En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?»
Y tenía ganas de ver a Jesús.
Meditacion:
Cuando la vida se ve como pura casualidad (como vimos ayer), todo en la vida carece de sentido y es deprimente. Es esta sensación de falta de sentido y de depresión la que encontramos en las palabras del autor del Eclesiastés (primera lectura). Pero si profundizamos, encontraremos realmente no sólo que la vida tiene sentido, sino que es la propia vocación del ser humano descubrir ese sentido. Viktor Frankl, que sobrevivió al Auschwitz nazi y vio en persona cómo muchas víctimas de los campos de concentración encontraban el sentido en medio de su sufrimiento, concluye así "En última instancia, el hombre no debe preguntar cuál es el sentido de su vida, sino que debe reconocer que es él quien se lo pregunta. En una palabra, cada hombre es interrogado por la vida; y sólo puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; a la vida sólo puede responder siendo responsable."

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