Monday, July 31, 2023

Parabolas

 Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,31-35):

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»


Meditacion

Seguro que alguna vez, tras la lectura del Evangelio, le diste vueltas a ese estribillo que se repite en el capítulo 13 de Mateo, ¿verdad?

Ese “sucede con el reino de los cielos…” es el motivo central. Nos habla del plan de Dios, del Sueño de Dios; muy especialmente del modo y manera con que Dios quiere actuar en la historia humana.

Sí. De eso van las parábolas.

De eso va también la de hoy.

Y nos sorprende. Y nos cuestiona. Y nos descoloca. ¿O no?

Siendo sinceros, en muchas ocasiones, esperamos más de “todo un Dios”. Esperamos más en fuerza, en poder, en energía, en planteamientos, en estrategias…

Y resulta que va y Él nos sale con eso de lo pequeño, lo germinal, lo poco, lo casi (o del todo) insignificante…

Con cara de “descolocados” intentemos soltar esas nociones, ideas y valoraciones “paganas”; que, por cierto, nos cuesta bastante dejar.

Abrámonos con confianza en su propuesta, y dejémonos convertir (mejor: seducir) por ese bendito modo de hacer del Señor con su Proyecto.

Dame ojos, Señor, para ver la fuerza de las semillas.

Dame corazón, Señor, para amar la fuerza de los pequeños gestos.

Dame entendimiento, Señor, para ser levadura y fermento.

Dame discernimiento para no dejarme engañar por el espejismo de lo grandioso, de lo poderoso, de lo aparentemente efectivo y perfecto.

Friday, July 28, 2023

Reina de la Paz


 

Evangelio

Mt 13, 18-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador. A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.

Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas, la sofocan y queda sin fruto.

En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta’’.


Meditacion:

La historia de la humanidad está teñida de sangre, de violencia. Por mucho que nos cueste reconocerlo es así. Basta con que echemos una ojeada a los libros de historia. No hay periodo de la historia que esté libre de batallas y sangre. No hay cultura que pueda decir que ha vivido siempre en paz. Hay batallas a muchos niveles. Se enfrentan las naciones. Pero también se enfrentan las familias, los amigos. La violencia parece que está metida en el tuétano de nuestros huesos, que forma parte de nuestro ser. Quizá sea fruto de la inseguridad, del temor, de la lucha por sobrevivir, que no siempre ha sido fácil para las personas a lo largo de la historia.

Cuando pensamos en lo opuesto a la paz, solemos pensar en las guerras entre naciones. Pero hay muchas más formas de violencia. Hay también una forma de violencia oral. Me he sorprendido muchas veces encontrándome con personas, absolutamente pacíficas en sus formas –diríamos que incapaces de matar a una mosca– que al hablar de los políticos (obviamente de los que son opuestos a sus ideas) destilan una violencia realmente increíble en sus palabras. Otros echan una violencia tremenda al volante, cuando conducen. Otros la generan en el campo de deportes (¡pobres árbitros!). Hay violencia entre las personas, en las relaciones humanas.

Hoy celebramos la fiesta de Santa María, Reina de la Paz. A Jesús por su mediación, le pedimos que nos libere de esa violencia que nos invade a veces por dentro como un cáncer. Y que nos haga hombres y mujeres de paz.

La paz no es sólo ausencia de violencia física. La paz es capacidad de diálogo, de escucha del otro y de sus necesidades. La paz es tolerancia frente al que no piensa como nosotros. La paz es respeto a los derechos humanos. La paz es justicia y atención especial para los más necesitados, para los pobres, para los marginados. Vamos a trabajar todos juntos por la paz. Este día y todos los días. Porque el Reino de Dios es reino de paz. 


Thursday, July 27, 2023

Parabolas

Evangelio

Mt 13, 10-17
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús sus discípulos y le preguntaron: "¿Por qué les hablas en parábolas?" El les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.

En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Ustedes oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.

Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron''.


Meditacion:

Dice el refrán popular que “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Digo yo que algo así es lo que Jesús nos quiere decir en el evangelio de hoy. Parece ser que había gente que no entendía las parábolas con las que hablaba Jesús. Quizá mejor pensar que la historia de la parábola la entendían –son historias realmente simples– y que lo que no entendían era a cuento de qué venía esa historia, lo que Jesús quería decir con ellas. Dicho en otros términos, parece que había gente que no entendía la indirecta o el mensaje de fondo de la parábola.

