vangelio
En aquel tiempo, llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos del Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos, ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos”.
Meditacion:
La verdad es que, todos tenemos esa tendencia a adorar “dioses falsos”, a veces sin ni siquiera darnos cuenta. Sucede cuando permitimos que otras cosas tomen el lugar de Dios en nuestro corazón. O buscamos nuestra alegría y consuelo en esas cosas; convirtiéndolas en un ídolo.
¿Cuál es la solución? El profeta Oseas le ofreció al pueblo de Israel una muy simple: “Es tiempo de buscar al Señor” (10, 12). Busca al Señor cuando te estás sosteniendo por tus propias fuerzas, aun cuando sientas resentimiento o estés exhausto, en lugar de confiar en la gracia de Dios. Busca al Señor cuando te encuentres acomodando nuevamente tu horario para dedicar más tiempo a las pantallas y terminas dándole menos a la oración. Busca al Señor cuando te das cuenta de que estás haciendo cosas para agradar a otras personas porque te importa más su opinión sobre ti que lo que Dios piense. Busca al Señor cuando te sientas tentado a poner tu éxito profesional por encima del tiempo con tu familia.
Hoy, aparta tiempo para buscar al Señor. Pregúntale: “¿Qué cosas me siento tentado a poner antes que a ti? ¿Qué puedo hacer para ponerte a ti en primer lugar?” Al hacerte estas preguntas regularmente, Dios puede abrir tus ojos y corazón para mostrarte qué es aquello que debes hacer para bajar a estos “dioses” de sus pedestales. Podría ser necesario que dejes de ver Netflix por unas semanas para dedicar más tiempo a la oración. O comenzar a asistir a la Confesión más a menudo. O quizá echar algo más en la caja para los pobres al final de la Misa.
Siempre es un buen momento para buscar al Señor. Conforme lo haces, él te mostrará cómo puedes ponerlo a él en el centro de tu vida.
“Amado Señor, te pido que me muestres aquellas cosas que están ocupando tu lugar en mi corazón y me ayudes a volverme a ti plenamente.”

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