Evangelio
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.
A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir’’.
Meditacion:
Cualquier pecado concebible puede ser perdonado, excepto el pecado contra el Espíritu Santo, que es declarado "imperdonable". Esta declaración de Jesús es tan significativa que los tres evangelios sinópticos la mencionan. Sólo por el poder del Espíritu Santo se puede gritar "Abba, Padre". Si uno rechaza ese Espíritu, hemos rechazado a Dios para siempre. El Catecismo oficial lo explica así: "La misericordia de Dios no tiene límites, pero quien deliberadamente se niega a aceptar su misericordia arrepintiéndose, rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo" (CIC, #1864). Esto nos informa de nuevo de que somos nosotros los que hacemos realidad la posibilidad del infierno, y no Dios. Como dijo el Papa Juan Pablo II: "La 'condenación eterna', por tanto, no se atribuye a la iniciativa de Dios, porque en su amor misericordioso sólo puede desear la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor"

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