Friday, February 28, 2025

Lo que Dios unio


 Evangelio

Marcos 10, 1-12

En aquel tiempo, se fue Jesús al territorio de Judea y Transjordania, y de nuevo se le fue acercando la gente; él los estuvo enseñando, como era su costumbre. Se acercaron también unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?”

Él les respondió: “¿Qué les prescribió Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa”. Jesús les dijo: “Moisés prescribió esto, debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola cosa. De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”.

Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo: “Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”.



Meditacion:

Hoy se presenta en el evangelio el tema del matrimonio y el divorcio (o repudio, como dice el texto). Jesús hace una llamada al origen. Es una llamada a la radicalidad. El amor entre hombre y mujer, para ser auténtico, no puede ser más que para siempre y para todo, como decía un profesor mío. A esa radicalidad están llamados los matrimonios. Porque si el amor es de verdad no puede ser de otra manera: para siempre y para todo. Sin límites, sin barreras.

Pero la verdad es también que no siempre conseguimos llegar a esa radicalidad. Hombres y mujeres somos limitados, tenemos unas circunstancias concretas. La vida a veces nos mete en pruebas difíciles de donde no nos resulta fácil encontrar la salida. A veces, tantas, con toda la buena voluntad del mundo por parte de los dos, el conflicto estalla y no hay otra solución que romper el acuerdo, que buscar una salida lo más pacífica posible, que siempre será mejor que el conflicto eterno. No siempre podemos alcanzar el ideal pero eso no supone el fin de la vida. Hay que levantarse, volver a intentarlo. Dios Padre, y la Iglesia, nos seguirá abrazando con su misericordia sin dejarse llevar por el juicio que condena y mata.

Thursday, February 27, 2025

Sal sin sabor


 Evangelio

Marcos 9, 41-50

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.

Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados con fuego. La sal es cosa buena; pero si pierde su sabor, ¿con qué se lo volverán a dar? Tengan sal en ustedes y tengan paz los unos con los otros".



Meditacion:

Leo el texto evangélico de hoy y me doy cuenta de que rara vez, por no decir nunca, he hablado en estos comentarios del pecado. El término “pecar” se repite al menos tres veces en el texto. Y se entiende que el que “escandaliza” a uno de los pequeñuelos, también comete un pecado grave, tanto como para merecer la pena de muerte.

Lo cierto es que del pecado hemos hablado muchísimo en la iglesia. Durante siglos. Hasta es posible que tanto se habló de ello que hoy nos hemos pasado a la otra esquina. Es así como solemos funcionar las personas. Durante muchos años, daba la impresión de que el cristiano vivía en una selva llena de pecados que le amenazaban continuamente. Parecía que hasta “sin darse cuenta” uno podía cometer pecados graves. Así fue, por ejemplo, la obligatoriedad de asistir a la misa dominical bajo pena de cometer pecado mortal. Y tantas otras cosas. Se vivía con la sensación de que los pecados se podían llegar a cometer de forma automática, sin pensarlo, sin desearlo incluso.

El pecado no es automático. Por supuesto que no. En el Reino no es así. El verdadero pecado es ir contra el Reino y lo que él conlleva: la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la compasión, la misericordia. Pero ahí mismo está comprendida la gran misericordia de Dios para con nuestra debilidad, con nuestras limitaciones, con nuestro carácter. No es fácil saber siempre lo que debemos de hacer en situaciones que a veces son complejas y hasta difíciles de entender.

Lo fundamental para el cristiano no es tanto estar examinándose todos los días sobre lo que hemos hecho mal. Lo importante es confiar en la misericordia de Dios y cada mañana intentar ser esa sal que da gusto a la vida de nuestros hermanos y hermanas, que es fuente de fraternidad y perdón. No hay que cortarse ni la mano ni el pie, ni hay que sacarse el ojo. Se trata de poner nuestra mano, nuestro pie y nuestro ojo al servicio del Reino. Lo central en la vida del cristiano no puede ser el pecado sino el Reino con todo lo que conlleva. Menos culpabilidad (menos mirarnos al ombligo), más confianza, y más poner manos a la obra para construir fraternidad.

Wednesday, February 26, 2025

A favor

Evangelio

Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: "Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos". Pero Jesús le respondió: "No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor".'


Meditacion:

Me da la impresión de que los apóstoles también deseaban tener el monopolio. Ellos estaban con Jesús. Le habían seguido desde el primero momento y no iban a permitir que llegasen unos advenedizos y fuesen echando demonios en nombre de Jesús. Sobre todo, si esos advenedizos no era de los “suyos”. Ellos deseaban tener el monopolio del mensaje y de poder sanador de Jesús. Si alguno quería la curación/salvación, tenía que ir forzosamente a ellos. Y no a esos “otros”.

Pero Jesús es portador del amor de Dios. Y ese amor es para todos. No hay excepciones. No hay monopolios. Todo el que hace el bien es bien acogido. Aunque no haya pasado por el noviciado ni por la catequesis. Si me apuran, aunque no vaya a misa. Más allá de los dogmas y de las estructuras eclesiales que hemos ido creando a lo largo de la historia, lo que importante es buscar el bien de las personas, su liberación, su sanación. “El que no está contra nosotros, está a favor nuestro”. Aunque maneje una bandera diversa o una ideología diversa o… Lo importante para Jesús no es la ortodoxia sino el bien de las personas, de los hijos e hijas de Dios. Por eso, los cristianos no cerramos la puerta a nadie y estamos abiertos a colaborar con todos, libres de prejuicios. Pues eso, menos críticas a los “otros” y más liberar, sanar, reconciliar, perdonar, curar, colaborar…

 

Tuesday, February 25, 2025

El que quiera ser el primero

Evangelio

Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará". Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: "¿De qué discutían por el camino?" Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: "Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos".

Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: "El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado".



Meditacion:

En el texto del evangelio de hoy encontramos un contraste casi brutal, que nos puede ayudar a pensar lo sorprendente y rompedor y revolucionario, en el sentido más profundo del término, que es el Evangelio.

