Saturday, April 30, 2022

No tengan miedo


 

Evangelio

Jn 6, 16-21

Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: “Soy yo, no tengan miedo”. Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían



Meditacion:

Muchos de nosotros podemos pensar que para los discípulos fue más fácil creer en Jesús y comprender quién era él de lo que lo es para nosotros. Después de todo, el Señor estaba físicamente ahí con ellos. Pero el Evangelio de hoy parece hablarnos directamente a nosotros, que nos tocó vivir después de la resurrección de Jesús y su ascensión al cielo. En este pasaje que nos narra San Juan, encontramos a los discípulos en aguas profundas, tanto literal como figurativamente. Jesús se había escabullido entre la multitud para subir al monte a orar, dejando atrás a los Doce para que ellos tomaran una barca de regreso a Cafarnaúm. Así que, físicamente, los discípulos estaban lejos del Señor cuando la tormenta comenzó y la barca en la que ellos iban empezó a moverse de un lado para otro, sacudida por la fuerza de las olas y el viento.

Pero aun cuando los apóstoles estuvieran separados geográficamente de Jesús, nunca estaban separados de él espiritualmente. Jesús todavía podía verlos, todavía se preocupaba y cuidaba de ellos. El Señor había subido al monte a orar, y tú puedes imaginártelo a él incluyendo a estos hombres en sus oraciones al verlos cómo luchaban contra la tormenta. Luego, en ese preciso momento en que parecía que la barca se hundía, él se acercó a ellos, calmó el mar, calmó sus temores y los llevó seguros a la orilla.

Muchas veces nos imaginamos que, al igual que los discípulos, nos quedamos solos para enfrentar los problemas mientras Jesús parece permanecer lejos en el cielo, al lado de su Padre y de los ángeles. Pero aquellos discípulos atormentados aprendieron que Jesús no está limitado por su ausencia física, y nosotros necesitamos creer en eso también. Siempre estamos en su mente y su corazón. Jesús ve nuestras luchas y continúa manteniéndonos cerca de él e intercediendo por nosotros ante su Padre.

Si estás preocupado por ti mismo o un ser querido, anímate. Recuerda a los discípulos en el bote. Comprométete a memorizar esta línea del salmo responsorial de hoy: “Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan su misericordia” (33 (32), 18). El Señor te ve, él te tiene en la palma de su mano y actuará justo en el momento indicado.

“Amado Jesús, ayúdame a creer y a confiar en que tú nunca me alejas de tu vista.”

Friday, April 29, 2022

Pan de Vida


 

Evangelio

Jn 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan”. Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?” Jesús le respondió: “Díganle a la gente que se siente”. En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.

Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien”. Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos.

Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: “Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo”. Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo.

 



Meditacion:

¿Quién no querría seguir a Jesús? Convirtió el agua en vino, curó a los enfermos y volcó las mesas de los cambistas en el templo; trajo algo de entusiasmo, y quizá un poco de esperanza, a la vida de las personas. Debe haber sido por estos motivos que un pequeño niño se unió a la multitud que seguía a Jesús alrededor del Mar de Galilea mientras él subía por una ladera. Tal vez esperaba ver más milagros. Sin embargo, Jesús tenía algo mucho mejor en mente. El Señor quería alimentar a aquellas personas que se congregaron aquel día a escucharlo, para satisfacer tanto su hambre física como la espiritual.


Cuando ese niño siguió a Jesús que subía a la montaña, probablemente no pensó en cómo Moisés subió al Monte Sinaí para encontrarse con Dios. Y probablemente nunca pensó en que su almuerzo se convertiría en maná para los demás. Probablemente tenía preocupaciones más prácticas. Sus dos pescados y cinco panes, el “pan de los pobres”, eran más de lo que él solo se podía comer. Quizá llevaba las provisiones de su familia o tal vez pretendía vender los alimentos para ganar algo de dinero.


Imagina lo sorprendido que debe haberse sentido cuando Andrés lo presentó delante de Jesús. ¡Qué honor! Pero cuando Andrés sugirió tomar su almuerzo para alimentar a la multitud, el muchacho enfrentó un momento de decisión. ¿Podía renunciar a su comida? ¿Qué dirían sus padres? Él no tenía idea de lo que haría Jesús, sin embargo se los entregó de igual manera.


Jesús, por su parte, aceptó la pequeña ofrenda del muchacho, dio gracias al Padre, ¡y la multiplicó!


