Evangelio
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepintanse y crean en el Evangelio”.
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.
Meditacion:
Terminado el ciclo de Adviento-Navidad hemos vuelto al tiempo Ordinario. Hace tiempo escuché a un amigo que había que hacerle un homenaje al tiempo Ordinario. ¿Sabes por qué? Porque, en el fondo, la mayor parte de nuestra vida es tiempo ordinario. Y aunque los tiempos “extraordinarios” nos acercan al misterio de nuestra fe y a la celebración con los cercanos, es en el tiempo ordinario donde se nos van dando las cosas importantes de la vida y donde estamos llamados a vivir con calidad.
En el día a día aprenden los niños/as a andar y a hablar. En ese mismo tiempo construimos la familia y la comunidad. También ahí colaboramos con nuestro trabajo cotidiano en el proyecto de la creación. En lo cotidiano surgen las intuiciones y las dudas, se forjan o se frustran los proyectos, se dan los encuentros y los desencuentros, acontecen las crisis y las superaciones...
“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”. Así se nos sugiere en el Salmo 115 de la liturgia de hoy: invocando su nombre, cumpliendo mis promesas, ofreciendo un sacrificio de alabanza… en medio del mundo.
El mismo Jesús –el Hijo- se hace “ordinario” y viene a la vida de cada día –junto al lago de Galilea, mientras los pescadores echan la red en el lago- a llamarnos por el nombre y a hacernos su propuesta: “Venid conmigo... Convertíos y creed la Buena Noticia”. En el tiempo Ordinario. ¿No es para hacerle un homenaje?
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