Por una parte está Jesús. Tiene mucho sentido común y se da cuenta de que su futuro es bastante oscuro. En los capítulos anteriores del evangelio de Marcos, se nos han ido planteando una serie de enfrentamientos, cada vez más fuertes, entre Jesús  y los fariseos y doctores de la ley. No hacía falta ser un lince para darse cuenta de que había muchas probabilidades de que ese enfrentamiento terminase mal. Por eso las palabras que Jesús dirige a sus discípulos: El hijo del hombre va a ser entregado… No podía ser de otra manera cuando uno se enfrenta a los que tienen el poder y les rompe los esquemas y habla a la gente de otra manera. El futuro de Jesús no era difícil de adivinar. Pero para Jesús no era una fatalidad. Sabía que era su destino, consecuencia de anunciar el reino.

Mientras tanto, los apóstoles están en otra onda totalmente diferente. Da la impresión de que no se enteran de lo que está sucediendo a su alrededor. Ellos solamente piensan en quién es el más importante entre ellos, quién es el jefe, quien es el que manda. Imagino que se situarían siempre después de Jesús. Pero se ve que ya iban pensando en la herencia. Y en que el que se quedase con la herencia sería el que iba a tener la sartén por el mango.

Es que no se habían enterado de nada. Absolutamente de nada. En el reino no hay primeros. O mejor, sí hay primeros pero, paradójicamente, primeros serán los que se hagan los últimos y servidores de todos. ¡Es un cambio de perspectiva brutal! Es un cambio “revolucionario” porque nuestro mundo no es así. No funciona así. Y nuestras mentes tampoco. Los que quieren ser primeros en nuestro mundo quieren ser servidos. Y punto. Jesús se sitúa en el polo opuesto. Ha venido para servir y dar su vida por los demás (cf Mc 10,45).

Está claro: los cristianos estamos para servir. Hasta dar la vida. Porque la verdad es que un cristiano que no sirve, no sirve para nada.


 

Monday, February 24, 2025

Aumenta mi fe


 Evangelio

Marcos 9, 14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo.

Él les preguntó: "¿De qué están discutiendo?" De entre la gente, uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido".

Jesús les contestó: "¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho". Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó el padre: "Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos".

Jesús le replicó: "¿Qué quiere decir eso de 'si puedes'? Todo es posible para el que tiene fe". Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: "Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta". Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él". Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie.

Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?" Él les respondió: "Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno".



Meditacion:

En la mentalidad moderna de muchas personas, hoy lo que tiene Jesús delante no es un endemoniado sino un epiléptico. Nosotros, gracias a los dones que Dios mismo nos ha regalado, hemos sido capaces de avanzar en el conocimiento científico lo suficiente para saber que eso no proviene de las fuerzas del mal sino que es una enfermedad que se cura o controla con los medios que hoy tenemos en nuestro mundo. Eso es también una forma de liberar a las personas de las fuerzas que los oprimen. Al final, esto es lo verdaderamente importante. Jesús libera y nosotros usamos los dones que Dios nos ha dado al servicio también del crecimiento y libertad de las personas.

Hoy toca seguir con esa tarea liberadora. Es una tarea inmensa. Sobre todo si tenemos en cuenta las dimensiones del sufrimiento de la humanidad, de las personas concretas. 

Nosotros los cristianos, seguidores de Jesús, tenemos un especial oído para escuchar y atender los dolores de nuestros hermanos, para sentir compasión y actuar en consecuencia. Para nosotros no existen las estadísticas y el dolor de nuestros hermanos y hermanas es nuestro dolor. Lo nuestro es estar cerca, escuchar, sentir con el otro. Nos da lo mismo su color, su raza, su sexo, su religión o su ideología política o de cualquier clase. Nadie está excluido ni lejos de nuestra compasión. Y si podemos usar cualquier medio que tengamos a mano para aliviar ese dolor, para ayudar a las personas a asumir lo que a veces resulta o parece inasumible, lo haremos. Porque para nosotros el dolor del hermano es nuestro dolor y creemos en un Dios liberador y cercano, un Dios compasivo y misericordioso. Esa es nuestra fe.

Saturday, February 22, 2025

Pedro


 Evangelio

Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.



Meditacion:

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Es la pregunta que Jesús nos dirige hoy. Necesita saber si le hemos entendido, si le reconocemos tal y como es. Veintiún siglos de cristianismo, pero ¿el mundo le conoce? Porque de Jesús se dicen muchas cosas, se escriben muchos libros y se le interpreta de múltiples maneras, como ya le ocurrió entonces. Posiblemente hoy, a pesar de la mayor distancia cronológica, tenemos más conocimiento e información que sus contemporáneos. Pero ¿tenemos la misma adhesión y fe que sus discípulos? No basta la información, el conocimiento exhaustivo del Jesús histórico, para creer en Él, aunque dicha información pueda ayudar y ser útil, pero no basta.

“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Mt 16, 15. Jesús, a quien nunca conoceremos plenamente hasta que nos encontremos con Él cara a cara; a quien descubrimos y en quien nos descubrimos más y mejor a nosotros mismos siempre que nos dejemos amar más por Él; quien siempre puede sorprendernos, enseñarnos cosas nuevas, el Maestro… ¿Quién es para ti? Nunca lo abarcaremos por completo.

Ojalá podamos decir con el corazón, como dijo Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Es decir, Señor Jesús, tú eres mi vida, mi hermano, mi amado…, mi Señor… yo creo en ti, en tus Palabras de vida eterna… Por eso la fiesta de hoy. La Cátedra de San Pedro es el reconocimiento de que Jesús quiere hacer una nueva comunidad, es el “nuevo templo”, donde Pedro será la piedra fundamental. De nada vale el asiento, la cátedra, si no hay comunidad viva. De nada vale el templo, por muy bello que se adorne, si no hay hombres y mujeres que lleven a Jesús a la calle, a la vida.

