Otra vez, Jesús se encuentra en medio de una controversia por sanar a una persona en día sábado. Los fariseos que lo confrontaron defendían su estrecha interpretación de los mandamientos de Dios, que los llevaba a desconfiar del Señor y buscar una oportunidad para hacerlo tropezar. Por su parte, él aprovechó la actitud inquisitiva de ellos como oportunidad para enseñarles sobre el corazón de la ley de Dios, que consiste en la misericordia y la curación.
Cuando el Señor sanó al enfermo de hidropesía, un mal doloroso provocado por una excesiva retención de líquido, confrontó a los fariseos por el limitado entendimiento que tenían del proceder de Dios. Su aplicación rígida de la ley del sábado no dejaba margen para el amor ni la misericordia, que son el fundamento de todos los mandamientos de Dios. Jesús se refirió directamente a esta rigidez. Si cualquier persona sensata rescata a su animal de granja que se encuentra en peligro de muerte, ¿cuánto más Dios querría rescatar a uno de sus hijos en necesidad? De todos los días de la semana, el sábado era el día más apropiado para que los hijos de Dios recibieran su toque sanador. Después de todo, ¿no ha sido siempre el deseo de Dios que todos entremos en su descanso?
El reposo que Dios quiere para nosotros es el que proviene de la experiencia de su amor, una experiencia que infunde paz al corazón cualesquiera sean las circunstancias. Cristo vino para inaugurar este tipo de descanso a través de su pasión, muerte y resurrección. Como miembros de su Iglesia, ahora podemos experimentar el reposo en mayor grado; y encontrarnos con Dios como nuestro Padre amoroso y poderoso, que nos ha llamado a la vida eterna junto a él. Podemos aprender a confiar en su providencia y rendir nuestra vida a su cuidado.
¿Cómo experimentamos el descanso de Dios? El elemento más importante es la oración, que nos pone en contacto con el Señor de una forma íntima. Al abrirnos a Dios a través de la oración, las Escrituras y la vida sacramental de la Iglesia, permitimos que su amor penetre en el corazón más plenamente. Si reposamos en ese amor, confiamos más en que él está siempre con nosotros, siempre derramando su poder sanador en nuestra vida.
“Señor Jesús, ayúdame a descansar en ti y experimentar tu amor y misericordia.” Amen
------------------------------------------------------------------------------------------------
Again, Jesus finds himself in the middle of a controversy over healing a person on the Sabbath. The Pharisees who confronted him defended their narrow interpretation of God's commandments, which led them to distrust the Lord and seek an opportunity to stumble him. For his part, he took advantage of their inquisitive attitude as an opportunity to teach them about the heart of God's law, which consists of mercy and healing.
When the Lord healed the sufferer of dropsy, a painful illness caused by excessive fluid retention, He confronted the Pharisees for their limited understanding of God's way. His rigid application of the Sabbath law left no room for love and mercy, which are the foundation of all of God's commandments. Jesus referred directly to this rigidity. If any sensible person rescues his farm animal that is in mortal danger, how much more would God want to rescue one of his children in need? Of all the days of the week, Saturday was the most appropriate day for God's children to receive his healing touch. After all, hasn't it always been God's desire that we all enter into his rest?
The rest that God wants for us is that which comes from the experience of his love, an experience that brings peace to the heart whatever the circumstances. Christ came to inaugurate this type of rest through his passion, death, and resurrection. As members of his Church, we can now experience rest to a greater degree. and to meet God as our loving and powerful Father, who has called us to eternal life with him. We can learn to trust his providence and surrender our lives to his care.
How do we experience God's rest? The most important element is prayer, which puts us in contact with the Lord in an intimate way. As we open ourselves to God through prayer, the Scriptures, and the sacramental life of the Church, we allow his love to penetrate our hearts more fully. If we rest in that love, we trust more that he is always with us, always pouring out his healing power in our lives.
"Lord Jesus, help me to rest in you and experience your love and mercy." Amen
No comments:
Post a Comment