Friday, December 29, 2023

El anciano del templo


 Evangelio

Lc 2, 22-35

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,

según lo que me habías prometido,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

al que has preparado para bien de todos los pueblos;

luz que alumbra a las naciones

y gloria de tu pueblo, Israel".

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: "Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".



Meditacion:

En el relato del Nacimiento, con su estrella, los cánticos de los ángeles, el anuncio a los pastores y todos los detalles repletos de simbolismo vemos la luz deslumbrante de la salvación y en contraste el presagio del sacrificio redentor que será cumplido en plenitud por el ahora recién nacido. El Evangelio de hoy nos presenta la alegría de la presentación del Niño pero también la espada de dolor que llegará al corazón de su Madre.

José y María, fieles judíos, ambos de la estirpe de David, conocían bien las prescripciones de los ritos y cómo había que comportarse en el Templo. El relato de Lucas es la “composición de lugar” del cuarto misterio gozoso en el rezo del rosario… Y está bien que prestemos atención al cuidado de la Sagrada Familia en el respeto a la liturgia. Y que aprendamos de ellos. La Constitución Sacrosantum Concilium sobre la Sagrada Liturgia señala  que “toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia”. A veces consideramos los ritos como algo secundario,.. A lo mejor estaría bien leer de nuevo esta Constitución firmada por Pablo VI en Roma, en San Pedro, el 4 de diciembre de 1963...

Y, después de explicar cómo debían ser cumplidos todos los ritos, el pasaje evangélico presenta el inicial encuentro con Simeón, su alegría al reconocer en el pequeño al Salvador esperado por siglos y su ruego: “Ahora Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones |y gloria de tu pueblo Israel” y el anuncio de cómo la salvación traspasaría el corazón de la Madre”.

Como en el portal de Belén, el gozo y el dolor del sacrificio, aparecen unidos. Así es y así será para cada uno de nosotros. Que podamos confiar en la felicidad que nos espera y decir como Simeón: Ahora Señor puedes dejar a tu siervo irse en paz. También como María, Madre de la esperanza, Causa de nuestra alegría y Madre Dolorosa.

Thursday, December 28, 2023

Santos Inocentes


 Evangelio

Mt 2, 13-18

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, conforme a la fecha que los magos le habían indicado.

Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya están muertos.



Meditacion:

En el siglo IV fue instituida la fiesta en honor de los Santos Inocentes.

Quodvultdeus , Obispo de Cartago, amigo y discípulo de san Agustín de Hipona en un antiguo sermón, exclamaba: "Todavía no hablan, y ya confiesan a Cristo. Todavía no pueden entablar batalla valiéndose de sus propios miembros, y ya consiguen la palma de la victoria".

Año tras año, la Iglesia celebra esta fiesta… Y recuerda lo que está ocurriendo en nuestras sociedades del “bienestar y el progreso” desde hace ya demasiado tiempo.

Cada vez más disfrutamos, es un decir, de nuevos derechos, cualquiera que se la estupidez o la maldad que se esconda detrás de esos pretendidos derechos. El derecho a matar es todo un hallazgo: niños en el vientre de sus madres y niños o ancianos enfermos irreversibles. Esto se va normalizando en las leyes de los pases más avanzados ¿O más anestesiados?

Esta es la voz de los Papas:

“En la conciencia moral Dios habla a cada persona e invita a defender la vida humana en todo momento. En este vínculo personal con el Creador está la dignidad profunda de la conciencia moral y la razón de su inviolabilidad”. Discurso del Santo Padre, Benedicto XVI a los participantes en la Asamblea general de la Academia Pontificia para la vida. 2005

“La Navidad está… acompañada, nos guste o no, de lágrimas. Los evangelistas no disfrazaron la realidad para hacerla más creíble o atractiva. No se entregaron a palabras reconfortantes pero ajenas a la realidad. Para ellos, la Navidad no fue un vuelo a la fantasía, una forma de esconderse de los desafíos y las injusticias de su época. Citando al profeta Jeremías, Mateo lo presenta en los términos más directos: "Se oye una voz en Ramá, lamento y gran lamento, Raquel llorando por sus hijos" (2:18). […] También hoy escuchamos este desgarrador grito de dolor, que no deseamos ni podemos ignorar o silenciar. En nuestro mundo, escribo esto con gran pesar, seguimos escuchando el lamento de tantas madres, de tantas familias, por la muerte de sus hijos, de sus hijos inocentes.” (Carta de Su Santidad el Papa Francisco a los obispos en la fiesta de los Santos Inocentes. 2016)

Y nosotros, ¿cómo defenderemos la vida?

Wednesday, December 27, 2023

Creer


 Evangelio

Jn 20, 2-9

El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.



Meditacion:

Hace tiempo, en las escuelas de comunicación los cuatro evangelios se estudiaban como ejemplo de crónica periodística. El qué, cómo, cuando, porqué etc. exigibles en el género se cumplen en cada uno de ellos y, además presentan unos rasgos de estilo que identifican no solo al autor sino también a los muchos personajes que se presentan en los cuatro textos. Cada uno de los doce elegidos por el Señor aparece en ellos con unos pocos rasgos que definen con bastante precisión una personalidad. Entre los doce, Juan, que se describe a sí mismo como el discípulo a quien Jesús amaba, presenta un carácter apasionado y una especial profundidad teológica.

Las lecturas de hoy tienen como protagonista a Juan como autor en la primera carta y como autor, y protagonista junto a Pedro, en el relato evangélico.

La carta es una profesión de fe en algo impensable porque va mucho más allá de la expectación del Mesías que anunciaron las Escrituras y da un sentido nuevo a lo que anunciaron los profetas. Se trata de la Vida Eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó en la humanidad de Cristo. Juan lo "ha palpado", lo ha captado con sus sentidos y lo anuncia para que todos participen de una alegría desbordante, un gozo completo.