Oremos hoy por el sucesor de Pedro, el Papa Francisco, para que reciba la fuerza y la inspiración del Espíritu Santo en todo momento y siga guiando la barca que el pescador de Galilea recibió como encargo del propio Cristo. Que la celebración de esta fiesta sirva para unir a toda la comunidad católica y renovar nuestra misión de llevar a Jesús a toda la humanidad para por todos sea conocido, amado y servido.


Friday, February 21, 2025

La vida

Evangelio
Marcos 8, 34–9, 1
En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discípulos y les dijo: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras ante esta gente, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre, entre los santos ángeles".
Y añadió: "Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder".



Meditacion:
Una de las cosas que llama la atención de nuestra generación es que a muchos y en muchas circunstancias nos da pena mostrarnos como verdaderos cristianos. Y no me refiero a traer alguna cruz colgada al pecho (que muchas veces es más adorno que otra cosa), sino a dejar que Cristo se transparente en nosotros.
Mucha gente tiene miedo al "qué dirán" si lleva su Biblia al trabajo, o si saben que pertenece a alguna organización cristiana, o a persignarse antes de iniciar el trabajo o la comida en un restaurante. Jesús nos previene en este evangelio: "quien se avergüence de mí y del Evangelio yo me avergonzaré de él".
Jesús nos necesita para que "el mundo, viendo crea y creyendo tenga vida". Si nosotros no dejamos que Jesús y nuestra vida cristiana, es decir los valores del Evangelio, sean notorios para los demás, ¿cómo creerá esta generación que sólo busca el confort, el placer y la riqueza? Seamos auténticamente cristianos, vivamos, pensemos y hablemos como un verdadero discípulo de Cristo. ¡Siéntete orgulloso de ser y vivir como cristiano!

 

Thursday, February 20, 2025

Hijo de Dios


 Evangelio

Marcos 8, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo.

Por el camino les hizo esta pregunta: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas".

Entonces él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro le respondió: "Tú eres el Mesías". Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.

Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día.

Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: "¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres".



Meditacion:

Los contemporáneos de Jesús no tenían nada claro quién era Él. Por eso ante la pregunta en el Evangelio de Marcos de hoy, hay distintas imágenes, como las que podemos tener nosotros. Ni siquiera Pedro, en su confesión acertada de “eres el Mesías”, tiene una imagen de Jesús del todo correcta, aunque es el que más se acerca, pues no tiene incluida la cruz que Jesús les anuncia: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días”. Pero si te fijas bien, ni siquiera en el silencio de la cruz, Jesús fue abandonado por el Padre, la resurrección fue la respuesta, esperada con paciencia por su Hijo.

Dios siempre cumple su pacto, fiel a su alianza con nosotros, aunque a veces nos parezca que no es así. Este pacto no solo nos ofrece consuelo y esperanza, sino que también nos desafía a ser reflejo de esa misma fidelidad en nuestras relaciones con los demás. Nos invita a ser portadores de luz en tiempos de oscuridad, a ser puentes de reconciliación y a sembrar esperanza allí donde haya desesperanza.

Nunca olvides que, tras la oscuridad de la tormenta, siempre resurge la belleza del color del arco iris; es el guiño de Dios que nos recuerda que Él está siempre con nosotros, aún en medio de la oscuridad.

Wednesday, February 19, 2025

Ciegos

Evangelio

Marcos 8, 22-26

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús un ciego y le pedían que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: "¿Ves algo?" El ciego, empezando a ver, le dijo: "Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan".

Jesús le volvió a imponer las manos en los ojos y el hombre comenzó a ver perfectamente bien: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: "Vete a tu casa, y si pasas por el pueblo, no se lo digas a nadie".



Meditacion:

Cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, para llevar adelante tus mejores propósitos, para dejarte empapar del sol de la Gracia de Dios que amanece en nuestras vidas. Pues los mejores deseos, sin acción, no pasan de un sueño. Quizá haya reformas personales que te cuesta llevar a cabo, que estás procrastinando sin cesar, que sabes que no pueden esperar más. Mételas en el arca, como Noé, para que el Señor te ayude a comenzar de nuevo. Pues Él está convencido de que tu vida tiene futuro, ¿tú no?

Algo similar le ocurre al ciego del Evangelio de hoy. Su recobrar la vista es algo progresivo, lento, y se desarrolla poco a poco. En la vida espiritual, la toma de conciencia lúcida, ver con claridad nuestra existencia como Dios la ve, es un proceso gradual, no inmediato. Jesús le impone al ciego dos veces las manos para que vea bien.

Las reformas en nuestra vida y en la de los demás son progresivas, lentas pero constantes; avanzan poco a poco hasta alcanzar nitidez y concreción, como la vista del ciego curado por Jesús. Por ello, hay que tener paciencia con nosotros mismos y con los demás, saber esperar los tiempos del Espíritu y confiar en su acción curativa y regeneradora. En ocasiones, esta paciencia puede parecer una carga, pero es en esa espera donde encontramos las lecciones más valiosas y el crecimiento más auténtico.

Hoy es un buen día para pedirle al Señor que imponga sus manos sobre nuestra alma para ver mejor y más lejos, déjate tocar por Él. Esta imposición de manos no solo nos otorga visión, sino que también nos brinda fortaleza para enfrentar nuestras propias sombras y transformarlas en luz. A través de la oración y la contemplación, podemos pedir a Dios que nos guíe en este viaje de autoconocimiento y sanación.

Además, debemos recordar que este proceso de sanación no es solo para nosotros, sino también para nuestra comunidad. Al recibir la gracia y la claridad de Dios, nos convertimos en faros de esperanza y amor para aquellos que nos rodean. Nuestra transformación personal tiene el poder de influir y cambiar positivamente las vidas de otros, creando un círculo virtuoso de bondad y fe.

Recuerda que la paciencia y la confianza en Dios nos enseñan a vivir con gratitud, apreciando cada pequeño avance y celebrando cada paso hacia una vida más plena y en sintonía con el plan divino. Dejemos que el Espíritu Santo actúe en nosotros, permitiéndonos ver no solo con los ojos físicos, sino también con los ojos del corazón, abiertos a la belleza y la verdad de la creación divina.

 

Tuesday, February 18, 2025

Levadura


 Evangelio

Marcos 8, 14-21

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”.

