Friday, March 13, 2026

El mas grande mandamiento


 Evangelio

Marcos 12, 28-34

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" Jesús le respondió: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos".

El escriba replicó: "Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios".

Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios". Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.



Meditacion:

Quizá lo que más sorprende de nuestra fe es su capacidad camaleónica para abrirse a cualquier diálogo. Sin negar algunos rasgos típicamente rupturistas, por el que nuestra fe, respecto de ciertos temas, defiende posiciones fuertes, decididamente poco razonables, posee, al tiempo, un universalismo de fondo que no excluye a nadie, que está abierto en toda circunstancia, que es capaz de dialogar con enfoques muy distintos.

Sin negar tampoco una rigidez muchas veces manifiesta en el plano doctrinal, que más que crear amigos o tender puentes lo que ha hecho ha sido suscitar enemigos de muy diverso pelaje, tampoco se puede negar que desde el Concilio Vaticano II ha habido un cambio de talante decisivo al respecto. Cuando el filósofo marxista Roger Garaudy encabezaba un libro suyo, nacido en el contexto conciliar, y como respuesta a la fe, con el siguiente título: “Del anatema al diálogo” se hacía eco de este cambio decisivo. Mas, como nos muestra el evangelio de hoy, refleja una actitud que muy bien podemos remontar hasta al mismo Jesús. El nunca duda en responder a las objeciones que se le plantean. Incluso si las preguntas que se le formulan están motivadas por una intención aviesa, que él sabe identificar perfectamente, no duda en responder a la objeción para evitar que nada pueda interponerse delante del anuncio de la Buena Noticia. Y así se muestra en el evangelio de hoy.

Mas quizá su comentario a la afirmación del letrado: “no estás lejos del Reino de Dios” resulte un tanto decepcionante, porque más que atraer, manifiesta sólo un limitado acercamiento a la visión de Cristo. Hay que ir a la segunda parte del texto de Oseas en la primera lectura, para comprender lo que está en juego. No se trata sólo de precisar una cierta imagen de Dios que puede ser interpretada de forma equivocada, sino de comprender la gratuidad de su amor por el pueblo, su capacidad de perdonar, de ofrecer una nueva oportunidad al pueblo, aunque no la merezca. Para ello no basta la objetividad de una idea correcta: hay que entrar en el juego de las relaciones, de amor, del respeto, de la fidelidad, de la misericordia. Y esto no se improvisa, ni se sabe mediante reflexión abstracta. Por eso la pregunta del profeta: «¿quién será el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda?».

Thursday, March 12, 2026

El que no esta conmigo, esta contra mi

Evangelio

Lucas 11, 14-23

En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: "Éste expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: "Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama".



Meditacion:

Hoy la palabra evangélica nos lo muestra con claridad. Si tu supones que el poder de curación que Jesús ejercita sobre los endemoniados no viene del Espíritu Santo, sino que es por el poder del príncipe de los demonios ¿A quién le vas a poder pedir después que te sean perdonados los pecados? ¿A aquel que es el mismo principio del pecado? Es absurdo.

En realidad, te estás bloqueando a ti mismo la salida. Llama la atención la paciencia y lo razonable de la argumentación de Jesús: por una parte, argumenta lo absurdo de la objeción: Si Satanás trabaja contra sí mismo… ¿A dónde conducirá todo su esfuerzo?

Pero también les reprocha haciendo ver que no es sólo él quien expulsa a los demonios inmundos. Aquí se está refiriendo a los apóstoles, para hace ver que también ellos tienen que ser vistos como hijos de Satanás. Y les advierte: serán ellos vuestros jueces.

Y, con todo, no deja de pronunciar el anuncio, incluso para estos que se han mostrado tan malintencionados. Si yo echo los demonios con la fuerza de Dios…. El Reino de Dios ha llegado a vosotros. No puede dejar de cumplir su misión, y anuncia la llegada del Reino incluso ante quienes todo lo tergiversan.

Pero quizá es el comentario final el que mejor narra el desengaño y hasta el escepticismo de Jesús ante la respuesta del hombre: “el que no está conmigo está contra mi y el que no recoge conmigo, desparrama”. Poner a Cristo en el centro es la única opción razonable.


 

Wednesday, March 11, 2026

Dar cumplimiento


 Evangelio

Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. 

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos".



Meditacion:

Los instrumentos humanos para comunicar las realidades divinas siempre están marcados por una ambigüedad. Sea porque, por ser humanos, padecen siempre de alguna debilidad crónica, sea porque, también por ser humanos, corren siempre el riesgo de ser malinterpretadas. La primera lectura nos presenta una visión perfecta del valor y el significado de la Ley: Sabiduría del Señor para vivir, prudencia de Dios para instalarse en la tierra prometida. Conviene decir que el texto es muy posterior a la época de Moisés.

La verdad es que sólo después del exilio la Lay del Señor alcanzó el puesto que le correspondía en la vida de Israel. Durante la monarquía tuvo que luchar contracorriente de las dos mayores tentaciones que denunciaron los profetas: una relación con Dios centrada en los ritos sacrificiales del templo, pero desconectada de la propia vida, lo que hacía de ese culto un rito vacío; dar la prioridad a los pactos políticas con las otras naciones para defenderse de los enemigos, en vez de confiar en la alianza con su Dios.

Pero incluso después, a la vuelta del exilio, cuando la Ley se convirtió en el centro de la vida religiosa de Israel, emergió otro error, que aún estaba plenamente operante en tiempos de Jesús. La tentación de sustituir a Dios por la Ley. La Ley era un instrumento para saber cómo agradar a Dios, como hacer su voluntad. Pero la absolutización de le Ley, condujo a que, en vez de ponerse ante Dios, fuese más sencillo, más manejable, confrontarse con las exigencias de la ley: el objetivo era la autojustificación. Si yo cumplo estrictamente la ley, nadie puede reprocharme nada. Pero de este modo, la relación religiosa se desvirtúa. Ya no se busca agradar a Dios, sino escapar de cualquier posible crítica. Ya no circula ningún vínculo personal entre el creyente y Dios. Y el creyente acaba por manipular la Ley en su propio beneficio. Por eso Jesús critica el uso de la Ley, pero, a la vez, la defiende. No se trata de abolir o no abolir preceptos, sino de cambiar la actitud de fondo. Para que pueda cumplir su función. Y es una tentación qu aún hoy nos puede asediar. No porque seamos especialmente legalistas, sino porque, quizá, aún no hemos experimentado la misericordia y el amor de Dios.

Tuesday, March 10, 2026

Perdonados


 Evangelio

Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.



Meditacion:

“Si no perdonáis, ¡no seréis perdonados!” Quizá no sea posible calcular el valor que Dios concede al perdón cuando lo ejercitamos. Lo que sí sabemos con precisión, porque lo hemos experimentado, es el valor que tiene el perdón de Dios para con nosotros. Es como una recreación, como una resurrección. Si no fuera por el perdón divino, ¿cómo podríamos sostenernos en la presencia del Señor? Por esto no hay escusa. Hay que perdonar siempre. Estamos ante una reciprocidad recibida de Dios, que debe proyectarse hacia nuestros hermanos. Y aquí Dios no admite excepciones.

Por un lado, porque nosotros hemos recibido ya una misericordia sin excepciones, como nos recuerda en la primera lectura, el testimonio de Azarías, una misericordia que no puede justificarse en nada, porque nada tiene, que no encuentra más apoyo que las mismas promesas de Dios, el honor del nombre de Dios. Por otro, porque sólo con el perdón hacia los hermanos llegamos a romper con nuestros juegos interminables de reproches, de rencores, de heridas no sanadas, de culpabilidades explícitas o implícitas, que oxidan y bloquean tan a menudo nuestras relaciones e impiden la vida cristiana.

Pero lo que no siempre se percibe es que el perdón constituye, ante todo, una liberación para el que perdona. El rencor hacia alguien acaba por convertirse, a semejanza de las ilustraciones clásicas de los prisioneros, en una especie de bola de plomo encadenada a nuestro pie que nos obliga a arrastrar tras nosotros un peso insufrible, insoportable, que nos vuelve esclavos durante años de nuestro propio rencor.

Cortar ese peso mediante un perdón verdadero nos permite caminar con libertad, con la sensación no sólo de haber permitido volar al perdonado, sino también de permitir que nosotros mismos podamos volar. El perdón tiene, probablemente, un origen divino, muestra una forma exquisita de la caridad (que, como ella, va más allá de la justicia, y, también como ella, se ríe del juicio) que resulta difícil de encontrar entre los habituales mecanismos humanos de relación. El perdón no pasa nunca. Posee una veta transida de eternidad.


Monday, March 9, 2026

Profeta en su tierra


 Evangelio

Lucas 4, 24-30

En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: "Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria".

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.




Meditacion:

La Palabra de Dios de hoy nos presenta un hecho muy significativo que llegó a sorprender al mismo Jesús: las dificultades que tuvo para anunciar su Buena Noticia en su propio pueblo, en Nazaret. Es significativo porque revela hasta qué punto nuestros simples prejuicios humanos pueden llegar a bloquear la obra de Dios. También son una lección.

Jesús comenta un dicho popular: “nadie es profeta en su propia tierra”. Y este dicho encuentra su raíz en dos motivos determinantes. El primero es una pregunta que suscita la acción del profeta en sus conciudadanos; ¿cómo es posible que nosotros, que hemos vivido al lado de Jesús durante tantos años no nos hayamos dado cuenta de sus poderes y cualidades? Si lo conocemos de sobra, ¿de dónde ha sacado, entonces, esa sabiduría y esas facultades desconocidas para nosotros? El segundo, es casi una exigencia. Dado que este es su pueblo, en el que ha nacido y vivido ¿no tenemos nosotros acaso más derecho que nadie a que realice sus milagros y curaciones entre nosotros?