Pero Jesús tiene claro que entre sus oyentes hay personas que tienen los oídos cerrados. Son de aquellos que no quieren oír el mensaje de la buena nueva. Son de los que terminan diciendo que Jesús expulsa demonios con el poder de Belcebú, como se dice en otro pasaje evangélico. Son los que no solo no creen sino que no quieren creer. Y, si van a escuchar a Jesús, es porque le quieren pillar en falta, quieren encontrar alguna contradicción que les permita decir que todo el mensaje de Jesús es una tontería, que no hay que hacerle caso y que pueden seguir a su vida, a lo de siempre con mucha tranquilidad.

Esos son los que “son duros de oído, han cerrado los ojos para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.”

Jesús nos invita a abrir los oídos y los ojos, a creer en él abriéndole nuestro corazón. Porque solo así nos podrá curar, sanar, reconciliar. Y nos abrirá a una nueva existencia en la esperanza y el amor fraterno. Eso es el Reino. Pero para eso tenemos que salir de nuestras casillas, de los caminos de siempre y entrar por los caminos nuevos del Reino. Jesús nos invita a seguirle, a convertirnos, a curarnos, a entrar en la vida nueva del Reino.

 

Wednesday, July 26, 2023

San Joaquin y Santa Ana


 

Evangelio

Mt 13, 1-9
Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

"Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga".


Meditacion:

Vamos a ser sinceros. No tenemos ninguna seguridad de estos santos que hoy celebramos. Está claro que la madre de Jesús, María, tuvo padres. Pero la verdad es que no sabemos nada de ellos. Ni un solo dato histórico más allá de una tradición del siglo II, es decir, una tradición que surge a muchos años de la muerte de los padres de María.

Pero María tuvo padres. La tradición ha querido que se llamaran Joaquín y Ana. Y, por aquello de que “el que a los suyos parece, honra merece”, podríamos decir que la generosidad de María cuando dijo “hágase” a la propuesta del ángel, cuando siguió a Jesús y casi podemos decir que fue su primera discípula, cuando estuvo a los pies de la cruz en el momento del mayor dolor y cuando, después de la muerte de Jesús, se reunía con los demás discípulos a orar, ya estuvo incoada en la familia en que nació.

Porque hay muchas cosas de nuestra vida que o se reciben cuando somos muy pequeños en la relación con nuestros padres o no se reciben nunca. En el español más castizo se dice que hay cosas (educación, estilo, forma de ser) que hay que mamarlas. O se aprenden en esos momentos iniciales de la vida o ya va a ser muy difícil que se aprendan o asimilen nunca.

Podemos imaginar, suponer, que María aprendió desde su más tierna infancia de sus padres cómo tenía que ser su relación con Dios. El “hágase su voluntad” de María al ángel en la Anunciación no brotó de la nada. Más bien, viene de una actitud de vida que se aprende desde la infancia, en la vida de familia, en lo que se ve en la relación de nuestros padres, en su forma de hablar, de comportarse, de ser.

Hoy es una día para pensar en nuestras familias. Y en la responsabilidad que tenemos de cuidar y educar bien a los pequeños que en ellas van creciendo a la vida. No se trata de educar a través de la palabra sino del ejemplo de vida. Es complicado educar a los hijos. Quizá es más complicado incluso en nuestros días. Pero la base necesaria será hoy y siempre el ejemplo, el testimonio de una vida construida sobre el amor, el cariño y el cuidado mutuo.

Tuesday, July 25, 2023

Santiago, el apostol


 

Evangelio

Mt 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella respondió: "Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino". Pero Jesús replicó: "No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?" Ellos contestaron: "Sí podemos". Y él les dijo: "Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado".

Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos".


Meditacion:

¡Qué gran contradicción entre el Evangelio de hoy y esa imagen tan tradicional en España de Santiago, vestido de guerrero y montado en un caballo saliendo a batallar contra los ejércitos musulmanes! Son imágenes difíciles de conciliar por no decir que es imposible.

