Evangelio
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”
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Meditacion:
Jesús está hablando sobre la tentación a tomar represalias, a devolver mal por mal voluntariamente. Es una mentalidad que, lamentablemente, todavía vemos en acción hoy en día. Un familiar hace un comentario hiriente, y la parte ofendida toma represalias respondiendo con un mensaje de texto o un correo electrónico grosero. En mayor escala, un acto de violencia que una nación comete contra otra puede escalar rápidamente y convertirse en una guerra.
Ciertamente buscar venganza resulta tentador, sin embargo Jesús nos llama a dejar ir ese deseo así como el enojo que generalmente lo provoca. ¿Por qué? Porque él sabe que el mal jamás puede conquistar al mal. También sabe que devolver golpe por golpe no va a sanar nuestras heridas.
Jesús no solo nos dijo que no ofreciéramos resistencia al que es malo; sino que también nos lo demostró a lo largo de su vida. A pesar de que tenía todo el derecho de responder a las falsas acusaciones y condenación, no atacó a las personas que lo perseguían y trataban de matarlo.
Sabemos que pagar con ojo por ojo es propio de la naturaleza humana. Esta es la razón por la cual necesitamos la ayuda de Jesús para resistir la tentación de tomar venganza. Solamente si caminamos cerca del Señor y recordamos su ejemplo seremos capaces de tomar el camino correcto: soportar, poner la otra mejilla y perdonar.
La próxima vez que te sientas tentado a tomar represalias con un comentario brusco, pídele al Señor que te dé la fuerza para guardar silencio. Cuando un compañero de trabajo te hable con un tono grosero, procura perdonar y no guardar resentimientos. Si tienes un conflicto o herida en tu vida desde hace mucho tiempo, reza para discernir si esto es enojo o un deseo de venganza que se anidó en tu corazón. ¿Ya perdonaste a la persona que te hizo daño?
Tomar el camino correcto no es sencillo, y generalmente no sucede automáticamente, pero con la ayuda del Señor Jesús, verdaderamente podemos conquistar el mal con el bien.
“Amado Jesús, te pido que me ayudes a renunciar a cualquier deseo de venganza.”
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