Evangelio
En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás’’.
Meditacion:
Pedir una señal es un esfuerzo por eludir el necesario y laborioso camino de la fe. La fe consiste en confiar en las palabras de Dios y caminar por el valle de las tinieblas. Es dejar que el grano de mostaza crezca en la oscuridad y profundidad de nuestro interior. Por otro lado, la insistencia en signos y milagros (que abunda entre los fieles de cualquier religión) es un cortocircuito en el camino de maduración en la fe. Jesús se niega a dar otro signo que no sea el de Jonás, que trata del viaje de Jonás, a través del vientre de la ballena, hacia una mayor fe. Aunque sin quererlo, Jonás se deja nacer a la fe. Es un bautismo, un misterio pascual, que cada uno de nosotros debe sufrir, a su manera y con la ayuda de la gracia, para llegar a la fe auténtica. Y, una vez que lleguemos, como Job, no pediremos nada, sino que sólo adoraremos con asombro y amo

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