Evangelio
Lc 12, 35-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos".
Meditacion:
San Pablo nos dice que debido a que nuestros primeros padres se alejaron de la gracia, el pecado y la muerte entraron al mundo, y el panorama que nos ilustra parece bastante sombrío. Además, cada persona que nace en este mundo tiene una naturaleza pecadora. Como lo dice Pablo anteriormente en esta misma carta: “Todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios” (Romanos 3, 23).
Pero a pesar de tanto pecado, Dios ha derramado su gracia en abundancia por medio de la muerte y la resurrección de su Hijo Jesucristo.
¿Cuánta gracia? La suficiente para perdonar incluso al criminal más despiadado. La gracia suficiente para restaurar las relaciones dañadas que parecían imposibles de reparar. La suficiente para atraernos y volver nuestro corazón hacia Dios cuando nos hemos alejado. Y la gracia suficiente para ayudarnos unos a otros con nuestros pecados más difíciles de evitar.
¿Cuánta gracia? Seamos más específicos. La gracia suficiente para vencer la frustración que te causa tu hermano que da órdenes. La suficiente para ver el dolor que se encuentra detrás del enojo de tu esposa o esposo. La gracia suficiente para comenzar a eliminar la forma negativa en que ves a los demás. La suficiente para permitirte alejar tu atención de las redes sociales y prestársela a tu vecino que tiene una necesidad. La verdad es que ningún pecado es más grande que la gracia de Dios para perdonar. Más aún, no hay límite para la nueva vida de gracia que Jesús quiere cultivar en ti. Es una vida que se parece a la suya: Generosa, humilde, considerada, valiente, santa. Desde luego, tenemos que cooperar con él, pero la sola cantidad de gracia que primero él ha derramado sobre nosotros es impresionante.
Como dice San Pablo: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Romanos 5, 20). Esa gracia nos ha traído la vida eterna por medio de Jesús, y está disponible para ti hoy. Así que la próxima vez que te sientas dolorosamente consciente del pecado en el mundo, recuerda que es mayor la gracia que Dios ha derramado sobre el mundo, y sobre cada persona que lo habita. ¡Eso te incluye a ti!
“Señor, ¡te pido que me ayudes a confiar en tu gracia para vencer el pecado y recibir una nueva vida!”
.jpg)
No comments:
Post a Comment