Una es la imagen del poder que se impone por la violencia, por el dominio (manifestado en el soldado musulmán que se retuerce pisado por el caballo. En el fondo no es muy diferente esta imagen de lo que pedía a Jesús la madre de los Zebedeos, que sus hijos se sentasen uno a la derecha y otro a la izquierda de Jesús. Son posiciones de poder, de autoridad, de dominio. La madre, y quizá también los hijos, pretendía esas posiciones de poder para sus hijos, pretendía ponerles por encima de los otros apóstoles. La madre quería para sus hijos los dos primeros puestos del escalafón. Justo por debajo de Jesús. El resultado fue que los otros apóstoles se enfadaron. Más que todo porque, probablemente, ellos también aspiraban a esos puestos de poder.

Las palabras finales de Jesús nos sitúan en una realidad diferente. Jesús habla del Reino, anuncia el Reino y vive el Reino. El Reino no es de este mundo en el sentido de que no se mueve con los principios y valores de este mundo. El Reino es reino de fraternidad. No hay posiciones de poder sino de servicio. Es grande el que más sirve. Es Jesús lavando los pies a los discípulos. Es Jesús dando de comer a los hambrientos. Es Jesús poniendo en el medio a un niño como el más importante. Es Jesús haciéndose pan de vida para nosotros. Es Jesús entregando su vida en la cruz por fidelidad al Reino.

Con esa autoridad le dice a los apóstoles que el que quiera ser primero entre ellos que se haga el esclavo de todos. Esa palabra “esclavo” tuvo que sonar muy fuerte en aquella época. En nuestros días puede tener un sentido metafórico pero en el tiempo de Jesús todos sabían perfectamente lo que era un esclavo. Tuvo que sonar duro a los oídos de los discípulos. Tiene que sonar con toda su fuerza en nuestros oídos. Como el hijo del hombre que no vino para ser servido sino para servir y dar su vida por nosotros. Así debe ser el cristiano: no pensar en los primeros puestos sino en servir. Porque un cristiano que no sirve no sirve para nada.

Monday, July 24, 2023

Señales prodigiosas


 

Evangelio

Mt 12, 38-42
En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: "Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa". El les respondió: "Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.

Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.

La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón''.


Meditacion:

Los letrados y fariseos querían un milagro para creer en Jesús. Y nosotros muchas veces también. Pensamos que con un milagro todo sería más fácil. Pensamos que, si Dios es todopoderoso, debería arreglar las cosas para que los pobres no sufrieran la pobreza, los oprimidos la injusticia ni los enfermos la enfermedad. Es algo así como si le dijéramos a Dios: demuéstranos que eres de verdad Dios, Padre, Todopoderoso, que te preocupas de tus hijos e hijas, que no eres u n muñeco de feria ni un adorno en nuestras vidas. De alguna manera, le retamos: que nos demuestre lo que es y le seguiremos, creeremos en él, cumpliremos sus normas y leyes. Pero, por favor, que nos solucione la vida, que nos libre de tantas trabajos, angustias, preocupaciones, de la enfermedad y de la muerte, del desamor y la soledad.

Pero la verdad es que nuestro Dios no ha sido pródigo en hacer grandes signos que nos dejaran apabullados. Casi podemos decir que la historia de Dios entre nosotros empezó mal: en Belén, en un pesebre maloliente, nació un niño. Frágil, vulnerable, sin poder hablar ni expresarse más que a través de sus lloros. Y no siguió mucho mejor. Es verdad que Jesús hace algunos milagros pero su eficacia es muy relativa. Cura las enfermedades de algunos pero la mayoría siguen igual. Da de comer a una multitud pero eso no es nada comparado con las muchas gentes que pasan hambre y que no llegan a fin de mes. Y, por si no era suficiente, todo terminó mal: en la cruz. El fracaso total.

Y aún así hubo un grupo, unos cuantos de sus seguidores, que se empeñaron en decir que Jesús había resucitado, que había vencido a la muerte. Vivían con una nueva esperanza. Sentían el Espíritu de Jesús en medio de ellos, compartían el pan, atendían ellos a los pobres, vivían en fraternidad, trabajaban por la justicia. Y hablaban del Reino.