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”



Meditacion:

esús nos advierte del mal camuflado que también crece y se extiende peligrosamente, y lo hace a través del ejemplo de la levadura, el ingrediente de cocina que hace que la masa fermente; ejemplo que ha utilizado otras veces de manera positiva, pero no en esta ocasión: “Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes”. Hoy tendríamos que sustituir fariseos y Herodes por otros personajes, corrientes de pensamiento, posverdades que fermentan y hacen crecer el mal. ¿Cuáles crees que son? ¿Cuáles adviertes cómo destructivas? ¿Cuáles minan tu fe y tu esperanza?

Jesús les recuerda a sus discípulos y a nosotros hoy, que Él es el Pan de Vida, el alimento que nos ayuda a combatir el mal y a generar bien y bondad. En la eucaristía lo recibimos. Eres lo que comes, cuerpo de Cristo. Pan que nos fortalece y nos hace tomar conciencia de la identidad a la que estamos llamados a ser: que todos seamos uno. Y en esa unidad debemos cuidarnos y cuidar nuestra casa común, la creación de la que Dios nos ha hecho garantes, cuidadores. Parece una aspiración muy exigente, pue a veces no somos capaces ni de cuidarnos a nosotros mismos, pero a eso aspiramos y para ello necesitamos el Pan que Jesús es para nosotros, el alimento, no otros panes que nos llenan, pero sin nutrirnos, cuando no intoxicándonos.

La secuencia del Evangelio de hoy termina con pregunta que Jesús nos dirige: “¿no acabáis de entender? Es un buen día para orar con esta pregunta. Ilumina Señor nuestro entendimiento para que podamos comprender, asimilar y llevar a la vida aquella palabra de vida que nos cuesta y para librarnos de las levaduras tóxicas que contaminan nuestro corazón.

Monday, February 17, 2025

Señales


 Evangelio

Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".

Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.


Meditacion:

En el evangelio de hoy, le piden un signo a Jesús. Quieren ver su poder, pero no entienden que su poder no es el de la “dynamis”, fuerza o violencia, sino el de la “exousía”, el de la liberación y sanación, que utiliza no para dominar, sino para curar. Por eso el texto del evangelio nos explica muy bien la reacción de Jesús ante esta petición de fuerza: “dio un profundo suspiro y se marchó”. No hay signo, no habéis entendido nada.

El signo que Jesús quiere es el que hace con nosotros: entregarse hasta el final. Por eso, estante atento para ver dónde está tu hermano, qué necesita de ti, cómo lo puedes ayudar. Será un buen tiempo de crecimiento personal que te llevará más cerca de Dios.

Friday, February 14, 2025

De dos en dos


 Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.

No andéis cambiando de casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».



Meditacion:

Esto es lo que hay que decir, ante todo y siempre: Dios está cerca. Pero, nunca olvidemos esto: Dios siempre está cerca del pueblo, Él mismo lo dijo al pueblo. Dijo así: “Mirad, ¿qué Dios está cerca de las Naciones como yo estoy cerca de vosotros?”. La cercanía es una de las cosas más importantes de Dios. Son tres cosas importantes: cercanía, misericordia y ternura. No olvidar esto. ¿Quién es Dios? El Cercano, el Tierno, el Misericordioso. Esta es la realidad de Dios. Nosotros, predicando, a menudo invitamos a la gente a hacer algo, y esto está bien; pero no nos olvidemos que el mensaje principal es que Él está cerca: cercanía, misericordia y ternura. Acoger el amor de Dios es más difícil porque nosotros queremos estar siempre en el centro, nosotros queremos ser protagonistas, estamos más inclinados a hacer que a dejarnos moldear, a hablar más que a escuchar.  Pero, si ponemos en primer lugar lo que hacemos, los protagonistas seguiremos siendo nosotros. En cambio, el anuncio debe dar el primado a Dios: dar el primado a Dios, en el primer lugar Dios, y dar a los otros la oportunidad de acogerlo, de darse cuenta de que Él está cerca. Y yo, detrás


Thursday, February 13, 2025

Extranjeros

Evangelio

Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: "Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos". La mujer le replicó: "Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños".

Entonces Jesús le contestó: "Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija". Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.



Meditacion:

La tendencia a excluir a los otros, a los que son diferentes da la impresión de que ha estado presente siempre en el corazón de las personas. La diferencia se termina viendo como amenaza a nuestra forma de vivir. El que habla diferente, el que tiene unas costumbres diferentes, el que es de otra religión, el que es de otra raza o color, el que… y podríamos seguir estableciendo las muchas diferencias que hay entre las personas.

Las fronteras marcan muchas veces esos territorios en los que nos sentimos seguros. Más allá está lo desconocido. Ellos, los otros, son la causa de nuestros males: del desempleo, de la criminalidad, de la crisis económica, de que no funcionen las cosas en mi país. Para ser sinceros, muchas veces los políticos excitan estos temores para ocultar los propios fallos y hasta para unir al pueblo. Entienden que no hay nada mejor que tener un enemigo común.

Pero el evangelio es para todos, sin excepción, sin fronteras. No puede ser de otra manera porque el amor de Dios o es universal o no es amor ni es nada. El Evangelio de hoy muestra cómo al mismo Jesús le costó un poco salir de sus fronteras, de su mundo judío. Aquella mujer era pagana, era de otro pueblo, de otra tierra. No era judía. Pero el sufrimiento, el dolor, la enfermedad es la misma a todos los lados de las fronteras. Y Jesús no podía permanecer ajeno a ese dolor, aunque hablase otra lengua o fuese de otro pueblo. Y no permaneció ajeno.

Hoy que vivimos un momento en que se pretenden acentuar las fronteras y las diferencias, los cristianos teníamos que ser ejemplos de manos abiertas, de capacidad de acoger al diferente y compartir con él lo que tenemos. Frente a los que criminalizan y excluyen a los diferentes, a los inmigrantes en especial, nosotros deberíamos hacer de nuestras iglesias y comunidades lugares de acogida fraternal, sin pensar en diferencias de religiones, de ideologías, de razas, de nada. Sólo así daremos testimonio del amor de Dios que siempre para todos, que no excluye a nadie, que abraza a todos.

