Thursday, May 20, 2021

Unidad

 

Evangelio

Jn 17, 20-26

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos’’.


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Meditacion:

Imagina a Jesús en el aposento alto; él sabe que no estará mucho más tiempo en este mundo. También conoce las presiones que sus discípulos enfrentarán en su ausencia. Al mirar alrededor de la sala, ve a Simón el celote y a Mateo, el cobrador de impuestos. ¿Serán ellos capaces de mantenerse unidos una vez que él ya no esté? Incluso los hermanos Santiago y Juan, o Pedro y Andrés podrían tomar caminos separados. ¿Y qué pasará con las personas que llegarán a creer a través de su predicación?

En esas últimas horas, ¿qué tendría Jesús en su corazón? Unidad.

Actualmente, esta podría parecer una meta inalcanzable para nosotros. Desde luego, no podemos resolver por nuestra propia cuenta dos mil años de división en la Iglesia. La desunión parece ser parte de nuestra naturaleza humana. En el tiempo de Jesús, era la división entre los gentiles y los judíos; luego entre protestantes y católicos. Y por encima de estas, hay incluso división en medio de familias o parroquias. ¿Cómo podemos ser uno solo?

Recuerda, Jesús intercede por ti. La búsqueda de la unidad no se limita a diálogos teológicos o servicios ocasionales de oración conjunta. Comienza con Jesús que te ayuda a amar a las personas más cercanas a ti. Incluso si tú no estás de acuerdo con ellos, aun así puedes percibir la gracia de Dios en su vida. Porque el primer paso para la unidad es estar unido a las personas que tú conoces.

Así que piensa en Jesús en ese aposento alto viendo los rostros de cada uno de sus discípulos. Ahora piensa en alguien con quien no estás en paz. Tal vez tú y tu esposo o esposa tienen diferentes perspectivas en un asunto sensible y cada vez que surge el asunto, parece que un muro se levanta entre ustedes.

Jesús los está mirando a los ojos y ve lo que los divide pero está orando para que ustedes estén unidos. ¿Pueden llegar a un acuerdo? ¿Pueden intercambiar puntos de vista y entender la posición del otro? ¿Qué podría pedir Jesús por ti o por la otra persona? ¿Cómo puede animarlos a ser uno?

No te rindas al desánimo. Recuerda, ¡Jesús mismo está intercediendo por ti para que puedas ser uno con tus hermanos!

“Señor, ¡haznos uno como tú y el Padre son uno!”

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