El gran signo de Dios no es que se oscurezca el sol a mediodía sino los muchos hombres y mujeres que a lo largo de la historia se han dejado la piel por vivir la fraternidad, por atender y servir a los necesitados, por hacer justicia para los oprimidos. Una nube de testigos nos rodea. Basta con que abramos los ojos. Y la fe brotará en nuestro corazón.

Saturday, July 22, 2023

Maria Magdalena


 

Evangelio

Jn 20, 1-2. 11-18
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".

María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: "¿Por qué estás llorando, mujer?" Ella les contestó: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto".

Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: "Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?" Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: "Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto". Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió y exclamó: "¡Rabbuní!", que en hebreo significa 'maestro'. Jesús le dijo: "Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios' ".

María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.


Meditacion:

María Magdalena llegó a donde estaban los discípulos con noticias impactantes: El cuerpo de Jesús había desaparecido. Pedro y Juan corrieron al sepulcro para verificar su mensaje y luego, desanimados (o temerosos), huyeron. Aún en medio de su dolor y desilusión, ella no perdía la esperanza de encontrar a Jesús, aunque fuera solo su cadáver. ¡Imagina la alegría que sintió, entonces, cuando se encontró con Cristo resucitado! Hoy es la fiesta de María Magdalena, y su ejemplo puede ayudarnos a encontrarnos también con él.

Ella esperó. María no se apresuró; se quedó donde estaba. Nosotros también necesitamos esperar al Señor. Si estás deseando un encuentro con Jesús, ve a un lugar tranquilo donde puedas estar solo. Apaga tu teléfono y la computadora. Ve donde no haya ropa que doblar o donde las listas interminables de cosas por hacer no se conviertan en un obstáculo para escuchar al Señor.

Ella perseveró. María “se asomó al sepulcro” (Juan 20, 11). Ella siguió buscando a Jesús. Tú puedes hacer lo mismo en oración. Imagina a Jesús sentado a tu lado, o imagina alguna escena de los Evangelios. Visualízate en esa escena, caminando a su lado por un camino polvoriento o escuchando con la multitud mientras él predica. Aun cuando otros pensamientos te distraigan, sigue volviendo tu mente y tu corazón hacia Jesús.

Ella escuchó. Cuando Jesús pronunció su nombre, María comprendió que le estaba hablando a ella. Al sentarte en silencio y esperar, escucha la serena voz del Señor que te habla en tu mente y tu corazón. Imagina que Jesús te llama por tu nombre. O inicia la conversación haciéndole una pregunta, y luego espera la respuesta. Si no escuchas nada, sigue preguntando. El Señor responderá.

Ella recordó. María Magdalena anunció a los discípulos que había visto al Señor (Juan 20, 18). El recuerdo de su encuentro eventualmente fue registrado en el Evangelio de San Juan para que todos pudieran creer. Tu fe y confianza en el Señor serán fortalecidas si anotas lo que Jesús te ha dicho y ha hecho por ti y luego te sostienes de ello en tiempos de dificultad.

Espera, persevera, escucha y recuerda, y tú también podrás contar, como María, que has visto al Señor.

“¡Señor Jesús, deseo encontrarme contigo hoy!”

Friday, July 21, 2023

Misericordia quiero....


 

Evangelio

Mt 12, 1-8
Un sábado, atravesaba Jesús por los sembrados. Los discípulos, que iban con él, tenían hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los fariseos los vieron, le dijeron a Jesús: "Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado".

El les contestó: "¿No han leído ustedes lo que hizo David una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, de los cuales ni él ni sus compañeros podían comer, sino tan sólo los sacerdotes?

¿Tampoco han leído en la ley que los sacerdotes violan el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo.

Si ustedes comprendieran el sentido de las palabras: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a quienes no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del hombre también es dueño del sábado''.


Meditacion:

¿Te has preguntado si realmente ayunaste durante sesenta minutos completos antes de recibir la Comunión? ¿O si la persona que está delante tuyo en la fila de la Comunión la está recibiendo dignamente? Si te ha sucedido, Jesús ofrece palabras de ayuda, haciendo eco del profeta Oseas: “Misericordia quiero, no sacrificios” (Mateo 12, 7; Oseas 6, 6).