 

Wednesday, February 12, 2025

Pureza


 Evangelio

Marcos 7, 14-23

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro".

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: "¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?" Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: "Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre".



Meditacion:

Todas las religiones conocidas han lidiado con este tema de la pureza/impureza. Es normal. Desde nuestro punto de vista humano y limitado, Dios es el todopoderoso, ser superior a todos lo imaginable, el santísimo y el puro. Es puro porque en él no tiene nada de presencia de cualquier cosa que sea mala o sucia.

Como consecuencia lógica, para acercarse a él es condición necesaria la pureza. El hombre se tiene que despojar, liberar, de todo lo que pueda ser impuro o sucio, de todo lo que sea pecado en cualquiera de sus formas. Porque la presencia de Dios aborrece lo impuro. Cualquier cosa que sea impura o sucia repele a Dios, no se puede acercar ni mezclar con la divinidad. La impureza y Dios son como el agua y el aceite no se pueden mezclar.

A partir de ahí, todas las religiones se han esforzado por determinar y clasificar todo lo que puede hacer impura a la persona. Han terminado haciendo siempre listas larguísimas de pecados y de cosas que hacen impuros a hombres y mujeres. Y, paso necesario siguiente, han establecido las formas y rituales como la persona puede recuperar la pureza. Así estamos y así funciona muchas veces nuestra mente.

Pero la realidad es que en Jesús toda esta forma de pensar pierde su sentido. Jesús, Dios con nosotros, se acerca a los impuros, a los pecadores, se mezcla con ellos. Deja claro que él ha venido a salvar a los pecadores. Más aún, se hace impuro él mismo, al menos según lo que eran las normas judías de la pureza. Desde el momento en que nace en un pesebre, en que es adorado por los pastores, gentes impuras por excelencia, en que se mezcla con los pecadores y come con ellos. En Jesús Dios se acerca a los impuros y les tiende una mano salvadora, hecha de amor gratuito e incondicional.

Y deja claro que más allá de todas las reglas rituales de la pureza, puros inventos humanos, lo que hace impuras a las personas es el mal que tantas veces sale de su corazón. ¿Quién es puro desde este punto de vista? Nadie. Por eso, él ha venido a salvarnos, a sanarnos, a reconciliarnos, a darnos una nueva oportunidad a todos. Sin excluir a nadie. Porque todos somos impuros.

Tuesday, February 11, 2025

Purificarse


 Evangelio

Marcos 7, 1-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?" (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: "¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres".

Después añadió: "De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre'. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta".



Meditacion:

Debe ser un problema de perspectiva. Incluso me atrevería a decir que de agudeza visual. La capacidad que tienen algunas personas de confundir lo fundamental con lo accesorio. Voy a poner un ejemplo extremo. Conocí a una persona que iba de parroquia en parroquia para oír misa y, de paso, denunciar al obispo de su diócesis cada vez que el sacerdote celebrante pronunciaba mal una palabra u omitía alguna parte mínima de la plegaria eucarística o del prefacio. Ni se le pasaba a esta persona valorar si en la parroquia había una comunidad cristiana viva, si los que participaban en la misa participaban de verdad o apenas estaba como estatuas de sal, etc. Todo eso parece que no tenía ninguna importancia frente a esas omisiones mínimas o a si había dos o tres velas en el altar o si… Este puede ser un caso extremo, es verdad. Pero he conocido a personas para las que comulgar en la mano o en la boca es la diferencia entre ser cristiano o ser un blasfemo.

Hay que apostar por centrarnos en lo que es verdaderamente importante más allá del cumplimiento de las normas. Porque las normas se puede cumplir pero a veces sin que haya nada de vida detrás. Y todo se queda en un puro “cumplo y miento”. En un cumplimiento externo que no significa nada ni implica a la persona.

Seguir a Jesús, ser cristiano, es mucho más que cumplir las normas del código de derecho canónico o las de la liturgia o las de los mandamientos de la iglesia. Es una cuestión de relación personal con Jesús, de vivir el amor fraterno, que es lo que caracteriza al Reino, que es lo que verdaderamente nos acerca a Dios, nos hace como Dios.

A los que se fijan solo en las normas, Jesús les llama con toda claridad hipócritas y les recuerda lo que dijo el profeta Isaías: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Is 29,13). Que no caigamos nosotros en la hipocresía ni nos engañemos a nosotros mismos pensando que cumplimos las normas y que eso ya es suficiente. Sólo en el amor nos encontraremos con Dios.


Monday, February 10, 2025

La punta de su manto

Evangelio

Marcos 6, 53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.



Meditacion:

Jesús, con su predicación, son su cercanía a los más pobres y necesitados, con sus curaciones, provocó un efecto parecido. Los pobres y enfermos de aquellos pueblos descubrieron en él una fuente de esperanza, la posibilidad de salir adelante, de librarse de algún dolor, de solucionar el hambre cuasi-permanente en que vivía tanta gente en aquellos tiempos (y también en los nuestros, aunque nos parezca imposible desde el punto de vista de los ambientes en que nos movemos habitualmente).

Como siempre, los puristas nos dirán que aquellas gentes no se acercaban a Jesús con la mejor de las motivaciones, que apenas buscaban satisfacer su interés: liberarse de la punzada permanente del hombre o del dolor de su enfermedad. Y es verdad. Pero los pobres son así. Tienen derecho a eso precisamente en virtud de su pobreza. Jesús lo entendió perfectamente y por eso estuvo siempre tan cerca de ellos, sin exigirles ni recitar el credo ni la pureza ortodoxa ni siquiera la rectitud moral. Y lo mismo deberíamos hacer nosotros si queremos seguir a Jesús.

 

Saturday, February 8, 2025

Compasion


 Evangelio

Marcos 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.