Hoy, Jesús ve a los miles de millones de personas en la tierra, y a la vez las mira individualmente. El Señor está cuidando de cada niño que sufre porque no tiene pan que comer y de cada persona que tiene hambre de él, el Pan de Vida. Y te ve a ti. Sus ojos son acogedores y sus brazos están abiertos. El Señor te invita a ofrecer lo que tienes para alimentar a su pueblo. Podrías sentir que no tienes suficiente que sea útil. Podrías sentir que no estás calificado para ayudar. Pero Jesús se complace en recibir y bendecir lo que tú le ofrezcas. Acércate; sal de la multitud. Dale tu corazón y tus dones.


“Aquí estoy, Señor Jesús. Te pido que me utilices para edificar tu reino hoy.”

Thursday, April 28, 2022

Lo alto


 

Evangelio

Jn 3, 31-36

“El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.

El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él’’.



Meditacion:

Levantemos nuestro corazón en acción de gracias a nuestro Dios en este día, pues él no tiene límites y no restringe su generosidad:


“Padre, te doy gracias porque tú no racionas tu tiempo y atención. Aun cuando yo no aparte un tiempo regularmente para estar contigo y exponer delante de ti lo que hay en mi corazón, tú siempre estás disponible tan pronto como vuelvo mi corazón hacia ti. Tengo la certeza de que tú escuchas las oraciones que te ofrezco por distintas personas y necesidades. Tú nunca estás demasiado ocupado para mí. Aun cuando yo me olvide de ti o vuelva mi atención hacia algo más, tú permaneces justo ahí en mi corazón y a mi lado.


“Padre, te alabo porque tú no limitas tu amor por mí. Tú me has amado en cada instante de mi existencia, y nada de lo que yo haga puede cambiar tu amor incondicional. Tú estás dispuesto a perdonarme y a mostrarme tu amor en la forma en que yo más lo necesito. Puede ser por medio del hermoso mundo que tú has creado para que yo disfrute. Puede ser a través de los amigos que son parte de mi vida. Quizá sea a través de “notas de amor” que encuentro en la Escritura o en un canto. Incluso podría ser a través de los aromas especiales o alimentos que me recuerdan mi infancia o alguna ocasión especial. Tú puedes usar cualquier cosa para mostrarme que soy tu hijo valioso.

“Padre, te glorifico porque tú no racionas los dones que necesito para aceptarte y servirte. Cuando siento que ya no puedo más, tú me das fortaleza y esperanza. Cuando estoy confundido sobre el camino que debo seguir, tú me guías hacia la dirección correcta cerrando puertas o dándome paz sobre mi decisión. Incluso me ofreces consejo sabio. Cuando no sé cómo puedo perdonar, tú me recuerdas de que no hay límite para tu amor. Tú me muestras cómo aceptar ese amor y compartirlo con las personas que forman parte de mi vida.

“Padre, estoy tan agradecido porque tú me has concedido sin medida el don del Espíritu Santo. Tu Espíritu habita en mí y abre mis ojos a tu paciencia, amor y llamado para mi vida. Tú me concedes tu Espíritu para mostrarme el camino de amor y seguirte.”

“Amado Señor, mi corazón se regocija por tu fidelidad. ¡Hoy deseo recibir la gracia que envías por medio de tu Espíritu Santo! Te pido que abras mi corazón a todas las bendiciones que tienes para mí.”

Wednesday, April 27, 2022

Amor de Padre


 

Evangelio

Jn 3, 16-21

“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios.

La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios’’.



Meditacion:

Piensa en cómo es que el sol salga nuevamente después de varios días en los que el cielo ha estado nublado. Tú sientes que se te levanta el ánimo; te sientes más vivo y con más energía. El mundo no parece un lugar tan malo después de todo.

Así es como podemos sentirnos cuando acudimos a la presencia del Señor, ¡aún en los días más nublados!

Pero la luz de Jesús no está ahí simplemente para hacernos felices, sino que revela cosas. Si alguna vez has jugado “al escondite” afuera en un día soleado, entonces sabes lo difícil que es evitar ser detectado. Lo mismo sucede con tu pecado. Así como la oscuridad esconde cosas, nosotros intentamos esconder nuestras malas acciones y actitudes de pecado. No queremos que ninguna de ellas salga a la luz.

