Monday, May 31, 2021

Maria

 

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María:
“Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre
y su misericordia llega de generación en generación 
a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero,
destronó a los potentados 
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia,
para siempre”.

María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.


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Meditacion:

Termina el mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María, y lo hacemos con la Visitación de la Madre de Dios a su prima, santa Isabel. Resuenan aún en nuestros oídos las reflexiones sobre la Santísima Trinidad, que celebrábamos ayer, domingo. Un Dios, Uno y Trino, un Dios amor, que quiere que nos relacionemos, que nos pongamos en camino.

Eso es precisamente lo que hizo María, al saber que Isabel la necesidad. Sin dudarlo, sin pensar en los riesgos del camino, sin pensar en su propio estado, con prontitud se marcha a servir a aquella que estaba en necesidad.

El encuentro entre las dos futuras madres fue una explosión de gracia, de Espíritu Santo. San Juan Bautista saltó de gozo en el vientre de su madre, María fue proclamada bendita, Isabel se sintió especialmente agraciada por la visita, todos se sintieron tocados por la mano de Dios.

Para nosotros es difícil, a veces, salir de casa para ayudar a un familiar o a un vecino, levantar el teléfono o buscar en el móvil un contacto para hacer una llamada. María sale rápidamente a remediar una necesidad. Los santos son siempre un ejemplo a seguir. Santa María, sobre todo. Ejemplo de humildad, paciencia, fe, confianza, alegría… Todas las virtudes estaban en María. Y, si nos esforzamos en imitarla, pueden estar también en nosotros.

Porque todos los títulos de María, todo lo que la Iglesia nos propone para la contemplación, no son cosas que la alejen de nosotros. Son recordatorios de que María, una de los nuestros, nos muestra un camino a seguir, por el que se puede andar, si nos esforzamos, si lo pedimos día a día, si lo rezamos con fe.

Hoy, sobre todo, conviene ser agradecido. El “Magníficat” nos muestra a María, plena de gracia, agradeciendo a Dios por todo lo que ha hecho en su vida. Revisa todo lo que el Padre Bueno ha hecho por ti, vuelve a Él tu mirada, en un rato tranquilo de oración, y dile lo feliz que te sientes por saberte elegido para llevar a cabo una misión. La tuya.

Saturday, May 29, 2021

Autoridad

 

Evangelio

Mc 11, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: “¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?”

Jesús les respondió: “Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme”.

Ellos se pusieron a razonar entre sí: “Si le decimos que de Dios, nos dirá: ‘Entonces ¿por qué no le creyeron?’, y ¿si le decimos que de los hombres?” Pero, como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: “No lo sabemos”. Entonces Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto”.


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Meditacion:

En el Evangelio de hoy le preguntan a Jesús “con qué autoridad” hacía las cosas y “quién le había dado tal autoridad”. Cuando la autoridad nace del cargo que uno ocupa, del poder que tiene, del dinero que posee y de la fama, normalmente esta autoridad se impone y busca el dominio del otro; intenta subyugarlo, controlarlo y tenerlo amarrado. El poder, el dinero y la fama buscan privilegios, e incluso intentan controlar a Dios.

Hay también otra autoridad que busca la dignificación y la promoción de las personas; su objetivo es el crecimiento y desarrollo de las personas; y se ejerce en servicio a los demás sin buscar su propio beneficio personal y social. Es la autoridad de quien ha comprendido que “mandar es servir” y la ejerce con amor sin usar la fuerza y buscando convencer más que imponer.

Existe además la autoridad moral: el propio testimonio de vida. Jesús decía “si no me creen a Mí, crean a mis obras, pues ellas hablan de Mi”. Es la autoridad de quien ha hecho de su vida un servicio desinteresado a los pobres y excluidos, e incluso ha dado su propia vida por su liberación total. Es la autoridad del testimonio verdadero y nítido de la persona de bien que se conoce por sus obras, porque “un árbol bueno no da frutos malos, y un árbol malo no da frutos buenos”.

En este mundo de las comunicaciones globales qué importantes son los gestos de bondad, misericordia y amor; producen espontáneamente reacciones y sentimientos positivos. Ya se dice que “un gesto vale por mil palabras”. Es la evangelización más convincente porque como decía el Beato Pablo VI “el mundo de hoy escucha con más gusto a los testigos”. San Pablo decía a los cristianos de Tesalónica: “ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien”.

