de la Biblia. Por ejemplo, poner la otra mejilla puede entenderse más que como una acción física como una disposición a no responder a la violencia con violencia. Cuando Jesús fue abofeteado, según el relato evangélico, no devolvió el golpe, pero pidió explicacioes: “Por qué me golpeas”.
Sin embargo, creo que Jesús no exagera al pedirnos que estemos reconciliados como condición inexcusable si queremos presentarnos ante el Él con ofrendas. Es decir, para un católico ir a Misa sin haber procurado la reconciliación con el hermano, pidiendo perdón y perdonando, es una contradicción insoportable. La reconciliación previa, la restauración del vínculo fraterno debe producirse antes de llegar ante el altar. No es cosa distinta a la que decimos en el Padrenuestro: Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quien nos ofende. “Si no amas al hermano a quien ves cómo vas a amar a Dios a quien no ves” leemos en la primera epístola de Juan (4.20). Reconciliémonos con aquellos que vemos para presentanos ante Áquel a quien no vemos y decimos amar.
Thursday, March 13, 2025
Pedir y recibir
Evangelio
Mateo 7, 7-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.
¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánta mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas".
Meditacion:
Oramos con valentía, porque cuando oramos normalmente tenemos una necesidad. Dios es un amigo, un amigo rico, que tiene pan, que tiene lo que necesitamos. Es como si Jesús dijera: “En la oración, sed intrusivos, no os canséis”. ¿De qué no cansarse? Preguntar. Pedid y se os dará. Porque es un trabajo, un trabajo que requiere fuerza de voluntad, requiere constancia, requiere determinación, sin vergüenza. ¿Por qué? Porque estoy llamando a la puerta de mi amigo. Dios es un amigo y con un amigo puedo hacer esto. Una oración constante e invasiva. (…) Y un amigo siempre da el bien, da más: yo le pido que me resuelva este problema, y Él te lo resuelve y además te da el Espíritu Santo. Dar más Pensemos un momento: ¿cómo orar? ¿Como un loro? ¿Oro con la necesidad de mi corazón? ¿Lucho con Dios en oración para que me dé lo que necesito, si eso es correcto? Aprendamos de este pasaje del Evangelio cómo orar.
Wednesday, March 12, 2025
El signo de Jonas
Evangelio
Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás".
Meditacion:
En las lecturas de hoy encontramos el tema de las señales: Jesús aparece decepcionado ante la ceguera de unas gentes que le piden señales como si su sola presencia, su mensaje y sus acciones no fueran evidentes. Y les reprocha citando a Jonás: no tendrán mas señal que la de Jonás cuya palabra llevó a los ninivitas a la conversión y el arrepentimiento. La señal de Jonás es su descenso al abismo -la profundidad del mar y el vientre de la ballena- propiciado por él mismo al asumir su culpa, y su reparición tres días después. Jesús tomará sobre sí la culpa y descenderá a los infiernos para resucitar al tercer día. Y esa es la señal.
No pidamos otra. Ciertamente a lo largo de los siglos, desde su origen, en la Iglesia se han dado milagros y portentos asombrosos… Señales de la existencia y el poder de Dios. Pero lo esencial para nuestra fe es la redención y liberación del pecado y de la muerte que se nos ha dado en Cristo.
Ser crucifijos vivientes quiere decir vivir como Jesús vivió y tener sus mismos sentimientos, trasmitir su mensaje siendo su imagen en nuestras palabras y obras. Es bueno meditar y contemplar la pasión de Cristo, para configurarnos con Él. La señal de la cruz es el signo de Dios con nosotros que tenemos que dar al mundo.
Tuesday, March 11, 2025
Padre nuestro...
Evangelio
Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes, pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas".
Meditacion:
nvito a los lectores a hacer su propio comentario, su propia experiencia de orar con el Padrenuestro tal como lo recogió Mateo: apenas cinco renglones con siete peticiones esenciales. En el Padrenuestro está todo el compendio de la fe, la esperanza y la caridad. Todo lo que creemos, esperamos y amamos. Un solo Señor, y Padre a quien nos dirigimos todos como hermanos, hijos de un mismo Padre, una esperanza puesta en el Reino y en la santidad que alcanzaremos como hijos de Dios, unas relaciones humanas de hermandad, de compartir el pan cotidiano y de perdonar para poder ser perdonados… Y la aspiración y el deseo de que se cumpla la voluntad de Quien nos ha creado para su gloria y nuestra felicidad.