El relato evangélico se condensa en dos verbos: Juan vio y creyó. Aquello en lo que creyó Juan es lo que acabamos de celebrar hace dos días: que el Dios Todopoderoso se encarnó en María Virgen y nació en Belén. Que por nosotros y por nuestra salvación murió crucificado y que resucitó al tercer día porque para eso había venido a este mundo. A lo mejor lo más sorprendente no es lo que celebramos, sino que haya llegado a parecernos una "fiesta de familia" y que la vivamos como una tradición (en el mejor de los casos) o un deber social algo engorroso. Repetimos lo que vio y creyó el apóstol cada domingo al recitar el Credo… ¿Y no nos afecta? A Juan, que vió y creyó, le comprometió toda la vida porque ya, de edad en edad y hasta el final de los tiempos la alegría y el amor han de llegar a todos. Los que por gracia hemos conocido la salvación y la esperanza, tenemos que hacer que resuene en todo el mundo.

Tuesday, December 26, 2023

San Esteban


 Evangelio

Mt 10, 17-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.

El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin, se salvará''.



Meditacion:

Inmediatamente después de la fiesta de Navidad, celebramos a San Esteban “protomártir”, el primer mártir venerado en la Iglesia católica y también en otras confesiones (anglicana, luterana y ortodoxas). En los dos días siguientes se celebrará a San Juan Evangelista y a los Santos Inocentes. Nada es casual: cada una de estas fiestas, en este orden, tiene un sentido estrechamente vinculado con el tiempo litúrgico.

El Papa Francisco lo explicó del este modo: “en la óptica de la fe, la fiesta de San Esteban está en plena sintonía con el significado profundo de la Navidad porque la Iglesia ve en el sacrificio de los mártires su nacimiento al cielo. Celebramos hoy, pues, el nacimiento de Esteban, que en profundidad brota de la Navidad de Cristo. ¡Jesús transforma la muerte de cuantos lo aman en aurora de vida nueva”.

En el Libro de los Hechos, Lucas relata la elección de Esteban como uno de los siete diáconos consagrados por los apóstoles y su martirio sellado con su exclamación: “¡Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está en pie a la diestra de Dios!”.

El mismo Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Exsultate et Gaudete, expone ampliamente lo que podríamos destacar como la virtud que deslumbra en los mártires y, en especial en San Esteban. Se refiere el Papa al término griego “parresía”.

Estamos llamados a anunciar a Cristo Crucificado “con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso contra corriente” como nos pide la Iglesia (EG, 259), siendo centinelas que ni de día ni de noche dejen de anunciar el nombre del Señor.

¿Cómo actuamos muchos que nos decimos católicos? Parece que, salvo excepciones, con escasa o ninguna audacia. Lo que se traduce en una especie de esquizofrenia existencial: creemos y practicamos en privado y disimulamos nuestra fe o la silenciamos en lo público.

Esto, que es muy general en nuestro occidente secularizado, contrasta con muchos lugares del mundo en los que los cristianos sufren literalmente el martirio. Como tantos que, a lo largo de la historia, dieron el testimonio supremo del martirio, ellos nos enfrentan con nuestros temores y cobardías. Ellos, también, interceden para que la fe que creemos profesar sea viva y operante.

Sunday, December 24, 2023

Navidad


 Evangelio

Jn 1, 1-18 o 1, 1-5. 9-14

En el principio ya existía aquel que es la Palabra,

y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.

Ya en el principio él estaba con Dios.

Todas las cosas vinieron a la existencia por él

y sin él nada empezó de cuanto existe.

Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas

y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.

Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz,

para que todos creyeran por medio de él.

Él no era la luz, sino testigo de la luz.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,

que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

En el mundo estaba;

el mundo había sido hecho por él

y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;

pero a todos los que lo recibieron

les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,

a los que creen en su nombre,

los cuales no nacieron de la sangre,

ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,

sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre

y habitó entre nosotros.

Hemos visto su gloria,

gloria que le corresponde como a unigénito del Padre,

lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando:

“A éste me refería cuando dije:

‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí,

porque ya existía antes que yo’ ”.

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia.

Porque la ley fue dada por medio de Moisés,

mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás.

El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre,

es quien lo ha revelado.



Meditacion:

Todas las lecturas de la Misa de hoy 25 de diciembre, Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, nos hablan del poder y la majestad de Dios. Isaías anuncia: "¡Tu Dios reina! Y los confines de la tierra verán la salvación". El salmo invita a aclamar al Rey. Pablo proclama que "el Hijo está sentado a la derecha de la Majestad de Dios" y Juan, al comienzo de su Evangelio afirma solemnemente la divinidad de Jesucristo: "el Verbo eterno hecho carne que habitó entre nosotros lleno de gracia y verdad y del que vimos su gloria como unigénito del Padre".

La liturgia de hoy es -o debiera ser- tan majestuosa, solemne, gozosa y bella como podamos celebrarla. Estas fiestas como las de la Pascua, para los cristianos, son las más importantes del año.

Pues bien, una costumbre muy extendida y apreciada consiste en que, finalizado el rito eucarístico con la bendición, los asistentes nos acerquemos a besar el pie de la ingenua figurilla de un niño pequeñito apenas cubierto con un pañal blanco. El caso es que los fieles aceptamos con naturalidad la paradoja de venerar la Majestad de un Dios Omnipotente en la imagen de un recién nacido.

Ayer, en la celebración de Vísperas, por dos veces el relato de Lucas no daba la señal: os ha nacido el redentor y lo encontraréis envuelto en pañales y recostado en un pesebre.

Un amigo evangelista me explicó hace tiempo el significado de la "señal": los corderos que se ofrecían en el templo de Jerusalén, como prescribe el Levítico, tenían que ser perfectos, sin mancha ni tara alguna y, por eso, para protegerlos de cualquier golpe o mancha, se envolvían en tiras de tela… como las que usaban las comadronas para envolver a los recién nacidos. Es decir, "pañales".

Creo que para José y María (buenos israelitas conocedores de las leyes de culto) el detalle no pasaría inadvertido y, de algún modo, captarían la señal como presagio y anuncio. Las profecías se cumplirían y el Rey obraría la salvación anunciada mediante el sacrificio.

Dios vino a nosotros como un pequeño indefenso. Un Rey nos ha nacido… y será sacrificado. Lo más sorprendente de la fe cristiana, me parece es este carácter paradójico, esta desproporción y desmesura según la lógica humana, del amor que Dios nos tiene.

Saturday, December 23, 2023

Juan

Evangelio

Lc 1, 57-66

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: "No. Su nombre será Juan". Ellos le decían: "Pero si ninguno de tus parientes se llama así".

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre". Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: "¿Qué va a ser de este niño?" Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.