Amiga y amigo lector: nuestra fuerza –autoridad- está en el amor y en hacer el bien. Ojalá también hoy puedan decir de nosotros, cristianos del siglo XXI, lo mismo que decían de los cristianos del siglo primero “Mirad cómo se aman. Hermanos qué tenemos que hacer para ser como ustedes”. El libro del Eclesiástico decía de los hombres de bien: “Hagamos el elogio de los hombres de bien…Hay quienes no dejaron recuerdo y acabaron al acabar su vida, fueron como si no hubieran sido… No así los hombres de bien: su esperanza no se acaba, sus bienes perduran en su descendencia, su heredad pasa de hijos a nietos… Su recuerdo dura por siempre, su caridad no se olvidará” (44, 1.9-13).

Friday, May 28, 2021

Vida espiritual

 

Evangelio

Mc 11, 11-26

Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: “Que nunca jamás coma nadie frutos de ti”. Y sus discípulos lo estaban oyendo.

Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles: “¿Acaso no está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.

Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús: “Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó”.

Jesús les dijo entonces: “Tengan fe en Dios; les aseguro que si uno le dice a este monte: ‘Quítate de ahí y arrójate al mar’, sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán. Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas”.


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Meditacion:

Marcos presenta dos signos para expresar la sequedad y la esterilidad de la religiosidad del pueblo de Israel; signos que expresan la infidelidad del pueblo elegido a la Alianza con su Dios. Estos signos son: -la higuera que no tenía frutos cuando Jesús “sintió hambre” y fue a buscar en ella higos para comer; -la expulsión de los vendedores del templo, que expresa la destrucción de los ritos vacíos y materialistas del culto judío. Ambos signos ponen de relieve la falta de fe y verdadera religiosidad. Ya los Profetas habían denunciado el culto ”vacío” y estéril cuando decían “este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí”. Y Jesús incluso “maldice” la higuera para expresar la sequedad y esterilidad radical de este pueblo elegido para llevar adelante los planes de Dios.

San Juan dice: “quien dice que ama a Dios y no cumple sus mandamientos es un mentiroso”; Santiago “la fe sin obras está muerta”, y “la religión verdadera a los ojos de Dios es ayudar a las viudas y los huérfanos”. Mateo “por su obras los conoceréis; un árbol bueno no da frutos malos”. No sirve una religión de solos rezos, de devociones, de asociaciones religiosas, de movimientos apostólicos… si no contribuyen a solucionar los problemas de los pobres y marginados. No basta tampoco dar pan al hambriento, bebida al sediento y vestido al desnudo, sino trabajamos por la dignificación de estas personas. Como dice el slogan “no dar solo el pescado, sino enseñar a pescar”. No es suficiente una caridad asistencial, si no va acompañada de una caridad promocional y de desarrollo. La verdadera caridad es la que ayuda a las personas a sentirse y ser personas y miembros activos de la sociedad.

Jesús curaba, sanaba, perdonaba, defendía a los pobres, es decir practicó una solidaridad efectiva y eficaz, no de palabras y mero consuelo. Para Jesús recuperar la dignidad de las personas era lo prioritario y fundamental. Así es como damos verdadero fruto y ofrecemos un culto agradable a Dios, “en espíritu y verdad”.

Para no caer en la sequedad y esterilidad Marcos nos recomienda: la fe sin reservas en Dios Padre, la oración confiada y el perdón que favorece la comunidad fraterna, es decir la unión vital con Jesús (“sin mí ustedes no pueden hacer nada”) y la comunión en la comunidad cristiana (“tenían todos un solo corazón y un alma sola, y pensaban y sentían todos lo mismo”) y así “entre ellos no había necesitados porque lo compartían todo”.

Thursday, May 27, 2021

El ciego Bartimeo

 

Evangelio

Mc 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”

Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.


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Meditacion:

En Evangelio de Marcos nos relata la curación del ciego Bartimeo. Al borde del camino le dice a Jesús que pasa: “Hijo de David, ten compasión de mí”. Jesús no pasa de largo sino que le libra de su ceguera, y le éste le seguía por el camino.

