Evangelio
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.
Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?
¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?
No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.
======================================================
Meditacion:
Jesús dice que lo mejor que podemos pedirle al Padre que nos dé es “el reino de los cielos y su justicia” (Mateo 6, 33). El Señor nos promete que si buscamos esto, entonces nuestro Padre celestial nos proveerá para todas nuestras necesidades, ¡incluso para muchos de nuestros deseos!
Estas palabras de Jesús suenan esperanzadoras, ¿no es cierto? Pero a veces nos resulta difícil actuar de acuerdo a ellas. Podemos encontrarlas consoladoras, pero cuando nos enfrentamos a la dificultad, siempre es posible que busquemos la “comida chatarra” del egoísmo y la autosuficiencia. Piensa en algún momento en que te adelantaste a Dios en lugar de esperar a recibir su sabiduría o confiar en su providencia. ¿Cómo te resultó? Generalmente estos caminos de la autosuficiencia nos alejan más del Señor y nos conducen a la angustia, ¿no es cierto?
¿Te sientes temeroso por tu vida en este momento? ¿Te sientes tentando a actuar sin pedir primero la guía del Señor? ¡No lo hagas! Jesús, tu Salvador, también es tu Proveedor. El Señor puede ser tu ayuda en cada situación si se lo permites. ¡No te conformes con algo menos que la bondad que él ha reservado para ti!
“Señor Jesús, tú tienes tantos buenos dones que deseas concederme. Te ruego que me ayudes a esperar y a descansar en los tesoros que tienes para mí.”
No comments:
Post a Comment