Así que piensa en la primera cosa que venga a tu mente cuando escuchas a San Juan en el Evangelio de hoy hablar sobre las personas que “prefirieron las tinieblas” (Juan 3, 20). ¿Te imaginas como una de esas personas, o piensas en alguien que conoces? La mayoría de nosotros tiende a subestimarse a sí mismo o a pensar en personas que conoces y que no parecen ser los más ejemplares. ¡Hacemos cualquier cosa para evitar que la luz brille sobre aquello que estamos intentando esconder!

Pero incluso los mejores entre nosotros han luchado con el pecado. Piensa en San Juan Pablo II. Para él era una prioridad confesarse todas las semanas. Probablemente esto no era porque tuviera muchas cosas malas que necesitara confesar. Sino porque no quería que sus pecados permanecieran ocultos en la oscuridad, incluso los más pequeños que generalmente ignoramos. Él quería invitar a Jesús a que su luz brillara sobre todos sus pecados para que la oscuridad y las sombras que los rodeaban se disiparan.

Si Juan Pablo II podía admitir sus faltas, tú también podías hacerlo. Recuerda, Jesús no hace brillar su luz en tu corazón para avergonzarte. El Señor vino para “que el mundo se salvara por él” (Juan 3, 17). ¡Así que permítele que te siga salvando! ¡Permite que su vida te ofrezca la oportunidad de cambiar!

“Señor Jesús, no deseo esconder mis pecados de ti o de mí mismo. Te pido que me des la valentía de enfrentarlos para que yo pueda acercarme más a ti.”

Tuesday, April 26, 2022

Renacer de lo alto


 

Evangelio

Jn 3, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu”. Nicodemo le preguntó entonces: “¿Cómo puede ser esto?”

Jesús le respondió: “Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna”



Meditacion:

“Viento,” un poema del escritor escocés Robert Louis Stevenson, describe la experiencia que vive una persona con el viento de la siguiente forma:

He visto todo cuanto haces, aunque siempre te ocultabas. Sentí tu empuje, oí tu llamada, pero no pude verte.

Cuando Jesús describió la acción “invisible” del Espíritu Santo a Nicodemo, utilizó una imagen similar a la de este poema. Al igual que el viento, el Espíritu no puede ser visto, pero podemos sentir su llamada y su “empuje”. Todos hemos experimentado una situación similar; todos nos hemos sentido a menudo impulsados a hacer algo, o a no hacerlo, que de otra forma no se nos hubiera ocurrido. Por ejemplo, podrías acordarte de alguien y querer ponerte en contacto con esa persona con quien no has hablado en mucho tiempo. O precisamente en el momento en que vas a decir algo negativo, te percatas de que debes refrenar tu lengua. ¡Ese es el Espíritu Santo!

Cuando obedeces a estas inspiraciones del Espíritu, lo haces “visible” a las personas que te rodean. Al igual que Nicodemo, muchas personas hoy en día buscan una prueba tangible de que Dios es real. A veces, aun si hablas persuasivamente, no son en realidad las palabras las que acercan a las personas a Jesús. Es el espíritu que hay detrás de esas palabras y ahí es donde el Espíritu Santo actúa. Cuando estás intentando seguir al Espíritu, las personas verán que Dios es real y está actuando en y a través de tu testimonio.

Cuanto más tratas de seguir la guía del Espíritu Santo, mejor lograrás hacerlo. En lugar de ignorarla, podrías ofrecerle a una persona indigente dinero o una palabra amable. Cuando alguien te cuenta sobre sus problemas, en lugar de sentirte molesto escucharás pacientemente y te ofrecerás a rezar con esa persona. Cuando eres injustamente criticado, responderás con amabilidad en lugar de enfado.

A pesar de que no podemos ver al Espíritu con nuestros propios ojos, sus movimientos serán difíciles de ignorar. A través de ti, las personas serán capaces de sentir esa llamada gentil. Es más, pueden ser atraídos por su abrazo amoroso e invisible, aunque poderoso.

“Señor, te pido que abras mis oídos a escuchar la llamada de tu Espíritu, y me des la valentía de seguirlo a donde sea que él me guíe.”

Monday, April 25, 2022

San Marcos


 

Evangelio

Mc 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.



