Thursday, October 20, 2022

Fuego como destino de Dios


 

Evangelio

Lc 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’’.



Meditacion:

Dios tiene planes y propósitos para ti, y te invita a entrar en ellos nuevamente cada día. El Señor creó tu imaginación para inspirarte mientras comprendes los detalles de ese propósito. No siempre se verá como lo que tú primero imaginaste. El corazón de San Francisco de Asís ardía apasionadamente por restaurar la iglesia de Dios que había “caído en deterioro”, y comenzó tratando de reconstruir la edificación de una iglesia que estaba destruida. Con el tiempo, Francisco llegó a entender más exactamente lo que el Señor tenía en mente.


Cuando estás al principio de la historia es difícil saber cómo terminará, pero puedes pasar más tiempo con el Señor, preguntándole por las cosas que te mueven y te entusiasman. ¿Qué te imaginas haciendo para él? Escríbelo y habla con él al respecto, sobre tus expectativas y limitaciones, sobre las posibilidades que tienes frente a ti y los obstáculos que crees que tienes y dile que para removerlos necesitas su ayuda.


Los planes que Dios tiene para ti inician en este mismo momento. Espera a que él te guíe, quizá a través de un entusiasmo creciente sobre tu vocación, pensamientos recurrentes para interceder por alguien o un nuevo sentido de dirección para servir. Hay tanto que Dios puede hacer, incluso a través de tu vida ordinaria.


El Señor te ayudará y te guiará. Comienza una conversación con él y apunta alto. Recuerda que San Pablo estuvo de rodillas pidiéndole al Padre que te capacitara para trabajar para sus propósitos (Efesios 3, 14). Y aunque posiblemente no recibas el “juguete” que estás pidiendo, Dios puede hacer y hará a través de ti mucho más de lo que pides o imaginas.


“Señor, te pido que abras mis ojos para ver los planes que tienes para mí.”

No comments:

Post a Comment

Providencia

  Evangelio Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro...