Saturday, February 5, 2022

Ovejas sin pastor


 

Evangelio

Mc 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.



Meditacion:

Algunos de nosotros necesitamos hacer una siesta para soportar un día duro. Incluso Dios ordenó un día de descanso para su pueblo (Éxodo 20, 8-11). Así de importante es el descanso. Por eso no debe sorprendernos que Jesús y sus discípulos buscaran la oportunidad de descansar y tomar fuerzas después de andar predicando y curando a la gente.

Lo que es cierto físicamente lo es todavía más espiritualmente. Es especialmente importante para tu vida de fe que de vez en cuando dediques tiempo a descansar con el Señor. El fallecido Cardenal Hans Urs Balthasar, en su libro Oración, lo describe de esta manera: “Golpeados por la vida, agotados, buscamos un lugar donde estar en silencio, ser genuinos, un lugar de refrescamiento… [donde podamos] restaurar nuestra alma en Dios, para simplemente abandonarnos en él y ganar nuevas fuerzas para vivir” (énfasis añadido).

Para simplemente abandonarnos en él puede ser la parte difícil. Al intentar estar en silencio delante del Señor, a la mayoría de nosotros se nos empieza a formar casi instantáneamente una lista de cosas por hacer en nuestra mente. O comenzamos a experimentar culpa por cosas que no hemos hecho.

Deja ir eso, respira profundamente e intenta drenar la tensión. Luego trata de imaginar que Jesús está a tu lado. Si la música te ayuda a mantener tus pensamientos en el Señor, pon algo de música de fondo. Pero no le temas a los momentos largos de silencio. Los buenos amigos a menudo se sientan juntos en silencio para disfrutar la compañía del otro, sin necesidad de decir nada.

Si surge alguna idea que podría venir del Señor, medita en ella por un rato. Escribe cualquier palabra que creas que Dios podría estarte diciendo o lo que tú pensaste de tu experiencia. Pero aún si no sientes la presencia de Dios, cree que él está contigo de cualquier manera. Tú has respondido a la invitación de Jesús de “vengan… para que descansen un poco” (Marcos 6, 31). ¡Puedes contar con él para refrescarte y renovarte!

“Amado Señor, creo que tú me llenarás de fuerza y energía si descanso hoy a tu lado.”

No comments:

Post a Comment

Juan el Bautista

  Evangelio Lucas 1, 57-66. 80 Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se e...