Thursday, May 1, 2025

Lo alto


 Evangelio

Juan 3, 31-36

"El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.

El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él''.



Meditacion:

Voy a empezar con dos historias que nos pueden hacer pensar. Una se refiere al último viaje que hizo el papa Benedicto XVI a España. En una de esas grandes celebraciones y concentraciones que se suelen hacer en esos viajes, una de las frases que mas fueron coreadas por los jóvenes allí presentes fue algo así como “Somos la juventud del Papa”. Me pregunté entonces y me pregunto ahora porque nadie dijo a los jóvenes que sería mejor que gritaran “Somos la juventud de Jesús”.

La otra historia se refiere a un sacerdote relativamente joven al que oí decir en la homilía con toda emoción que “Juan Pablo II era su Papa”. Y al decirlo se llevó la mano al corazón. Tampoco nadie, parece ser, le había dicho que Papas hay muchos pero que lo importante es seguir a Jesús.

Las dos historias nos llevan a pensar en lo fácilmente que las personas ponemos toda nuestra confianza en un líder. Podríamos poner ahora muchísimos nombres que a lo largo de la historia han arrastrado a tantos y tantas por caminos a veces no muy claros. Pero los que los seguían lo hacían ciegamente. La palabra del líder se convertía en palabra de Dios que debía ser obedecida absolutamente en todos sus términos. Aunque ello significa renunciar a la propia dignidad y libertad. No había posibilidad para pensar ni para criticar ni para ser libre. En todas esas ocasiones, las personas renuncian a su libertad para buscar la seguridad que da el seguir al líder.

Con Jesús no es así. Él es el testigo de un Dios que nos quiere libres y responsables. Dios no quiere robots obedientes. Seguir la voluntad de Dios es todo lo contrario a dejar de pensar. Jesús nos abre el camino para ser los dueños de nuestra vida y para ir tomando las decisiones que nos ayuden a crecer y madurar como personas. Nos pone por delante el Reino. La voluntad de Dios es que vivamos como hermanos y hermanas. Creer en él no nos infantiliza. El Dios de Jesús es un Dios liberador, que nos hace libres. Y en él encontramos la vida, la verdadera vida.


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