Tuesday, February 8, 2022

Fariseos

 

Evangelio

Mc 7, 1-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.

Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”.




Meditacion:

Aprovechando este conflicto con los fariseos, el Señor nos dirige dos advertencias en el evangelio de hoy:

La primera es clara y tajante: “este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. Podemos acostumbrarnos a fórmulas y clichés rutinarios que practicamos muy bien pero que no acercan nuestro corazón al Dios de Jesucristo. La afirmación que hace Jesús no pretende fastidiarnos, sino ponernos en guardia de la tentación de creernos convertidos del todo y la consecuente pereza de dejar de buscarle, de dormirnos. Toda la vida creyente es una continua búsqueda y crecimiento sin descanso.

La segunda: “Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres”. Necesitamos revisar aquellas actitudes que nos impiden ser los primeros buscadores de Dios. La Iglesia no posee a Dios, es Dios quien la posee.  Despojarse de las tradiciones que no llevan a Dios requerirá gran libertad de espíritu y creatividad y no tendrá éxito si como Iglesia nos anclamos en lenguajes caducos que no motivan a buscar al Señor. Se necesitan nuevos lenguajes de Dios que estén más vinculados a la experiencia, más pegados a la vida, más narrativos e imaginativos…, lenguajes que despierten el deseo de Dios. Es necesario modificar la imagen de un Dios inerte y desvinculado de su creación y de sus criaturas para acabar con el “eclipse” que impide hoy a muchos hombres y mujeres ver a Dios. Que ningún aferramiento obcecado nos impida verle. Contrastar nuestra vida con el Evangelio nos refresca continuamente. Renovarse o morir. Así lo supieron hacer Santa Josefina Bakhita y San Jerónimo Emiliani que hoy traemos a la memoria litúrgica.

Monday, February 7, 2022

La multitud


 

Evangelio

Mc 6, 53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.




Meditacion:

Esta multitud fue atraída por el Padre: fue el Padre quien atrajo a la gente hacia Jesús. Hasta tal punto que Jesús no se quedó indiferente, como un maestro estático que pronuncia sus enseñanzas desde lo alto y luego se aleja lavándose las manos. ¡No! Esta multitud tocó el corazón de Jesús. El propio Evangelio nos dice: "Jesús se conmovió, porque vio a esa gente como ovejas sin pastor". Y el Padre, a través del Espíritu Santo, atrae a las personas hacia Jesús. Cuando el Padre atrae a la gente a Jesús, hay otro que atrae de manera opuesta y te hace la guerra por dentro. Y por eso Pablo habla de la vida cristiana como una lucha: una lucha cotidiana. Pensemos en cómo es nuestro corazón: ¿siento esta lucha en mi corazón? ¿Creo que mi vida mueve el corazón de Jesús? Si no lo creo, debo rezar mucho para creerlo, para que se me conceda esta gracia. Que cada uno busque en su propio corazón para ver cómo es la situación en él. Y pidamos al Señor que nos haga cristianos que sepan discernir lo que pasa en nuestro propio corazón y elegir bien el camino por el que el Padre nos atrae a Jesús".

Saturday, February 5, 2022

Ovejas sin pastor


 

Evangelio

Mc 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.



Meditacion:

Algunos de nosotros necesitamos hacer una siesta para soportar un día duro. Incluso Dios ordenó un día de descanso para su pueblo (Éxodo 20, 8-11). Así de importante es el descanso. Por eso no debe sorprendernos que Jesús y sus discípulos buscaran la oportunidad de descansar y tomar fuerzas después de andar predicando y curando a la gente.

Lo que es cierto físicamente lo es todavía más espiritualmente. Es especialmente importante para tu vida de fe que de vez en cuando dediques tiempo a descansar con el Señor. El fallecido Cardenal Hans Urs Balthasar, en su libro Oración, lo describe de esta manera: “Golpeados por la vida, agotados, buscamos un lugar donde estar en silencio, ser genuinos, un lugar de refrescamiento… [donde podamos] restaurar nuestra alma en Dios, para simplemente abandonarnos en él y ganar nuevas fuerzas para vivir” (énfasis añadido).

Para simplemente abandonarnos en él puede ser la parte difícil. Al intentar estar en silencio delante del Señor, a la mayoría de nosotros se nos empieza a formar casi instantáneamente una lista de cosas por hacer en nuestra mente. O comenzamos a experimentar culpa por cosas que no hemos hecho.

Deja ir eso, respira profundamente e intenta drenar la tensión. Luego trata de imaginar que Jesús está a tu lado. Si la música te ayuda a mantener tus pensamientos en el Señor, pon algo de música de fondo. Pero no le temas a los momentos largos de silencio. Los buenos amigos a menudo se sientan juntos en silencio para disfrutar la compañía del otro, sin necesidad de decir nada.

Si surge alguna idea que podría venir del Señor, medita en ella por un rato. Escribe cualquier palabra que creas que Dios podría estarte diciendo o lo que tú pensaste de tu experiencia. Pero aún si no sientes la presencia de Dios, cree que él está contigo de cualquier manera. Tú has respondido a la invitación de Jesús de “vengan… para que descansen un poco” (Marcos 6, 31). ¡Puedes contar con él para refrescarte y renovarte!

