Evangelio
“El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él’’.
Meditacion:
Levantemos nuestro corazón en acción de gracias a nuestro Dios en este día, pues él no tiene límites y no restringe su generosidad:
“Padre, te doy gracias porque tú no racionas tu tiempo y atención. Aun cuando yo no aparte un tiempo regularmente para estar contigo y exponer delante de ti lo que hay en mi corazón, tú siempre estás disponible tan pronto como vuelvo mi corazón hacia ti. Tengo la certeza de que tú escuchas las oraciones que te ofrezco por distintas personas y necesidades. Tú nunca estás demasiado ocupado para mí. Aun cuando yo me olvide de ti o vuelva mi atención hacia algo más, tú permaneces justo ahí en mi corazón y a mi lado.
“Padre, te alabo porque tú no limitas tu amor por mí. Tú me has amado en cada instante de mi existencia, y nada de lo que yo haga puede cambiar tu amor incondicional. Tú estás dispuesto a perdonarme y a mostrarme tu amor en la forma en que yo más lo necesito. Puede ser por medio del hermoso mundo que tú has creado para que yo disfrute. Puede ser a través de los amigos que son parte de mi vida. Quizá sea a través de “notas de amor” que encuentro en la Escritura o en un canto. Incluso podría ser a través de los aromas especiales o alimentos que me recuerdan mi infancia o alguna ocasión especial. Tú puedes usar cualquier cosa para mostrarme que soy tu hijo valioso.
“Padre, te glorifico porque tú no racionas los dones que necesito para aceptarte y servirte. Cuando siento que ya no puedo más, tú me das fortaleza y esperanza. Cuando estoy confundido sobre el camino que debo seguir, tú me guías hacia la dirección correcta cerrando puertas o dándome paz sobre mi decisión. Incluso me ofreces consejo sabio. Cuando no sé cómo puedo perdonar, tú me recuerdas de que no hay límite para tu amor. Tú me muestras cómo aceptar ese amor y compartirlo con las personas que forman parte de mi vida.
“Padre, estoy tan agradecido porque tú me has concedido sin medida el don del Espíritu Santo. Tu Espíritu habita en mí y abre mis ojos a tu paciencia, amor y llamado para mi vida. Tú me concedes tu Espíritu para mostrarme el camino de amor y seguirte.”
“Amado Señor, mi corazón se regocija por tu fidelidad. ¡Hoy deseo recibir la gracia que envías por medio de tu Espíritu Santo! Te pido que abras mi corazón a todas las bendiciones que tienes para mí.”

No comments:
Post a Comment