Meditacion:

Vuelven los Apóstoles de la excursión misionera, de la práctica a la que habían sido enviados, y Jesús se los lleva de “retiro”, a un lugar tranquilo, para poder agradecer a Dios todo lo que habían conseguido. Es que, de vez en cuando, conviene pararse, desconectar del mundo y rebobinar para ver cómo vamos y cómo deberíamos ir. Y hacer los ajustes que sean necesarios, para ser mejores y estar más en las cosas del Padre. Un lujo, vamos, en los tiempos que corren, de prisas y estrés y “no me da tiempo a nada”.

Ese tiempo, seguro, hubieran querido pasarlo dando gracias a Dios Padre por todo lo que les había salido bien. Y, es posible, también por lo que no había resultado tan bien. Pero…

Pero Jesús estaba tan entregado a la causa que, como buen estratega, cambia el plan sobre la marcha. Al ver a la gente que había no corrido, sino volado para buscarlos, “abandona a los Discípulos” y se pone a predicarles, porque andaban como ovejas sin pastor. Compasión en primer lugar. El lema de la vida de Cristo. Vivir con los ojos abiertos, como María, su Madre, para detectar lo que era más urgente, oportuno y eficaz en cada momento. Ojalá nosotros pudiéramos detectar siquiera un mínimo porcentaje de esas necesidades, para poder poner remedio, en la medida de nuestras posibilidades.

Me parece que para los Apóstoles este momento debió de ser una gran lección. En ese proceso de catequesis, comprendieron cuál debía ser su estilo de vida. Como diría en otro lugar de la Escritura el apóstol san Pablo, “predicar a tiempo y a destiempo”. Ellos habían entendido lo que significa la frase que repetimos en el salmo, “el Señor es mi Pastor, nada me falta”. Los Discípulos podían pasar sin comer, sin dormir, sin descansar, para que el Reino de Dios no dejara de extenderse.

Hoy en día nos cuesta dar testimonio de nuestra fe. Casos como el de mi amigo Pablo, que sale los fines de semana para anunciar a Cristo por las calles de toda España (y no sólo) son muy raros. Pero el mandato de Jesús es claro, “id por todo el mundo, anunciando la Buena Nueva.” A algunos se nos ha dado hacerlo en rincones lejanos de la tierra. Pero todos podemos allá donde nos encontremos. Con nuestras palabras, y con nuestras obras. Aunque no siempre nos venga bien. Aunque altere nuestros planes. Porque lo importante es, como Jesús, ser compasivo, y estar siempre disponible, para hacer la voluntad del Padre.

Friday, February 7, 2025

Muerte de Juan

Evangelio

Marcos 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.



Meditacion:

El Evangelio también nos recuerda lo malo que es el orgullo. Cuántas veces, por orgullosos, no hacemos lo que debemos hacer, o hacemos algo que no deberíamos hacer. Por guardar la cara o por “el qué dirán». Es lo que le pasó a Herodes. A pesar de que respetaba a Juan y le agradaba oírle, quizá porque nadie le decía las verdades como el Bautista. A pesar, digo, de todo esto, mandó decapitarlo, porque era más importante cumplir la promesa que quedar mal.

Sólo un par de apuntes para terminar esta reflexión. Seguramente nosotros no mandamos decapitar a nadie, pero puede que, en ocasiones, por culpa del orgullo, también tomamos decisiones equivocadas. Pidamos al Señor que nos ayude a ser humildes, a hacer lo correcto, a pesar de que nos cueste.

Y al Bautista lo decapitaron por decir la verdad. Por denunciar una situación irregular. Por ser profeta, en definitiva. No quiso mirar hacia otro lado, cuando podía haber vivido más tranquilo, y todo porque Dios le estaba pidiendo que hablara en su nombre. Nosotros no vamos a ir por la calle vestidos con piel de camello y comiendo saltamontes, pero quizá haya, a lo largo de la jornada, ocasiones para decir lo que está bien y lo que está mal. Aunque no sea fácil. Mirando siempre a Cristo, que es el mismo, ayer, hoy y siempre.


 

Thursday, February 6, 2025

De dos en dos


 Evangelio

Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”.

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.



Meditacion:

Después de haber compartido la vida con Jesús, el Maestro envía a sus Discípulos para que predicaran por diversos lugares. Este texto nos ofrece una reflexión profunda sobre la misión, el llamado y la fidelidad a Dios en el servicio a los demás.

El pasaje comienza con la instrucción de Jesús a los apóstoles: «Id y predicad el Evangelio», pero les da ciertas instrucciones específicas. Les dice que vayan de dos en dos, como signo de apoyo mutuo y solidaridad, y que no lleven más que lo necesario, mostrando así una confianza radical en Dios y en la providencia divina. Este aspecto de la pobreza es central, ya que demuestra que la misión no se basa en recursos materiales, sino en la obediencia y en el poder de Dios que actúa en medio de la debilidad humana.

Jesús también les enseña a los apóstoles a ser flexibles y a adaptarse a las circunstancias. Les indica que, si no son recibidos en una ciudad o casa, deben sacudir el polvo de sus pies como señal de testimonio. Esta acción tiene un fuerte simbolismo: al sacudir el polvo, los apóstoles indican que han cumplido con su tarea y dejan en manos de Dios la respuesta de los que han rechazado el mensaje. No se trata de frustrarse ante el rechazo, sino de reconocer que el éxito de la misión está en las manos de Dios, no en nuestras fuerzas o logros personales.

En este sentido, el texto también nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida misionera. Todos somos llamados a compartir el Evangelio en diferentes ámbitos: en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad. Pero, como los apóstoles, debemos tener en cuenta que no siempre seremos bien recibidos. Habrá momentos de rechazo y de incomprensión. Sin embargo, la fidelidad a nuestro llamado no depende de los resultados inmediatos, sino de nuestra disposición a seguir a Cristo y confiar en su gracia.