En el fondo todos estamos ciegos, la ventaja de Bartimeo respecto a nosotros, es que él lo sabe, es consciente de si ceguera y por eso capaz de clamar al Señor que pasa. Nosotros no somos tan conscientes de nuestra ceguera, creemos que vemos con claridad. Por eso decretamos, juzgamos, sentenciamos, definimos, fijamos, … Tal y como nos decía la Primera Lectura “no vemos más que una chispa”. Sólo Dios conoce el corazón humano y el porqué de las cosas.

Jesús es la luz que todo lo ilumina. En la medida en que nos acercamos a él en esa medida podemos ver la realidad de la cosas, de la vida, de nosotros mismos, y descubrir en ella la bondad y la belleza de la obra de Dios. El es la luz que todo lo ilumina, lo llena de vida y de sentido. Por eso cuando Jesús abre nuestros ojos no podemos sino seguirle por el camino, porque hemos descubierto la luz, “¿quién se saciará de contemplar su hermosura?”

Wednesday, May 26, 2021

Relacion con Jesus

 

Evangelio

Mc 10, 32-45

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: “Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará”.

Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. Él les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron: “Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.

Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”.


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Meditacion:

Todos hemos leído cuentos sobre un cocinero, un leñador o una viuda a quien se le conceden tres deseos y los malgasta en cosas inútiles. Y todos hemos pensado: “¡Mi primer deseo habría sido tener un número ilimitado de deseos!”

Esta es la clase de mentalidad que se encuentra detrás de la petición de Santiago y Juan: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte” (Marcos 10, 35). Pareciera como si estuvieran tratando a Jesús como un servidor cuyo único fin era cumplir sus órdenes.

Cuando Jesús los cuestiona, ellos rápidamente afirman estar dispuestos a pagar el precio por el honor que pretenden. Pero pareciera que no tienen idea de lo que implica “pasar la prueba que yo voy a pasar”.

Fácilmente podemos acercarnos a Jesús en la Eucaristía de la misma forma: Con una lista de pecados que queremos que sean perdonados y de favores que sean concedidos, pero sin un interés genuino de estar unidos a él. Esta perspectiva puede rendir honor a Jesús por ser todopoderoso y todo amor, pero aun así pierde lo esencial. Tal vez sería mejor preguntarnos de qué manera se acerca él a nosotros.

“El Hijo del hombre… no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos” (Marcos 10, 45). En Misa, Jesús es la víctima cuyo cuerpo se ofrece por nosotros. En la Confesión, lava nuestros pies. En la oración, su incansable mirada expone nuestras necesidades más profundas, y sus manos extendidas y heridas nos alcanzan, listas para llenarnos con su gracia. En cada situación difícil, él está a nuestro lado, invitándonos a tomar nuestra cruz y seguirlo por el camino de la confianza y la obediencia.

En lugar de asistir a Misa con una lista de peticiones o pedirle a Jesús que te colme de bendiciones, intenta acercarte a él cuando él se acerca a ti. Ofrécele tu vida: el trabajo de la semana, tus talentos, tus logros y sí, también tus temores y necesidades. Entrégaselo todo a él. Luego mira cómo Jesús toma tu vida y te la devuelve, llena de su gracia.

“Señor, quiero ser un siervo en la familia de la fe. Te suplico que me ayudes a vaciarme y colocar mi vida a tus pies.”

Tuesday, May 25, 2021

Los ultimos seran los primeros

 

Evangelio

Mc 10, 28-31

En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte’’.

Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros”.


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Meditacion:

Uno puede organizar su vida de dos formas: desde el tener, acumular y poseer bienes materiales y vivir para estas cosas, o desde los valores del Evangelio: el amor total a Dios y al prójimo practicando la solidaridad, el compartir, el poner lo que uno es y tiene al servicio de los demás. Algo claro en el Evangelio de Jesús es que la vida no se nos ha dado para hacer dinero, tener éxito o logar un bienestar personal sino para hacernos hermanos. De ahí que el compartir lo nuestro con los necesitados es la única fuerza de crecimiento, lo único que hace avanzar decisivamente a la humanidad hacia la salvación.

