Tuesday, December 12, 2023

Virgen de Guadalupe


 Evangelio

Lc 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.


Meditacion:

¡El anuncio que el ángel Gabriel hizo a María contenía tremendas noticias! El ángel le informó que había encontrado el favor de Dios, y le dijo que sería la madre del Hijo del Altísimo y luego le explicó cómo sucedería aquello. Finalmente, añadió una profecía sobre su prima Isabel, que para ese entonces tenía ya seis meses de embarazo. ¡Era mucha información que asimilar! Al principio, María “se preocupó mucho”, pero luego respondió de una forma de la que todos podemos aprender: “Cúmplase en mí lo que me has dicho” (Lucas 1, 29. 38).

Podríamos parafrasear las palabras de la Virgen María de esta forma: Todo esto es muy sorprendente, pero entrego mis planes a Dios. Quiero que se haga su voluntad, aun cuando eso signifique un futuro incierto para mí. Y con esa respuesta, María se convirtió en nuestro modelo de humildad. Mientras todos tenemos esperanza y sueños y planes, nuestro deseo más profundo debe ser una disposición de corazón a aceptar a Dios y sus planes para nosotros.

Hoy, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, celebramos las apariciones de la Virgen María a San Juan Diego en México en 1531. Ella que una vez dijo sí y aceptó el plan de Dios para su vida vio esta misma disposición en Juan Diego. Al llamarlo “el más pequeño de mis hijos”, confió en que él comunicaría su petición al obispo local para que se construyera una iglesia. Obedientemente, Juan Diego transmitió su mensaje, a pesar de que algunas personas lo rechazaron y se burlaron de él. El Señor honró su humildad, y el milagro de la imagen de Nuestra Señora impresa en su tilma convenció al obispo y a los críticos de Juan Diego.

Hoy y siempre, dile al Señor que tú también quieres ser humilde como lo fueron María y San Juan Diego. Dile que simplemente deseas hacer su voluntad, y pídele que te ayude a superar cualquier obstáculo como el temor al rechazo, que te impediría realizar lo que él te pide. Como hizo por Juan Diego, los planes de Dios darán fruto cuando tú respondas con un sí de corazón a él.

“Nuestra Señora de Guadalupe, reza por mí para que el Señor me de la gracia de crecer en humildad. Quiero ver la voluntad de Dios cumplirse en mí y a través de mí.”

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