Wednesday, June 16, 2021

Obras de caridad

 

Evangelio

Mt 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará’’.


-------------------------------------------------------------------------------------------


Meditacion:

¿Alguna vez te han pedido que hagas una contribución a una buena causa en un momento en que estabas preocupado por pagar la próxima cuenta? Cuando San Pablo decidió hacer una colecta para la comunidad cristiana de Jerusalén, algunos de los creyentes en Corinto probablemente se encontraron en un dilema similar. Se deben haber preguntado por qué debían dar dinero a otras personas que se encontraban a kilómetros de distancia cuando no tenían suficiente para sí mismos.

“Serán ustedes ricos en todo para ser generosos en todo”, les dijo Pablo (2 Corintios 9, 11). En otras palabras, Dios los ha bendecido a ustedes abundantemente para que así ustedes puedan bendecir a otras personas.

Pablo no estaba hablando solamente de bendiciones materiales, también hablaba de las espirituales. Es parecido a lo que le dijo a la iglesia en Éfeso: “Dios nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones espirituales” (Efesios 1, 3). Dios fue tan generoso que envió a su único Hijo para que se hiciera uno como nosotros y muriera por nosotros, para que así conociéramos su amor y misericordia. Es esta comprensión de nuestra “riqueza” en Cristo la que puede ayudarnos a ser generosos.

Desde luego, Dios no nos está pidiendo que demos todo nuestro dinero o nuestro tiempo. Pero tampoco quiere que nos aferremos tanto a las cosas que no estemos dispuestos a dar nada.

Tal vez él te ayudará a ver más claramente todas las formas en que ha provisto para ti, y eso te inspire a dar a los pobres algo de dinero que de otra forma gastarías en entretenimiento. Tal vez tus hijos ya crecieron, y ahora tienes más tiempo libre que puedes donar a tu parroquia. O quizá has sido bendecido con una rica vida de oración, y puedes sentir que Dios te está pidiendo que dediques algo de tu tiempo de oración a interceder por las necesidades de otras personas.

Dios es un proveedor alegre. Con alegría nos dio a su Hijo y continúa perdonando nuestros pecados y derramando sobre nosotros su misericordia y su amor en nuestro corazón. ¡Pidámosle la gracia para dar con tanta alegría como él lo hace!

“Padre celestial, gracias por todo lo que me has dado, te ruego que me muestres cómo compartirlo con otros.”

No comments:

Post a Comment

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...