Cuando una persona descubre vivencialmente que el amor total a Dios y al prójimo es lo primero y fundamental en la vida, vive la relación con las cosas de este mundo de otra forma. Percibe que la familia, con lo importante que es, no es tan decisivo como el amor de Dios descubierto. Y es capaz de “abandonarla” (es decir, ponerla en segundo lugar) como dice hoy Marcos, porque ha encontrado una perla de mayor valor que da un nuevo sentido a su vida. Percibe que la persona humana se realiza plenamente cuando vive el amor de Dios compartiendo lo suyo con los demás. Y experimenta que “el que deja casa o hermanos o hermanas, o madre o padre o hijos o tierras por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este mundo cien veces más… y la vida eterna”. No quiere decir que se “centuplique” lo dejado, sino que recibe otra riqueza mayor y más gratificante: la satisfacción humana que da el obedecer a Dios, la paz y la alegría interior, el sentirse libre de ataduras, y las bendiciones divinas “porque Dios bendice al que da con generosidad”.

Ese es el “cien veces más” del Evangelio. Así como el joven rico se entristeció al oír a Jesús que le pedía el desprendimiento de su riqueza, el que pone en práctica esa pobreza siente alegría, paz y liberación interior, porque la verdadera riqueza es cumplir las enseñanzas de Jesús. Se cumple así la palabra del mismo Señor: “hay más alegría en dar que en recibir”.

Monday, May 24, 2021

Nuestra Madre

 

Evangelio

Jn 19, 25-34

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre,  la hermana de su madre, María la de Cleofás,  y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,  Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término,  para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo  y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:  “Todo está cumplido”,  e inclinando la cabeza, entrego el espíritu. 
 
Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua,  para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado,  porque aquel sábado era un día muy solemne,  pidieron a Pilato que les quebraran las piernas  y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno  y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto,  no le quebraron las piernas,  sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza  e inmediatamente salió sangre y agua. 


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Meditacion:

Si te preguntas el por qué del evangelio de hoy, es la fiesta de la Virgen María, Madre de la Iglesia. En el siglo II, San Ireneo, escribió que el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado con la obediencia de María. Sí, Eva fue la madre de todos los seres vivientes, pero al accept a Jesús en su vientre, María se convirtió en la madre de todos aquellos que nacieron a la vida eterna a través de él. Y eso la convierte a ella en madre de toda la Iglesia.

Como una buena madre, María nos ayuda y nos guía, individualmente y como Iglesia, con ternura y compasión. Ella está comprometida a enseñarnos y ayudarnos a convertirnos en personas bondadosas y fieles que aman al Señor y que se aman unos a otros. Nos motiva a obedecer a Dios y confiar en él y no se limita simplemente a decirnos qué hacer; también es nuestro ejemplo. Por medio de sus acciones, nos muestra cómo escuchar el mensaje de Dios y ponerlo en práctica, y también cómo hacerlo con humildad y entrega (Lucas 8, 21).

Como lo hace cualquier buena madre por sus hijos, María también reza por nosotros constantemente. Ella conoce nuestras dificultades, esperanzas y temores, y los presenta frente a su Hijo y le pide que él nos ayude. Y, así como lo haría cualquier buena madre, corre a nuestro lado cuando tropezamos y caemos. Ella acude a consolarnos pero también a animarnos para que nos levantemos con fe e iniciemos de nuevo.

Querido hermano, te invito a que hoy dediques un tiempo para meditar en la misión que Dios le encomendó a la Virgen María como tu madre espiritual y como Madre de la Iglesia. Este día de fiesta en su honor es un buen día pararse más a ella y para pedirle que te guíe en tu camino de fe. María, la nueva Eva, está presta para mantenerte cerca de su corazón.

“Padre, gracias por darnos a María como Madre de la Iglesia. Te ruego que me ayudes a aprender de su ejemplo y a recibir las bendiciones de su intercesión ”.


Saturday, May 22, 2021

Sigueme

 

Evangelio

Jn 21, 20-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: “Sígueme”. Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: ‘Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?’ Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¿qué va a pasar con éste?” Jesús le respondió: “Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme”.

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: ‘Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?’

Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.


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Meditacion:


El epílogo del Evangelio de Juan tiene que ver con la misión propia del «discípulo amado». El texto está formado por dos pequeñas unidades: la predicción sobre el futuro del discípulo amado (vv. 20-23) y la conclusión del Evangelio (vv. 24s). El redactor del evangelio en el capítulo 21 aborda el tema de la relación entre Pedro y el discípulo amado. El tono un tanto polémico de estas últimas frases reflejan de algún modo las tensiones que se vivían en las primeras comunidades cristianas. El evangelista regulariza la relación entre Pedro y el discípulo amado con una palabra de autoridad de Jesús: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?  Tú Sígueme».