Meditacion:

Llegamos al día previo a la Nochebuena con la continuación del relato de Zacarías e Isabel. La narración comienza en femenino, como en tantas ocasiones en nuestra vida. Isabel da a luz y a ella la felicitan sus vecinos y parientes. Un nacimiento que revela misericordia (“una gran misericordia”) y, por ello, una gran alegría (no olvidemos el “Alégrate María”, todavía cercano).

Hasta aquí todo bien, pero llega el momento de la circuncisión y cuando le preguntan el nombre que le van a poner Isabel dice que Juan. El nombre es algo importante, es la herencia primera que se le da a un hijo. Juan no puede ser, tiene que ser Zacarías como su padre, el sacerdote del turno de Abías. Pero Dios es tozudo y no da el nombre a torcer. Interviene milagrosamente el padre, desatándosele la lengua (igual de milagroso hubiese sido que en aquel tiempo le hiciesen caso en esto a una mujer), y confirma lo dicho: “Se va a llamar Juan”.

Isabel, Zacarías, el ángel y Dios dando nombre a aquel que iba a allanar los senderos, al que iba a preparar los caminos. Pero también el menos importante en el Reino de los cielos, no lo olvidemos. Juan se sitúa en como bisagra entre dos historias diferentes, aunque conectadas. Juan es el profeta por excelencia y hoy, cerca de la celebración del nacimiento de Dios, es un buen momento para caer en la cuenta de que los seguimos necesitando.  Necesitamos de esos hombres y mujeres que transitan la senda de la profecía. Es un don, como todos lo que nos regala Dios. Pero uno de esos dones escasos.

Son rara avis en todos los tiempos, pero son imprescindibles para construir Evangelio. No son los encargados de institucionalizar, ni de continuar con lo que ya se hace o se cree. Son los testigos de lo diverso, los que señalan posibles caminos, los que arriesgan mucho, sabiendo que van a perder, porque su lógica es ilógica, porque el fracaso ya viene dado antes de comenzar la tarea. Lo saben y lo asumen. No es una vida perdida, sino el signo palpable de que la utilidad o los resultados no son lo único que existe y menos en el Reino.

Están en Dios y los llaman locos, tontos o payasos (todo también en femenino y para lo que sigue). Son molestos, no porque sean violentos o maleducados, sino porque viven lo que los demás solo intuimos y deformamos como caricatura: alegría, confianza, generosidad, altruismo, amor… Porque saben lo que es no preocuparse por lo superfluo y fiarse a ciegas del cariño de Dios. Entienden eso de los pájaros del cielo y de los lirios del campo. Son contraculturales, no por moda o por prurito de aparecer como progresistas, sino porque es la única forma de vivir lo que creen.

 

Friday, December 22, 2023

Magnificat


 Evangelio

Lc 1, 46-56

En aquel tiempo, dijo María:

"Mi alma glorifica al Señor

y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,

porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,

porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

Santo es su nombre,

y su misericordia llega de generación en generación

a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo:

dispersó a los de corazón altanero,

destronó a los potentados

y exaltó a los humildes.

A los hambrientos los colmó de bienes

y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia,

vino en ayuda de Israel, su siervo,

como lo había prometido a nuestros padres,

a Abraham y a su descendencia,

para siempre''.

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.



Meditacion:

Sé que los tiempos de revolución ya pasaron y que, quizás, sea mejor así. Sé que la sociedad (en su mayor parte) decidió hace tiempo que lo más cómodo, lo perversamente más útil, es ir a lo mío y no meterme en problemas. Que cada uno se defienda como pueda.

Sé que en la Iglesia corren tiempos acomodaticios (en una buena parte de esta Madre amada), que lo mejor es hacer eventos multitudinarios y contar y recontar a los asistentes. Demostraciones de fuerza por número y toma de las calles con cánticos (que no me parece mal hasta cierto punto).

Pero están llegando tiempos, ya son llegados, en que bajo la omnipotente palabra “crisis” se da carta blanca al poder económico-político (quién lo pudiera distinguir), para recortar derechos básicos.

En buena parte de esta Unión europea de producen recortes en ayuda exterior y sanidad que son asuntos graves. Los ERES de “limpieza” en empresas que son inmorales e injustos. Trabajos más que basura. Emigración, que es tristeza de una obligación que creíamos olvidada en la noche de los tiempos cercanos (con la maleta de cartón), hoy con la Samsonite. Fronteras cerradas para que no entren los que menos pueden y menos son, pérdida de derechos humanos por externalización de control de fronteras a dictaduras que nos hacen el trabajo sucio. El Planeta esquilmado en la pérdida de biodiversidad y el calentamiento global y aún seguimos sin dejar de consumir o reducir el consumo de combustibles fósiles. Guerras que se pueden parar pero que no interesa porque los intereses son de los de siempre…

Sé que es decir por decir, escribir por escribir, pero mantengo la esperanza en el Dios de la comunidad, que atribuye a María las palabras del Magníficat, que, a su vez, son de Ana y de toda una tradición bíblica que entendió a Dios como Aquel que pone el mundo al revés en clave de justicia misericordiosa.

Pues que este Dios antiquísimo nos dé la fecundidad generosa para nuestros vientres secos y estériles. Que podamos gestar, en pequeñito, en lo cercano, esos hijos del Reino que crean que la “crisis” no es un organismo inalterable que puede hacer lo que le venga en gana con los derechos que tantos siglos de gestación necesitaron. Que los pobres no queden siempre indefensos y que se puedan alzar de la basura de lo que unos pocos nos encargamos de consumir obsesivamente.


Thursday, December 21, 2023

La visitacion

Evangelio

Lc 1, 39-45

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".


Meditacion:

A las puertas de Belén, se dibujan los previos al Dios que nace en medio de nosotros. Y lo hacemos de la mano de dos mujeres muy distintas pero iguales en su fecundidad para los demás (como toda fecundidad que no puede ser privada ni privativa)

 Isabel, la mujer infértil que recibe el gran regalo de la vida, cuando ya casi todo estaba perdido. María, la mujer que antepone los caminos a su propia comodidad (ella siempre poniendo por delante el olvido de sí misma). Y, sobre todo, el Espíritu, que llena de gozo el vientre de las madres y hace que los saludos se conviertan en bienaventuranzas. Que la ingravidez del líquido amniótico sea salto de alegría y de reconocimiento del Salvador que ya inició el camino sin retorno de nuestra carne.