Está bien conocer algunas “técnicas” para prepararnos para orar. Cómo disponernos, centrar la atención, buscar el momento adecuado… Pero a lo mejor basta con una predisposición a renovar cada día el asombro, y la acción de gracias que brotan de la confianza en Jesucristo, de su belleza, bondad y verdad. Él es nuestra alegría. Podemos rezar con la oración que nos enseñó en momentos felices y en las penas, con angustia o con entusiasmo, dichosos o tristes… Lo sintamos o no Él está. Está siempre.
Monday, March 10, 2025
Misericordia
Evangelio
Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme'. Los justos le contestarán entonces: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?' Y el rey les dirá: 'Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron'.
Entonces dirá también a los de su izquierda: 'Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron'.
Entonces ellos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?' Y él les replicará: 'Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo'. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna".
Meditacion:
Si leemos o escuchamos con atención las lecturas de la Liturgia Eucarística de hoy, encontraremos todo un plan de vida diseñado para los bienaventurados que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra. La lectura del Éxodo explica lo que «No hay que hacer». El Evangelio lo que «Sí hay que hacer». Un programa sencillo en la exposición y tremendamente difícil, bien lo sabemos, en la práctica.
En cuanto a los noes tal vez podamos resumirlos en uno solo: no harás daño a nadie, ni de obra, ni de palabra, ni de pensamiento. Se me antoja que eso de no odiar de corazón es lo más complicado porque somos muy dados a juzgar, condenar y sentenciar. Aquello de odiar el pecado y compadecerse del pecador es muy bonito pero bastante improbable. La repugnancia que provoca el mal es difícilmente separable de quien lo produce. Casi todos los días, en las peticiones o en las plegarias eucarísticas, con distintas fórmulas, hacemos, entre otras, peticiones por los gobernantes… Yo pido pero me temo que con poca confianza. Desde luego con escasísima confianza en mí misma en lo que se refiere a eso de amar de corazón o más aun de no odiar de corazón. Pero quiero confiar en el Señor para quien nada es imposible.
El Evangelio en cambio proporciona un cambio de perspectiva que impulsa a la acción directa: ya no se trata de evitar hacer daño, sino de hacer el bien y un bien muy concreto como ofrecer pan, agua, vestido, ayuda, compañía, curación… Y si la motivación de los “noes” del Éxodo es el temor porque Dios es el Señor, la motivación del texto de Mateo es el amor, porque Dios mismo es cada uno de los pequeños humanos sufrientes: el hambriento, el encarcelado, el extranjero, el enfermo. Y puede ser que así se aproxime el no odiar de corazón al amar de corazón. La compasión, la comprensión y la acción cristianas brotan del misterio de Cristo, Dios hecho hombre, al mismo tiempo soberano y menesteroso.
Saturday, March 8, 2025
Justos y pecadores
Evangelio
Lucas 5, 27-32
En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: "¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?" Jesús les respondió: "No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".
Meditacion:
Jesús se reúne con todos. De hecho, rompe las normas de pureza tradicionales del mundo judío de aquellos tiempos cuando se sienta a comer (con todo el significado que tiene compartir la mesa y que para los cristianos se convertirá en la Eucaristía) con publicanos y pecadores. Todos son gente mala, personas con las que un buen judío procuraba evitar todo contacto. Su pecado podía manchar al que se sentaba a comer con ellos o simplemente le tocaba o tenía relación con él. Y en la mentalidad judía de aquel tiempo, Dios no podía admitir la impureza. Para relacionarse con él había que ser puro. Sólo los puros, los que cumplían todas las normas, podían acercarse a Dios sin temor a la muerte súbita.
Pero Jesús rompe con esa tradición. Dios se acerca a todos. Dios no excluye a nadie. Todos son hijos e hijas suyos. Todos son hechura de sus manos. Todos son amados por Él. Todos. Todos. Hay que repetirlo para convencernos de ello. Porque demasiadas veces en la historia de la Iglesia hemos buscado también esa pureza y hemos ido excluyendo a los que nos parecía, nos parece, que son malos. Porque pensamos que están en pecado (algo que curiosamente siempre en la historia de la Iglesia se ha dicho que pertenece a la conciencia de la persona, más allá de que lo que objetivamente se haya hecho pueda ser grave) o que tienen una determinada forma de pensar.