En su esencia, la respuesta de Jesús a Pedro fue una solicitud a recordarse que era a Él a quien debía «Seguirlo» (21:19); el destino del discípulo amado no era asunto suyo. Mientras Pedro debe asumir una muerte violenta, el discípulo amado debía sobrevivir hasta la venida de Jesús.  El Evangelio nos muestra que lo decisivo es seguir a Jesús. El seguimiento tiene un carácter personal y no se puede transferir. Nace de un encuentro personal con Jesús y de una respuesta libre que se da, con la cual se establece una relación personal con él. Por eso, la medida del seguimiento para unos no tiene por qué ser la misma para otros. Al final estamos todos en el camino del seguimiento.

En los últimos versículos se hace una referencia a la validez del testimonio del discípulo amado que garantiza el contenido del «Cuarto Evangelio». El epílogo se concluye con unas palabras que nos quieren recordar que las obras de Jesús recogidas en este Evangelio son solo una mínima selección de todas aquellas que Él ha realizado. Pero como indica Jn 20, 31, son suficientes para ofrecer una base de fe para creer que Jesús es el Cristo, y los lectores, por medio de esta fe, sean llevados a hacer la experiencia de vida eterna manifestada en Jesús.

En esta vigilia a la solemnidad de Pentecostés renovemos la respuesta de nuestro sí al Señor. En oración con María, nuestra Madre, pedimos al Espíritu que llene nuestra vida:

Friday, May 21, 2021

Me amas???

 

Evangelio

Jn 21, 15-19

En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”.

Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”.

Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas.

Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”. Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: “Sígueme’’.


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Meditacion:

El texto del Evangelio se centra en la figura de Simón Pedro. El evangelista especifica cuál es el rol del apóstol en la comunidad eclesial: es llamado al oficio de pastor (vv. 15-17), y a dar testimonio con su martirio (vv. 18s.). El evangelio del «discípulo amado» recupera, por así decirlo, el papel de Pedro en la clave del amor. Solo el que ama puede pastorear el rebaño reunido por el amor. Solo el que responde al amor de Cristo es capaz de ser responsable de su rebaño.

Jesús, por consiguiente, antes de confiarle a Pedro el encargo de Pastor de la Iglesia, le invita a una confesión de amor. El Señor le interroga por el amor tres veces (vv. 15.16.17), refiriéndose de este modo a la triple negación. Jesús no le reprocha nada. Solo insiste en el amor.  Esta insistencia de Jesús puede ser interpretada como la condición para establecer una relación de comunión, de amistad, de filiación que Pedro tiene que tener con el Señor. Antes que, en cualquier capacidad humana, el ministerio pastoral de Pedro se basa en una experiencia de íntima comunión con el Señor. No se trata de un puesto de prestigio y de poder.

El servicio de Pedro brota de una relación profunda con Jesús, quien conoce su corazón. «Jesús, buen Pastor, no humilla ni abandona en el remordimiento: en Él habla la ternura del Padre, que consuela y relanza; hace pasar de la disgregación de la vergüenza – porque verdaderamente la vergüenza nos disgrega – al entramado de la confianza; vuelve a donar valentía, vuelve a confiar responsabilidad, entrega a la misión. Pedro, que purificado en el fuego del perdón pudo decir humildemente “Señor, Tú conoces todo; Tú sabes que te quiero” (Jn 21, 17). Estoy seguro de que todos nosotros podemos decirlo de corazón» (Homilía del Papa Francisco, jueves 23 de mayo de 2013)

La misión de la Iglesia y de cada uno de sus discípulos se realiza siempre en el seguimiento de Jesús, que inicia cuando respondemos a su pregunta: «¿Me amas?». «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Este hermoso texto del Evangelio nos recuerda que el amor de Jesús, tanto el que él tiene por nosotros como el que nosotros profesamos por él, pasa por el cuidado de los demás. El Espíritu nos conceda la gracia de permanecer con amor en el seguimiento de Jesús.

Thursday, May 20, 2021

Unidad

 

Evangelio

Jn 17, 20-26

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos’’.