Meditacion:

¡Feliz fiesta de San Marcos! La primera vez que aparece Juan Marcos es en Hechos 12 como un joven en misión. Él vivió en Jerusalén durante la primera persecución, cuando Santiago fue martirizado y Pedro estuvo a punto de ser asesinado. Se unió a Pablo y Bernabé en viajes misioneros (Hechos 12-13), los dejó en Panfilia (13, 13), pero eventualmente llevó a cabo sus propias misiones evangelísticas. Finalmente, es mencionado tanto por Pablo como por Pedro en Roma (Colosenses 4, 2; Timoteo 4, 1; Pedro 5).

Pareciera que la vida misionera de Marcos siempre ocurrió de forma apresurada, casi en peligro constante de ser encarcelado o algo peor. La tradición católica desde los primeros siglos también atribuye el segundo Evangelio a San Marcos, cuya narración pareciera no tener pausas. Por lo visto, mientras se encontraba en sus viajes misioneros, Marcos no podía esperar a contarle a todos sobre las buenas noticias de Jesús.

La Iglesia nos ofrece a santos como Marcos no solo como intercesores sino también como modelos a seguir. Así que hagamos una pausa y consideremos su ejemplo. En el Evangelio de hoy, Marcos relata la enorme misión que Jesús le dio a sus apóstoles: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura” (16, 15). Quizá hoy sea un buen día para revisar cómo avanza nuestra evangelización.


Al igual que Marcos, hemos escuchado las buenas noticias. Al igual que él, sabemos que Jesús espera que las proclamemos. Pero eso nos puede resultar difícil de hacer; nos preocupa decir algo incorrecto, tememos sonar muy insistentes o simplemente el ritmo acelerado de la vida puede impedirnos dar pasos concretos para asumir este llamado.

Quizá el ejemplo de Marcos puede ayudarnos a inspirarnos con creatividad. Recuerda, él siempre parecía estar corriendo a toda velocidad. Esa clase de ritmo puede parecernos familiar. Quizá podemos tomar algo de la energía que tenemos en nuestra vida cotidiana —correr a la tienda, a la oficina, a la universidad, recoger a los niños— y canalizarla para servir al Señor.

¿Hacia dónde correrás hoy? ¿Hay alguna oportunidad de detenerte por un momento, mirar alrededor, y ver si alguien cercano a ti podría necesitar una palabra de aliento?

“San Marcos, reza por mí para que pueda encontrar fuerzas para

Saturday, April 23, 2022

Id y predicad....

Evangelio

Mc 16, 9-15

Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.

Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.



Meditacion:

El final del evangelio de Marcos es un añadido; y da la noticia de las apariciones del resucitado. El Cristo resucitado se hace encontradizo, se hace ver y se da a conocer: a María Magdalena, a los discípulos de Emaús… El que es encontrado por él no puede menos de contar lo que ha visto y oído. La experiencia de encuentro incluye la misión de anunciarlo. Verlo y anunciarlo son dos caras de la misma  experiencia. El anuncio es llamada a la fe; es invitación a creer. El texto del evangelio insiste  en que los destinatarios no creen. Jesús mismo reprocha a los once su incredulidad porque no creen en el testimonio de los que le han visto resucitado y vivo. Ya en la etapa pre-pascual Jesús reprochaba la dureza de corazón de los discípulos a la hora de entender el camino de Jesús, sus actitudes y prácticas.


En la etapa  post-pascual, la comunidad cristiana sigue escuchando el mandato de Jesús: Id y proclamad… Y la Iglesia siente que no puede menos de contar lo que ha visto y oído. Siente la necesidad de seguir proclamando la misericordia eterna del  Señor y contando sus hazañas. Especialmente la gran proeza de la resurrección de Jesús y los milagros que los testigos siguen haciendo en su nombre…


¿Sentimos nosotros la urgencia de anunciar la resurrección de Jesús? ¿Necesitamos nosotros creer y esperar en la resurrección? ¿Estamos contentos y satisfechos con esta vida presente y no anhelamos más?

 

Friday, April 22, 2022

Apariciones


 

Evangelio

Jn 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “También nosotros vamos contigo”. Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.

Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?” Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.

Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.

Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar”. Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: “Vengan a almorzar”. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ‘¿Quién eres?’, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado.

Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.



Meditacion:

La nueva forma de presencia del Mesías requiere una pedagogía. El resucitado es el mismo Jesús pero no es lo mismo. Jesús se presenta en la orilla del lago, pero nos discípulos no saben que es Jesús. Están en medio de la faena cotidiana de la pesca. La nueva forma de presencia no es invasora: invita a echar de nuevo las redes, prepara  la comida de pan y pescado, les invita a almorzar. Jesús reparte el pan y el pescado. Su presencia  se hace certeza en los discípulos, la sienten, la notan; el discípulo amado confiesa “es el Señor”. No cabe duda el Resucitado está con ellos.