Encuentros de gozo que hace posibles el Espíritu, empecinado en hacer que lo estéril sea plenamente fértil y que el cielo llueva su justicia para que la tierra haga germinar al Salvador, al Dios-con-nosotros.

Dichosos nosotros que, después de mucho tiempo, podemos rozar con las yemas del alma y del cuerpo toda la belleza de un nacimiento que sigue construyendo la dicha sin aspavientos artificiales.

 

Wednesday, December 20, 2023

La anunciacion


 Evangelio

Lc 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".

María le dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia.



Meditacion:

En este día nos vuelve a tocar el evangelio de la anunciación, como en el día de la Inmaculada; por eso me permito la licencia de comentar otro, el del camino hacia Belén, que casi lo podemos rozar con los dedos. Perdón si a alguien le causa perjuicio…

Iban los dos, y otro más también en camino, pero este en el sendero acuático de un vientre. José preocupado por María. Pensando que los poderosos de la tierra tienen la triste manía de contar a las personas, de convertirlas en números que pagan impuestos, que van a sus guerras… José pensaba todo eso entre dientes y también, sobre todo por la urgencia, en dónde se iban a hospedar su amada a punto de dar a luz y él.

María, soñadora, esbozaba una sonrisa al sentir en sus entrañas cómo Jesús se movía. Disfrutaba, también, recordando el día en el que en su casa se coló un ángel. Un ángel con la sonrisa en los labios (como los ángeles góticos y las “Marías” góticas), en los labios de Dios que no pueden hacer otra cosa que sonreír, para eso es Dios y forma parte de su esencia más propia. Volvieron a pasar por sus labios, los de ella, saboreándolas, las palabras del enviado. No sabía muy bien si soñadas, pero sí vividas, intensamente guardadas en su corazón como tantas otras que iban a venir, algunas como puñales y otras como susurros.

Recuerda María aquellas palabras suaves y, a la vez firmes: “No tengas miedo, María” que recorrieron todo su cuerpo y que la hicieron vibrar con una paz que nunca había sentido. Con una paz muy parecida a la de un gloria suave, también con aleteos, que unirán ya para siempre a los seres humanos de buena voluntad con el Dios de los amores concretos.

María sonríe, como el ángel, en el camino hacia Belén y todo su ser se pone a temblar otra vez, como a cualquier otra mujer que siente la vida bullendo dentro de su vientre. Ella sabe que su hijo es especial, como todos los hijos para sus madres. Un hijo que es un milagro que no es de ella (como todos los hijos, aunque sus madres no lo quieran pensar, no lo quieran aceptar).

Pero ella también sabe que, ese hijo de sombra de Espíritu, un día va a recorrer los caminos y va a llevar la paz y la sonrisa de Dios. Sabe que ese hijo no le pertenece, como no le pertenece a ninguna madre, y eso le duele. Los seres humanos no lo van a entender, porque un amor entregado, como el de sus entrañas, no se puede aceptar; porque es la Luz, la suavidad y la ternura desarmada del cielo y la tierra nueva.

José sigue preocupado y María sigue soñadora. Recordando las palabras de la sonrisa de Dios: “No tengas miedo, María”. Ella se sumerge en esa sonrisa y la paz la cubre con su sombra. El niño se mueve otra vez en sus entrañas, sonriendo. De camino a Belén.

Tuesday, December 19, 2023

Zacarias

Evangelio

Lc 1, 5-25

Hubo en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una descendiente de Aarón, llamada Isabel. Ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivían irreprochablemente, cumpliendo los mandamientos y disposiciones del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos, de avanzada edad.

Un día en que le correspondía a su grupo desempeñar ante Dios los oficios sacerdotales, le tocó a Zacarías, según la costumbre de los sacerdotes, entrar al santuario del Señor para ofrecer el incienso, mientras todo el pueblo estaba afuera, en oración, a la hora de la incensación.

Se le apareció entonces un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y un gran temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien le pondrás el nombre de Juan. Tú te llenarás de alegría y regocijo, y otros muchos se alegrarán también de su nacimiento, pues él será grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor y estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre. Convertirá a muchos israelitas al Señor; irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia sus hijos, dar a los rebeldes la cordura de los justos y prepararle así al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo".

Pero Zacarías replicó: "¿Cómo podré estar seguro de esto? Porque yo ya soy viejo y mi mujer también es de edad avanzada". El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, el que asiste delante de Dios. He sido enviado para hablar contigo y darte esta buena noticia. Ahora tú quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto suceda, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo".

Mientras tanto, el pueblo estaba aguardando a Zacarías y se extrañaba de que tardara tanto en el santuario. Al salir no pudo hablar y en esto conocieron que había tenido una visión en el santuario. Entonces trató de hacerse entender por señas y permaneció mudo.

Al terminar los días de su ministerio, volvió a su casa. Poco después concibió Isabel, su mujer, y durante cinco meses no se dejó ver, pues decía: "Esto es obra del Señor. Por fin se dignó quitar el oprobio que pesaba sobre mí".



Meditacion:

Un día más, en este adviento, nos encontramos con otro ángel. En este caso Gabriel que vuelve a llevar buenas noticias a quienes ya habían perdido una gran esperanza. Zacarías el sacerdote, acostumbrado a estar en medio de lo sagrado, por lo menos de lo sagrado externo. Haciendo su turno de culto le sorprende Gabriel que irrumpe, como todos los mensajeros de Dios, sin pedir permiso. Entre el incienso y el miedo el viejo sacerdote logra entrever la buena nueva que se le dirige (a él y a su mujer, aunque no esté presente): van a tener un hijo.

Un hijo especial (como lo son todos los hijos para sus padres). Alguien que convertirá corazones, que preparará a muchos para la llegada del Mesías, que se llenará de Espíritu Santo… Alguien especial, pero también solo el encargado de anunciar.

