Monday, April 25, 2022

San Marcos


 

Evangelio

Mc 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.



Meditacion:

¡Feliz fiesta de San Marcos! La primera vez que aparece Juan Marcos es en Hechos 12 como un joven en misión. Él vivió en Jerusalén durante la primera persecución, cuando Santiago fue martirizado y Pedro estuvo a punto de ser asesinado. Se unió a Pablo y Bernabé en viajes misioneros (Hechos 12-13), los dejó en Panfilia (13, 13), pero eventualmente llevó a cabo sus propias misiones evangelísticas. Finalmente, es mencionado tanto por Pablo como por Pedro en Roma (Colosenses 4, 2; Timoteo 4, 1; Pedro 5).

Pareciera que la vida misionera de Marcos siempre ocurrió de forma apresurada, casi en peligro constante de ser encarcelado o algo peor. La tradición católica desde los primeros siglos también atribuye el segundo Evangelio a San Marcos, cuya narración pareciera no tener pausas. Por lo visto, mientras se encontraba en sus viajes misioneros, Marcos no podía esperar a contarle a todos sobre las buenas noticias de Jesús.

La Iglesia nos ofrece a santos como Marcos no solo como intercesores sino también como modelos a seguir. Así que hagamos una pausa y consideremos su ejemplo. En el Evangelio de hoy, Marcos relata la enorme misión que Jesús le dio a sus apóstoles: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura” (16, 15). Quizá hoy sea un buen día para revisar cómo avanza nuestra evangelización.


Al igual que Marcos, hemos escuchado las buenas noticias. Al igual que él, sabemos que Jesús espera que las proclamemos. Pero eso nos puede resultar difícil de hacer; nos preocupa decir algo incorrecto, tememos sonar muy insistentes o simplemente el ritmo acelerado de la vida puede impedirnos dar pasos concretos para asumir este llamado.

Quizá el ejemplo de Marcos puede ayudarnos a inspirarnos con creatividad. Recuerda, él siempre parecía estar corriendo a toda velocidad. Esa clase de ritmo puede parecernos familiar. Quizá podemos tomar algo de la energía que tenemos en nuestra vida cotidiana —correr a la tienda, a la oficina, a la universidad, recoger a los niños— y canalizarla para servir al Señor.

¿Hacia dónde correrás hoy? ¿Hay alguna oportunidad de detenerte por un momento, mirar alrededor, y ver si alguien cercano a ti podría necesitar una palabra de aliento?

“San Marcos, reza por mí para que pueda encontrar fuerzas para

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