¿Qué nos están diciendo Oseas y Jesús? ¿Que no debemos preocuparnos por si nosotros o alguien más está cumpliendo los mandamientos y las normas de Dios? No, realmente Jesús valoraba y cumplía la ley de Dios. Pero a menudo se esforzaba por recordarnos que todas las personas necesitan misericordia. Y la razón por la cual intentamos seguir las reglas de Dios es más importante que estar preocupado con cumplirlas con una precisión perfecta. Nuestro interés, nos dice, debería estar en recibir la misericordia de Dios y luego ofrecerla a los demás. Esto es lo que Dios desea que hagamos.

Así que para poder ser misericordiosos, primero necesitamos experimentar la misericordia por nosotros mismos. Y nuestro primer paso es preguntarnos: “¿He recibido la misericordia de Dios?” No pienses que no te la mereces. Como le dijo Jesús a Santa Faustina: “Cuanto más grande es la miseria de un alma, mayor es su derecho a recibir mi misericordia.” Nada te descalifica de la misericordia y el amor de Dios, ningún pecado, ninguna debilidad ni la falta de fe.

Así que si tiendes a ser demasiado crítico contigo mismo, recibe la tierna afirmación de Dios: Tú eres mi hijo y yo te amo. Si estás angustiado por las preocupaciones, recibe su promesa: Yo estoy contigo, sea lo que sea que suceda.

¡Luego ofrécela! Inicia con aquellos que están más cerca de ti; ofrece misericordia y compasión a tu esposa o esposo, a tus padres, a tus hijos y a tus colegas y amigos. A través de tus palabras y acciones, proclama que la misericordia es más poderosa que las diferencias de opiniones o los malentendidos. Asume sus mejores intenciones, no las peores. Pide esa disculpa que has estado evitando. Dedica un poco de tiempo en estar presente para alguien que necesita compañía.

Recibe hoy la misericordia de Dios, y ofrécela a otros.

“Amado Jesús, te pido que me ayudes a atesorar tu misericordia sobre todas las cosas.”

Thursday, July 20, 2023

Vengan a mi

Evangelio

Mt 11, 28-30
En aquel tiempo, Jesús dijo: "Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".


Meditacion:

¿Ya comprendes plenamente quién es Dios y cuál es su propósito para ti aquí en la tierra?

Si es así, puedes dejar de leer.

Pero si eres como la mayoría de las personas, si sospechas que Dios todavía tiene algo que hacer en tu vida y a través de ti —aun cuando no estés seguro de lo que podría ser— entonces, por favor, sigue leyendo. Y, ¡anímate! Jesús te está hablando en este pasaje. Te está invitando a aprender de él. Te está pidiendo que lo dejes caminar a tu lado y ayudarte a ver tu vida desde su perspectiva para que puedas encontrar respuestas junto con él. “Vengan”, dice, “aprendan de mí” (Mateo 11, 28. 29).

Preséntale a él tus preocupaciones o inquietudes. Dale las cargas que pesan sobre ti y las obligaciones que te abruman tanto que a veces sientes que te darás por vencido. Preséntale tus preguntas e incluso tus oraciones no contestadas. Jesús es lo suficientemente manso y humilde para recibirte en su presencia. Tú mismo, procura ser lo suficientemente manso y humilde para escucharlo. Permite que Jesús te ame y lleve tus cargas. Permite que su amor te dé la valentía para entregarle tus formas de pensar y revestirte de su mente. Permite que él tome tu yugo para que puedan caminar juntos por sus sendas.

Jesús es el maestro, y nosotros somos sus aprendices para toda la vida. Eso significa que cada día es una nueva oportunidad para rezar así: “Aquí estoy, Señor. ¿Cómo puedo aprender hoy de ti? ¿Cómo puedo descansar en ti y crecer mientras camino a tu lado?”

A veces Jesús te enseñará por medio del Espíritu Santo que llama tu atención con una oración o frase en la Escritura que parece especialmente relevante para tu situación. A veces él puede hablarte a través de otra persona para comunicarte su mensaje de ánimo o un desafío que invita a la reflexión. A veces te inspirará en tu corazón para hacer algo específico o acercarte a una persona en particular.

No importa la forma que Jesús elija para enseñarte; aprender de él y caminar a su lado puede ser una aventura diaria agradable.

“Aquí estoy, Señor, dispuesto a disfrutar de lo que quieras enseñarme hoy.”

 

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...