Recientemente he oído de un sacerdote que ha negado la comunión a un hombre homosexual. Y luego ha habido un obispo que ha defendido su postura diciendo que para comulgar hace falta estar en gracia de Dios. ¿Cómo puede alguien juzgar si otra persona está o no en gracia de Dios? ¿Qué tipo de examen habría que hacer a todos los que se acercan a comulgar? También me he encontrado con alguno que me dice que la Iglesia debería ayudar en caridad solamente a los suyos. Algo así como que para atender a una persona necesitada se le tuviese que pedir el certificado de fe cristiana. ¡Qué horror!
No podemos excluir a nadie sino acoger a todos. Como hizo Jesús. Lo de convertirse ya es un proceso personal que ninguno de nosotros tiene derecho a juzgar.
Friday, March 7, 2025
Ayunar
Evangelio
Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?" Jesús les respondió: "¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán".
Meditacion:
El Evangelio nos habla del amor gratuito de Dios. No hay que hacer méritos para conseguir nada ante Dios. La salvación, el perdón, la vida, es un regalo gratuito de Dios (esto es algo que nos cuesta muchísimo creer). Ayunar no es la forma de conseguir nada ante Dios. Nosotros no tenemos que guardar luto porque el esposo, Jesús, está con nosotros. Lo tenemos presente en la Eucaristía.
Si queremos hacer algún ayuno, mejor le hacemos caso a Isaías en la primera lectura cuando dice que “este es el ayuno que yo quiero: / soltar las cadenas injustas, / desatar las correas del yugo, / liberar a los oprimidos, / quebrar todos los yugos, / partir tu pan con el hambriento, / hospedar a los pobres sin techo, / cubrir a quien ves desnudo / y no desentenderte de los tuyos.” Dicho de otra manera, menos sacrificios artificiales que no nos lleva a nada y más cultivar la fraternidad y acercarnos a los pobres y a los que sufren. Menos perdernos en tonterías y más centrarnos en lo fundamental: construir el Reino con Jesús y con nuestros hermanos y hermanas, sin dejar a nadie atrás.
Thursday, March 6, 2025
Cargue su cruz
Evangelio
Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día".
Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: "Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.
Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?''
Meditacion:
Cada momento de la historia tiene su peculiaridad. De este que vivimos podríamos decir que es el momento del “yo”. El individuo se ha colocado en el centro del universo. Lo más importante es su bienestar, su sentirse bien. Todo lo demás está en función del “yo”. Es como si la persona, cada persona, se hubiese colocado en el centro del universo y todo lo demás, otras personas, mundo y todo lo que se pueda imaginar, fuesen planetas dando vueltas en torno a ella. Todo a su servicio. Todo para su bien. El “yo” se piensa así. El “yo” es lo importante, lo único importante, y todo lo demás está en función suya y de su bienestar. Como decía un sociólogo, todo lo que rodea al individuo es como si fueran prótesis. Vale en tanto en cuanto le ayuda. Cuando eso que le rodea no ayuda ni favorece el bienestar del “yo”, sencillamente se tira. Así sucede con unas gafas o con unos zapatos. Pero también sucede con una relación o con una amistad. Vale en tanto en cuanto me ayuda, me hace crecer, me hace sentirme bien. En el momento en que no es así, la relación se corta, se tira. Y se busca otra que me ayude a volver a sentirme bien. Exactamente igual que cambio de gafas cuando las que tengo ya no están ajustadas y no me hacen sentirme bien.
La propuesta de Jesús para este comienzo de la Cuaresma es precisamente “descentrarnos”: dejar de considerarnos el centro del mundo, dejar de pensar que nuestro sentirnos bien es el objetivo fundamental de nuestra vida. Hay algo mucho más importante: la causa de Jesús, el Reino. Por el Reino hay que dejarlo todo, hay que negarse a uno mismo. Mis necesidades, mis problemas, mis angustias, pasan a un segundo plano porque el Reino es lo más importante. Y el Reino es fraternidad, es amor. Es pensar primero en el bienestar del otro. El Reino es precisamente colocar al otro, y en especial al pobre y necesitado, en el centro (y pasar a considerarse uno a sí mismo planeta o satélite). Solo el que pierda su vida por el Reino encontrará la vida plena y verdadera, la del Reino. Dicho en otras palabras: ¿de qué te sirve buscar tanto tu bienestar si al final te quedas más solo que la una? Seguir a Jesús es descentrarse y poner al “otro” en el centro de mi vida y mis preocupaciones.
