Evangelio
En aquel tiempo, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.
Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.
Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.
Meditacion:
Confiar, como los amigos confían en sus amigos. Confiar, como los niños confían en sus padres. De los que son como niños es el Reino de los Cielos. Dentro de cada uno de nosotros sigue habitando un niño, y ese niño puede abrirse, con asombro, a la invitación de Dios, cada día nueva, para ser parte de la Historia de la Salvación. Solo con asombro ante la grandeza de Dios, que se acerca a nosotros, sabiéndonos pequeños, como un niño en los brazos de su Padre, podemos alabar a Dios y sentirlo cercano.
Solo siendo como un niño podemos abrirnos al crecimiento y al cambio. Aceptar la novedad de Dios, que pide que le dejemos entrar en nuestra vida para hacerla nueva. Sentir el abrazo de Dios, para que su calor penetre en nuestra alma y podamos vivir con alegría.
Dediquemos hoy un tiempo a rezar por los enfermos, conocidos, familiares, parroquianos, si es posible, hagámosles una visita o una llamada, para que sientan nuestro apoyo, y recemos también por los niños, para que puedan crecer sanos, felices y tranquilos, puros, como los ángeles. Que tienen derecho a una infancia feliz.
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