Además, este envío de los apóstoles no solo implica un mensaje verbal, sino también un testimonio de vida. Al predicar, también deben sanar a los enfermos y liberar a los poseídos por demonios. Este aspecto nos recuerda que el Evangelio debe ir acompañado de acción concreta. No basta con hablar de Cristo; debemos ser sus testigos mediante obras de misericordia, compasión y servicio. La autenticidad del mensaje cristiano se refleja en la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

Finalmente, el pasaje subraya la importancia de la comunidad en la misión. Jesús envía a los apóstoles de dos en dos, lo que resalta la dimensión comunitaria del trabajo misionero. No estamos llamados a evangelizar solos, sino en comunión con otros, compartiendo y fortaleciendo la fe mutuamente.

Hoy, como ayer, somos llamados a ser discípulos misioneros. La misión no es solo para unos pocos, sino para todos los seguidores de Cristo. Siguiendo el ejemplo de los apóstoles, debemos estar dispuestos a salir, predicar el Evangelio, vivir con simplicidad y, sobre todo, confiar en que el Señor nos acompaña en cada paso que damos.


Wednesday, February 5, 2025

Profeta en su tierra

Evangelio

Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.

Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.



Meditacion:

Hoy, el Evangelio de Marcos nos presenta un momento crucial en el ministerio de Jesús, donde, al regresar a su ciudad natal, enfrenta la incredulidad de aquellos que lo conocían desde niño. Este pasaje nos invita a pensar sobre la relación entre la fe, la familiaridad y la capacidad de ver más allá de las apariencias.

Jesús, después de haber predicado y realizado milagros en otras regiones, regresa a Nazaret. Sin embargo, en lugar de ser recibido con fe y entusiasmo, es rechazado por los que lo conocieron cuando era niño. La reacción de sus paisanos es sorprendente: «¿De dónde le vienen a él estas cosas? ¿Qué sabiduría es esta que le ha sido dada?» Se asombran, pero al mismo tiempo, cuestionan su origen. ¿No es este el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No están aquí con nosotros sus hermanas?

Este rechazo no es solo un rechazo a Jesús como persona, sino también un rechazo a la novedad de su mensaje y a su autoridad divina. Los habitantes de Nazaret estaban demasiado acostumbrados a él, y eso les impidió ver en él al Mesías. La familiaridad, en lugar de abrirles el corazón a su mensaje, los cerró. Se quedaron atrapados en la imagen del Jesús que conocían, el niño crecido en su aldea, el hijo de María, sin atreverse a reconocerlo como el enviado de Dios.

Este episodio es un recordatorio para nosotros de cómo a veces la fe puede ser limitada por nuestras propias percepciones y prejuicios. Cuántas veces, por estar demasiado familiarizados con algo o con alguien, no somos capaces de ver más allá de la superficie, de percibir la obra de Dios en nuestras vidas. Es posible que hayamos escuchado la palabra de Dios muchas veces, o que estemos tan acostumbrados a los rituales de la fe, que ya no somos capaces de maravillarnos ante el misterio que se nos ofrece.

El rechazo de Nazaret no es solo un caso aislado de incredulidad. Jesús mismo lo comenta: «Ningún profeta es bien recibido en su tierra». Estas palabras nos muestran que la fe auténtica no siempre depende de los logros o la fama, sino de la disposición del corazón. La incredulidad no tiene que ver con el lugar, sino con el corazón cerrado a la novedad de Dios, con la incapacidad de reconocer su acción en medio de lo cotidiano.

Al final del pasaje, Marcos nos dice que «no pudo hacer allí ningún milagro, salvo imponer las manos a unos pocos enfermos y sanarlos». Esto no significa que Jesús fuera incapaz de hacer milagros, sino que la falta de fe en su pueblo limitó la acción de Dios. La fe, por tanto, es clave para permitir que la gracia de Dios actúe en nuestras vidas. Si no nos abrimos a ella, corremos el riesgo de quedarnos en lo superficial y perder la oportunidad de experimentar la profundidad del amor divino.

Hoy, invitamos a meditar sobre nuestra propia fe. ¿Estamos dispuestos a dejar que el Señor nos hable de maneras nuevas, a reconocer su presencia en lo cotidiano, incluso cuando eso desafíe nuestras ideas preconcebidas? Que, al igual que los discípulos, sepamos abrir el corazón a su palabra y a sus acciones, sin dejar que nuestra familiaridad con Él nos impida ver su poder transformador.


 

Tuesday, February 4, 2025

Milagros de fe


 Evangelio

Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.



Meditacion:

Dos milagros, uno “gordo”, en comparación con el otro. Una curación, aunque sea muy importante, y una vuelta a la vida. En ambos casos, se resalta la importancia de la fe, de la mujer con flujo de sangre, por un lado, y del padre de la niña, por otro. Por la fe se pusieron en camino, se acercaron al Señor, lucharon entre la multitud para llegar al Maestro, una para sólo tocar su manto, el otro para hablar y pedirle que se fuera con él.

En esto dos milagros se nos invita a pensar sobre la fe, la esperanza y la misericordia de Dios. En estos versículos, Jesús realiza dos actos de compasión profunda: la curación de la hija de Jairo, un líder de la sinagoga, y la sanación de una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años. Ambas historias se entrelazan en un mensaje claro sobre la confianza en el poder divino.

Jairo, un hombre de una posición destacada, se acerca a Jesús, totalmente desesperado. Su hija, que está al borde de la muerte, lo ha llevado a buscar la ayuda de aquel Maestro que ha hecho tanto bien en Galilea. La actitud de Jairo, que deja a un lado su orgullo y su estatus para rogar por la vida de su hija, nos muestra un corazón humilde y abierto a la intervención de Dios. Su fe en Jesús es el motor de la sanación, pues cree que Él puede salvar a su hija. Este acto de fe es respondido por Jesús, quien le dice: «No temas, basta que tengas fe». La invitación de Jesús a Jairo nos llama a confiar en Él incluso cuando las circunstancias parecen ser las más adversas. Casi mortales.