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Meditacion:

Imagina a Jesús en el aposento alto; él sabe que no estará mucho más tiempo en este mundo. También conoce las presiones que sus discípulos enfrentarán en su ausencia. Al mirar alrededor de la sala, ve a Simón el celote y a Mateo, el cobrador de impuestos. ¿Serán ellos capaces de mantenerse unidos una vez que él ya no esté? Incluso los hermanos Santiago y Juan, o Pedro y Andrés podrían tomar caminos separados. ¿Y qué pasará con las personas que llegarán a creer a través de su predicación?

En esas últimas horas, ¿qué tendría Jesús en su corazón? Unidad.

Actualmente, esta podría parecer una meta inalcanzable para nosotros. Desde luego, no podemos resolver por nuestra propia cuenta dos mil años de división en la Iglesia. La desunión parece ser parte de nuestra naturaleza humana. En el tiempo de Jesús, era la división entre los gentiles y los judíos; luego entre protestantes y católicos. Y por encima de estas, hay incluso división en medio de familias o parroquias. ¿Cómo podemos ser uno solo?

Recuerda, Jesús intercede por ti. La búsqueda de la unidad no se limita a diálogos teológicos o servicios ocasionales de oración conjunta. Comienza con Jesús que te ayuda a amar a las personas más cercanas a ti. Incluso si tú no estás de acuerdo con ellos, aun así puedes percibir la gracia de Dios en su vida. Porque el primer paso para la unidad es estar unido a las personas que tú conoces.

Así que piensa en Jesús en ese aposento alto viendo los rostros de cada uno de sus discípulos. Ahora piensa en alguien con quien no estás en paz. Tal vez tú y tu esposo o esposa tienen diferentes perspectivas en un asunto sensible y cada vez que surge el asunto, parece que un muro se levanta entre ustedes.

Jesús los está mirando a los ojos y ve lo que los divide pero está orando para que ustedes estén unidos. ¿Pueden llegar a un acuerdo? ¿Pueden intercambiar puntos de vista y entender la posición del otro? ¿Qué podría pedir Jesús por ti o por la otra persona? ¿Cómo puede animarlos a ser uno?

No te rindas al desánimo. Recuerda, ¡Jesús mismo está intercediendo por ti para que puedas ser uno con tus hermanos!

“Señor, ¡haznos uno como tú y el Padre son uno!”

Wednesday, May 19, 2021

Cuidados hasta el fin

 

Evangelio

Jn 17, 11-19

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad’’.

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Meditacion:

¿Qué le pedirías a Dios si estuvieras enfrentando una muerte dolorosa? ¿Fortaleza? ¿Paz? ¿La gracia para soportarla? Jesús rezó por sus amigos pues quería cuidar lo que él había comenzado en el corazón de ellos. El Señor deseaba que su obra continuara y diera fruto hasta el día en que ellos se reunieran con él.

¿Sabes qué? Jesús nos incluyó a nosotros en su oración. ¡Te incluyó a ti! Con amor y compasión, le pidió a su Padre: “Cuídalos en tu nombre, líbralos del mal, santifícalos.”

Cuídalos: Jesús pidió a su Padre que te guardara para él. ¡El Señor lo hará! Tu Padre celestial nunca te abandonará, nadie puede separarte de su mano. Por lo tanto, siéntete en libertad de hablar con él sobre tus esperanzas y temores, tus fortalezas y debilidades. Dedica tiempo a estar en su presencia y escuchar su voz.

Líbralos del mal: Jesús sabe lo que puede amenazar la buena obra que él ha iniciado en ti. Así que pidió particularmente al Padre que te protegiera de esas cosas. En medio de las pruebas, la enfermedad y las decepciones, Dios no solo defenderá tu fe; te ayudará a que aumente y prospere. Eso se debe a que no es solamente “tu” fe, es su vida en ti. Sin importar lo que estés enfrentando, puedes caminar en la libertad y confianza de saber que el Padre está contigo en todo momento. Esta tarde, repasa los eventos del día; pídele al Espíritu Santo que te muestre en qué momentos te protegió y te ayudó a crecer.

Santifícalos: A su plegaria por nuestro bienestar, Jesús añadió otra petición. Le pidió al Padre que nos santificara y nos dedicara a un propósito específico. El Señor se refería a todos, no solamente a los excepcionalmente talentosos, a los sobresalientes y a los naturalmente hábiles. ¡Tú has sido escogido! Tu vida aquí no es un accidente, tampoco es inútil o insignificante. Tu vida ha sido ordenada por Dios para una misión que solamente tú puedes cumplir.