“Amado Señor, creo que tú me llenarás de fuerza y energía si descanso hoy a tu lado.”

Friday, February 4, 2022

Muerte de Juan


 

Evangelio

Mc 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.



Meditacion:

Marcos nos narra el martirio de Juan el Bautista presentándonos varios personajes: Jesús cuya fama iba creciendo y que no dejaba indiferente a nadie, formándose cada cual una opinión sobre su persona.  

Herodes veía en él a Juan a quien había mandado asesinar vilmente por cobardía al no querer enfrentarse a su ilegítima esposa con la que Juan  decía que no le era lícito estar por ser la mujer de su hermano.  

 Juan no era la luz, sino testigo y precursor de la luz. Predicaba la justicia, la conversión, la santidad, la verdad, la vuelta de los corazones y de las actitudes hacia Dios y Herodías no soportaba que un pobre harapiento le echase en cara su pecado, su no obrar bien…

Herodes, nos dice el evangelista, a pesar de estar viviendo fuera de la Ley de Dios, respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo. ¿Qué pasó pues para que dejando a un lado su aprecio por Juan ordenara matarlo?  Todo indica que en el fondo era un hombre preso de sus bajos instintos, débil, y los  respetos humanos le pudieron, al no querer quedar mal ante sus  súbditos y convidados,  por un juramento insensato e irreflexivo a una joven; prefirió quedar bien ante los hombres  y ante una astuta mujer, antes que respetar la vida de un ser humano bueno, fiel y leal a Dios que todo lo ve…  

¿De qué le sirvió escuchar con gusto a Juan si lo traicionó de esta manera tan cobarde…?  Herodes no fue fiel a su conciencia. Se traicionó a sí mismo, por quedar bien ante los demás y esta incoherencia le persiguió toda su vida.

A veces, también nosotros podemos ceder ante el qué dirán y ser injustos e infieles a nuestros principios más sagrados…

Oremos para que el Señor nos conceda un corazón leal, justo, fiel y un obrar coherente.

Jesús anunciaba en otro lugar “no todo el que dice Señor, Señor, sino el que hace la voluntad de mi Padre, ese entrará en el reino de los cielos”.

Thursday, February 3, 2022

Los envio de dos en dos


 

Evangelio

Mc 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”.

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.



Meditacion:

Todos nosotros tenemos necesidad de ser curados, todos, porque todos tenemos enfermedades espirituales. Todos. Y también todos nosotros tenemos la posibilidad de curar a los demás, pero con esta actitud. Que el Señor nos dé esta gracia de curar como curaba Él: con la mansedumbre, con la humildad, con la fuerza contra el pecado, contra el diablo, y vayamos adelante en este hermoso "oficio" de curarnos entre nosotros: “Yo curo a otro, y me dejo curar por el otro”. Entre nosotros. Ésta es una comunidad cristiana.

Wednesday, February 2, 2022

La presentacion


 Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.


Meditacion:

Simeón y Ana sintieron algo especial en el niño Jesús, que no parecía diferente de otros bebés llevados al templo, porque sus antenas espirituales eran lo suficientemente agudas como para captar las resonancias del Espíritu. La verdad es que cada niño es especial y trae consigo el mensaje del profundo amor de Dios por la humanidad. Como dijo Pablo Picasso, "cada niño es un artista".

El problema es cómo seguir siendo un artista una vez que crecemos". Pierden el arte precisamente porque los adultos no lo vemos en ellos ni lo alimentamos. Como dijo Nelson Mandela: "No puede haber una revelación más aguda del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños". El maltrato infantil sólo puede existir en un mundo que ha perdido su propio sentido de la trascendencia.

Hoy rezamos por todas las víctimas del maltrato infantil.Hoy consagramos a Dios a todos los niños del mundo.

Tuesday, February 1, 2022

Cruzando lagos


 

Evangelio

Mc 5, 21-43

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.

Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?” Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.



Meditacion:

"Jesús cruzó entonces al otro lado del lago". Es en esta "otra orilla" donde se encuentra con Jairo, resucita a su hija y cura a la mujer que sangra. George Valliant, un psiquiatra, escribe en su libro Spiritual Evolution: "Todas las formas de curación espiritual tienen en común la empatía, la curación dentro de un círculo de personas solidarias, el permiso para sentir y expresar la emoción, la responsabilidad compartida por el dolor y la reverencia por la vida más que por el yo".

Sólo la empatía puede cruzar al "otro lado" y conectar con los que viven allí. Mediante la empatía, ampliamos nuestro círculo del yo para incluir al otro como parte integrante de nuestro propio ser. Sin empatía, separamos, excluimos, deshumanizamos y demonizamos a los del otro lado. Por eso, cuando sus militares, instruidos en el arte de la alteridad, se alegraron de la eliminación de Absalón, David se afligió, pues veía a Absalón como una extensión de sí mismo.

 

Generacion

Evangelio Lucas 7, 31-35 En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se p...