No parecen preguntas absurdas, ni aspiraciones sin fundamento. El mismo Jesús se hace eco del segundo motivo, en la versión del episodio en otro evangelista. ¿Dónde está, pues, el problema? En que tales actitudes minan la confianza en Jesús, que debe ser total. Jesús repite hasta la saciedad en las curaciones: “Tu fe te ha salvado” … “Que te suceda conforme has creído”. Y tales actitudes o expectativas generan una especie de reserva, algo que bloquea el acto de fe. De hecho, Jesús, en la otra versión evangélica del pasaje, no dice que no quiso hacer allí muchos milagros, sino que “no pudo” e indica la razón: “su falta de fe”.

En este contexto, la referencia a los casos de la viuda de Sarepta y de Naamán, el general sirio (por eso la inclusión de la Primera Lectura), no podían sino insistir en el argumento de fondo. No son ni la carne ni la sangre (ni si es de mi pueblo, de mis parientes o de mis conocidos) los que sirven de garantía para la intervención divina. Se exige esa fe plena.

Saturday, March 7, 2026

Hijo prodigo

Evangelio

Lucas 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: "Éste recibe a los pecadores y come con ellos".

Jesús les dijo entonces esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca'. Y él les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.

Se puso entonces a reflexionar y se dijo: '¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores'.

Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo'.

Pero el padre les dijo a sus criados: '¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado'. Y empezó el banquete.

El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: 'Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo'. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.

Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: '¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo'.

El padre repuso: 'Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado' ".



Meditacion:

Conocemos de sobra la parábola del Hijo pródigo como para repetir la narración. Pero quizá sea bueno acentuar algunos aspectos. Cómo Dios respeta la libre elección del Hijo menor (aunque, a todas luces, se trate de una opción equivocada). Le deja hacer su camino. Esta actitud ilumina bien cuál debe ser nuestra actitud respecto de los hijos.

También importa subrayar que el arrepentimiento del hijo menor no procede tanto del reconocer su pecado, sino de la urgencia por superar la terrible situación en que se encuentra. Su arrepentimiento parece más bien interesado: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan mientras yo, aquí, me muero de hambre”. Pero, en la acogida del hijo retornado, al Padre no parece importarle si su motivación ha sido verdadera o interesada. Lo que le interesa el hecho: ha recuperado a su hijo.

Y se muestra con claridad por qué la misericordia supera la justicia, porque expresa el amor personal. La figura del hermano mayor – a quien la parábola va dirigida – muestra la actitud contraria: la exigencia de la justicia prevalece sobre la misericordia, porque falta el amor: así reprocha al Padre su amor hacia “ese hijo tuyo”, mientras que el Padre le habla de “ese hermano tuyo” que él no reconoce.

Y, paradójicamente, se revela que quien siempre había obedecido exteriormente siempre, en realidad no conocía el amor del Padre, se sentía no hijo, sino jornalero, no sabía que todo lo del Padre era suyo. Lo que incapacita para el perdón es desconocer el amor. Al que poco se le perdona, poco amor muestra. No sólo. Cabe sospechar que si se empeña en hacerle pagar al hijo por su pecado es porque, en el fondo, lo que envidiaba era la libertad con que su hermano actuó, libertad que él desconocía.

 

Friday, March 6, 2026

La piedra central

Evangelio

Mateo 21, 33-43. 45-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".

Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".

Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.



Meditacion:

El evangelio de hoy nos recoge una alegoría típica en la que todos y cada uno de sus elementos de la narración remiten a otra narración que es la que se pretende describir indirectamente mediante la alegoría. Esta narración de los viñadores homicidas nos cuenta de modo alegórico el mismo camino de Jesús. Mas los destinatarios de la narración sólo al final comprenderán que hablaba de ellos. Los paralelismos son claros. El propietario de la viña es Dios; su viña es Israel; los trabajos para organizar bien la viña, son los pasos sucesivos de la historia de Israel, desde la salida de Egipto. Los criados enviados para recoger los frutos de la viña son los profetas enviados por Dios. Los labradores representan las autoridades políticas y religiosas de Israel, el hijo del propietario es Jesús, que profetiza su propia muerte.

Aquí conviene referirse, para entender bien, al motivo del asesinato del Hijo. En Israel existía la tradición por la que, si al morir un propietario de un terreno, no había ningún heredero que recogiera su herencia, esta pasaba a ser heredada por los empleados que trabajaban en su propiedad. Toda la narración se orienta a la resolución condenatoria que pronuncian los mismos a quienes Jesús quiere acusar: “hará morir de mala muerte a estos malvados y arrendará su viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos”.

Sólo entonces Jesús les revela que está hablando de ellos, que quieren su muerte y la alegoría se resuelve en acusación directa.

¿Qué sentido tiene unir a esta narración la historia de José en la primera lectura? Creo que tiene un sentido global que sirve para iluminar la narración evangélica. Porque si la historia de la enorme injusticia cometida con José por obra de sus hermanos, años después se relevó como una gracia, cuando Israel bajo a Egipto bajo la protección de José, se nos quiere indicar que la injusticia y el crimen cometido contra Jesús se revelará, paradójicamente, como una gracia para todos, como una obra de salvación. Así se nos invita a tener una mirada profunda sobre los acontecimientos, para descubrir las señales de Dios, incluso donde parece que no puedan existir.


 

Generacion

Evangelio Lucas 7, 31-35 En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se p...