Como comunidad nacida de la Pascua seguimos anunciado y proclamando la gran noticia: este es el día en que actúo el Señor; nos llena de gozo y de alegría. Su  amor es eterno, su misericordia es eterna. Resucitó a  Jesús de entre los muertos; su acción es la antítesis de las acciones de los jefes del pueblo. Ellos son los arquitectos que desecharon a la piedra angular. Dios lo ha constituido en ángulo y fundamento del edificio entero. Ha sido un milagro patente. Sólo el Dios resucitador puede hacerlo. Y la Iglesia se siente con el encargo de anunciar esto. Y con la valentía para hacerlo incluso frente a los adversarios. Se siente legitimada y capacitada para continuar la misión de Jesús: sigue curando a los enfermos que lo hacía Jesús en su historia. Y en su nombre.


¿Tenemos experiencia de la resurrección?


¿Necesitamos que alguien o algo no se nos muera para siempre?

Thursday, April 21, 2022

No teman, soy yo

Evangelio

Lc 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona, tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.

Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.

Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.

 



Meditacion:

La novedad de la resurrección no cabe el en lenguaje corriente; no se puede ver con la mirada habitual y con la lógica de lo sensible. La resurrección de Jesús es un acontecimiento inédito, desborda hacia delante y hacia  la vida anterior del Mesías. Pero no es un milagro aislado; está dentro de la lógica de la Escritura: “resucitará de entre los muertos al tercer día”.


El resucitado no es un fantasma. Es el mismo Jesús crucificado; lleva las señales de cuerpo; “soy yo en persona”. Desde esa necesidad de afirmar la identidad entre el crucificado y el resucitado se explica la insistencia del evangelio de hoy en el carácter material del resucitado. Tiene manos y pies, se le puede tocar, come pez asado delante de ellos. Teniendo en cuenta el conjunto de los datos del NT, estas expresiones quieren decir simplemente que no es un fantasma, que es el mismo Jesús encarnado. No se pueden interpretar como afirmación directa sobre el carácter material, histórico y mortal del cuerpo resucitado de Jesús.

El discurso de Pedro nos trasmite el primitivo kérigma cristológico. El Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jesús. Son significativos los nombres que se dan a Jesús: justo, siervo, santo, pionero de la vida…La  glorificación por parte de Dios se contrapone a la acción destructora de los judíos al entregar y rechazar a Jesús. La segunda antítesis contrapone a Jesús y a Barrabás: los judíos renegaron de Jesús y pidieron el indulto de un asesino. La tercera antítesis: matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos.

Lucas insiste en la continuidad de la historia de la salvación según la Escritura: somos los hijos de los profetas, los hijos de la alianza.

 

Wednesday, April 20, 2022

Peregrinos


 

Evangelio

Lc 24, 13-35

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: “¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?” Él les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron”.

Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.



Meditacion:

Camino de la finca, los discípulos de Emaús  hicieron la experiencia del paso de la oscuridad a la luz, de la ceguera a la visión, de la distracción al reconocimiento. Vivieron una catequesis y una experiencia de fe en  la nueva presencia de Cristo. “A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero el desapareció”. El camino, la conversación, la explicación de la Escritura, el bendecir y compartir el pan, han sido los elementos de la cristolofanía. El final verifica la convicción fundamental: “Era verdad, ha resucitado y se ha aparecido a Simón”. A la inversa, la Eucaristía es un sacramento pascual;  los discípulos lo reconocen al partir el pan.

El milagro del “lisiado de nacimiento” muestra la eficacia vitalizadora del Resucitado por medio de sus testigos. Los discípulos  son portadores del poder del Resucitado. Hablan en su nombre, curan en su nombre: “en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar”.  Y echó a andar dando brincos y alabando a Dios.

El tipo de curación tiene un alto significado simbólico. El Resucitado hace mover al paralítico que somos cada uno de nosotros. Nos cura de nuestras parálisis. Nos pone en movimiento, nos hace saltar y alabar a Dios. La fe en el Resucitado aporta una forma de vida nueva.

Y eso hay que celebrarlo, agradecerlo, contarlo anunciarlo. Es la  gran maravilla que Dios ha hecho en nuestra historia. Y que sigue haciendo con nosotros. 

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...