Mientras Jesús se dirige hacia la casa de Jairo, se entrelaza otro episodio: una mujer que lleva doce años sufriendo de hemorragias crónicas se acerca a Jesús con la firme intención de tocar su manto. Esta mujer, al igual que Jairo, está desesperada, pero su fe es tal que cree que con solo tocar el manto de Jesús será sanada. A pesar de la multitud que rodea a Jesús, ella logra acercarse y, al instante, siente que su cuerpo ha sido curado. Jesús, al darse cuenta de lo que ha sucedido, se detiene y pregunta: «¿Quién me ha tocado?» Esta pregunta, aunque parece dirigida a una multitud, tiene una intención clara: sacar a la mujer de la oscuridad de su sufrimiento y hacerle comprender que ha sido su fe la que la ha sanado. «Tu fe te ha salvado», le dice Jesús, restaurando no solo su salud física sino también su dignidad social y espiritual.

Este pasaje nos muestra dos aspectos clave de la fe: la persistencia y la confianza. Jairo no permite que la muerte de su hija o las noticias negativas lo alejen de la esperanza en Jesús. La mujer, por su parte, no se deja vencer por la multitud ni por su enfermedad, sino que persiste en su deseo de ser sanada por Jesús, creyendo que su poder es suficiente. Ambos ejemplos nos enseñan que la fe en Jesucristo no es simplemente algo pasivo, sino una fe activa que nos lleva a buscarle con insistencia y a confiar plenamente en su poder de sanación y restauración.

Finalmente, este texto también nos recuerda la compasión infinita de Dios. Jesús no hace distinciones entre las personas, sino que atiende a todos aquellos que, con fe, se acercan a Él. La respuesta de Jesús ante la fe de Jairo y de la mujer demuestra que no importa el estatus social, la enfermedad o el sufrimiento; Dios siempre está dispuesto a sanar, restaurar y dar vida.

Que este pasaje nos impulse a renovar nuestra fe, a acercarnos a Jesús con confianza y a creer que, en Él, encontramos la verdadera curación, tanto en cuerpo como en alma.


Monday, February 3, 2025

Puercos


 Evangelio

Marcos 5, 1-20

En aquel tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros. Ya ni con cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba las argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras.

Cuando aquel hombre vio de lejos a Jesús, se echó a correr, vino a postrarse ante él y gritó a voz en cuello: “¿Qué quieres tú conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Te ruego por Dios que no me atormentes”.

Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “¿Cómo te llamas?” Le respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.

Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí para meternos en esos cerdos”. Y él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido, en el pueblo y en el campo. La gente fue a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se marchara de su comarca.

Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo admitiera en su compañía, pero él no se lo permitió y le dijo: “Vete a tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos los que lo oían se admiraban.



Meditacion:

Todos se admiraban. Es normal, porque las cosas que hacía Jesús eran admirables. Como admirables son los ejemplos de vida de las personas que nos encontramos en la primera lectura. Y, a pesar de ser admirables, no consiguieron lo prometido, “porque Dios tenía preparado algo mejor a favor nuestro”, porque no había llegado la hora de Jesús.

Pero con la presencia de Jesús, la cosa cambia. Comienza a cambiar el signo de la batalla entre el bien y el mal. Lo que hasta entonces parecía imposible, derrotar al demonio, porque incluso con cadenas no podían sujetar al individuo, cambia absolutamente con la mera cercanía de Cristo. Los demonios se alteran, intuyen lo que les espera, pero les da igual. Esta vez, la victoria es del Bien, con mayúscula. El mal se retira, acaba sumergido y ahogado.

Los lugareños se asustaron, nos dice el texto evangélico. También es normal, porque muchas veces, cuando no entendemos algo, nos asustamos. Para entender lo que hace Jesús, es preciso haber compartido el camino, y estar en la onda en la que emitía Cristo. Si escuchas y no entiendes, la cosa puede dar miedo, porque sin fe hay muchas cosas incomprensibles. E imposibles.

El exendemoniado desea unirse al grupo de los seguidores de Jesús, quiere ir con Él y ser parte del grupo. Compartir su nueva vida con Aquél que le ha devuelto a la vida. Pero Jesús tiene otros planes para él. No todos están destinados a vivir con Jesús, compartiendo el camino y la vida. Eso queda reservado para un pequeño grupo de elegidos. A este hombre, por el contrario, le manda a ser “misionero en su casa”.

Y, por lo que parece, este hombre lo hizo bien, a conciencia. Se encargó de que todos supieran lo que el Señor había hecho por él, cómo le había devuelto la paz, liberándole de todos los demonios que no le dejaban vivir en paz. Quién sabe, puede que otras muchas personas alcanzaran también la paz, gracias a la predicación de esta persona.

Nosotros, seguramente, no hemos sido liberados de una legión de demonios, pero, con toda seguridad, hemos sentido la liberación que supone recibir el perdón por nuestros pecados. Esa reconciliación con Dios, con la Iglesia y con los hermanos, que nos libra del peso de las cadenas que supone saberse en deuda.


Saturday, February 1, 2025

Fe


 Evangelio

Marcos 4, 35-41

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”



Meditacion:

Una de las frases más repetidas en la Biblia es :“No tengáis miedo” Aquellos discípulos, expertos marineros se vieron amenazados por vientos tempestuosos y huracanados. Cuando ya se ven superados, llenos de temor, impotentes, perdidos, reprochan a Jesús su despreocupación. Él entonces, con gesto regio, impera a las fuerzas del mal y éstas se callan y vuelve la calma. No hay mal que a Jesús se le resista. Jesús, con su sola palabra, se manifiesta como dominador de las fuerzas misteriosas, aparece como dueño de la situación. Jesús les pregunta “¿Por qué tanto miedo? ¿Todavía no tenéis fe?”

Cuántas veces nos parece que Jesús duerme cuando la vida se nos complica, cuando tenemos miedo, cuando el dolor estremece nuestra barca. Son muchas las fuerzas de los vientos que azotan el mar de este mundo: el poder de los poderosos, la riqueza de los ricos, las guerras entre los países.  Podemos preguntarnos ¿por qué vivimos tan paralizados por el miedo? ¿Por qué tantas dudas y cobardías entre los cristianos? ¿Nos falta confianza en el Padre? Aunque parezca que duermen, Jesús no abandona a los suyos.

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...