Zacarías, el que se mueve en lo sagrado, el que vive de lo sagrado, no acierta a creer al mismo Dios. Por ello se va a quedar mudo. Pierde la capacidad de decir, de nombrar. Su mudez será la evidencia de su sordera interior, de su increencia en que lo sagrado se manifiesta por palabras sencillas y por acciones inesperadamente hermosas. El sacerdote del turno de Abías, casado con mujer Isabel, descendiente del mismo Aarón, padre del Bautista, pierde la palabra porque no se espera que Dios rompa sus esquemas totalmente lógicos en su edad avanzada. Y una vez más el Dios de la vida saliéndose por la tangente de lo ordinariamente extraordinario de un niño que va a nacer, aunque ya no sea esperado.

 

Monday, December 18, 2023

Jose


 Evangelio

Mt 1, 18-24

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.



Meditacion:

José era un hombre justo. De una justicia extraña que se da la mano con la misericordia y es tan diferente de aquella en la que se busca solo el resarcimiento. Una justicia que no es rigidez, sino capacidad de ver más allá de lo esperado: de la condena, de la acusación pública. Decide repudiar a María en secreto, porque sabe que ese hijo no proviene de él, que no es carne de su carne y que es fruto del engaño. A pesar de todo, no quiere sacarlo a la luz, no quiere hacerlo público. Y con esta determinación amarga, José se duerme.

En ese sueño se le aparece un ángel que le lleva por lugares poco transitados y poco creíbles: Espíritu Santo, Enmanuel, Dios-con-nosotros, profecía…

José, como Jacob, debió de pedir explicaciones al ángel; probablemente, luchó un rato con él entre el aleteo de plumas y el roce de lo onírico. El ángel probablemente se calló y guardó las palabras para más adelante, para ese día maldito de sangre de inocentes y de salvación en tierra extranjera.

José, con los ojos todavía pesados y el corazón estremecido, comenzaría a desperezar su cuerpo y su espíritu, intentando dar crédito a las palabras soñadas, al encuentro con lo diverso que no puede ser uno mismo. Y viendo a María y a su vientre, tuvo que creer al ángel porque pudo saber, como saben los que pueden ver lo diferente, que ese niño era Dios-con-nosotros, que esa mujer, medio niña, era madre del Esperado. Y que él era el justo que renunció a la condena por un sueño de alas y de susurros. Bendito Justo.

Saturday, December 16, 2023

Ya vino...


 Evangelio

Mt 17, 10-13

En aquel tiempo, los discípulos le preguntaron a Jesús: "¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?"

Él les respondió: "Ciertamente Elías ha de venir y lo pondrá todo en orden. Es más, yo les aseguro a ustedes que Elías ha venido ya, pero no lo reconocieron e hicieron con él cuanto les vino en gana. Del mismo modo, el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos".

Entonces entendieron los discípulos que les hablaba de Juan el Bautista.



Meditacion:

Elías ya había venido, era el Bautista. Pero ni él ni Jesús iban a ser comprendidos, mucho menos aceptados, por los escribas que anhelaban esa venida de Elías. Una vez más dos figuras distintas y las dos rechazadas. Hagamos un pequeño recurrido narrativo:

Juan Bautista decide vivir en despoblado, en la soledad poblada de aullidos que dice el Salmo. En una soledad querida por tantos hombres y mujeres buscadores de Dios a lo largo de tantos siglos. Desiertos en la ciudad o en el campo. Desiertos multiformes que tienen en común la búsqueda de “Solo Dios”.

En cambio, Jesús elige vivir entre las personas, entre las preocupaciones y alegrías de los seres humanos. Mezclado y embebido hasta el vino del vértigo final. Busca el roce constante con lo impuro de su tiempo, para revestirlo con el manto del que acoge sin reservas y desde el amor que envuelve, dignifica y devuelve a la vida. Elige una caña cascada y un pabilo vacilante para mimarlo y no dejar que se rompa o se apague. Elige lo débil del entramado humano, porque la ternura de Dios va por el camino de preferencias sin rédito conocido (“Si invitas a alguien que te va a invitar a su vez, ¿qué mérito tienes?”).

Elige un establo y un pesebre por obligación, porque los demás no quieren acoger a una mujer a punto de dar a luz. Elige la confusión lapidaria de la voz inaudible de unas estrellas y de unos pastores que no son nadie para los demás. Elige el llanto, el balbuceo y la risa diáfana de un recién nacido como todos los demás, quebradiza fuerza de lo que se ha de cuidar con esmero y que contiene en sí la fuerza increíble que reblandece y alegra los corazones.

Juan elige el desierto y el grito. Jesús elige el susurro y las poblaciones. Juan anuncia al que “ha de venir” y Jesús cuenta cómo el Reino es de los sencillos y ya está aquí, que no hay que esperar más: a nada ni a nadie.

Es cierto que hemos de preparar los caminos. Pero todavía es más cierto que hemos de dejarnos empapar por este acontecimiento misterioso que celebramos estos días: la gestación en las entrañas de María de todo un Dios, que elige el camino de los seres humanos, en sus esperanzas y sus anhelos, para darle la vuelta y llevarnos a lo esencial. Lo esencial es el amor desproporcionado de quien nos amó primero y que, en la plenitud de los tiempos y para siempre, hizo de la humanidad su carne y su sueño.

Friday, December 15, 2023

Con que comparare?

Evangelio

Mt 11, 16-19

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con qué podré comparar a esta gente? Es semejante a los niños que se sientan en las plazas y se vuelven a sus compañeros para gritarles: 'Tocamos la flauta y no han bailado; cantamos canciones tristes y no han llorado'.

Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron: 'Tiene un demonio'. Viene el Hijo del hombre, y dicen: 'Ése es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y gente de mal vivir'. Pero la sabiduría de Dios se justifica a sí misma por sus obras".


Meditacion:

La duda y el escándalo. El no estar nunca satisfechos o ser crédulos, incluso entre dos personajes que estaban en las antípodas algunas veces: Juan el Bautista y Jesús.

¿Cómo el Mesías puede comer con pecadores? ¿Cómo deja que le toque esa mujer? ¿Cómo cura en sábado y no se lava las manos antes de comer? ¿Cómo puede llamar felices a los parias de la historia? ¿Cómo de Nazaret puede salir algo bueno? ¿No es este el hijo del carpintero y sus hermanos y hermanas viven entre nosotros?

En realidad, todo ello es escandaloso para los que tenemos una imagen de la divinidad “clásica”, ya que el escándalo mayor es que Dios se haga humano. No puede ser como nosotros. No puede vivir nuestras alegrías y nuestras penas, nuestro amor profundo y nuestras inquietudes y dudas. Dios no puede ser así. Y menos con apariencia de “comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.

“Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras”: sordos que oyen, mudos que hablan, inválidos que andan, leprosos que quedan limpios, muertos que resucitan y pobres a los que se les anuncia la Buena Noticia.

Adviento es prepararnos para la llegada del Mesías. Pero de ese Mesías que escandaliza nada más nacer al ocupar un pesebre como cuna. Dichoso el que no se escandalice de él.

 

Thursday, December 14, 2023

El mas grande


 Evangelio

Mt 11, 11-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: "Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga".



Meditacion:

Jesús nos alegra en el evangelio de hoy con una de sus desproporciones hermosas y desconcertantes: “Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él”.

Nosotros nos quedamos boquiabiertos y con un cosquilleo extraño en el alma, saboreando la amargura dulce de esta afirmación fuera de lugar, literalmente “utópica”. La hermosura de la utopía de unos pequeños enormes, en la que nos contemplamos a nosotros mismos y a nuestras fachadas de pretendida grandeza, habitualmente disimulada por una mal aprendida “pseudohumildad”.

En esta contemplación nos encontramos con lo más pequeño de lo que somos y solemos apartar los ojos de los demás por la vergüenza original (pecado) de sabernos desnudos y vulnerables. Esta pequeñez tan grande se revela y pide que la dejemos ser ella misma, porque la desnudez es fragilidad, pero también verdad y milagro de oír, ver, sanarse, resucitar y anuncio de una alegría también desproporcionada.

La desnudez pequeña, de los pequeños, nos lleva de la mano a un Belén en el que todo es diminuto y débil, en el que los signos son silencio de estrellas y susurros de ángeles. Un Dios nacido y volviendo sus ojos sorprendidos, casi cerrados, hacia este tiempo y hacia este espacio, hacia las limitaciones desconcertantes, pero bellas, de la vida aquí. Y el aquí ya es allá y la boquita se le llena de una sonrisa pequeña pero inmensa, eterna, que para siempre ya forma parte de nuestras vidas, desproporcionadamente.

Wednesday, December 13, 2023

Vengan a mi


 Evangelio

Mt 11, 28-30

En aquel tiempo, Jesús dijo: "Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".


Meditacion:

Cerca de la mitad de esta segunda semana de adviento, como preparando el nacimiento del niño Dios, nos encontramos con unas palabras de Jesús que son bálsamo para cada uno de nosotros, para nuestras comunidades.

En unas pocas frases se despliega el milagro de percibir la paz en medio de muchas luchas, o la tranquilidad esencial que se posa en los recovecos del corazón agitado por tantas razones y sin razones.

Es Jesús el que nos llama: “Venid a mí”. Y la invitación es para todos, no solo para unos pocos privilegiados que se lo pueden permitir (a veces a costa de otros). Cansancios y agobios cotidianos o aquellos otros exacerbados y agudizados por mil situaciones distintas: enfermedad, rupturas sentimentales, muertes, soledades, limitaciones… Pero no es nada mágico, Jesús no nos oculta que hay yugos y cargas, que no nos evita todo como la adormidera u otras drogas de síntesis. Hay yugos y cargas, pero llevaderos y ligeras, en esa dulce contradicción tan jesuana.

Por otro lado, todo nace de la humildad y mansedumbre de Jesús, que no es un barniz o una pose, sino una manera de afrontar la vida que no evita los conflictos o la defensa de los frágiles que también crea enfrentamiento con los poderosos. En lo profundo de Jesús, en lo profundo del mismo Dios la mansedumbre y la humildad generan alivio y descanso para tantos hombres y mujeres, para tantas comunidades heridas y rotas. Vayamos a él.

Tuesday, December 12, 2023

Virgen de Guadalupe


 Evangelio

Lc 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.


Meditacion:

¡El anuncio que el ángel Gabriel hizo a María contenía tremendas noticias! El ángel le informó que había encontrado el favor de Dios, y le dijo que sería la madre del Hijo del Altísimo y luego le explicó cómo sucedería aquello. Finalmente, añadió una profecía sobre su prima Isabel, que para ese entonces tenía ya seis meses de embarazo. ¡Era mucha información que asimilar! Al principio, María “se preocupó mucho”, pero luego respondió de una forma de la que todos podemos aprender: “Cúmplase en mí lo que me has dicho” (Lucas 1, 29. 38).

Podríamos parafrasear las palabras de la Virgen María de esta forma: Todo esto es muy sorprendente, pero entrego mis planes a Dios. Quiero que se haga su voluntad, aun cuando eso signifique un futuro incierto para mí. Y con esa respuesta, María se convirtió en nuestro modelo de humildad. Mientras todos tenemos esperanza y sueños y planes, nuestro deseo más profundo debe ser una disposición de corazón a aceptar a Dios y sus planes para nosotros.

Hoy, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, celebramos las apariciones de la Virgen María a San Juan Diego en México en 1531. Ella que una vez dijo sí y aceptó el plan de Dios para su vida vio esta misma disposición en Juan Diego. Al llamarlo “el más pequeño de mis hijos”, confió en que él comunicaría su petición al obispo local para que se construyera una iglesia. Obedientemente, Juan Diego transmitió su mensaje, a pesar de que algunas personas lo rechazaron y se burlaron de él. El Señor honró su humildad, y el milagro de la imagen de Nuestra Señora impresa en su tilma convenció al obispo y a los críticos de Juan Diego.

Hoy y siempre, dile al Señor que tú también quieres ser humilde como lo fueron María y San Juan Diego. Dile que simplemente deseas hacer su voluntad, y pídele que te ayude a superar cualquier obstáculo como el temor al rechazo, que te impediría realizar lo que él te pide. Como hizo por Juan Diego, los planes de Dios darán fruto cuando tú respondas con un sí de corazón a él.

“Nuestra Señora de Guadalupe, reza por mí para que el Señor me de la gracia de crecer en humildad. Quiero ver la voluntad de Dios cumplirse en mí y a través de mí.”

Monday, December 11, 2023

Tus pecados te son perdonados


 Evangelio

Lc 5, 17-26

Un día Jesús estaba enseñando y estaban también sentados ahí algunos fariseos y doctores de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. El poder del Señor estaba con él para que hiciera curaciones.

Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de entrar, para colocarlo delante de él; pero como no encontraban por dónde meterlo a causa de la muchedumbre, subieron al techo y por entre las tejas lo descolgaron en la camilla y se lo pusieron delante a Jesús. Cuando él vio la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: "Amigo mío, se te perdonan tus pecados".

Entonces los escribas y fariseos comenzaron a pensar: "¿Quién es este individuo que así blasfema? ¿Quién, sino sólo Dios, puede perdonar los pecados?" Jesús, conociendo sus pensamientos, les replicó: "¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil decir: 'Se te perdonan tus pecados' o 'Levántate y anda'? Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –dijo entonces al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".

El paralítico se levantó inmediatamente, en presencia de todos, tomó la camilla donde había estado tendido y se fue a su casa glorificando a Dios. Todos quedaron atónitos y daban gloria a Dios, y llenos de temor, decían: "Hoy hemos visto maravillas".


Meditacion:

Dice el evangelio de hoy que “el poder del Señor lo impulsaba a curar”. Sigue apareciendo el cuidado como una constante de la misión de Jesús y como una característica central del Reino. Las personas se agolpan para escucharlo, pero también para ser sanadas, para ser reintegradas como ciudadanos del Reino. Existe una relación profunda entre el cuidado y perdón y en este relato, que está lleno de detalles, lo podemos percibir.

El gran milagro es el perdón, pero los publicanos y los fariseos se niegan a creer que Jesús pueda hacerlo. Es un blasfemo, alguien que se atribuye acciones de Dios. Pero en su cobardía solo lo piensan, no son capaces de verbalizarlo porque los demás sí que lo creen. Y el Nazareno, que conoce los corazones, les hace la pregunta que no tienen que contestar porque él mismo la responde con la acción de curar. Perdona curando o cura perdonando. Ambos unidos indisolublemente y ambos igual de creíbles o increíbles para aquellos que confían o no en un Hijo del hombre que siempre apuesta por regalar vida en abundancia.

Y el paralítico, curado y perdonado o perdonado o curado (tanto da), se marcha con su camilla bajo el brazo y no ya sobre ella ajeno a toda confrontación porque el ha tenido el regalo de creer.


Saturday, December 9, 2023

Trabajadores

Evangelio

Mt 9, 35–10, 1. 6-8

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos".

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: "Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente".


Meditacion:

Jesús itinerante, el que no tiene dónde reposar la cabeza, ni madriguera a la que volver. Jesús en su esencia de camino y de movimiento que busca, que no se conforma con lo dado. Una vida que sale al encuentro de la de muchos y muchas que nunca irían a otros lugares considerados sagrados porque ni siquiera podrían acercarse.

En su deambular Jesús se cruzaba con “muchedumbres extenuadas y abandonadas”, como “ovejas sin pastor”. Personas y grupos cansadas de tanta injusticia o de tanto dolor. Abandono relacionado con su invisibilidad, con su irrelevancia social, con su pecado público, por su condición sexual… Abandonos y agotamientos que también se dan en la actualidad en todas las sociedades y en nuestro mismo Planeta.

Y Jesús descubre que sólo no puede. Una vez más busca a la comunidad, a los hombres y mujeres con los que comparte vida itinerante y que también son enviados a los caminos, a los cruces, a “extramuros”. Jesús con su misión de cuidar a los demás, a los que no cuentan o a los que se han agotado cuidando a otros. Curar, cuidar, acompañar… Comunitariamente y sin olvidarnos de seguir pidiendo porque solos no podemos, porque la mies se sique perdiendo más allá de nuestros horizontes y porque seguimos siendo pocos en esta misión hermosa.

Y lo más importante viene al final: “Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis”. Ni faja, ni alforja, sin cobrar favores, sin controlar conciencias, sin buscar primeros puestos y reverencias… Gratis, como Dios.


 

Friday, December 8, 2023

Inmaculada Concepcion


 Evangelio

Lc 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".

María le dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia.


Meditacion:

En este día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María celebramos que el pecado y sus consecuencias no tienen la última palabra y que Dios sigue haciendo presencia misericordiosa en medio de la humanidad.

Con en el relato de la anunciación a María se escenifica el poder de la misericordia que preserva y que capacita para decir sí con la vida. El ángel comienza con el saludo que es el del mismo Dios: “Alégrate María”. La palabra que a veces olvidamos o desechamos otras veces. La historia de la carne de Dios comienza con esta invitación: alégrate. Y nos alegramos en la alegría de esa media niña todavía que casi no entiende lo que está pasando ni lo que va a pasar (ya tendrá tiempo de ir viviéndolo poco a poco, de ir guardándolo en su corazón que entiende desde lo profundo).

Después, casi inmediatamente, la llamada a no tener miedo, cuando lo normal es tenerlo. Pero parece que Gabriel casi le susurra estas palabras para que la tranquilidad se vaya posando: no tengas miedo… María me imagino que seguiría temiendo debido a la descripción de su hijo que el mensajero le hacía… Y por no saber muy bien qué significaba aquello de la sombra del Altísimo que la cubriría o lo de su prima Isabel (de eso se alegra mucho). Pero, quizás, lo que más convenza a su corazón agitado pero esperanzado es la frase final de Gabriel: “Para Dios no hay nada imposible”. En ese instante el “sí” se fue abriendo paso del estómago, pasando por el corazón hasta llegar a los labios: SÍ, así en mayúsculas y negrita, aunque lo pronunciase casi como un susurro. 

Y el ángel, alegrándose como en el anuncio a esa chiquilla, salió casi de puntillas para no romper la hermosura de esas dos letras: SÍ.

Thursday, December 7, 2023

Señor, Señor!


 Evangelio

Mt 7, 21. 24-27

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que me diga: '¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente''.


Meditacion:

“No todo el que me dice Señor, Señor”, es el aviso a navegantes que hoy nos lanza el Nazareno. No solo lo dice en esta ocasión, el evangelio está salpicado de este tipo de advertencias. Como si las palabras no fuesen suficientemente claras, Jesús pone ejemplos de la vida real que aun los hace más sencillos y accesibles.

Incluso pone dos ejemplos opuestos para hacerlo más evidente. Dos hombres, uno prudente y otro necio, que construyen cada uno su casa, los dos sufren las mismas inclemencias climáticas, pero con distintos resultados. La diferencia es la cimentación de la casa: uno elije la roca y el otro la arena.

