Evangelio
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.
¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.
Meditacion:
Pero Jesús dice que seremos juzgados con la misma medida que usemos para medir a otros. ¡Eso asusta un poco! Quizá has leído este pasaje antes, pero no sabes cómo reaccionar cuando alguien te ofende. Tal vez sí sabes cómo hacerlo —con gracia— pero te resulta muy difícil.
Intenta recordar esto: Tu Padre celestial te mira con la misma medida de amor que tiene por Jesús. Tú no eres digno de ella, ¡nadie lo es! Pero eso no importa. De igual manera él derrama su gracia y misericordia todos los días, simplemente porque te ama. Si no puedes decir que has experimentado esta gracia, pídele al Señor que te muestre su amor en este preciso momento y que te permita ver la gracia que tiene reservada para ti. Probablemente es mucho más de lo que esperas o incluso crees que mereces, pero eso no importa. Acéptala toda y permite que esa gracia te transforme con el tiempo, hasta el punto en que ya no juzgues más a otros.
“Señor Jesús, te pido que abras mis ojos a tu amor para que yo pueda dejar de juzgar a los demás.”
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