Wednesday, June 23, 2021

Falsos profetas

 

Evangelio

Mt 7, 15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 

Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán”. 


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Meditacion:

Cuando Abram tenía setenta y cinco años, Dios hizo una alianza con él y le prometió que él sería padre de muchas naciones (Génesis 12, 1-4). En la lectura de hoy, los años han pasado y Abram todavía está esperando que estas promesas se cumplan. Al orar y exponer sus preocupaciones respecto al atraso, Dios le asegura que sus promesas no cambian. ¡Tendría tantos descendientes que, como sucede con las estrellas del cielo, sería incapaz de contarlos (Génesis 15, 5)!

Definitivamente, Abram tenía razones para dudar. Él ya estaba entrado en años cuando Dios lo llamó por primera vez, y ahora él y Sarai se estaban haciendo viejos. ¿Cómo podrían tener un hijo, y cómo podrían poseer una tierra que ya estaba ocupada? Y sin embargo, porque creyó que Dios guardaría su alianza, Abram fue perseverante en la esperanza.

Es posible que a veces te sientas de la misma forma en que se sintió Abram. Tal vez estás esperando que un ser querido se sane, que una relación dañada se restaure o que un hijo rebelde se vuelva a Dios. Conforme el tiempo pasa y esperas las señales de que tus oraciones serán contestadas, puede ser difícil mantener viva la esperanza. A veces puedes preguntarte si Dios se olvidó de ti o incluso puedes cuestionarte si es verdaderamente fiel a su palabra.

Pero Dios ha hecho una alianza contigo, y tú puedes contar con él. Su fidelidad y la promesa que te ha hecho de darte una recompensa eterna son inquebrantables. Es posible que el Señor no actúe en el tiempo en que tú prefieres o exactamente de la forma en que tú esperas, pero no tengas dudas de que él te responderá.

Recuerda que esperar en el Señor no significa ser pasivo. Se necesita una paciencia activa al recordar la fidelidad de Dios y decir una y otra vez: “Sí, yo confío en los planes que Dios tiene para mí”. Requiere contrarrestar el temor y la duda con fe y esperanza. También significa no intentar presionar a que las cosas sucedan a tu manera, en tu propio tiempo.

Así que mientras estás esperando en el Señor, recuerda a Abram. Sigue su ejemplo y pon tu fe en el Dios que es fiel y mantiene sus promesas, siempre.

“Padre celestial, ayúdame a perseverar en la fe y la esperanza de que tú me darás la recompensa que estás preparando para mí, te lo ruego.”

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