Wednesday, March 5, 2025
Cuaresma
Evangelio
Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará''.
Meditacion:
Hemos puesto tanto el acento en la Cuaresma como un tiempo penitencial, un tiempo para vestirnos de saco y ceniza y de pedir perdón por nuestros pecados, que se nos ha olvidado que el sentido central de la Cuaresma no es más que prepararnos para celebrar adecuadamente la pasión y resurrección de Jesús, su Pascua, su paso de la muerte al triunfo de la vida, que es nuestro triunfo.
Así que a ver si comenzamos bien esta Cuaresma. El acento no debe estar, no puede estar, en nuestros pecados (tenemos una tendencia casi irresistible a pensar que nosotros somos el centro del universo y hasta nuestros pecados los colocamos en el centro). El acento hay que ponerlo en Jesús, en vivir con plena conciencia lo que fueron los últimos días de su vida mortal y, sobre todo, el misterio de la resurrección: la respuesta gloriosa del Padre a los que querían terminar con Jesús y con su mensaje del Reino para siempre.
El Evangelio de este día nos propone tres medios: la limosna, la oración y el ayuno. Son tres medios tradicionales. De hecho, este evangelio se lee el Miércoles de Ceniza desde hace siglos. De alguna manera concentra lo que debe ser más importante de este tiempo de Cuaresma, que se debe centrar en la conversión. Ésta no se refiere tanto a la confesión de los pecados como a tomar el camino del seguimiento de Jesús. Para ello hay que empezar compartiendo lo que se tiene (limosna), encontrándose con Jesús (oración, lectura de la Palabra) y dejando de lado tantas cosas que nos distraen de lo que es fundamental en nuestra vida cristiana (ayuno). Todo eso nos ayudará a celebrar con gozo verdadero y esperanza vivida la Pascua de Jesús. Y nuestra carne resucitará para la vida y para el Reino.
Tuesday, March 4, 2025
Todo
Evangelio
Marcos 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte''.
Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".
Meditacion:
Dicen los apóstoles que lo habían dejado todo. Ese “todo” se puede comentar desde dos puntos de vista. El primero es que nos podemos parar a pensar en qué consistía ese “todo”. El mundo de unos pescadores de la Galilea del tiempo de Jesús debía ser enormemente pobre. Su vida, más que vivir, era un sobrevivir, un luchar por encontrar lo mínimo necesario para mantenerse en vida. El “todo” de aquellos pescadores o campesinos debía ser muy poco. Quizá Mateo, del que se dice que era publicano pudiese estar en un nivel económico un poco más alto. Los publicanos eran los recaudadores de los impuestos. Su beneficio era un porcentaje de lo que reuniesen. Pero no es creíble que el tal Mateo fuese de los grandes, de los que se quedaban con la tajada buena. Al fin y al cabo, Galilea era pobre y pobres debían ser los impuestos que allí se recogían. Así que su “todo” también era poco. Si no era apenas lo justo.
Pero también es verdad que, y es la otra perspectiva, por poco que tengamos eso que tenemos es un poco parte de nosotros, es lo que nos hace sentirnos seguros. Nuestra casa/cabaña/choza es nuestra. Algo de puerta tiene. Pobres pero viviendo en su pueblo, con su gente, contando con una cierta solidaridad, con familia, amigos y conocidos, todos formando una red de seguridad. Eso poco que tenemos, que tenían el grupo de los que seguían a Jesús antes de seguirle era “todo” lo que tenían. Era lo suyo, lo que les daba un sentido de pertenencia, un formar parte de algo, de un pueblo, de una tradición.
Así que sí, hay que valorar lo que dice Pedro a Jesús. Ellos lo habían dejado “todo” por el Reino. Con sus limitaciones, sus miserias, sus nostalgias. Es verdad. Pero también con mucho valor para dejar ese “todo” por seguir a aquel hombre. Algo tenían que haber visto en él, en su mensaje, en su forma de comportarse, que les hizo pensar que valía la pena dejarlo “todo”, por poco que fuese.
Pregunta: ¿Vemos algo así nosotros en Jesús? ¿Somos capaces de dejar nuestro “todo” por el Reino?
Providencia
Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...
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Evangelio Lc 24, 35-48 Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron...
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Evangelio Juan 16, 23-28 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá....
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