Roca o arena en nuestras vidas; apoyarnos en lo que perdura o en lo que nos va llevando de un lado a otro centrándonos en nosotros mismos. Roca no quiere decir rigidez moral, sino buscar cada día afianzarse en el amor que nos asegura la vida que se hace plena entregándose. No se trata de buscar seguridades inmovilistas sino salir de uno mismo, de nuestros intereses diminutos para llevarnos hacia el Evangelio de entrega y de servicio. La arena es más bien arena movediza, nos hunde en ese yo (aunque sea disfrazado de nosotros pequeño) de intereses cortoplacistas y de las antípodas del servicio que se acaban convirtiendo en abusos de distinto tipo. Lo prudente es optar por la imprudencia del amor de jofaina y de toalla, aunque muchas veces no nos resulte beneficioso y, mucho menos, cómodo.

Wednesday, December 6, 2023

Economia del Reino


 Evangelio

Mt 15, 29-37

En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea, subió al monte y se sentó. Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros enfermos. Los tendieron a sus pies y él los curó. La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y los tullidos caminaban; por lo que glorificaron al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque pueden desmayarse en el camino". Los discípulos le preguntaron: "¿Dónde vamos a conseguir, en este lugar despoblado, panes suficientes para saciar a tal muchedumbre?" Jesús les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos contestaron: "Siete, y unos cuantos pescados".

Después de ordenar a la gente que se sentara en el suelo, Jesús tomó los siete panes y los pescados, y habiendo dado gracias a Dios, los partió y los fue entregando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y llenaron siete canastos con los pedazos que habían sobrado.



Meditacion:

Jesús una vez más dónde se siente a gusto, en su Galilea de mar abierto, de aires de libertad y fraternidad. Galilea de bienaventuranzas, de curaciones… Allí se encuentra con los últimos que pasan a los primeros puestos, a los del Reino: “tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros”. Todos excluidos por una sociedad que descubría el pecado en muchas de las fragilidades de esa lista de personas y de otras muchas personas que no están en ella. Pureza-impureza, sagrado-profano son los opuestos que limitan la vida de muchos seres humanos y que identifican enfermedad con pecado y pecado con exclusión. Una dinámica perversa que hoy sigue estando algo presente en la actualidad. Jesús cura y reintegra en una nueva realidad que es el Reino y, por eso, la “gente se admiraba”.

Pero por si toda esta actividad fuese poca Jesús aun da un paso más y siente más compasión. Se preocupa por algo que parece que a todo el mundo le pasa desapercibido: esas personas tienen hambre. Y la solución no quiere que sea solo de él, por eso involucra a los discípulos para que dejen de ser meros espectadores. Ellos aportan panes y peces, solo unos pocos, pero todo lo que tienen (como la viuda de Sarepta, como S. Francisco, como tantos otros). Con poco se hace mucho, pero ese poco hay que ponerlo y muchas veces nos cuesta.

Con los panes y los peces se hace eucaristía, alimento que se parte, se reparte y que sacia. Aún más, se desborda hasta tener que recoger las sobras, porque nada se desperdicia en la dinámica del Reino.

Tuesday, December 5, 2023

Revelar las verdades


 Evangelio

Lc 10, 21-24

En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: "¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron".


Meditacion:

Este evangelio lo podríamos considerar como la piedra Rosetta de los demás textos. En él se detalla quienes son los que entienden el mensaje: “los pequeños”. El mensaje llega a muchos, como la semilla que se lanza a boleo sin prever dónde va a caer.

La revelación, el conocimiento profundo (no solo la escucha superficial) la decide el Padre, él es quien toma la iniciativa. Pero no solo la de comunicar, sino también la de “esconder”. Los “sabios y los entendidos” no pueden entender correctamente la Buena Noticia. Y no porque sean incapaces de hacerlo por ellos mismos, sino porque el mensaje les llega codificado por parte del Padre.

De este modo los sabios y entendidos quedan enfrentados a los sencillos. Son dos maneras de vivir y de entender lo que se está viviendo. Dos maneras de acercarse a una imagen u otra de Dios, la Iglesia, a la comunidad y a la sociedad.

Son preciosas las últimas líneas de la narración, la bienaventuranza que también está dirigida a cada uno de nosotros. Vemos y oímos lo que muchos profetas y reyes quisieron ver y oír y no lo consiguieron. Somos bienaventurados, somos profetas y reyes y sacerdotes, todos. Pero todos iguales, esencialmente hermanos y hermanas. Somos lo que Dios quiere que seamos y lo que nosotros queramos aceptar de Dios. Somos o el Padre quiere que seamos sencillos, por lo menos que nos abramos a este regalo.

Monday, December 4, 2023

No soy digno


 Evangelio

Mt 8, 5-11

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho". Él le contestó: "Voy a curarlo".

Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: '¡Ve!', él va; al otro: '¡Ven!', y viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lo hace".

Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: "Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos".


Meditacion:

Comenzamos el Adviento y lo hacemos con un personaje que queda en la memoria de los cristianos y cristianas de muchas generaciones.  Jesús dijo de él: “En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe”. Un centurión era alguien importante, no por su relevancia moral sino por su poder y su capacidad de generar miedo a su alrededor en nombre del Imperio. Cien soldados estaban a su cargo, sabía lo que era mandar y la debida obediencia, por ello se relaciona con Jesús desde estos parámetros.

Sorprenden varias cosas. Lo primero que su petición de curación es para un criado. En principio, alguien que no tiene por qué tener un lazo afectivo. Pero parece que había algo especial entre ellos, aunque no sepamos qué.

Otra cosa que llama la atención es que el centurión recurre a Jesús, un pagano a un judío. Distintos religiosamente, culturalmente, a nivel de estatus social… A pesar de todo lo busca y, lo más sorprendente, no solo se encuentran, sino que se entienden profundamente.

Y lo último, aunque habría mas detalles, es la frase que queda en el recuerdo de cada uno de nosotros: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para “sanarme”. La salvación que no depende de la dignidad de nadie, La salvación que entra en nuestras casas con la Palabra y en la Palabra. Salvación nunca merecida, pero sí regalada por Jesús que la abre a la Creación entera, a la toda la Casa común: “Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos”


Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...