Jesús te ama y cuida de ti. Lee de nuevo el Evangelio de hoy e inserta tu nombre cuando Jesús habla de aquellos que el Padre le ha dado. Luego alábalo por amarte tan profundamente.

“Gracias, Padre, por el amor y el cuidado que tienes por mí. Te suplico que me ayudes a confiar en los planes que tienes para mí.”

Monday, May 17, 2021

Pentecostes se acerca

 

Evangelio

Jn 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.

Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.


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Meditacion:

Con la celebración de la Ascensión del Señor entramos en la séptima semana del tiempo de Pascua. La liturgia de la Palabra nos irá preparando a la solemnidad de Pentecostés. Es un tiempo propicio para disponer nuestro corazón, ensanchar nuestro espíritu y abrirnos a la acción del Espíritu de Jesús. No podemos quedarnos mirando al cielo con los brazos cruzados. Es urgente que reavivemos en nosotros el fuego del Espíritu que nos impulse a hacer viva la presencia de Jesús, y continuar la misión de llevar la alegría del Evangelio a todas partes y aliviar el sufrimiento de nuestro mundo. Esa es la función del Espíritu Santo.

En el evangelio de hoy se nos presenta la conclusión del llamado «Discurso de despedida» de Jesús. El versículo final del discurso nos da una pista fundamental de interpretación: «les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo ». El Resucitado siempre trae consigo la paz. Es una paz que el mundo no nos pueda dar, la paz que Jesús nos ofrece viene de su íntima comunión con el Padre. Por eso, él nunca estará solo. Aunque sus discípulos le abandonen. Al despedirse de sus discípulos Jesús les invita una vez más a tener confianza. A pesar de las pruebas y dificultades que no deben desanimarse. ¡Cristo ha vencido al mundo!

Esta convicción nos debe animar a nosotros también hoy. Seguimos teniendo pruebas y dificultades. La situación de nuestro mundo tan afectada por la pandemia mundial, las guerras, la violencia, la corrupción, etc., nos ofrece un horizonte desesperanzador. En estos momentos las palabras de Jesús tienen una actualidad y una fuerza particular. Nos confortan, nos dan consuelo, la fuerza para seguir caminando. Esa es la función del Espíritu Santo que sigue actuando más de lo que podemos imaginar.


Saturday, May 15, 2021

Pidan y se les dara

 

Evangelio

Jn 16, 23-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre’’.


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Meditacion:

Hace poco me comentaba un buen amigo y mejor creyente que esto de la oración de petición no es tan sencillo como parece a primera vista. La relación con Dios no puede ser una especie de relación comercial en el que si yo le doy unas oraciones, con eso me gano el derecho de reclamar que me dé lo que le pido.

      Pero es que a veces pedimos desde lo más profundo de nuestro ser. Pedimos la salud para un ser querido, pedimos para que su gracia se haga presente en la vida de nuestro vecino o nuestro amigo o nuestro familiar, que sabemos que es infeliz y que se está perdiendo. Lo pedimos con toda la fuerza y ​​con toda la fe porque hay situaciones en que nos sentimos absolutamente impotentes y del fondo de nuestro corazón brota la oración: “Señor, ayúdanos / ayúdame”.

      Pero a veces, muchas veces no sucede nada. A pesar de nuestra oración llena de fe, ¡no sucede nada! ¿Qué pasa entonces? ¿Es que Dios no escucha las oraciones de sus hijos? ¿Es que nuestra oración no pasa de ser un grito en el vacío? ¿Es que no hay nadie al otro lado?

      No sólo eso, Jesús dice en el Evangelio que él mismo pedirá al Padre por nosotros. Y nos dice que recibiremos respuesta. Pero ... nada.

      Aquí entramos en los terrenos de la fe, de la confianza. Creemos que estamos en las manos de Dios padre bueno que nos ama. Y eso lo creemos a pesar de los pesares. No tengo más que recordar las palabras de una gran minusválida a la que conocí hace años. Ella podía contar lo que era vivir una vida de limitaciones físicas, de enfermedades y dolores sin cuento. Pero también se podía oír cómo decía: "Yo estoy segura de que Dios me quiere, de una forma un poco rara pero me quiere". Que el Señor nos conceda a todos esa fe y esa confianza en su amor, a pesar de todos los pesares que nos vengan.

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...