Evangelio
“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios.
La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios’’.
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Meditacion:
¿Sabías que este versículo no solo habla de cuánto amó Dios al mundo? También se refiere a la forma en que Dios amó al mundo. La palabra griega que equivale a “tanto” y se utiliza en esta frase, significa “así” o “de esta manera” de la misma forma que significa “cuánto”. Así que otra forma de leer este versículo podría ser: “De esta manera amó Dios al mundo.”
Entonces, ¿de qué manera amó Dios al mundo? Desglosemos el resto de este famoso versículo.
Que le entregó: Dios ama sin reservas. El amor no es algo que Dios acapare para sí mismo, no lo deja confinado en su propia perfección. Sino que naturalmente se desborda hacia nosotros, porque el amor de Dios es generoso.
A su Hijo único: Dios no ama a regañadientes, él simplemente no va a entregarnos cualquier cosa. El Padre nos entregó a su Hijo amado, uno que es el mismo con él, lo más preciado de su corazón.
Para que todo el que crea: Dios ama sin restricción, él ha abierto la puerta de su corazón a aquellos que crean, sin condiciones. El Señor no hace excepciones, él derrama su amor en cada persona que acude a él con fe; porque su amor fluye gratuitamente para todos.
No perezca: Dios no guarda rencor por la ofensa, no retiene su amor porque nosotros hayamos pecado en contra suya. El Señor no nos da “nuestro merecido”, sino que aparta la culpa y nos restaura, porque su amor es misericordioso.
Sino que tenga la vida eterna: Dios quiere que estemos unidos a él. No fue suficiente borrar nuestro pecado, sino que en su amor abundante, Dios quiere que estemos a su lado eternamente. ¡El Señor abrió las puertas del cielo y nos acoge en él! Porque el amor de Dios es eterno.
Dios quiere mostrarte cómo te ama. Dedica un tiempo para rezar con una, o varias, de estas ideas, y permite que su amor gratuito, generoso y desbordante se derrame sobre ti. Medita en cuánto te ama tu Padre y luego permite que tu corazón responda con alabanza y acción de gracias al Señor, quien amó no solo a todo el mundo, ¡sino a ti!
“Te alabo Señor, porque tú nos amas. Te ruego que me ayudes a recibir todo el amor que tienes por mí.”
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